941. Antes de referirnos al tema central de este capítulo debemos detenernos, aunque sólo sea muy brevemente, en los orígenes de la vanguardia indiscutida de la revolución cubana: el Movimiento 26 de Julio y su máximo dirigente Fidel Castro.516
942. Es en la universidad donde Fidel Castro, hijo de un terrateniente y futuro líder de la
revolución cubana, llega a adquirir una conciencia revolucionaria. En ese momento está ubicado dentro de un partido que no es marxista, el Partido del Pueblo Cubano más conocido por Partido Ortodoxo.
943. El programa de la ortodoxia era un programa que respondiendo principalmente a los intereses de la pequeña burguesía radical antimperialista se caracterizaba por proponer medidas de tipo nacionalistas contra los monopolios norteamericanos, poniendo, al mismo tiempo, especial énfasis en medidas contra la corrupción administrativa que entonces predominaba entre los funcionarios del Estado. Se trataba de un partido populista de origen pluriclasista compuesto fundamentalmente por obreros, campesinos y pequeña burguesía, cuya dirección era burguesa.517
944. La popularidad de este partido se debía principalmente al carisma extraordinario de su líder indiscutido: Eduardo Chibás518 que se había empezado a destacar ya en las luchas universitarias de
los años veinte, y en los enfrentamientos contra las dictaduras de los años siguientes. Fogoso polemista, encabezaba el movimiento de recuperación cívica y moral de gran arraigo entre las masas.
945. Dentro de ese partido de composición tan heterogénea existía “una izquierda” formada especialmente por universitarios entre los que se encontraba Fidel y la mayor parte de la dirección del grupo de jóvenes que en 1953 asaltarían el Cuartel Moncada, que poseían conocimientos del socialismo científico y tenían una conciencia política mucho más avanzada: “una concepción marxista de la política'; como la califica años más tarde el propio Fidel,519 muy enraizada en las
tradiciones nacionales, especialmente en el pensamiento de Martí.
516. En este capítulo no hacemos sino sintetizar nuestro libro La estrategia política de Fidel (Del Moncada a la victoria), que ha sido publicado en 12 países de nuestro continente. La versión que aquí citamos es la de la editorial mexicana Nuestro Tiempo, de 1986.
517. Fidel Castro, La estrategia del Moncada (entrevista otorgada a un grupo de periodistas suecos en 1973, aparecida en la revista Cuba Internacional, núm. 100, ene. 1978 y reproducida por la revista Casa de las Américas, núm. 109, jul.-ago. 1974, versión utilizada por nosotros, pp.8-10.
518. Eduardo Renato Chibás y Rivas fue miembro del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) de 1927, junto a Antonio Guiteras y otros. Inició la lucha contra la prórroga anticonstitucional de Machado en la presidencia. Luchador contra la tiranía machadista y contra la dictadura Mendieta Caffery-Batista en la década de los treinta. Delegado a la Convención Constituyente de 1940. Representante y senador por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) en la década de los cuarenta, se separó del PRC(A) y fundó en 1947 el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), que pocos meses antes de las elecciones (de 1948 se había convertido en una poderosa fuerza política. Fogoso polemista, encabezó un movimiento de recuperación cívica y moral de poderoso y entusiasta arraigo en las masas. (Datos obtenidos del libro La prisión fecunda de Mario Mencía, Editorial Política, La Habana, 1980, p.112, nota. 8.
