D. Ratio of exports against imports
4. CHAPTER FOUR: RESEARCH DESIGN
4.4. Research Method: Electronic Survey
De entre los aspectos que condicionan la intervención se pueden destacar los siguientes:
Posibilidad de ocupación de la vía pública
Accesos a la obra
Estado de conservación de la fachada a preservar
Conocimiento del terreno en el que podría apoyarse el estabilizador
Estabilidad del muro de fachada liberado de la estructura existente
Posibilidad de ocupación de la vía pública:
Dependiendo de la zona donde se localice la obra ocupar la vía pública durante determinado tiempo puede elevar el coste de la obra en gran medida. Además de esto se debe tener en cuenta que en muchos casos los dados de los estabilizadores o contrapesos suelen tener una anchura que ronda los 2m donde en caso de que la calle donde se instale sea de dimensiones reducidas, la instalación del estabilizador podría suponer un corte del tránsito urbano en dicho punto. Esta acción puede no estar permitida por el ayuntamiento y además se debe de tener en cuenta que a
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medida que se aumentan los metros de ocupación de la vía pública aumenta el precio de la licencia de ocupación de la misma.
Así pues, si la ocupación de la vía pública durante todo el proceso de ejecución de la obra en el que debe estar montado el estabilizador (hasta que se realice la nueva estructura) no es factible, se deberá buscar una alternativa que elimine la necesidad de apear la fachada por su parte exterior. Una solución a este problema sería el empleo de un sistema de estabilización interior que interfiriera lo más mínimo en la ejecución de la nueva estructura.
Fig. 4.61 Apeo industrial y contrafuertes de hormigón cortando el paso en c/Frigola (Valencia)
Accesos a la obra:
En función de la localización del edificio el acceso a la obra puede suponer un problema de gran dimensión a la hora de realizar una conservación de fachada derribando la estructura interior existente. Si no se toman las medidas oportunas y se selecciona el acceso adecuado durante las diferentes fases de la obra pueden acontecer diversos problemas.
Normalmente durante la demolición, aunque esta se realice de modo manual, suele ser necesaria la entrada a la obra de diferente maquinaria bien para realizar diversos trabajos de demolición o bien para la retirada de escombros. Lo mismo ocurre durante la fase de excavación para la nueva cimentación en la que será necesaria la entrada de medios auxiliares de trabajo que permitan llegar a la cota donde se apoyará la nueva estructura. También se deberá tener en cuenta el paso de camiones y otros medios de aprovisionamiento por las calles próximas a la obra de modo que el estabilizador no debe interrumpir o coaccionar aquellos pasos por los que pueden discurrir. Además dependiendo de la obra que se esté realizando puede ser necesario que distinta maquinaria entre a obra. Por todo ello en primer lugar se deberá verificar que tanto el estabilizador de la fachada como el camión o medio de acopio de los diferentes materiales caben en la misma calle y si no es así que existe otro recorrido de manera que el acopio a obra se realice de forma eficaz y en segundo lugar se deberá establecer un acceso al ser posible sin dañar la fachada a conservar para que los maquinaria auxiliar pertinente pueda acceder a la obra.
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En muchos de los casos analizados se dispone de acceso por la parte trasera de la edificación o por alguno de los laterales quedando el problema resuelto. Sin embargo en otros casos como por ejemplo en el edificio situado en Plaza Árbol (Valencia) al conservarse ambas fachadas tanto la principal como la lateral únicamente se puede acceder por fachada a la construcción. En este caso al estar ambas fachadas protegidas se debe comprobar en primer lugar si mediante los vanos existentes queda suplida la entrada de un modo factible. No obstante, puede no darse el caso de modo que es necesario incrementar uno de los huecos para poder acceder a la obra. Esta acción debe ser aprobada por la Conselleria en materia competente, puesto que supone dañar la fachada protegida y puede no ser preceptiva la licencia de la obra según el criterio de la administración. Por esta razón debe de quedar perfectamente acotado que el acceso no es posible por ningún otro punto y que si se amplía la dimensión del vano una vez terminados los trabajos oportunos se devolverá a su estado originario recomponiendo las partes dañadas con materiales de análogas características.
