Lexical roots
3.3 Research questions
En el anterior capítulo aclaré algunos conceptos que estarán presentes y son parte de esta investigación. En particular el de agencia y cuerpo. Esto es necesario ya que en este capítulo voy a referirme a cómo estos cuerpos interfieren en las relaciones intersociales.
Para que exista socialización, necesariamente debe existir algún tipo de relación (factor que activa el agenciamiento) hacia adentro y hacia afuera. Es decir la relación cuerpo – imagen – yo, y la relación cuerpo – imagen – cuerpos. Me refiero a los dos territorios descritos previamente, el público y el privado (íntimo). En esta socialización el factor de agencia está determinado por el cuerpo modificado, el mundo social que los rodea y el habitus de cada uno. Es decir la imagen que porta el cuerpo o viceversa es la que determina el nivel de agenciamiento de este cuerpo. En este sentido, la imagen, el cuerpo y el resto están expuestos tanto a la construcción del significado de la imagen como a la construcción que la imagen cumpla en la identidad del cuerpo modificado.
En Quito, los cuerpos modificados hasta el momento son estigmatizados y estereotipados, por grandes porciones de la sociedad, pero este estigma se ha venido reduciendo desde mediados de los noventa.32 Lo que ha permitido que el territorio íntimo y privado tome los espacios públicos. Para Alfredo Nateras:
el tatuaje se desplaza de lo privado a lo público y se hace más visible en las corporalidades juveniles urbanas y se muestra abiertamente ya en los espacios de lo público. (Nateras, 2005:6).
Esto da cuenta del uso del cuerpo-imagen en la actualidad. El uso público del cuerpo modificado es cada vez más común en los grupos urbanos -en Quito-pero los contenidos son distintos.
Las imágenes sobre los cuerpos, se relacionan con distintos actores sociales y en distintos contextos sociales. El contenido está trastocado por la performatividad del
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cuerpo en un sentido butleriano: “Los actos performativos son formas del habla que
autorizan: la mayor parte de las expresiones performativas, por ejemplo, son enunciados
que, al ser pronunciados, también realizan cierta acción y ejercen un poder vinculante.” (Butler, 2002:316). Entonces esta permormatividad que está cargada de un discurso que ejerce poder frente al interpelante, es el que afecta al que “habla” y al que escucha:
Cuando hay un "yo" que pronuncia o habla y, por consiguiente, produce un efecto en el discurso, primero hay un discurso que lo precede y que lo habilita, un discurso que forma en el lenguaje la trayectoria obligada de su voluntad. (…),el "yo" sólo cobra vida al ser llamado, nombrado, interpelado, para emplear el termino althusseriano, y esta constitución discursiva es anterior a1"yo";es la invocación transitiva del "yo”. (Butler, 2002: 317)
Entonces como la misma Butler dice, solo existe un yo cuan alguien se dirige a mi; el cuerpo modificado no podría causar ningún efecto de agencia, ni siquiera afectar cualquier relación social, si no es interpelado previamente. Esto también resultará en la interpretación que se hace de la imágenes que se encuentran sobre el cuerpo. Este significado tanto del cuerpo como de la imagen y de los dos a la vez, está en constante resignificación y van a determinar el contenido del cuerpo-imagen.
La narración que construye el yo, como la justificación y significado del tatuaje sufre este proceso que se transmuta desde lo íntimo (el yo) a lo público(el resto). La narración original tiene un sentido emocional que significa para el propio cuerpo, mas no, para el resto. Este significado íntimo es construido a través de la subjetividad y en este proceso el cuestionamiento externo no es tomado en cuenta, pero la imagen, como diseño escogido, si está afectada por este contexto externo. La razón, y la intención expresiva que va a derivar en el contenido del significado de la que llamaré la primera imagen, es decir es la que se escoge como imagen para se tatuada por primera vez, esta elección suele estar definida por la experiencia de vida que se quiere recordar. Cuando me refiero a la primera, segunda o tercera imagen, no me refiero exactamente a una alteración física ni visual de la misma, sino a la mutación de significados de la misma imagen. Entonces la primera imagen es la pensada, elegida y tatuada por primera vez (en contenido y forma), mientras que la segunda y las consecutivas, son la que ya han
Este es el recorrido que hace la imagen inscrita en la piel. Los devenires del sujeto impulsan este trasegar del cuerpo-imagen, que no solo va afectar a los cuerpos modificados sino al resto de actores, a través de su poder de agencia. El uso público del cuerpo modificado tiene que ser reconocido por su contexto para que surja la categoría de público. De lo contrario este proceso culmina en el inicio, en el lugar de lo íntimo, el significado ni cambia ni muta públicamente, pero no podemos decir que este contenido sigue siendo estable, ya que no es necesario que el cuerpo-imagen sea público para que los contenidos se renueven. Este proceso se da también en lo privado. Así podemos entender los significados otorgados a las imágenes que desde un inicio ocuparon el espacio de lo privado.
