8 Description and Flows of Reference Points
9.5 Resource Type Specification Conventions
célebre detective, Sherlock Holmes. Sin embargo la gran cantidad de cartas que recibió lo obligaron a resucitarlo para escribir una nueva serie de cuentos.
Las aventuras de Sherlock Holmes son la obra cum- bre del relato de enigma. Este tipo de historia plantea un problema que debe ser resuelto a partir de la lógica y la razón.
Holmes, el detective protagonista de los relatos de Conan Doyle, es un inglés sagaz que por medio de la de- ducción logra encontrar la explicación de los crímenes más complejos.
En una ocasión el doctor Watson, su fiel compañero, visita a Holmes, quien sin mediar explicación alguna dedu- ce que el doctor ha caminado hace un tiempo bajo la lluvia y que tiene una criada sumamente descuidada.
Cuando Watson le pregunta como obtuvo estas con- clusiones, Holmes responde:
Es muy sencillo. Mis ojos me dicen que en la parte interior de su zapato izquierdo, está el cuero marcado por seis cortes paralelos. Es obvio que han sido pro- ducidos por alguien que a rascado sin ningún cuidado el borde de la suela para quitar el barro seco. Eso me dio pie a la doble deducción que había salido usted con un tiempo horrible y de que tiene un ejemplar de sirvienta londinense que rasca las botas con verdade- ra mala saña.
Sherlock Holmes es un claro ejemplo del alcance po- pular del presupuesto básico del positivismo: A partir de la razón el hombre puede alcanzar la verdad.
A través de estos principios el positivismo reconoce la limitación de la ciencia para conocer la esencia de las cosas y se resigna a manejarse con las experiencias sensibles.
El principal representante de esta corriente es Augusto Comte (1798-1857) considerado su fundador y quien acuñó el término positivismo. Nació en Montpellier y murió en París donde llegó a ser profesor auxiliar de matemáticas en la Escuela Politécnica de París.
Durante su vida tuvo muchos problemas económicos y para subsistir necesitó la ayuda de amigos y discípulos. Esto era consecuencia de la reacción que había contra sus escri- tos, rechazados por los círculos académicos de su tiempo. Sus obras fundamentales son: Curso de filosofía positiva, Discurso sobre el Espíritu positivo, Sistema de política posi- tiva o tratado de la sociología que instituye la religión de la humanidad.
E
L PENSAMIENTO CIENTÍFICOComte afirma que la ciencia debe prescindir de toda re- flexión metafísica o teológica sobre las cosas, limitarse a observar los fenómenos y basándose en esa observación, formular leyes generales.
De acuerdo a esto divide la historia de la evolución cien- tífica en tres etapas, siendo la última la que llega a la ver- dad:
1. Período mitológico o teológico
La realidad se explicaba recurriendo a dioses y de- monios, es decir poderes personales superiores. Es una etapa fetichista donde el órgano fundamental del conocimiento es la imaginación. Esta etapa corres- ponde a la infancia de la humanidad y se prolonga hasta que evoluciona hacia el monoteísmo.
2. Período metafísico
Se investiga a través del conocimiento abstracto. Es un período de transición —como la adolescencia— donde se realizan las grandes síntesis mentales con un dios único: La Naturaleza.
3. Período positivo
Corresponde a una etapa de madurez donde el hom- bre desiste de buscar absolutos, se ciñe a los hechos y los explica estudiando las leyes que los gobiernan. Este es el período final, en que las ciencias se plas- man prácticamente en la industria.
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A SOCIOLOGÍA Y LARELIGIÓN POSITIVAComte es el creador de la sociología, a la que en prime- ra instancia llamó física social. Estudió la organización de la sociedad y trató de descubrir las leyes dinámicas que la ri- gen. Llegó a la conclusión de que a través de la razón se manejaban todos los campos de la vida y finalmente, en la sociedad positiva, todo estaría dirigido por la ciencia y la industria.
Comte llega al delirio cuando, conciente de la necesidad religiosa del hombre, crea una religión a la que denomina Religión positiva. La divinidad suprema de esta religión es el Gran Ser, es decir el hombre en su máximo desarrollo que debe reverenciarse como la finalidad a la que todo individuo debe aspirar. Hizo un paralelo entre la religión cristiana y la nueva religión:
Religión cristiana: Iglesia Positiva: Dios Gran Ser
Dogmas Leyes naturales Santos Grandes científicos Ángeles custodios Mujeres
Además sostenía que se debía adorar a la Tierra, por- que el hombre vive en ella, y al espacio, porque la Tierra se mueve en él.
