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In document Chapter Management Handbook (Page 112-114)

Tanto la ocupación total como la ocupación de los universitarios han creci- do en el entorno de la Universidad de Castilla-La Mancha por encima de la media española durante el periodo comprendido entre los años 1995 y 2008. Así lo muestran los dos paneles del gráfico 2.22, donde todos los índices toman valor 100 al inicio del periodo (año 1995). El panel a refleja un mejor comportamiento de la ocupación en Castilla-La Mancha respecto a España, bien es cierto que debido a que la situación de partida era muy desfavorable. El crecimiento de la población ocupada total en Castilla-La Mancha es del 75,5%, algo más de un diez por ciento superior al 68,3% experimentado por España. Sin embargo, la mayor parte de este creci- miento de la ocupación es atribuible a las provincias de Guadalajara (125,1%) y Toledo (97,1%) que, por otro lado, reciben el efecto inducido del aumento de la ocupación de Madrid. Mientras que Albacete experimen- ta una tasa de crecimiento de la ocupación similar a la media nacional, las otras dos provincias, Cuenca y Ciudad Real, presentan crecimientos por- centuales muy inferiores. La disparidad entre provincias es muy grande ya que, por ejemplo, las tasas de crecimiento de la ocupación en Guadalajara y Cuenca difieren en más del 33%.

El panel b del gráfico 2.22 muestra una evolución todavía más favorable de los ocupados universitarios en Castilla-La Mancha respecto a España, cuyas tasas de crecimiento de la ocupación son del 166,8 y 144,1%, res- pectivamente. El fenómeno más destacable es, sin embargo, que en Espa- ña y en Castilla-La Mancha la ocupación de los universitarios creció a una tasa media en el periodo 1995-2008 muy superior a la del total de ocupa- dos. Las diferencias apuntadas son importantes, ya que los ocupados uni- versitarios crecieron un 52% más que los ocupados totales en Castilla-La Mancha (un 45% más en España). Similarmente al caso de la ocupación total, las distintas provincias muestran unas tasas de crecimiento de la ocupación de los universitarios muy dispares entre sí. Por ejemplo, Guada- lajara y Toledo siguen estando por encima de la media nacional (un 43% en el caso de Toledo), mientras que Albacete, Ciudad Real y Cuenca están por debajo de la media española, a pesar de contar con unas tasas de crecimiento importantes durante el periodo (113,8% para Ciudad Real y en torno al 138% para las dos restantes). La creación de empleo en España y

la Comunidad de Castilla-La Mancha ha crecido, a juzgar por el gráfico 2.22, a un ritmo intenso, especialmente elevado para el colectivo de uni- versitarios, y siempre a tasas mayores en el entorno de la UCLM. Estas dos características diferenciales del entorno favorecen la actividad de la UCLM. Sin embargo, los efectos del crecimiento de la ocupación de los universita- rios distan mucho de ser homogéneos en el entorno de la UCLM y, por con- siguiente, afectan de distinta forma a los diferentes campus y centros se- gún la provincia en que se encuentren.

El gráfico 2.23 presenta la evolución durante el periodo 1995-2008 de la tasa de ocupación de la población con estudios universitarios y edades comprendidas entre los 25 y 64 años, para Castilla-La Mancha, sus cinco

Gráfico 2.22. Evolución de los ocupados universitarios y totales.

Población de 25 a 64 años. Provincias de Castilla-La Mancha, Castilla-La Mancha y España. 1995-2008 1995=100 a) Ocupados totales 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 50 100 150 200 250 300 350 400 b) Ocupados universitarios 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 50 100 150 200 250 300 350 400 Albacete

Ciudad Real CuencaGuadalajara ToledoCastilla-La Mancha España

provincias y España. Lo primero que destaca en los dos paneles es que la tendencia es siempre creciente en todos los casos, aunque la tasa de ocu- pación de los universitarios es ligeramente superior en Castilla-La Mancha en relación con España, 85,1% frente a 84,5%. Esta diferencia a favor del entorno de la UCLM cobra más importancia cuando se aprecia que en el año 1995 el diferencial era a la inversa; 74% de ocupación para Castilla-La Mancha y 75,2% para España. Las tasas de ocupación provinciales indican que Toledo (87,6%) y Albacete (87,9%) superan a la media de España, mientras que Guadalajara (83,9%) y, en especial, Ciudad Real y Cuenca (ambas con el 81,2%) tienen tasas de ocupación de la población universi- taria inferiores.

