En 1564 Orihuela consigue ser cabeza de un obispado independiente del de Cartagena, hasta estos momentos los prelados de la diócesis a la que pertenecía Orihuela eran conocedores de las rivalidades entre estos dos territorios y los problemas que ello conllevaba, a pesar de todo mantenían un palacio ubicado donde en la actualidad se
Ilustración 22. Claustro de la Universidad del Colegio de Santo Domingo de Orihuela. Archivo fototeca del patrimonio Histórico. Loty
El colegio de Sto. Domingo, en la actualidad, se le conoce como el “escorial del Levante”, precisamente este apodo viene otorgado por la magnificencia no solo de su existencia como centro cultural, teológico y educativo sino también por la monumentalidad plenamente renacentista que ostenta desde su fachada hasta el interior solo con añadidos de prosperidad y ampliación en siglos posteriores (siglos XVII, XVIII) que mejoran la calidad arquitectónica del inmueble y se acomodará a los nuevos gustos imperantes en los siglos siguientes, no olvidando la función principal, donde se trata de un centro cultural y educativo.
2.5 El Palacio Episcopal del nuevo obispado
En 1564 Orihuela consigue ser cabeza de un obispado independiente del de Cartagena, hasta estos momentos los prelados de la diócesis a la que pertenecía Orihuela eran conocedores de las rivalidades entre estos dos territorios y los problemas que ello conllevaba, a pesar de todo mantenían un palacio ubicado donde en la actualidad se
Ilustración 22. Claustro de la Universidad del Colegio de Santo Domingo de Orihuela. Archivo fototeca del patrimonio Histórico. Loty
encuentra el Museo Arqueológico Comarcal (antiguo hospital San Juan de Dios). Con las pretensiones de creación de la nueva diócesis, en 1558 Esteban de Almeyda, Obispo de Cartagena, permutó el palacio episcopal que hasta estos momentos existía por el Hospital del Corpus Christi y San Bartolomé ubicado en unas dependencias frente a la catedral oriolana en la calle Mayor de la ciudad. En este espacio construyó un edificio para ser sede episcopal y en la portada de acceso se realizó el escudo que representa a este obispo de Cartagena y que en la actualidad aun se conserva como acceso al patio de la curia. Tras la desvinculación del obispado de Cartagena el nuevo palacio sirvió de sede administrativa de la Curia oriolana y de vivienda del Obispo de la Diócesis de Orihuela. De estos momentos se conserva el patio de la Curia al que se accedía por la portada donde se encuentra el escudo del prelado de Cartagena y desde donde se distribuían las estancias del palacio del siglo XVI, que corresponderían a la entreplanta del palacio actual que aún mantiene el artesonado original renacentista y la galería del río que serviría de mirador al prelado para poder apreciar la huerta oriolana y el caudal del río que la riega. Estas dependencias se situaban en la entreplanta del edificio y en la planta noble que en la actualidad aún se conservan y dan acceso al salón del trono, estancia que también formaría parte del palacio original del siglo XVI.
La pregunta fundamental y más importante trata de quien pudo realizar esta obra ya que la documentación de la construcción en el siglo XVI de este inmueble en la actualidad no se conserva, pero realizando un análisis de la calidad de la obra y conociendo el contexto del momento, no sería muy ilógico atribuir la obra a Jerónimo Quijano quien en estos momentos (1558) se encuentra en Orihuela realizando varias obras para las parroquias de la ciudad o en el colegio de Sto. Domingo. Poco más podemos aportar de cómo sería la vivienda episcopal del siglo XVI y no siendo hasta el siglo XVIII cuando otro de los obispos oriolanos realiza reformas en el palacio. Don José Flores Ossorio amplió el palacio original en 1733 bajo la dirección del maestro alarife Vicente Sibila, construyendo una nueva portada principal donde se puede apreciar su escudo heráldico a modo propagandístico32 y la fecha que data la obra. La portada da acceso al nuevo claustro donde también se encuentra en las arcadas de éste el
32 Este detalle es muy significativo ya que ofrece una actitud propagandística del prelado, como mecenas y reforzamiento de su autoridad en el contexto de enfrentamiento que tenía con los canónigos de la S.I. Catedral de Orihuela, cuya sede estaba situada a apenas unos metros.
escudo de sus apellidos pero en este caso separados y alternándose entre sí; reforzó la cimentación y construyó nuevas dependencia como la provisoría, la curia ya citada, oficinas administrativas para la mejora de la gestión de la diócesis, y arregló la biblioteca, el archivo, el oratorio y la cárcel eclesiástica.
