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CARACTERISTICAS SE DICE

Irracionalidad, emotividad. La mujer razona menos que •el hombre, es menos intelectual y lógi- ca, pero más intuitiva que el varón; se deja traicionar por el corazón, es cambiante en sus estados de ánimo y en sus emociones:

Pasividad, conformismo, ca- pacidad de adaptarse, abnega- ción, sumisión, entrega.

La mujer es naturalmente pasiva, y se conforma a las cosas tal como és- tas vienen dadas, acepta los aconte- cimientos, tiene una gran capacidad de abnegación y de entrega a los de- más.

Debilidad, necesidad de apoyo. La mujer es un ser débil e indefenso que se lleva por sentimientos; no sa- be hacer frente a situaciones de res- ponsabilidad; necesita centrar su vi- da en otro.

Infantilismo, superficialidad.

Coquetería.

Aunque no se lo diga expresamente (como se hizo desde Aristóteles a Moebius), la mujer es considerada, de hecho, como algo intermedio entre el hombre y el niño, ál que no se le puede confiar grandes respon- sabilidades; superficial en su mane- ra de ser, no puede responsabilizarse de cosas de importancia.

Le gusta agradar, ser atrayente, co- quetear, para lo cual vive atrapada en un mundo de cosméticos, modas y peinados.

Fuente; Ander Egg y Zamboni, 1972, págs. 38-39.

consiguiente belleza y virginidad: la una para atraer, la otra para garanti- zar la seriedad del producto ofrecido y la privacidad de quien efectúe la adquisición (como. propiedad privada).

El mito del eterno femenino encubre y justifica también la exigencia social de que la mujer no cambie, de que siga siendo lo que es so capa de que .sti ser más profundo y auténtico ya está dado en los rasgos predeter- minados desde lo genético. La incuestionabilidad del eterno femenino se trasforma en .incuestionabilidad de aquellas prácticas sociales que en- gendran la mujer discriminada al servicio del hombre. En definitiva el mito de la madre la esclaviza al hijo y el mito del eterno femenino la esclaviza a su cuerpo y a permanecer perpetuamente en su situación de servidora del hombre.

Junto a lós- mitos de la mujer buena, de la mujer consagrada por el orden social y el sistema establecido, los antimitos de la prostituta. La prostituta es mujer,es decir, tiene un cuerpo (eterno femenino) y está Ha- mada también a realizarse por mediación del hombre. Pero la prostituta ni es espoSa amante (no es propiedad privada, sino pública) ni es madre (no tiene familia ni la sociedad la acepta como transmisora de sus valores). Por ello, la forma más común de !`mentar la madre" a alguien es llamán- dole "hijo de puta".

RESUMEN DEL CAPITULO CUARTO

1. Socialización es el conjunto de procesos psicosociales por los que el individuo se desarrolla históricamente como persona y como miembro de una sociedad. A través de la socialización primaria, el in- dividuo adquiere un mundo y desarrolla una identidad personal. Me- diante la socialización secundaria, la persona pasa a formar parte de distintos submundos, institucionalizados o no, al interior de la so- ciedad.

2. La adquisición de un mundo supone que el individuo pasa a formar parte de una realidad objetiva, material y social, y que asume una vi- sión del mundo, haciendo suyos unos esquemas cognoscitivos y un marco valorativo de referencia.

3. La identidad de cada persona está referida a un contexto objetivo concreto, a un mundo de relaciones sociales y a un universo de símbolos, valores y normas. La identidad personal se afirma en las relaciones interpersonales y, aunque es relativamente estable, evolu- ciona históricamente. Así, la identidad es al mismo tiempo producto de la sociedad y de la propia acción personal.

4. El yo surge como producto de las relaciones sociales, al asumir el in- dividuo la imagen que de sí le transmiten los otros significativos y al reaccionar frente a ella en forma personal. La percepción de uno mismo influye decisivamente en este proceso, pero hay que distinguir entre el yo personal (realidad objetiva) y el concepto que se tiene de uno mismo (imagen subjetiva).

5. La adquisición de un lenguaje constituye uno de los procesos básicos de socialización y, según muchos psicólogos, una de las diferencias esenciales entre el hombre y otros animales, punto que hoy se debate a propósito del lenguaje de los chimpancés.

