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Después de la catástrofe, se inició un lento proceso de recuperación que se aceleró con la introducción de la navegación a vapor. La estabilización de la navegación a vapor hacia 1847 fue el factor principal para que Honda iniciara su recuperación. Señala Angela I nés Guzmán131, que José María Samper en el periódico El Vapor de Honda, escribió que las nuevas casas fueron construidas de bahareque y palma. Describió los barrios repletos de ruinas de templos, de conventos y de grandes casas.

La reconstrucción de la ciudad y su dinámica estuvieron en lo fundamental a cargo de las elites comerciales residentes en Honda. Los puentes coloniales arrasados por el terremoto de 1805 fueron reemplazados al comienzo por obras provisionales y luego por obras definitivas.

Luego del terremoto de 1805 el Puente del Gualí fue reemplazado por uno de madera, que por lo débil de su armazón y el excesivo servicio una reparación lo

129 MORENO, Armando. Honda: Una Historia Urbana Singular. Op.cit. 130 GUZMÁN, Ángela Inés. La Ciudad del Río, Honda. Op.cit. 131 GUZMÁN, Ángela Inés. La Ciudad del Río, Honda. Op.cit.

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arruinó completamente. El historiador Eduardo Santa132 hace referencia de un importante libro de autor anónimo133, posiblemente de algún viajero inglés, que visitó el puerto hacia 1819, en misión confidencial:

“…pero la hermosa ciudad fue destruida por un espantoso terremoto y nunca volvió a resurgir, quedando reducida a la condición de puerto. Estas convulsiones de la madre tierra, fueron interpretadas por el clero como un castigo por la impiedad de los habitantes que, días antes del terremoto, se habían negado a pagar una fuerte contribución, por medio de la cual debían atraer sobre la población de Honda la protección de San Jerónimo, su patrón, y al cual iban a levantar los clérigos un majestuoso monasterio... Las casas de la Honda de hoy, están construidas sin ningún orden, como dispersas, sobre una pequeña eminencia que permite admirar un hermoso paisaje. En la ciudad quedan algunas ruinas de iglesias y conventos, pero ninguna de ellas en estado de poder reedificarlas".

El sacerdote

Tomas María Gallego

acometió por su cuenta la reparación de dicho puente con el desconocimiento propio de ingeniería, situación que llevó al derrumbamiento total del puente. Aceptando la responsabilidad del desastre y con apoyo pecuniario y de todo orden, logró levantar otro colgante que prestó servicio por más de cuatro años, a este respecto cita Tomas Sebastián Restrepo Navarro134:

“(…) el peso enorme de las cadenas que lo sostenían, desarrollando una constante fuerza de tracción hacia el río, dominó por fin la poca resistencia del estribo central, debilitado también en su base por el golpe constante del agua y el nuevo puente su hundió con estrépito viéndose aquí de nuevo el favor de la Providencia pues tal calamidad ocurrió de noche cuando nadie transitaba por él”.

La localización de nuevos grupos de comerciantes en el puerto estuvo estrechamente ligada a la creciente importancia de los puertos internos debido a dicha estabilización de la navegación. Desde la segunda mitad del siglo XIX se realizaron los tortuosos ensayos para introducir la navegación por el río y se lograron avances significativos135:

“El primer intento de establecer la navegación en barcos de vapor por el Magdalena se había hecho en 1823, cuando el congreso de la república y el gobierno del general Santander habían otorgado la concesión respectiva, con caracteres de monopolio, al ciudadano alemán Juan Bernardo Elbers. Los dos barcos de este primer intento, solo pudieron navegar a partir de 1827, y eso por muy corto tiempo, debido a diversas y lamentables dificultades, que llevaron a la empresa de Elbers a la bancarrota, produciendo, de paso, una verdadera tempestad política, pues el Libertador Bolívar, molesto en sumo grado con Elbers, resolvió cancelar de un solo plumazo y sin apelación alguna,

132 SANTA, Eduardo. Honda, Ciudad Clave en la Historia de Colombia. Op.cit. 133 ANÓNIMO. Guerra a Muerte. Editorial Colombia, Buenos Aires, 1945.

134 RESTREPO NAVARRO, Tomas Sebastián. Fundación de Honda, Época Colonial, Escudo, Límites, población, Clima, Hombres Ilustres. Op.cit. 135 SANTA, Eduardo. Honda, Ciudad Clave en la Historia de Colombia. Op.cit.

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la concesión que el gobierno de Santander le había conferido años antes. No puede desconocerse que el fracaso de este primer intento de modernizar nuestra navegación fluvial por el mencionado río, se debió, en gran parte, a la improvisación y falta de experiencia de sus promotores”.

Buques a Vapor, siglo XX Fuente: La Ciudad del Río, Honda136

Con la navegación a vapor se quería proporcionar transporte regular, rápido y barato por el río. Hacia 1845 con las exportaciones de tabaco se logró normalizar la navegación pues hasta entonces se había llevado en canoas, champanes y bongos. El Peñón del Conejo, más abajo de Honda, fue seleccionado como terminal de la línea, río arriba. En este sitio se construyeron bodegas, casa para los huéspedes, corrales para las mulas.

A este respecto cita Eduardo Santa137:

“Paralelamente a este auge tabacalero, los mencionados gobiernos de Mosquera, López y Murillo, impulsaron, como parte de su política económica, la construcción de caminos por todo el territorio nacional, pero, principalmente, de aquellos que tenían una real significación económica y social y que iban a beneficiar extensas regiones nacionales. De tal manera que, haciéndose eco de un viejo anhelo de los antioqueños, estimularon también la construcción del camino herradura de Medellín a Bogotá, por la cordillera central, que era ciertamente la ruta que venían trazando los colonizadores paisas. Siguiendo esos lineamientos, dichos colonizadores fundan a Manizales en 1848, traspasan la cordillera central, penetrando al departamento del Tolima, por los ventisqueros del nevado del Ruiz, fundan la población del Líbano, y bajan luego a Honda, para empatar su camino con el antiguo que sigue de este puerto hacia Bogotá, pasando por Guaduas, Villeta y Facatativá. Pero, además, en esta etapa de la colonización, los antioqueños han fundado más de cincuenta poblaciones, en lo que hoy son los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, al igual que en la cordillera del norte del Tolima. Todo esto confluye

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