519. Fidel Castro, La estrategia del Moncada, op. cit. p.8. “...el pequeño grupo que trabajó en la organización del Movimiento, era gente de ideas muy avanzadas. Nosotros teníamos cursos de marxismo, afirma Fidel. Y el grupo de dirección, durante todo aquel período estudiábamos marxismo. Y pudiéramos decir que los principales dirigentes de la organización eran marxistas ya”. Y más adelante agrega: “En el tiempo de la Universidad, mis contactos con las ideas
946. En agosto de 1951, Chibás, temiendo desacreditarse ante la opinión pública al no poder presentar pruebas que fundamentaran su acusación de corrupción administrativa contra un alto personaje del gobierno, en medio de una profunda depresión decide adoptar una medida extrema durante su habitual espacio radial: suicidarse, como último recurso para conmover la conciencia popular, llamando al pueblo a luchar por su independencia económica y política.520
947. Una vez desaparecido el destacado dirigente ortodoxo, Fidel se encuentra militando en un partido con una base popular muy amplia pero sin una dirección política consecuente. Sus
dirigentes oficiales son reformistas y están adaptados al sistema.521 Por otro lado, existe un partido
ideológicamente más afín a sus concepciones marxistas pero con una militancia muy reducida debido, en gran medida, a la feroz campaña anticomunista que caracterizó el período de la “guerra fría”: el Partido Socialista Popular (Partido Comunista).522
948. Tomando en cuenta esta realidad, el joven estudiante de derecho decide utilizar sus innatas condiciones de liderazgo trabajando en la base de la Ortodoxia. Recluta los futuros cuadros de la vanguardia revolucionaria de nuevo tipo, que ya tenía en mente, entre la juventud, especialmente de extracción más humilde, de dicho partido. Los que conformaron la reciente organización eran todos gente nueva, hasta entonces desconocida; no se reclutó a ninguno de los dirigentes
oficiales.523
949. “El núcleo fundamental de dirigentes” del Movimiento en germen veía en el
marxismo-leninismo la única concepción racional y científica de la revolución y el único medio de comprender con toda claridad la situación” del país.524 Sin embargo, no fue esta ideología sino
la disposición a luchar contra Batista por una vía nueva, armada, conducente a transformaciones sociales profundas, tanto en el plano político como social, y la conquista de la verdadera soberanía nacional, el factor aglutinador de la naciente organización política. Por esta razón no utilizaba un lenguaje marxista en su discurso político. Fidel comprendía perfectamente que, en medio del ambiente macartista y anticomunista que reinaba en Cuba y en el mundo, era un absurdo hacer declaraciones de fe marxista-leninista.
950. No había que hacer declaraciones sino que había que actuar y demostrar en la práctica lo justo de los planteamientos revolucionarios. Tan convencido estaba de esto que ni siquiera cuadros tan cercanos como el Che Guevara, que convivieron varios meses con él en el exilio y luego otros tantos en la Sierra Maestra, conocían su pensamiento más profundo.525
marxistas fueron las que me hicieron adquirir a mí una conciencia revolucionaria. Y a partir de ese momento toda la estrategia que yo elaboré políticamente estaba dentro de una concepción marxista. (Fidel Castro, La estrategia del Moncada, op. cit. p.8)
520. El 5 de agosto de 1951, en su acostumbrado espacio radiofónico de los domingos por la noche pronunció lo que resultaría su último discurso conocido como “El último aldabonazo”; ya que finalizaba expresando: “¡Compañeros de la Ortodoxia, adelante! ¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los ladrones del gobierno! ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es mi último aldabonazo!”, y tras estas palabras se hizo un disparo de pistola en el abdomen, todavía frente al micrófono por el que acababa de hablar. El 16 de agosto de 1951, a menos de un año de las elecciones generales en que se vaticinaba sería ganador de la
presidencia de la República, falleció en La Habana después de 11 días de agonía. (Datos en Mencías, ¡bid). 521. Fidel Castro, La estrategia del Moncada, op. cit. p.8
522. Op. Cit. p.10.. 523. Op. cit. p.8.
524. Fidel Castro, “Discurso en conmemoración del 20 aniversario del asalto al cuartel Moncada”, en el libro: Historia de la revolución cubana (Selección de discursos sobre temas históricos), Editora Política, La Habana, 1980,
pp.267-269.)
525. Al respecto, nos parece significativo recordar que el Che estuvo un tiempo convencido de que Fidel había apoyado el “Pacto de Miami”; un acuerdo muy conservador del que hablaremos más adelante, y que éste sólo era un líder