Gráfico 2.23. Evolución de la tasa de ocupación de los universitarios. Población de 25 a 64 años. Provincias de Castilla-La Mancha, Castilla-La Mancha y España. 1995-2008

a) Tasa de ocupación de la población universitaria. Porcentaje

1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 65 70 75 80 85 90

b) Tasa de ocupación de la población universitaria. 1995=100

1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 90 95 100 105 110 115 120 125 130 135 Albacete

Ciudad Real CuencaGuadalajara ToledoCastilla-La Mancha España

Que la población con estudios universitarios haya crecido considerablemen- te, tanto en Castilla-La Mancha como en España, durante el periodo anali- zado es una buena noticia pero es aún más positivo que ambos mercados hayan absorbido estos incrementos de población universitaria. El panel b del gráfico 2.23 muestra un crecimiento de la tasa de ocupación de la po- blación universitaria del 12,5% para España, superado por el 15,0% del entorno de la UCLM. El análisis por provincias apunta que Albacete y Ciu- dad Real han crecido muy poco, en torno al 7% durante el periodo 1995- 2008, y muy por debajo de la media de Castilla-La Mancha y de España. Por el contrario, las tres provincias restantes, Cuenca, Toledo y Guadalaja- ra, experimentaron incrementos de sus tasas de ocupación de universita- rios muy superiores a las media de su Comunidad y de España. Esto indica un proceso de convergencia por parte de Cuenca y Guadalajara (que partí- an en el año 1995 con tasas de ocupación muy bajas, inferiores al 70%) respecto a la media de Castilla-La Mancha. Sin embargo, nuevamente, la heterogeneidad interprovincial es uno de los rasgos predominantes dentro de esta senda de crecimiento consolidado de la tasa de ocupación de los universitarios en Castilla-La Mancha.

La evolución de la proporción de universitarios entre la población ocupada durante el periodo analizado en Castilla-La Mancha, sus provincias y Espa- ña se recoge en el gráfico 2.24. La situación del entorno de la UCLM no es buena; en el año 2008 un 18,8% de los ocupados tienen estudios universi- tarios, casi un tercio menos que el 24,8% de España. La diferencia desfa- vorable se ha reducido, ya que en el año 1995 era del 38%, siendo los uni- versitarios el 12,4% de los ocupados en Castilla-La Mancha y en 17,1% en España. El panel b muestra este mayor crecimiento del peso de los univer- sitarios entre los ocupados en Castilla-La Mancha, que alcanza el 52% durante todo el periodo, frente al 45% de media en España. Las diferencias de peso de los universitarios entre los ocupados son, una vez más, muy grandes entre las cinco provincias. Aunque todas se encuentran por debajo de la media nacional, el panel a muestra que Albacete (23%) y Guadalaja- ra (20,6%) se sitúan por encima de la media de Castilla-La Mancha, mien- tras que las tres provincias restantes están por debajo, especialmente Cuenca (15,6%). La diferencia de peso de los universitarios sobre el total de ocupados es muy distinta según las provincias, llegando en los extremos a una diferencia interprovincial Albacete-Cuenca del 47%. Esto a pesar del proceso de convergencia entre provincias, ya que si contemplamos los por- centajes que representaban los universitarios sobre los ocupados en el año 1995 se observan diferencias superiores a las actuales.