Comte, como fundador de esta religión, asume su fun- ción de profeta, organiza una jerarquía eclesiástica, consa- gra sacerdotes y funda templos. A su fallecimiento sus discí- pulos rechazaron el aspecto religioso, retuvieron el filosófico e hicieron desaparecer el aspecto delirante. De esta forma su filosofía continuó influyendo en la sociedad francesa del siglo XIX, y posteriormente trasciende a otras latitudes.
E
LEVOLUCIONISMOCarlos Darwin (1809-1882) es quien elabora la teoría de la evolución. En realidad, su revolución afecta al campo biológico más que al campo filosófico. Sin embargo es im- portante mencionarlo porque su teoría es el resultado del pensamiento positivo y la resonancia de sus conclusiones causaron una verdadera conmoción en todos los ámbitos del saber, ya que al afectar la concepción antropológica hizo sentir su influencia en la psicología, la sociología, la lingüís- tica, la historia que encontraron en sus conclusiones un fun- damento filosófico que les servía para desprenderse total- mente de la concepción antropológica teísta.
Sus obras fundamentales son El origen de las especies por selección natural y El origen del Hombre. La dialéctica de Hegel la aplica al campo biológico donde explica la trans- formación de unas especies en otras respondiendo a dos leyes fundamentales:
1. La lucha por la existencia, donde sobreviven los más fuertes.
2. La adaptación al medio que permite la permanencia de los más aptos.
A través de estas leyes se produce una selección natural y las especies se transforman continua y progresivamente.
Los postulados de Darwin pueden resumirse de la si- guiente manera:
1. Todas las especies vivientes proceden de la transfor- mación de otras anteriores.
2. Esta transformación se origina en la lucha de los indi- viduos por la subsistencia y en la permanencia de los más aptos.
3. Los caracteres morfológicos y fisiológicos adquiridos en la lucha por la vida se trasmiten hereditariamente a la descendencia.
La teoría de Darwin fue resistida por las diferentes con- fesiones cristianas, que interpretaban en forma literal el re- lato de la creación. Temían que la difusión de esta teoría mecanicista pudiera poner en duda el creacionismo y la in- mortalidad del alma. La lucha fue demasiado apasionada, por lo que echó muy poca luz al problema.
La teoría de la evolución fue difundida rápidamente en Inglaterra y Alemania, siendo adoptada por algunos filóso- fos para aplicarla a otro tipo de realidades.
Heriberto Spencer (1820-1903), filósofo de origen in- glés. Aunque se formó como ingeniero en ferrocarriles, una herencia le permitió dedicarse a la filosofía y a difundir su pensamiento. Algunas de sus obras son Primeros principios, Principios de la biología, Principios de la sociología, Princi- pios de la psicología, Principios de la ética, El Hombre con- tra el Estado, Los factores de la evolución orgánica.
Afirmaba que todas las ciencias tienen su fundamento en la evolución y que la selección natural es también el pro- ceso rector del desarrollo social. Consideraba a la sociedad como un organismo vivo cuyos elementos fundamentales son en primer lugar las familias y luego los individuos.
El desarrollo social debe dejarse librado a las leyes de la selección natural que lo preside. La intervención del Estado solo logra retardar el proceso.
Cuando se refería a la evolución social distinguía dos tipos de sociedades: Las de régimen militarista, goberna- das por el despotismo, que subordinaba a los individuos al poder estatal o comunitario y las de régimen industrial en las que el poder estatal ha sido reducido al mínimo y asegu- ran la libertad y autonomía del individuo.
Sostenía que la etapa futura sería una especie de capi- talismo idealizado donde los motivos egoístas darían paso a los motivos altruistas.
Llegó a aplicar la teoría hasta en la ética, donde el prin- cipio vive y deja vivir a los demás produce, según Spencer, un proceso de evolución que culminaría fatalmente en la ins- talación de las motivaciones altruistas.
V
ITALISMO: F
EDERICON
IETZSCHEFederico Nietzsche (1844-1900) descendía de una fa- milia de pastores protestantes. Estudió en Bonn y Leipzig, donde recibió la influencia pesimista de los escritos de Schopenhauer.