6. Todo lenguaje constituye una forma particular de ver la realidad. Al adquirirlo, las personas asumen también su perspectiva sobre la rea- lidad. La tesis de Sapir y Whorf mantiene que el pensamiento y la forma de conocer de las personas dependen de su lengtiaje; pueblos con lenguas distintas conocen y piensan en forma distinta. Empíricamente, no se ha probado que las categorías gramaticales correspondan a unidades cognoscitivas significativas, lo que parece contradecir la tesis de Sapir y Whorf.

7. Según Luria, el lenguaje es a la vez producto del desarrollo histórico y mediador del influjo social sobre la actividad mental de las perso- nas. Hay, pues, una doble conexión del lenguaje con la acción, de la que es fruto y causa.

8. Bernstein mantiene que existen dos tipos de códigos lingüísticos, restringido y elaborado, correspondientes a dos mundos distintos de significaciones, propios de contextos sociales diferentes. El código restringido remite a un mundo de significaciones dependientes del

contexto, mientras que el elaborado remite a un mundo de significa- dos índependíentes del contexto. El sistema escolar, por ejemplo, se fundamenta en el código elaborado, cuya utilización es mucho me- nos asequible al niño proletario que al niño burgués o pequeño bur- gués.

9. La adquisición de una moral es el proceso socializador por excelencia, a través del cual el individuo adquiere las normas definidoras del bien y del mal en una sociedad y desarrolla los hábitos correspon- dientes. Con la socialización .moral las personas hacen propio el

control social requerido por el orden existente, lo que puede ser fuen- te de contradicciones interpersonales e intrapersonales.

10. Para el psicoanálisis, la conciencia moral consiste en la incorpora- ción a la estructura de la personalidad de las normas sociales que or- denan la satisfacción de las pulsiones, prohibiendo unas formas y permitiendo o estimulando otras. Esta estructura es el superyó y se desarrolla principalmente en el proceso de resolución del complejo de Edipo.

11. Las teorías del aprendizaje consideran que la moralidad es una for- ma de control de la conducta. Según algunos, estos controles son ín- teriorizados por la persona, formando un importante sistema de autocontrol.

12. El enfoque cognoscitivo subraya la relación entre el desarrollo inte- lectual y la forma de moralidad de las personas. Piaget distingue entre la moral heterónoma y la moral autónoma, que corresponden respectivamente al período egocéntrico y al período operatorio del desarrollo intelectual. Según Kohlberg, el desarrollo moral pasa por tres niveles, cada uno de ellos con dos estadios: el preconvencional, en que el. niño responde a exigencias extrínsecas y sus consecuencias

para él; el convencional, en' l que el individuo asume las exigencias sociales con independencia de sus consecuencias inmediatas; y el ni- vel postconvencional, que se basa en valores y principios universales. 13. Entre las formas de transmitir la moralidad que se han estudiado empíricamente están la disciplina Pate rna, la imitación de modelos y el desequilibrio cognoscitivo. A pesar de la fuerza de la socialización moral, las personas muestran frecuentes inconsistencias morales entre. sus principios y sus comportamientos. Estas inconsistencias pueden ser entendidas como deficiencias de la socialización, como verdaderos fallos morales o como la expresión ideológica de las contradicciones sociales.

14. La socialización sexual es el proceso por el que las personas ad- quieren una identidad como hombres o mujeres. Este proceso no só- lo establece diferencias socialmente importantes, sino que da pie a la discriminación social mediante la cual los miembros de un sexo tienen que subordinarse a los miembros del otro. El síndrome del machismo y el correspondiente síndrome del hembrismo ponen de manifiesto esa subordinación social.

15. La identidad sexual surge a partir de condicionamientos biológicos que son elaborados socioculturalmente, sobre todo mediante la asig- nación de actividades y tareas sociales tipificadas, es decir, reforza- das en forma diferencial. En este desarrollo juegan un papel impor- tante los modelos sociales y la imagen que de si mismo adquiere cada individuo. Masculinidad y feminidad son, por tanto, los polos de un continuo de rasgos y comportamientos.

16. Existe toda una mitología social acerca de las diferencias sexuales, que sirve a los intereses dominantes y mantiene a la mujer sometida al hombre. Entre estos mitos deformadores de la realidad, se en- cuentran el de la esposa amante, el de la madre santa y el del eterno

femenino. Frente a los mitos sobre la mujer está el antimito de la prostituta, que ni es esposa ni madre, sino objeto público, tanto real como simbólicamente.

CAPITULO QUINTO