En resumen, el entorno de la Universidad de Castilla-La Mancha cuenta con un mercado laboral que se ha mostrado dinámico durante el periodo anali- zado. Se ha caracterizado por un ritmo de creación de empleo superior a la media española, en especial para los universitarios, llegando a alcanzar una tasa de ocupación de la población con estudios universitarios ligera- mente por encima de la media de España. Sin embargo, en la Comunidad de Castilla-La Mancha, el peso de los universitarios entre los ocupados to- tales es muy inferior a la media española. Además, existe una disparidad provincial muy elevada, con grandes diferencias interprovinciales en cuan- do a las tasas de ocupación de los universitarios y a su proporción entre los ocupados. Los universitarios residentes en el entorno de la UCLM tienen

Gráfico2.24. Población ocupada de 25 a 64 años con educación superior. Provin- cias de Castilla-La Mancha, Castilla-La Mancha y España. 1995-2008

a) Porcentaje de población ocupada con educación superior

1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 0 5 10 15 20 25 b) 1995=100 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 80 100 120 140 160 180 200 220 Albacete

Ciudad Real CuencaGualajara ToledoCastilla-La Mancha España

una probabilidad media de ocupación superior a la media española pero son relativamente pocos, su peso entre los ocupados de Castilla-La Mancha es inferior a su peso en España. Por consiguiente, aunque la capacidad de absorción del mercado de trabajo de Castilla-La Mancha de titulados uni- versitarios sea relativamente elevada y haya crecido a un ritmo superior a la media nacional, el volumen actual de la demanda de trabajo con educa- ción superior no garantiza que en el futuro se pueda mantener un ritmo de crecimiento de la demanda de educación superior de la Universidad de Cas- tilla-La Mancha superior al nivel medio de las universidades españolas. 2.4.2. RENTABILIDAD DE LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

La elección de seguir cursando estudios, una vez finalizada la enseñanza obligatoria, puede analizarse como una decisión más de inversión que lle- van a cabo las familias sobre sus miembros, al mismo nivel que otro tipo de decisiones sobre inversión en capital. Se denominan inversiones en ca- pital humano porque se considera que proporcionan un flujo de ingresos futuros, una serie de rendimientos monetarios (y también sociales) y, por otro lado implican una serie de desembolsos, tienen costes (monetarios y no monetarios). Planteadas así las cosas, la decisión de cursar más años de estudio una vez completada la educación postobligatoria, es decir, la deci- sión de cursar o no estudios universitarios, puede contemplarse como una decisión de inversión adicional que las familias llevan a cabo en función del resultado del análisis coste-beneficio. Asumiendo todas las simplificaciones que este planteamiento lleva consigo, en el margen se decidirá cursar es- tudios universitarios si el diferencial de rendimiento futuro actualizado su- pera el de cualquier otro tipo de inversión. Es como si los individuos com- parasen los costes de realizar este tipo de estudios (costes directos y el coste de oportunidad de los salarios perdidos durante el tiempo adicional que el individuo estudia y no trabaja) con las rentas salariales adicionales que esperan obtener una vez finalizados dichos estudios.

La rentabilidad de un año adicional de educación se puede medir mediante su tasa de rendimiento interno47, es decir, la tasa que iguala el valor pre- sente de los flujos de ingresos y costes derivados de esa inversión. El ren- dimiento de la educación mantiene una relación directa con la demanda de estudios y, en particular, con la demanda de estudios universitarios. Cuan- to mayor sea el rendimiento de las inversiones educativas en un entorno, mayor será la demanda de estudios universitarios de la universidad por

47 Hay que señalar, no obstante, que cuando se habla -como se hace en esta sección- de ren-

dimiento de la educación se entiende que es rendimiento medio, es decir, el de un año adicio- nal de estudios, sea cual sea el nivel inicial. Este supuesto implica que el rendimiento, por ejemplo, del primer año de secundaria obligatoria es igual que el de primer año de bachiller o el cuarto de estudios universitarios. No obstante, el supuesto no es muy restrictivo ya que los estudios internacionales disponibles desde hace décadas apuntan una regularidad asombrosa en los rendimientos de la educación, siempre que se calcule según género y diferenciando por grupos de países desarrollados y en vías de desarrollo.

parte de la población residente en dicho entorno. Por ejemplo, si los indivi- duos percibiesen que los titulados universitarios no obtienen rentas adicio- nales significativamente superiores a la media de la población ocupada, o que sus tasas de paro no son sustancialmente inferiores a la media de la población activa, no tendrían incentivos suficientes para invertir en educa- ción universitaria y disminuiría la demanda de este tipo de servicios oferta- dos por las universidades.