Lo primero que se podría pensar si ocurriese esto es que la intervención no puede llevarse a cabo, pero esto sería un error, puesto que la administración valora en función de la información aportada y incluso se regula, en algunos de los artículos de las normativas anteriormente analizadas en el ámbito normativo, que en el caso de que para la conservación de un determinado elemento o parte de un edificio deba dañarse otro o parte del mismo dicha actuación se entiende como un mal menor siempre que después se resarzan dichos efectos causados. Es decir, si la administración observa que para la conservación del lienzo completo de la fachada y la ejecución de una nueva obra es necesario realizar un incremento de alguno de los vanos de la fachada quedando así la misma dañada en un pequeño punto, podrá dar autorización a las obras siempre y cuando los efectos causados en el elemento protegido queden resarcidos de modo que las partes dañadas se reintegren atendiendo a las características originales y con materiales de análogas propiedades.
Si no se documenta debidamente la actuación es posible que se nos deniegue la ejecución de la obra o bien la realización de ciertos trabajos, por lo que antes de decidir invertir en colocar medios auxiliares como por ejemplo el estabilizador de fachada, será conveniente asegurarse de que todos los trabajos gozan del visto bueno por la administración y son viables. No obstante si por motivos de seguridad es necesario implantar medios auxiliares con el fin de no ocasionar riesgos mayores por el posible riesgo de derrumbe, etc., la colocación de apeos, estabilizadores, codales y otros sistemas necesarios para mantener la seguridad se realizará cuanto antes.
Estado de conservación de la fachada a preservar:
Será necesario verificar si existen lesiones o procesos patológicos en la fachada que pueden influir a la hora de determinar si su conservación es posible o no, ya que antes de realizar cualquier acción podría ser necesario su reparación o tomar las medidas oportunas. Independientemente de la verificación estructural mencionada con anterioridad para que resulte procedente la conservación única de la fachada, conviene destacar en este apartado que será necesario detectar posibles fisuras y grietas estableciendo las causas que las han desarrollado tanto antes de la intervención, como durante la demolición y trabajos posteriores. La detección de fisuras y grietas no debe hacerse solo en el lienzo de la fachada a conservar, sino que
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se prestará atención a los dinteles, jambas, zonas colindantes a los vanos, arranque de fachada y muros colindantes a la fachada a conservar (medianeras y muros de edificaciones colindantes). Además de esto conviene comprobar el estado de la entrega de las viguetas de la estructura existente, pues tanto en si son metálicas o de madera pueden conllevar a producir la pérdida de la sección útil del muro en este punto debido a posibles fenómenos de corrosión en las viguetas si son metálicas o debido a fenómenos de pudrición si las viguetas son de madera. De igual modo conviene verificar si en algún punto se han realizado cajeados o perforaciones en el muro que afecten a la distribución de las cargas. O bien si el muro presenta humedades en el zócalo o zonas cercanas a la planta baja, con el fin de determinar si existen instalaciones de agua en las proximidades que se encuentren en mal estado, si el muro está expuesto a la acción del agua de lluvia, si existe la presencia de agua en el terreno donde se apoya el muro que asciende por capilaridad, etc.
Será conveniente a su vez, determinar si existen posibles desplomes en el muro que pueden dar a lugar a excentricidades en la transmisión de cargas verticales, con el fin de contrarrestar y tomar las medidas oportunas para que no se incremente dicho desplome.
Determinado el estado de conservación de la fachada y elementos colindantes a la misma se tratarán si así se determina prescriptivo las lesiones detectadas. Posiblemente sea necesario cerrar vanos mediante fábricas de ladrillo o bien apearlos si se cree que durante la ejecución de las obras los dinteles y cargaderos no responderán de un modo adecuado, sellar y/o reparas las fisuras si son de gran entidad y pueden afectar a la transmisión de los esfuerzos, etc.
