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4 EngD Research

4.1 Research development process

Boyle no era un matemático profundo, pero advirtió pronto la importancia fundamental de las matemáticas en una in-

26 Boyle, V, 513 y sig. “Los virtuosos de que hablo ( .. .me refie­ ro a los que entienden y cultivan la filosofía experimental) hacen un mayor y mejor uso de la experiencia en sus investigaciones filosóficas. Pues recurren a la experiencia con tanta frecuencia como cuidado; y no contentos con los fenómenos que la naturaleza les ofrece espontá­ neamente, están prestos, cuando estiman necesario, a ampliar sus ex­ periencias con experimentos ideados a propósito."

27 Boyle, V, 540.

28 Boyle, V, 539. Boyle observa además: "Los sentidos exteriores no son más que los instrumentos del alm a... los sensorios pueden en­ gañamos. .. es la razón, no los sentidos, la que juzga si no falta ningu­ no de los requisitos sensoriales... y también es la razón la que juzga qué conclusiones pueden, y cuáles no, fundarse con seguridad en la información de los sentidos y en el testimonio de la experiencia. Por eso cuando se dice que la experiencia corrige la razón es una manera impropia de hablar; es la razón misma la que, con la información que le proporciona la experiencia, corrige loa juicios que ha emitido antes."

on.nEnr y boyle

terpretación atomística del mundo químico, conforme al prin­ cipio que prevalecía entonces. “Es verdad que la materia o el cuerpo es el objeto de las especulaciones del físico. Pero si también fuese cierto que la mayor parte, si no todas las operaciones de las porciones de esa materia... una sobre otra, dependen de las modificaciones que su movimiento local recibe de su magnitud y figura, como las principales afeccio­ nes mecánicas de las partes de la materia, apenas podría negarse que el conocimiento de lo que son las figuras, por ejemplo, más o menos espaciosas y con ventajas o desventa­ jas para el movimiento o el reposo, para penetrar o resistir la penetración, para que una asegure a la otra, etc., debe ser de uso constante al explicar muchos de los fenómenos de la na­ turaleza.1' 29 Esta es justamente la tarea de la geometría, que es la ciencia de las magnitudes, de la figura y especialmente del movimiento. La astronomía, por ejemplo, es una ciencia acerca de cosas físicas, en la cual es fácil que un pensador se pierda (como ocurrió a Epicuro y a Lucrecio) si no tiene conocimiento adecuado de las matemáticas que guíe y juzgue la formación de las hipótesis. En realidad es muy considera­ ble la ayuda que prestan a la imaginación los esquemas li­ neales y las figuras en un tema que trata de cosas que poseen cualidades geométricas.30 Pero hay más, y Boyle expresa aquí su completo acuerdo con la metafísica matemática de Galileo y Descartes, el mundo entero parece ser de una es­ tructura fundamentalmente matemática; “la naturaleza repre­ senta el papel de un mecánico1131; los principios matemáticos y mecánicos constituyen el “alfabeto, en el cual Dios escribió el mundo”. Esta es una conclusión que para Boyle se justifica en su mayor parte por el hecho indiscutible de que logran ex­ plicarse las cosas usando estos principios. Han demostrado ser la verdadera clave del enigma. Si Boyle hubiese vivido an­ 188

tes de Galileo, habria sido indudablemente, en lo esencial, un aristotélico. Pero los notables descubrimientos, comprobables experimentalmente, del gran físico matemático hicieron de él (como ocurrió con otros empiristas) un converso post fac- tum. Además, en la medida en que Dios desempeñó el papel de un matemático al crear el mundo, los principios matemá­ ticos, como los axiomas de la lógica, deben ser verdades úl­ timas, superiores a Dios mismo e independientes de la reve­ lación.31 32 En realidad, la revelación misma debe interpretarse así para no contradecir esos principios, “pues no se puede su­ poner que Dios, que es el autor de nuestra razón y cuyo conocimiento es infinito, nos obligue a creer en contradiccio­ nes”. “Considero que los principios metafísicos y matemáti­ cos... son verdades de una especie trascendente, que no pertenece propiamente ni a la filosofía ni a la teología, pero son los fundamentos universales y los instrumentos de todo conocimiento que los mortales podemos adquirir.” 33