Sin embargo, los datos muestran que los individuos con nivel de educación superior a la media perciben en promedio también mayores ingresos sala- riales anuales como consecuencia, por un lado, de su mayor remuneración por hora trabajada y, por otro, de su menor probabilidad de caer en situa- ciones de desempleo, junto con una duración media también menor de es- tos episodios.48 Si el rendimiento de la educación recoge, por tanto, los efectos de algunas características productivas del individuo resultaría ser una característica con un poder explicativo similar sobre la demanda de estudios universitarios que las tasas de ocupación y de paro de la población activa universitaria de un entorno determinado, ya que incorpora los efec- tos de ambas características y además la del propio nivel retributivo del colectivo universitario. Por consiguiente, el aumento de la rentabilidad de la educación universitaria tiene efectos positivos sobre la propensión de los individuos a cursar estudios universitarios.

El gráfico 2.25 presenta una ordenación del rendimiento de la educación para España y las comunidades autónomas. En el año 2006, los ocupados aumentan sus ingresos salariales una media del 7,7% cuando incorporan un año de estudios adicional a su capital humano. La Universidad de Casti- lla-La Mancha lleva a cabo sus actividades en un entorno más favorable que la media española, ya que el rendimiento de la educación es más ele- vado, nada menos que un 5,2% mayor, alcanzando el 8,1% por cada año de estudios. Tan solo tres comunidades autónomas presentan rentabilida- des superiores, Madrid (8,8%), Extremadura (8,6%) y Galicia (8,14%). En el extremo opuesto se encuentra la Comunitat Valenciana (6,1%) y Nava- rra (6,0%). El hecho de que el entorno de la UCLM presente un rendimien- to de la educación por encima de la media española es resultado, entre otros factores, del inferior nivel medio de estudios de su población activa en relación a la media nacional.

48 En relación con estos dos últimos efectos positivos de la educación, hay que señalar tam-

bién que, especialmente para los jóvenes que buscan empleo por primera vez, los rendimien- tos de la educación están relacionados positivamente con la probabilidad de tener una inser- ción laboral exitosa, es decir, con la probabilidad de estar en desempleo y la duración de la primera estancia en el mismo sin experiencia laboral previa. Obviamente, tanto la probabili- dad de estar en paro como la duración media de los episodios de desempleo son menores a medida que aumenta el nivel de educación del individuo que es activo.

Con todo, el gráfico 2.25 indica que cursar un año adicional de estudios y trabajar en el mercado laboral de la Comunidad de Castilla-La Mancha es más rentable que en la mayoría del resto de comunidades autónomas y esto es aplicable también a los cursos adicionales de universidad. Si acu- mulamos el rendimiento, un sencillo cálculo nos dice que cursar estudios universitarios de ciclo corto y estar ocupado en Castilla-La Mancha tiene una rentabilidad en torno al 26% frente a quedarse a las puertas de la uni- versidad. Similarmente, completar estudios de ciclo largo supone una ren- tabilidad de, aproximadamente, un 44% frente al bachillerato. Nótese que este mismo tipo de estudios tendría una rentabilidad media en España de casi tres puntos porcentuales menos. En definitiva, la decisión de cursar estudios universitarios es una alternativa más rentable para la población activa residente en Castilla-La Mancha que para la media española. Cabe esperar que también sea mayor la propensión y la intensidad de la deman- da de estudios universitarios de la población residente.

Gráfico 2.25. Rendimientos de la educación. Comunidades Autónomas y España. 2006 (porcentaje) C. d e M ad rid Ex tr em ad ur a G al ic ia C as ti ll a- La M an ch a C at al uñ a E sp a ñ a I. B al ea rs C an ar ia s R . de M ur ci a P. d e As tu ria s C an ta br ia A ra gó n Ca st ill a y Le ón La R io ja Pa ís V as co An da lu cí a C . Va le nc ia na C. F . de N av ar ra 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 8,8 8,6 8,1 8,1 7,9 7,7 7,5 7,3 7,2 7,1 7,0 6,8 6,7 6,7 6,6 6,4 6,1 6,0

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