Conviene destacar que si reparamos todas las lesiones acontecidas a la hora de colocar el apeo contaremos con un muro casi nuevo, es decir, se podrá asegurar con creces la estabilidad del mismo. Una de las lesiones clave que a priori puede no englobarse dentro de las que afectan al muro sería la pudrición de las cabezas de las viguetas u otros elementos que se embeben en el muro de fachada.
Se debe de tener en cuenta que a la hora de realizar la demolición las viguetas se cortan cerca del plano de la fachada y se hace conveniente la pervivencia de dichas cabezas embebidas en la fachada durante la ejecución de los trabajos puesto que si se eliminan se producen oquedades en los muros que pueden llegar a inducir excentricidades de carga al muro. Por esta razón en el caso en que las cabezas de las viguetas estén deterioradas será conveniente su retirada y el retacado del hueco con fábrica o con tacos de madera de modo que se restablezca la continuidad del muro.
Fig. 4.62 Oquedades producidas por la retirada de las cabezas de viguetas en c/ Torn de L’Hospital (Valencia)
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Conocimiento del terreno en el que podría apoyarse el estabilizador
Por lo general la solución más empleada a la hora de mantener la fachada durante el proceso de demolición y la ejecución de la obra suele ser el empleo de andamios industrializados denominados estabilizadores formados por vigas metálicas comúnmente aligeradas que transmiten las cargas a contrapesos de hormigón. Estos contrapesos apoyan directamente sobre suelo por lo que transmiten al terreno las cargas recibidas por la fachada, las recibidas por el apeo y el peso propio de los contrafuertes. Ello implica que necesariamente el terreno donde se apoye el estabilizador deberá resistir las cargas mencionadas, es decir, se debe estimar la capacidad de carga que puede soportar el terreno en los puntos donde se coloquen los dados o contrapesos. Por lo que es importante determinar si existen socavaciones o instalaciones en el subsuelo, arquetas, etc., que bien pueden determinar la necesidad de ejecutar medidas complementarias a la instalación del apeo o bien condicionan a la colocación de los contrapesos en otra posición a la prevista.
Además de esto se debe de tener presente que a la hora de ejecutar los trabajos pertinentes de excavación conviene comprobar por donde discurren las conducciones de agua, gas, etc., para que en caso de que se sitúen próximas a una zona de actuación cortar el suministro cuando se esté actuando en esos puntos o bien desviar dichas conducciones. Así mismo, en el caso en que se pretenda mantener parte de la cimentación existente bien del muro de fachada o bien cuando en el edificio original existían sótanos y se conservan los muros perimetrales originarios para contener las tierras, conviene conocer el estado de dicha cimentación para tomar las medidas pertinentes para que no se produzcan desmoronamientos.
Un claro ejemplo de lo que puede ocurrir si no se toman las medidas pertinentes en lo que se refiere a los dos aspectos anteriores es el desprendimiento del muro de contención originario que se dio a lugar durante los trabajos de excavación y posteriormente a la demolición de la antigua fábrica Bayer. Debido al desprendimiento de dicho muro parte de la acera se vino abajo ocasionando la rotura de las conducciones de agua y gas que provocaron una llama de 3m de altura como se puede ver en la siguiente imagen (fig.4.63) en la que detrás de la misma se observa la fachada estabilizada por la parte posterior. Afortunadamente en este caso no hubo heridos pero fue necesario el desalojo por motivos de seguridad de dos edificaciones próximas a la obra así como el corte del suministro de gas y luz (Rocabert, 2007).
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Fig.4.63 Suceso producido tras el desprendimiento del muro de contención del sótano de la antigua Fábrica Bayer - Barcelona (Rocabert, 2007).
Estabilidad del muro de fachada liberado de la estructura existente
En los edificios tradicionales los muros de fachada son los encargados de resistir las acciones verticales de cargas y sobrecargas transmitidas por los forjados y la cubierta así como su propio peso y las acciones debidas al viento que se transmiten a los forjados y elementos donde se atan los muros contrarrestándose (Espassandín & García, 2009).