La escalera principal del inmueble que en la actualidad se conserva sería el eje articulador entre el antiguo palacio y el nuevo ya que tal como indica la documentación se ejecutan unas gradas para la escalera del patio del palacio y en la actualidad la escalera del siglo XVIII de mármol rojo es la que da acceso desde el claustro barroco hasta el patio de la curia que con unas gradas de piedra roja salva el desnivel entre un espacio y otro. A pesar de que esta solución es la que en la actualidad se conserva, la piedra de las gradas no es la original ya que estas se realizaron en piedra de cantería negra: “Que dicho maestro tenga obligación de hacer los escalones de la dicha
escalera de piedra negra bruñida con el lustre que requiere y pueda dar l arte por la frente y piso de el y cabeza que mira al ojo”33. Otra cuestión a destacar es la duración de la obra, en tan solo cuatro meses: “Que haya de dar la obra hecha dentro de cuatro
meses que se contaran desde el primer día del mes de febrero de este presente año de mil setecientos treinta y cinco y en cada uno de estos cuatro meses tenga obligación de dar rematados y puestos en el patio de dicho palacio siete escalones o gradas”34.
En 1767 un nuevo obispo toma posesión de la cátedra oriolana, Don Joseph Tormo y Juliá. El edificio volverá a adoptar nuevas reformas, donde la fachada, el acceso desde el patio de la curia al claustro y la apertura de la primera biblioteca pública de la diócesis en la planta superior de la parte de levante, tal como dispuso Carlos III, serán los elementos fundamentales de esta nueva etapa constructiva (Figuras 5 y 6). La biblioteca se dotó de una gran cantidad de obras a cuyo cuidado estaban dos beneficiados de la catedral que facilitaban los libros a los lectores que los solicitaban, de esta manera el edificio vuelve a adquirir una nueva dimensión dentro del entramado social de la diócesis, donde la cultura es un elemento a destacar para reforzar los valores de la identidad. En 1776 Joseph Montesinos nos describe como sería este palacio: “El
Palacio Episcopal (en lo antiguo hospital General) se halla a las orillas del famoso Río
33 A.H.O. Registros notariales de Jacinto Clemente, 1733, f. 41 r. Sig.: 1454. 34 A.H.O. Registros notariales de Jacinto Clemente, 1733, f. 41 v. Sig.: 1454.
escudo de sus apellidos pero en este caso separados y alternándose entre sí; reforzó la cimentación y construyó nuevas dependencia como la provisoría, la curia ya citada, oficinas administrativas para la mejora de la gestión de la diócesis, y arregló la biblioteca, el archivo, el oratorio y la cárcel eclesiástica.
La escalera principal del inmueble que en la actualidad se conserva sería el eje articulador entre el antiguo palacio y el nuevo ya que tal como indica la documentación se ejecutan unas gradas para la escalera del patio del palacio y en la actualidad la escalera del siglo XVIII de mármol rojo es la que da acceso desde el claustro barroco hasta el patio de la curia que con unas gradas de piedra roja salva el desnivel entre un espacio y otro. A pesar de que esta solución es la que en la actualidad se conserva, la piedra de las gradas no es la original ya que estas se realizaron en piedra de cantería negra: “Que dicho maestro tenga obligación de hacer los escalones de la dicha
escalera de piedra negra bruñida con el lustre que requiere y pueda dar l arte por la frente y piso de el y cabeza que mira al ojo”33. Otra cuestión a destacar es la duración de la obra, en tan solo cuatro meses: “Que haya de dar la obra hecha dentro de cuatro
meses que se contaran desde el primer día del mes de febrero de este presente año de mil setecientos treinta y cinco y en cada uno de estos cuatro meses tenga obligación de dar rematados y puestos en el patio de dicho palacio siete escalones o gradas”34.
En 1767 un nuevo obispo toma posesión de la cátedra oriolana, Don Joseph Tormo y Juliá. El edificio volverá a adoptar nuevas reformas, donde la fachada, el acceso desde el patio de la curia al claustro y la apertura de la primera biblioteca pública de la diócesis en la planta superior de la parte de levante, tal como dispuso Carlos III, serán los elementos fundamentales de esta nueva etapa constructiva (Figuras 5 y 6). La biblioteca se dotó de una gran cantidad de obras a cuyo cuidado estaban dos beneficiados de la catedral que facilitaban los libros a los lectores que los solicitaban, de esta manera el edificio vuelve a adquirir una nueva dimensión dentro del entramado social de la diócesis, donde la cultura es un elemento a destacar para reforzar los valores de la identidad. En 1776 Joseph Montesinos nos describe como sería este palacio: “El
Palacio Episcopal (en lo antiguo hospital General) se halla a las orillas del famoso Río
33 A.H.O. Registros notariales de Jacinto Clemente, 1733, f. 41 r. Sig.: 1454. 34 A.H.O. Registros notariales de Jacinto Clemente, 1733, f. 41 v. Sig.: 1454.