Dialogando con subjetividades
Esta parte de la investigación se realizó dentro de la universidad en donde soy docente. Los sujetos que formaron parte del universo de estudio, que iban desde un rango de edad de 19 a 25 años, fueron advertidos previamente sobre la utilización y manejo de la información que me iban a proveer y recibí su total consentimiento. Las imágenes utilizadas fueron tomadas el día de la primera entrevista, con algunas excepciones cuando las imágenes me las enviaban vía mail o descargas desde alguna red social virtual.
Se realizaron dos grupos focales y entrevistas a profundidad que se dividieron de la siguiente manera:
Un primer grupo de cinco personas, seleccionadas de entre mis estudiantes. La selección se llevó a cabo luego de indagar entre ellos quienes poseían tatuajes y estaban dispuestos a narrarme su experiencia. Todos los informantes eran hombres heterosexuales a decir de ellos mismos. Los tatuajes iban desde, artesanales, es decir realizados por personas que no eran profesionales yen otros caso por ellos mismos; y tatuajes realizados profesionalmente en un estudio de tatuaje. Las preguntas estaban dirigidas a conocer su decisión de tatuarse y el momento en que lo hicieron. De esta sesión, no se tomó ninguna fotografía, pero se les solicitó, “si querían”, enviarme a mi correo la foto de sus tatuajes. Solo uno de ellos envió la imagen; el que poseía un tatuaje profesional.
El segundo grupo, fue invitado a quedarse luego de una de mis clases. Asistieron todos, tatuados y no tatuados. El curso consta apenas de 5 personas: 4 mujeres, 1 hombre. De este grupo todas las mujeres poseían un tatuaje. El diálogo se desarrolló sobre las experiencias de vida al ser portadoras de un tatuaje. Luego se amplió este diálogo con otro encuentro con dos de las informantes. La pregunta en este caso estaba dirigida a la experiencia dolorosa del tatuaje y la memoria.
El tercero, fue una conversación con dos de mis estudiantes hombres. El diálogo estaba dirigido a los significados de las imágenes escogidas para tatuarse. Debo aclarar que existieron constantes socializaciones del tema dentro y fuera de mi clase, así que, el número de personas que fueron parte de mi trabajo de campo es indeterminado. Frecuentemente, se acercaban alumnos que me pedían consejo sobre estudios de tatuajes, sobre las imágenes y sus significados.
Pero la mayoría de sujetos eran ex-alumnos de mi clase, lo que me permitió indagar más profundamente ciertos aspectos de su personalidad. Es claro que estos espacios académicos es difícil lograr una relación horizontal lo que podría afectar la información obtenida. Este inconveniente fue aliviado con varias estrategias: mi manera de presentarme ante ellos (estudiante haciendo deberes de la maestría), el tiempo que llevaban tomando mis clases y una serie de talleres de fotografía que dicté que forzaban una relación mucho más cercana y horizontal. Además que mi apariencia parece que les ofrecía confianza a comparación de el resto de docentes. Los sujetos suponían mi total cercanía con sus experiencias e ideales. Esto permitió que el diálogo sea mucho más abierto y sincero. En ese momento temas como música, sexo y drogas, no eran vetados de la conversación. Esto junto a algunos encuentros no programados en los parasoles33 me permitieron un contacto más cercano con los sujetos.
Con algunos de los informantes que fueron parte de la investigación llevo más de un año de haberlos conocido y un contacto diario, con esporádicas conversaciones. Estas conversaciones se hicieron más frecuentes en los últimos seis meses antes de iniciar mi investigación. Es decir que llevo más de un año dialogando sobre el tema,
invitado a ser parte de su red social virtual, esto me daba paso libre a sus fotografías, comentarios, conversaciones –en las que de vez en cuando era incluido- y las estrategias de socialización de cada uno de ellos dentro de estas redes virtuales. Es interesante añadir, que algunos de los sujetos utilizaban como imagen de presentación de sus perfiles la foto del tatuaje que fue tomada por mi o por ellos mismos. Esto me permitía suponer la carga simbólica que la imagen en su piel significa.