Durante el proceso de demolición el muro de fachada queda liberado de la estructura existente por lo que al dejar de estar conectado a la anterior estructura deja de ser suficiente para aguantar las acciones del viento y las posibles excentricidades de carga debidas a los cambios de sección del muro u otros aspectos, siendo necesario conducir o transmitir dichas cargas a una estructura estabilizadora. No obstante, tanto como para el proceso de la demolición como para la ejecución del resto de la obra suele asumirse que el muro de fachada resistirá su peso propio. Debido a que si anteriormente a la demolición era capaz de resistir su peso propio más el de los forjados y otros elementos se presupone que liberado de ellos el muro será capaz de resistir su peso propio.
Ejecutada la nueva obra y retirado el estabilizador se deberá transmitir tanto la acción del viento como las acciones producidas por las excentricidades del muro a la nueva estructura. Y aunque en los casos analizados la existencia de riesgo sísmico es reducida o prácticamente nula, en zonas como por ejemplo Murcia deberá dimensionarse tanto el estabilizador como la nueva estructura de forma que puedan soportarse las acciones sísmicas.
En la estabilidad del muro influirá el estado del muro así como sus dimensiones, la disposición de los huecos, balcones y otros elementos volados, así como sus variaciones dimensionales en altura y la posible existencia de inclinaciones y desplomes (Espassandín & García, 2009). Por esta razón se deberán tomar medidas del ancho del muro en todos los puntos en que sea posible y como mínimo en cada planta, así como
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observar con detenimiento como son los encuentros entre el muro de fachada con las cornisas, balcones y otros elementos que sobresalgan del plano y tomar datos de las dimensiones de dichos elementos.
Atendiendo en este caso a que básicamente en la mayoría de los edificios donde se ha ejecutado la conservación de la fachada junto con el vaciado interior, el muro a preservar suele ser de ladrillo. Y a la evolución que han sufrido estos muros en el tiempo con la finalidad de aumentar su altura y disponer de más huecos en fachada que faciliten la iluminación, es necesario conocer las soluciones que se han desarrollado para tal fin.
Con la finalidad de ganar en altura, era conocido que si “sobre la base del muro se incrementaba la altura con la misma anchura se generaba una masa excesiva, de un notable peso y con un mayor riesgo de desplome” (Espassandín & García, 2009). Por ello lo más común era que el muro se fuera escalonando progresivamente en menores secciones conforme aumentaba la altura. Por ello en la actualidad las secciones del muro que dispuestas en las plantas bajas tienen una mayor anchura que las de plantas superiores. En lo que se refiere a la ejecución y ampliación de los vanos simplemente bastaba con disponer de dinteles de madera o bien arcos de fábrica por lo que a la hora de intervenir se deberá verificar si dichas soluciones serán suficientes o bien implementar la resistencia de dichos dinteles mediante un refuerzo puntual.
En vistas a todo lo anterior y teniendo en cuenta que antes de proceder a la demolición de la estructura existente se realiza la instalación de los medios de estabilización pertinentes para conservar la fachada se cree oportuno realizar dos verificaciones a nivel estructural para comprobar si el muro será capaz de soportar los esfuerzos que le llegan. Por ello se realizan dos verificaciones adjuntadas en el apartado de anexos la primera cuando el muro se encuentra arriostrado por la nueva estructura y la segunda cuando el muro se encuentra liberado de la estructura y arriostrado por el estabilizador, con el fin de conocer cuál será la distancia mínima a la que se deberán disponer normalmente las correas horizontales interiores e exteriores que quedan fijas entre sí disminuyendo el efecto del pandeo del muro. Ambas comprobaciones se desarrollan aplicando en la medida que es factible el Código Técnico de la Edificación ya que por una parte se debe de tener en cuenta que el resultado final será una estructura nueva pero sin embargo no existe ningún artículo en el que se regulen expresamente las condiciones de partida de ambas comprobaciones y en cuanto a las características de los materiales que componen el muro es difícil saber con claridad cuáles son las prescriptivas sin realizar los pertinentes ensayos para verificar la resistencia de los mismos.