Segura, en la Calle Mayor, frontero a la Santa Iglesia Catedral, es bastante grande, capaz, majestuoso, con hermoso oratorio, preciosa escalera de mármoles, pública biblioteca, media naranja, tribunal de la curia, salas de su señoría ilustrísima, aseado claustro, espaciosos graneros; toda esta hermosa fábrica, tiene una hermosa vista al ríos Segura y su huerta; y por la ciudad tiene una hermosa fachada con tres principales puertas, varios balcones de hierro con sus celosías y varias pinturas; cuya última perfección moderna se debe al celo de Nuestro Ilmo. Prelado el Sr. Don Joseph Tormo, que actualmente gobierna” 35.
La descripción
que realiza Montesinos expresa la
importancia que en un espacio muy pequeño adquiere un conjunto arquitectónico que simboliza y representa el poder eclesiástico dentro de un territorio muy amplio como es el de la diócesis de Orihuela. La Catedral y el Palacio Episcopal ubicados en torno a las dos arterias principales de la ciudad y enmarcados por el Monte de San Miguel y el río Segura, expresan la grandiosidad alcanzada en Orihuela desde la reconquista Cristiana, un cenit conseguido por las luchas constantes y la perseverancia de los oriolanos para mantener sus tradiciones vinculadas, en este caso, con la religión católica y el poder que la iglesia podía llegar a ostentar en aquellos momentos. Estas dos construcciones demuestran la fuerza que la iglesia aporta a este núcleo urbano, siendo cabeza de gobernación en el ámbito civil y sede del obispado en el entorno religioso. Las diferentes ampliaciones, remodelaciones y nuevas construcciones que se realizan en la vivienda del prelado, dan muestra del avance
35 A.D.O. Montesinos y Orumbella, J.: Antigüedades, noblezas y blasones de la siempre fiel ciudad de Orihuela, tomo, manuscrito, 1776, p. p. 203r-v.
Ilustración 23. Portada principal de acceso al Palacio Episcopal de Orihuela con el escudo del Obispo Flores Ossorio. 1733.
histórico en el territorio. En un principio constructivo se pertenece a la diócesis de Cartagena, muestra material es el escudo del Obispo Almeyda, pero cuando en 1564 Orihuela consigue un nuevo obispado podemos apreciar como este inmueble se va mejorando y ampliando de manera que cada obispo representa una nueva etapa.
Figura 5. Plano de la planta Baja del Palacio Episcopal de
Orihuela. Estado Actual. Museo de Arte Sacro de Orihuela
Figura 6. Plano de la planta Principal del Palacio Episcopal de
histórico en el territorio. En un principio constructivo se pertenece a la diócesis de Cartagena, muestra material es el escudo del Obispo Almeyda, pero cuando en 1564 Orihuela consigue un nuevo obispado podemos apreciar como este inmueble se va mejorando y ampliando de manera que cada obispo representa una nueva etapa.
Figura 5. Plano de la planta Baja del Palacio Episcopal de
Orihuela. Estado Actual. Museo de Arte Sacro de Orihuela
Figura 6. Plano de la planta Principal del Palacio Episcopal de
Orihuela. Estado Actual. Museo de Arte Sacra de Orihuela
El siglo XIX, vuelve a mantener mejoras en el palacio, en este caso bajo la cabeza del Obispo Pedro María Cubero (1866 – 1881). En 1872 embelleció el claustro con un jardín, donde tras la visita de la reina de España Isabel II que se hospedó en él en 1862, se plantó una palmera. Juan Maura Gelabert fue otro de los obispos que dejaron huella marcada en el palacio, ya que con su llegada a la vivienda se realizaron nuevas formas decorativas en el inmueble introduciéndose el gusto neoclásico, conviviendo con el estilo renacentista y barroco de los prelados anteriores. Esta sería la visión que apreciaría en 1925 el rey Alfonso XIII que fue recibido por el obispo Javier Irastorza y Loinaz en el palacio episcopal tras su visita a Orihuela. En el siglo XX la administración de la curia y residencia del Obispo se traslada a la vecina ciudad de Alicante con el Obispo Barrachina, esta decisión no ayudó a Orihuela quien veía perder su importancia adquirida y conseguida durante siglos. Años después del traslado de la curia, el edificio episcopal oriolano fue declarado Monumento Nacional en 197536
, convirtiéndose así en el quinto monumento nacional de la ciudad junto al paraje pintoresco del Palmeral de San Antón y las ruinas históricas del Castillo.