Negociando Territorios
“El cuerpo (…) aparece como elemento esencialmente relacional, “como portador de una carga simbólica plena de sentido y que se configura como un elemento privilegiado de cara a la relación y a la comunicación social. Así, y a pesar de la ocultación parcial del cuerpo, su acción es determinante tanto en la comunicación tácita, como para la expresión de identidad.”(Alcoceba, 2007:74)
La construcción identitaria está disputada en varios territorios que serán negociados por el sujeto a lo largo de su conformación. Estos territorios eran mi mayor preocupación en esta etapa. Quería entender cómo el cuerpo funcionaba como “espacio de interacción simbólica entre los diferentes actores sociales.” (Alcoceba, 2007:77). Es decir como los imaginarios que se originan de la relación social son corporizados y socializados.
Gabriel
El caso de Gabriel fue uno de los más complicados en lo que a metodología se refiere. Fue uno de los últimos en ser entrevistados e interpelados directamente sobre el tema. La razón de este problema se debía a que pertenecía a un grupo de estudiantes demasiado introvertidos, lo que hacía que mi interés aumente. Pero fuera de clases se mostraba más abierto a mantener una conversación. Y a diferencia del resto; él era un alumno nuevo, llegaba de otra universidad y esto explicaba un poco su introversión.
A primera vista el tatuaje no parecía tener grandes diferencias con el resto de imágenes que he podido observar en mi trabajo de campo. Quiero decir que la historia que me narraría sería muy parecida al de la mayoría de sujetos entrevistados, ya que a simple vista no pude distinguir las particularidades de la imagen impresa en su hombro.
Gabriel es estudiante universitario de 21 años de la carrera de diseño digital y multimedia, autocalificado como heterosexual. Posee un tatuaje en el hombro derecho que a la vez son tres tatuajes distintos. Constan de una estrella roja, en la parte inferior de la estrella las letras B.S.C, este conjunto fue el primer tatuaje realizado a los 19 años. Un músculo de metal “robótico” (a decir de Gabriel), en gama de grises, realizado hace aproximadamente un año. Por último un músculo metálico, en gama de azules turquesas impresos sobre el antiguo tatuaje gris del mismo tipo; realizado hace algunos meses atrás (fecha de la entrevista.: 2/13/2010).
La Estrella
El tatuaje de la estrella junto a las siglas que refieren al Barcelona Sporting Club (Guayaquil)34, fueron impresas sin ningún motivo aparente más que el fanatismo del sujeto por el equipo de futbol. Me refiero a que no existe como en otros casos el factor de ritual de pasaje o transición.
Yo siempre he sido hincha del Barcelona y nunca en mi vida lo he visto ser campeón, en 15 años no ha salido campeón y esta (refiriéndose a la estrella en su hombro) es la estrella 14 que tanto espero ver (dando a entender que es el campeonato que anhela y que será marcado con una estrella sobre el escudo de su equipo) (Gabriel Utreras, 2010, entrevista)
La estrella impresa materializa un objetivo deseado, el cumplimiento de un evento posible que le produciría mucha satisfacción. Empero, el componente emotivo tiene el mismo peso que suelen tener las imágenes de pasaje o de marca de un evento considerado como importante para cada sujeto.
La pasión que siente Gabriel por su equipo aun sabiéndolo “en mala racha” hace que utilice su cuerpo como medio para recordar viejas glorias de su equipo. Quiero decir que aún sabiendo que las posibilidades de su equipo son mínimas, Gabriel responde a una historia de triunfos que seguramente le llevaron a convertirse en hincha. Gabriel, le otorga la estrella tan anhelada en su mismo cuerpo, convirtiéndolo (al cuerpo) en objeto agente de su deseo y pasión. De esta forma el cuerpo de Gabriel es parte de este territorio íntimo y su relación con el deseo y el yo.
La solución que encuentra el sujeto para satisfacer su deseo es haciéndolo parte de él, Freud sugería que la manera de satisfacer un deseo es consumiéndolo35, de este modo el objeto deseado en este caso, simbólico, es impregnado en la piel. Se podría decir que el significante es el impreso, el que está sobre el cuerpo, mientras que el significado esperado es resignificado, entendido y alcanzado a través de la corporalización del mismo. Alcoceba lo explica de esta manera:
34 Barcelona es uno de los equipos de futbol más populares del Ecuador. Por mas de 15 años no ha podido ganar el campeonato local, siendo en fechas pasadas uno de los equipos con mayor numero de campeonatos logrados.
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La cita exacta es “Se comporta como un derivado de la primera fase oral de organización de la libido, en la que el objeto que deseamos se asimila comiéndolo y, de ese modo, se aniquila como tal” (Freud, 1921/1991:135)
El cuerpo por tanto aparece como el significante donde se muestran las estrategias mediadoras de significado que regulan el orden social. En cada cultura, el cuerpo es la expresión y la imagen de lo que somos, de lo que fuimos y de lo que queremos ser. (2007:77)
Y en esta regulación social en donde se puede encontrar esta brecha de resignificación. El territorio de lo público, es el que determinó y formó el gusto y afinidad con el equipo de fútbol. En este espacio el significado es el otorgado a través de la regulación social. Mientras que se resignifica el momento en que el sujeto convierte su deseo en parte de su cuerpo y apariencia. Este imaginario del contexto social convertido en subjetividad es una manera de construir una identidad social. El cuerpo se fragmenta en sus significados dependiendo de la regulación social.