Esta concepción matemática de la naturaleza implica, por supuesto, una concepción mecánica de sus operaciones. “Lo que principalmente me propongo es mostrar con experimen­ tos que casi todas las clases de cualidades, la mayoría de las cuales la escolástica dejó sin explicar o se referían general­ mente a no sé qué incomprensibles formas sustanciales, pueden producirse mecánicamente. Me refiero a los agentes corpóreos que no parecen obra más que por virtud del movi­ miento, el tamaño, la figura y la disposición de sus partes (a cuyos atributos denomino las afecciones mecánicas de la ma­ teria).” 34 Estas partes se reducen en última instancia a áto­ mos, provistos sólo de cualidades primarias. A pesar de la res­ tauración epicúrea de Gassendi, Boyle los describe en tér­ minos esencialmente cartesianos.35 Boyle sigue la concepción CONCEPCIÓN MECÁNICA DEL MUNDO 189

32 Boyle, III, 429. 33 Boyle, VI, 711 y sie. *■ Boyle, III, 13. 31

® Boyle, III, 292. “Y hay algunas... cualidades, a saber el tama- fio, la forma, el movimiento y el reposo que suelen contarse entre las

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cartesiana acerca del proceso por medio del cual la unifor­ me res extensa se diversificó originariamente en sus distintas partes; por eso considera que el movimiento86 es la más importante de dichas cualidades últimas o primarias. “Estoy de acuerdo con la generalidad de los filósofos en cuanto ad­ miten que hay una materia católica o universal común a todos los cuerpos, y que yo la concibo como una sustancia extensa, divisible e impenetrable. Pero como esta materia es una por naturaleza, la diversidad que percibimos en los cuer­ pos debe surgir necesariamente de algo más que de la mate­ ria de que están compuestos. Y como no podría haber cam­ bio alguno en la materia si todas sus partes estuvieran constantemente en reposo entre sí, se sigue que para discernir la materia católica en la variedad de los cuerpos es necesario que haya movimiento en algunas o en todas sus partes dis­ tinguibles; y que el movimiento debe tener varias tenden­ cias, la que en esta parte de la materia tiende en una direc­ ción, y la que en aquella parte tiende a otra.” * 37 Justamente este intento de explicar la variedad y el cambio reduciéndolo al movimiento, lleva inevitablemente a la teoría atómica.38

Ahora bien, aunque el mundo natural como lo vemos no

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cualidades que pueden estimarse convenientemente como los modos primarios de las partes de la materia, puesto que todas las cualidades se derivan de estos atributos simples o afecciones primordiales.”30 Siguiendo a Calilco, también Boyle llama absolutas a estas cua­ lidades; esto es, en ninguna circunstancia se las puede eliminar men­ talmente de los cuerpos.

37 Boyle, III, 15.

38 Boyle, III, 16: “Los dos atributos de la materia, su magnitud o más bien tamaño, y su figura o forma, se siguen del hecho de que la materia está realmente dividida en partes, de que es el auténtico efecto del movimiento diversamente determinado, y de cada uno de sus frag­ mentos primitivos, u otras masas de materia enteras y distintas. Y como la experiencia nos muestra que la materia se divide con frecuencia en corpúsculos o partículas insensibles, podemos concluir que los frag­ mentos más pequeños, así como las masas más grandes de la materia universal, están igualmente dotadas cada una con su tamaño y forma peculiares... No me detendré a considerar si estos accidentes no pue­ den llamarse convenientemente modos o afecciones primarias de los

so podía producir sin esa instilación del movimiento que di­ solvió la materia primitiva y obligó a sus partes a combinar­ se en los múltiples medios que explican los fenómenos pre­ sentes, sin embargo (por razones que aparecerán más tarde) Boyle insiste con energía que la materia como tal no necesi­ ta ser puesta en movimiento, esto es que el movimiento no es una cualidad inherente a la materia. Le ayudaba en este punto la concepción de More sobre el espacio absoluto. Se­ ñala que un cuerpo es tan cuerpo cuando está en reposo como cuando está en movimiento, de donde concluye que el movimiento no pertenece a la esencia de la materia 39, “que parece principalmente constar de extensión”.* 40 Boyle no está muy seguro de si la impenetrabilidad puede deducirse sola­ mente de la extensión 41, de lo contrario se la debe incluir en­ tre las cualidades esenciales de la materia junto con el tamaño y la figura que, así, pueden deducirse; pero su punto prin­ cipal está en insistir que la materia no puede de ningún modo moverse por sí misma, y que en cuanto al movimiento depen­ de de algo que no es materia. Boyle critica a Descartes que parecía haber hecho a la materia independiente de Dios; según los principios cartesianos Dios no puede abolir la ex­ tensión o las leyes del movimiento.42 Fuera de la materia tienen, pues, que explicarse sin excepción todos los fenóme­ nos de la naturaleza, en los distintos movimientos de sus par­ tes, tanto imperceptiblemente pequeños como grandes.43 Boyle, no más que Descartes o Hobbes, había alcanzado la plena visión de Galileo, de que el movimiento tiene que ex­ presarse en términos matemáticos exactos. Cuando entra en CONCEPCIÓN MECÁNICA DEL MUNDO 1 0 1

cuerpos, para distinguirlos de esas cualidades menos simples (como los colores, sabores y olores) que pertenecen a los cuerpos.” Cf. tam­ bién 29-35.