Fue un intelectual brillante. A los 24 años fue nombrado profesor de estudios clásicos en Basilea, pero en el año 1879 tuvo que abandonar el cargo por enfermedad. Fue amigo del músico Richard Wagner, pero el profundo odio que Nietzsche tenía por el cristianismo lo alejó del músico cuan- do éste presentó su ópera Parsifal, declarándose cristiano.
A causa de su enfermedad peregrinó solitario por Ale- mania, Italia y Suiza, tratando de mitigar el dolor con drogas. En 1889 perdió la razón y no la recuperó hasta su muerte en Weimar. Durante estos años fue atendido por su hermana, en cuya casa falleció.
Nietzsche no es un filósofo sistemático, es un pensador que se expresa de manera poética, con gran estilo y mane- jando el aforismo con singular maestría, por ese motivo su pensamiento se presta a variadas interpretaciones. Algunas de sus obras son Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal, La gaya ciencia, Ecce Homo, La voluntad de poder, El anticristo.
E
VOLUCIÓNDEL PENSAMIENTODEN
IETZSCHEPueden distinguirse tres etapas en la evolución de su pensamiento. La primera bajo la influencia de Wagner y de Schopenhauer en la que desarrolla el ideal dionisiaco. En su libro Los orígenes de la tragedia tomó a dos dioses como arquetipos: Apolo y Dionisio.
Apolo era el símbolo del equilibrio, la mesura, el orden, mientras que Dionisio era frenéticamente apasionado, des- mesuradamente vital, orgiástico. La moral cristiana había negado lo dionisiaco, mantenía la dualidad entre bien y mal, por lo tanto se identificó con Apolo. Para Nietzsche era ne- cesario desatarse de esa moral, ir más allá del bien y del mal, dar lugar a la explosión dionisíaca. El camino a seguir era rechazar todo control religioso, negar la espiritualidad y los deberes. La vida debe ser un estallido del instinto donde triunfe la fuerza, el orgullo, la dureza. A eso lo llama la vo- luntad de poder, que para Nietzsche es una experiencia místico-religiosa.
Define a la voluntad de poder como la potencia cons- tructora del hombre ateo, el cual debe dejarse invadir por la voluntad de vivir para llegar a ser grande: pasar de ser hom- bre a Superhombre.
Para ello el hombre debe aceptar la muerte de Dios y negarse a sostener los valores cristianos a los que conside- ra parte de una moral para rebaños, una moral de esclavos. Cuando Nietzsche pierde el aprecio por Wagner entra a un segundo período. Primero arremete con dureza contra el
músico con una crítica despiadada acusándolo de traicionar la vida al aceptar los valores cristianos del amor, la compa- sión y el perdón. Dice: «Wagner, un putrefacto decadente, se arrodilló impotente y quebrado ante la cruz cristiana». Aquí comienza a negar con fuerza la posibilidad de la metafísica.
En el último período consolida todas sus ideas, afirma y profundiza su pensamiento sobre la voluntad de poder y desarrolla su concepción del Superhombre y el cambio de valores.
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A MUERTE DED
IOS Y ELS
UPERHOMBREFederico Nietzsche es el profeta de la muerte de Dios. Desde muy joven se declaró ateo. Sin embargo no era un ateo superficial o ingenuo, se daba cuenta que desprender- se de Dios tendría muchas consecuencias, pero decidió afrontarlas.
Creía que la moral cristiana, en la que todos los seres humanos son iguales ante Dios, era perniciosa porque ha- cía a los hombres reclamar su igualdad en la Tierra. A las demandas de igualdad social típicas de su época, contra- puso la desigualdad social natural y fatal. Afirmaba que siempre había habido y habría una raza de señores llama- dos a sojuzgar y una raza de esclavos, que tendrían que ser sometidos y obedecer.
El cristianismo es la moral de los esclavos porque exalta la humildad, la compasión, la caridad, la paciencia. Decla- rando la muerte de Dios caducan todos los valores cristia- nos. Esa trasmutación de valores dará como resultado la moral del Superhombre.
El Superhombre es la encarnación de la voluntad de poder, el arquetipo de la raza de señores, no tiene ley por encima de él mismo, se ha liberado de toda atadura y se maneja sin escrúpulos, estableciendo su propia moral y de- sarrollando toda su fuerza y energía, guiado por la mística