Como se mencionara, de acuerdo a la clasificación del Banco Mundial en función del nivel de ingresos, la muestra está compuesta por un país de bajos
0 1 2 3 4 5 6 7 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 PANEL C Ingresos Medios Altos
PBIpc CO2pc 0 1 2 3 4 5 6 7 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 PANEL D PBIpc CO2pc
75 ingresos, ocho países de ingresos medios bajos, once países de ingresos medios altos y un país de ingresos altos no-OCDE.
Pese a esta disparidad todos los países incluidos comparten un elevado grado de desigualdad en la distribución del ingreso21. En el marco de análisis de
la CKC, esta particularidad no reviste una importancia menor, ya que la demanda de calidad ambiental es uno de los argumentos más sólidos para explicar el cambio de pendiente de la relación entre degradación ambiental y producto. Como se expuso en el apartado 1.2.1, en la medida en que la inequidad del ingreso se acentúe, la demanda de bienes inferiores será mayor y lógicamente menor la demanda de bienes y servicios ambientales –considerados de lujo-, impidiendo el alcance del turning point a partir del cual la relación entre ambas variables se vuelve virtuosa. En efecto, resultan notables las diferencias entre los coeficientes de Gini reportados para algunos países de la muestra, y los correspondientes a algunos países desarrollados para los que existe alguna evidencia de verificación de la CKA. La situación de América Latina y el Caribe es particularmente crítica en comparación con la de los países de la OCDE, ya que presenta un Coeficiente de Gini promedio de 0.54, mientras que en estos últimos el promedio es de 0,3122.
Otro factor común a casi todos los países incluidos en la muestra es el elevado porcentaje de población en situación de pobreza. Los datos provistos por la división de estadísticas de CEPAL23 indican que en el año 2008, el 33% de la
población latinoamericana se encontraba en situación de pobreza. Sin embargo, esta proporción difiere notablemente entre países, compartiendo Chile y Uruguay el menor registro (13,7%), mientras otros exhiben indicadores de una situación de pobreza extremadamente crítica. Este último es el caso de Ecuador y Paraguay (42,7% y 58.2% respectivamente en 2008), Bolivia y Honduras (54% y 68,9%
21 Incluso en Barbados, único país desarrollado de la muestra según el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas, uno de cada ocho habitantes vive en condición de pobreza, reflejo del elevado grado de desigualdad en la distribución del ingreso (Banco Mundial, 2010).
22 De acuerdo a la información provista por la división de estadísticas de la OCDE (http://stats.oecd.org), la situación de la desigualdad en la distribución del ingreso dentro de los países de la OCDE es también relativamente dispar, pues mientras muchos de los países europeos presentan valores inferiores al 0.30 (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, República Checa, Francia, Hungría, etc.), otros países presentan niveles cercanos al 0.40 (España, Estados Unidos, Italia, entre otros).
76 respectivamente en 2007), Guatemala (54.8% en 2006), Nicaragua (61,9% en 2005) y Haití (65% en la última medición disponible, EarthTrends-WRI, 1987).
La pobreza y el sector energético se encuentran estrechamente relacionados, por lo que tanto el grado de cobertura de los requerimientos energéticos, como la forma en que éstos se satisfacen, pueden ser indicadores de la situación social de una región24. Asimismo, la forma en que se satisfacen
dichos requerimientos determina el nivel de emisiones alcanzado por cada economía. En este sentido, debe remarcarse el rol que cumplen ciertas fuentes no comerciales e ineficientes en la cobertura energética de los países de la muestra. En efecto, es habitual en casi toda América Latina la cobertura de los requerimientos de los sectores residenciales con fuentes no comerciales que al mismo tiempo presentan una calidad relativamente menor, como bagazo y leña (OLADE/CEPAL/GTZ, 2003).
La disminución en las emisiones de CO2 derivada de una menor intensidad
energética en los países desarrollados, viene dada por el paso de una economía agrícola, a una economía industrial energo-intensiva y finalmente a una economía con mayor participación del sector servicios (Stern, 2004). Por este motivo, la composición de la matriz energética adquiere particular relevancia al analizar la validez de la CKC en los países en desarrollo.
En este sentido, los países que componen la muestra presentan una elevada concentración de su oferta interna de energía en hidrocarburos, exceptuando los países más pobres de la región, que utilizan mayoritariamente biomasa. En efecto, los combustibles líquidos fueron en 2007 responsables del 62,5% de las emisiones de la región, mientras que la contribución de la quema de carbón a las emisiones sólo alcanza un 8%, que se concentra principalmente en Brasil, México y Colombia. Por otro lado, pese al importante rol que la hidro- energía ha cumplido en el abastecimiento energético de varios países de la región25,
se observa una muy baja participación de fuentes renovables de energía. Esto, sumado a la elevada participación de la generación térmica en el total de la oferta
24 Shonali y Spreng (2003) proponen la utilización del consumo de energía como una medida de pobreza alternativa, la pobreza energética (energy poverty), como complemento de las medidas monetarias de pobreza, particularmente de aquellas basadas en el ingreso y el consumo.
25 Participación superior al 70% en Bolivia, 68% en Perú y 50% en Ecuador (Banco Mundial, 2009).
77 eléctrica26, implica que el sector energético es uno de los mayores contribuyentes
al total de emisiones, y que hasta el momento, no es notable la difusión de energías más limpias capaces de generar el efecto tecnología de Grossman y Krueger (1991) para contribuir al cambio de pendiente de la CKA.
La estructura económica sectorial es asimismo relevante para analizar la posibilidad de que se verifique en cierta medida un efecto composición que, en forma conjunta con el cambio tecnológico, contrarreste el efecto que tiene la actividad económica sobre el total de emisiones de CO2. En este sentido, los
países de la muestra exhiben un comportamiento relativamente estable entre 1965 y 2006, con una tendencia levemente decreciente de la agricultura, que constituyó el 5.2% del PBI de la región en el año 2006 (WRI, 2009). Como se observa en el Gráfico 3.3, en el caso de la industria y los servicios, ambos presentan una tendencia contrapuesta a partir del año 1987, creciendo la participación de los servicios, que alcanzan un 67% del total del PBI en 2006, y disminuyendo la participación de la industria al 27.2% en el mismo año. En línea con lo expuesto en el Capítulo 1, y teniendo en cuenta que los países de la muestra se clasifican casi en su totalidad como países en desarrollo, resulta claro que la prevalencia del sector servicios puede en estos casos ser considerada un indicador de sub-desarrollo y no de transición desde una economía básicamente industrial a una basada en el sector terciario. De este modo, el efecto composición podría perder relevancia como factor determinante del cambio de pendiente de la CKA, toda vez que en este tipo de economías la mayor participación del sector servicios no parece garantizar per se la prevalencia de actividades menos contaminantes.
26 Los casos más notables de predominio de la generación térmica en el total de la oferta eléctrica son los de Guyana (100%), Trinidad y Tobago (98%), República Dominicana (87%), México (84%) y Honduras (65%) (Fuente: OLADE – SIEE).
78
Gráfico 3.3
Evolución de la participación sectorial en el PBI para América Latina y el Caribe
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Earth Trends WRI, 2009.
Habiendo resumido las principales características de las economías que conforman la muestra bajo estudio, la siguiente sección aborda la relevancia del problema del cambio climático en los países de América Latina y el Caribe, haciendo especial énfasis en los costos que el agravamiento del fenómeno generaría para la región.
3.3. AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE ANTE EL CAMBIO