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CHAPTER 4 Research Methodology 62 

4.2.  Research Objectives 63 

nica en las islas Baleares, todas las instalaciones

portuarias y sus sucesivas ampliaciones se han construido sobre superficies de este hábitat. La construcción de diques, muelles y demás insta- laciones portuarias se inició, en las islas Balea- res, a finales del siglo XIX y tuvo un desarrollo espectacular entre las décadas de los 50 y los 80 del pasado siglo.

En los últimos 10 años sólo se pueden destacar las sucesivas ampliaciones del puerto de Palma de Mallorca (siempre dentro de aguas portuarias

Pie: Ejemplos de impactos de las infraestructuras costeras en Baleares: dique de Son Blanc en Ciutadella, Menorca (izda.) y dique de Botafoc en Ibiza (dcha.).

y fondos degradados) y la construcción del dique de Botafoc en Eivissa, del dique de Son Blanc en Ciutadella de Menorca y del nuevo dique de abri- go de Port Adriano (Calvià, Mallorca).

Entre estos, el dique de Botafoc (Figura 8 dcha.), nuevo dique de abrigo del puerto de Eivissa fue inaugurado en 2007, después de superar la tra- mitación ambiental y patrimonial que exige la normativa española. Con una longitud de 516 m abriga un área de aproximadamente 25 ha, que ha sido dragada o sepultada para permitir el acceso y amarre de buques de gran tamaño. La mayor parte de esta superficie era pradera de P.

oceanica. El dique de Son Blanc, nuevo dique de

abrigo del puerto de Ciutadella de Menorca, fue inaugurado en 2011. Consta de un dique doble: uno exterior de 674 m de longitud y otro interior de 353 m (Figura 8 izda.), con tres muelles de atraque para una capacidad total de 310 m li- neales. También en este caso, tanto la superficie abrigada como la ocupada por las infraestructu- ras portuarias estaban ocupadas por praderas de P. oceanica.

Vertidos

En Baleares las actuaciones en materia de sa- neamiento y depuración de aguas residuales ur- banas, se inician a principios de la década de los setenta, con el desarrollo de planes parciales en zonas del litoral. En Baleares además estas ac- tuaciones se relacionan también con motivo de un problema de salinización de los acuíferos, así el uso de agua depurada para la agricultura per- mitió el saneamiento y regeneración de algunos de los acuíferos afectados (Santarrufina, 2007). En los mapas 1B-3B, se observa la distribución de todos los emisarios que vierten su conteni- do al mar en Baleares (ver también http://www. ideib.cat/), correspondientes a depuradoras, desaladoras, canalizaciones pluviales y antiguas canalizaciones de aguas residuales que vertían directamente al mar.

A pesar de que las aguas depuradas que se vier- ten en la islas proceden todas de tratamientos secundarios y terciarios (Portal del Agua de las Islas Baleares; Alonso, 2002), su carga de nu- trientes y materia orgánica es todavía alta. De hecho el mayor problema que representa este impacto en Baleares es que en su mayoría, los difusores de evacuación están situados a poca profundidad (a menos de 20 metros) y algunos

de ellos cercanos a praderas de P. oceanica. A partir de los estudios realizados en las últimas décadas (Holmer et al., 2003; Calleja et al., 2007; Díaz-Almela et al., 2008; Marbà et al., 2007), no es arriesgado decir, que la eutrofización del se- dimento, es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las praderas de P. ocea-

nica hoy en día. Así, el hecho de que en Baleares

la emisión de las aguas residuales se realice a poca profundidad, constituye uno de los princi- pales impactos con los que se enfrentan las pra- deras de nuestras islas.

La desalación de aguas en Baleares se inicia en los años 90, con la instalación de la primera des- aladora en Ibiza (1996). Desde entonces, se han construido 6 plantas desalinizadoras, 4 de ellas en activo repartidas entre Mallorca y Pitiüses, además de las instalaciones portátiles que fun- cionaron entre 2000 y 2007 (Portal del Agua de las Islas Baleares). Los emisarios de las desala- doras vierten la salmuera diluida a poca profun- didad (profundidades inferiores a 20 m), en algu- nos casos cerca de praderas de P. oceanica. El emisario de la desaladora de Formentera, ha sido el único de las islas en el que se ha documentado el impacto de la salmuera sobre las praderas de

P. oceanica (Gacia et al., 2007). A pesar de que

la salmuera se expulsa diluida, la salinidad a la que sale es superior al agua de mar, como se ha visto en éste y otros estudios (Gacia et al., 2007; Fernández-Torquemada et al., 2005; Sánchez-Li- zaso et al., 2008), causando graves perjuicios a la planta que se ha demostrado que es incapaz de tolerar pequeños incrementos de la salinidad media externa (Sánchez-Lizaso et al., 2008; Ruiz

et al., 2010).

Los vertidos procedentes de la acuicultura en Ba- leares son de carácter anecdótico, ya que este tipo de industria ha tenido escasa presencia en las is- las. En la actualidad sólo se puede mencionar las bateas para la producción de mejillón que hay en la ría de Mahón, que por su situación están aleja- das de praderas de angiospermas marinas. Uno de los pocos casos documentados del impacto de la acuicultura en Baleares es el de una granja marina dedicada a la producción de dorada, que fue establecida en la bahía de Fornells entre los años 1985 y 1991. Aunque la producción anual era relativamente pequeña, menos de 3 tonela- das anuales, la situación de las jaulas en la bahía, ubicación muy somera (unos 6 m) y resguardada del oleaje, produjo un elevado impacto sobre las praderas de P. oceanica y Cymodocea nodosa, que

desaparecieron por completo en el área ocupada por las jaulas e inmediaciones. Este caso cons- tituyó uno de los primeros estudios del impacto de esta actividad sobre los ecosistemas bentóni- cos y en particular sus negativos efectos sobre las praderas de angiospermas marinas (Delgado

et al., 1997; Delgado et al., 1999).