Es difícil clasificar este tatuaje como moda o parte de la estética personal del sujeto. Quiero decir que nunca admitió haberlo planeado con anterioridad, ni pensó que se lo iba a ver bien o mal (el tatuaje), pero la intención estética que encierra este tipo de imágenes como estrellas o marcas abstractas, es muy común entre las personas que se tatúan imágenes parecidas. Si bien es cierto, esta imagen (la estrella) tiene una razón de ser, me refiero a que la única imagen que podía justificar la historia que narra Gabriel, tenía que ser una estrella. Ya que la estrella simboliza dentro de la semiótica futbolera el haber conseguido un campeonato y una imagen como nos recuerda Belting, “es más que un producto de la percepción. Se manifiesta como resultado de una simbolización personal o colectiva” (2007:14). En este caso una simbolización colectiva o mejor dicho un anhelo colectivo que se lo personaliza en el cuerpo.
El sitio del cuerpo en donde fue impresa, es un lugar muy frecuente de tatuajes por sus características estéticas y de género. Al ser un lugar considerado público, las intenciones de Gabriel se transparentan: “Voy a todos los partidos, y siempre voy en bibidi…” (Gabriel Utreras, 2010, entrevista)
El cuerpo del sujeto se convierte en medio y mensaje a la vez. Su pasión lo convierte en la estrella del campeonato número 14 del equipo. Y deja que se note al asistir a los encuentros de futbol en bibidi.36 Aquí podemos reconocer otro territorio desde donde
privado o íntimo. El mismo cuerpo fraccionado entre público y privado, territorios que tienen contenidos distintos sobre el mismo cuerpo. Ya no es el significado de la imagen el que otorga desde las regulaciones sociales, sino que estas regulaciones determinan y reparten los espacios de un mismo cuerpo entre público y privado. Una vez más el cuerpo fraccionado, ahora entre simbólico y real.
“En el hombro porque siempre quiero recordarlo y quiero mostrarlo también” (Gabriel Utreras, 2010, entrevista) , esto responde Gabriel al preguntarle por el lugar del cuerpo. Pero el lugar del cuerpo responde a convenciones históricas de espacios que están preestablecidos par verse bien. Espacios considerados públicos y estéticos dentro de la regulación social.
El músculo
“Es para recordarme que siempre debo ser fuerte” (Gabriel Utreras, 2010, entrevista) Gabriel reconoce haber tenido una vida bastante cómoda. El horario de sus estudios universitarios era matutino37, y luego de terminar su jornada regresaba a su casa a “dormir o a ver la tele…, no hacía ni deberes”. Pero por motivos externos a sus decisiones tuvo que cambiarse al horario nocturno. Esta según Gabriel fue la experiencia más difícil de su vida, sumado al compromiso que adquirió con su padre para trabajar en el negocio familiar, complicó todo dentro del panorama apacible de Gabriel. Los nuevos compañeros de aula parecían no advertir su presencia, (“era un infierno…”) y el nuevo horario junto al trabajo, le dejaban pocas horas para descansar. Estos eventos le llevaron a realizarse el segundo tatuaje. Un músculo metálico en escala de grises, querían materializar la fuerza necesaria para aguantar cualquier tipo de infortunios.
Todos estos sucesos una vez más se significaron en el cuerpo a través de la imagen. Una imagen que fue retocada luego de un tiempo y pasada a color, me permite pensar que el significado de la primera imagen va modificándose con el tiempo. Lévi Strauss (1987), identifica está forma de variación en las narraciones, en los mitos;
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cuando analiza dos libros distintos con las mismas narraciones contadas de distinta manera pero modificadas cada una por pequeños factores lo que da paso a variar la narración:
Como se ve, poseemos una célula explicativa.
Su estructurabásica es la misma, pero el contenidode la célula ya no
es el mismo y puede variar; por lotanto, es una especie de mini-mito,
si así puede decirse, porque aunque muy corto y muy condensado
mantiene la propiedad de un mito en la medida en que podemos
seguirlo bajo diferentes transformaciones. Cuando se transforma un
elemento los restantes deben ser readaptados forzosamente a los cambios sufridos por el primero… (Lévi-Strauss, 1987:62)
Entonces la narración tiene las características que advierte Levi Strauss en un mito, en primer lugar responde a lo que Strauss se refiere como célula explicativa, es decir se