3» Boyle, V, 242. 40 Boyle, II, 42. 44 Boyle, IV, 198 y sig. 42 Boyle, IV, 43 y sig.

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los detalles de los problemas de la teoría su propósito es sim­ plemente mostrar cómo de acuerdo con el principio de las permutaciones y combinaciones, un pequeño número de dife­ rencias primarias en volumen, figura y movimiento puede

dar lugar en sus varias combinaciones posibles a una casi in­ finita diversidad de fenómenos.44 Boyle ilustra de varios mo­ dos cómo bajo la influencia del movimiento local la materia primitiva y homogénea se disuelve en fragmentos de magni­ tud y forma específica, que están unas en reposo, otras en mo­ vimiento. De estas consideraciones es posible deducir otras siete categorías, tales como posición, orden, estructura, etc., que nos suministran un alfabeto adecuado con el cual puede construirse el libro del universo. Por si esto resulta insuficien­ te, señala que el mismo movimiento local es un principio de gran diversidad. “Asimismo el movimiento que parece un principio tan simple, especialmente en los cuerpos simples, aun en ellos puede diversificarse mucho; pues puede ser más o menos rápido, y esto en una infinita diversidad de gra­ dos, puede ser simple o compuesto, uniforme o disforme, y puede preceder o seguir una mayor celeridad. El cuerpo pue­ de moverse en linca recta o circular, o en alguna otra línea curva... el cuerpo puede también moverse con movimiento ondulante... o puede moverse con movimiento de rotación alrededor de sus partes medias, etc.” 46 Boyle estaba seguro, por supuesto, de que sus experimentos de aerostática e hi- drostática confirmaban admirablemente esta concepción me­ cánica del origen de las formas y cualidades.

** Boyle, III, 297 y síes. “L a... gran dificultad que se aduce con­ tra la doctrina [corpuscular] que propongo acerca del origen de las cualidades... es__que es increíble que una variedad tan grande de cualidades como las que encontramos realmente en los cuerpos pro­ venga del reducido número de dos principios tan simples como la ma­ teria y el movimiento local; el último no es sino una de las seis clases de movimiento que señalaron Aristóteles y sus seguidores... y la pri­ mera que es de una naturaleza casi uniforme se aiversifica, según nos­ otros, por los efectos del movimiento local.”

48 Boyle, III, 299. 192

Ks interesante observar que en la época de Boyle la nueva metafísica geométrica se había arraigado tanto entre los pen­ sadores más inteligentes, que comenzaron a hacerse intentos rudimentarios para dar nuevos significados a algunos de los términos metafísicos tradicionales, con el propósito de aco­ modarlos mejor al lenguaje de la época. Propone que se use el término forma, por ejemplo, para significar (en lugar de las escolásticas cualidades esenciales) “aquellas afecciones mecánicas que son necesarias para constituir un cuerpo de esa clase determinada”.46 Desea también librar al término naturaleza de los usos vagos y distintos que se le habían dado en las discusiones antiguas y medievales, y definirlo en tér­ minos del nuevo dualismo: no es una colección de sustandas ni un misterioso manejo de fuerzas incalculables, sino un sis­ tema de leyes mecánicas, es decir, el mundo de la materia y del movimiento es distinto del de las almas racionales y espíritus inmateriales.47 Boyle se opone vigorosamente a la doctrina de More de los ángeles y de un “espíritu de la na­ turaleza” o ser espiritual subordinado que tiende a ciertos fines, y con lo cual da cuenta de fenómenos de la atracción como la cohesión, la succión, la gravedad, etc.48 Boyle está completamente persuadido de que éstos, como otros fenóme­ nos cualitativos, pueden explicarse sobre la base de principios corpusculares o mecánicos, aunque no intenta dar solución alguna a los problemas que ello entraña.

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« Boyle, III, 28.

47 Boyle, V, 177. “La idea que ofrezco de la naturaleza universal es aproximadamente como sigue: la naturaleza es el agregado de cuer­ pos que constituyen el mundo; estructurado como lo está, considera­do como un principio en virtud del cual actúan y padecen conforme a las leyes del movimiento que el Autor de las cosas ha prescripto... Lo que llamo naturaleza general la expresaré con el mecanismo cós­ mico, esto es, con la inclusión de todas las afecciones mecánicas (fi­gura, tamaño, movimiento) que pertenecen a la materia del gran sis­ tema universal.”48 Boyle, V, 192 y sig.