CODE FISCAL YEARS 2008
2.2.6: THE RESTRAINTS UPON THE DIP IN THE PLAN-DRAFTING EXERCISE
Contra la visión idealizada de la especialización flexible, el grado de automatización de la producción se encuentra directamente vinculado al tamaño de la empresa. La capacidad de incorporación de máquinas herramientas (programables) de última generación, que permiten a las firmas aumentar productividad y tener un alto grado de respuesta ante cambios en la demanda, tiene como obstáculo la capacidad financiera de las firmas185. La adquisición de un torno a CNC (control numérico
computarizado) supera en muchos casos los U$S 100.000, valores altos para una pequeña compañía argentina, que tiene dificultades para acceder al crédito bancario. De de todas formas, las pequeñas y medianas empresas compran con fondos propios máquinas herramientas modernas sin modificar totalmente el proceso productivo hacia un esquema de producción flexible. Las PyME requieren de un largo período para modernizar totalmente la planta con máquinas programables modernas, por lo que conviven máquinas herramientas de última generación con procesos y métodos más rudimentarios, lo que genera a la vez cuellos de botella y diferencias de calidad.
Como puede apreciarse en el cuadro N°14, el porcentaje de firmas con equipamiento programable de la muestra es relativamente bajo, el 53% de las firmas tienen menos del 30% del parque de máquinas con control programable. Pese a ello el
185 Este vínculo se hace evidente en la relación “tamaño de firma” – “Rango de porcentajes de equipo
175 78% de las firmas considera que su equipamiento es “moderno o de punta”, mientras que el 22% restante lo considera antiguo (ver anexo IV). Se puede inferir que la organización de la producción no descanse, mayoritariamente, en equipos de tecnología avanzada. Coexiste un esquema de producción dual, que combina tecnologías modernas con formas “artesanales” de producción.186
Cuadro Nº 14. Cantidad de empresas con máquinas herramientas programables, por rangos porcentuales, según segmento de producto (en porcentajes)
Fuente: elaboración propia en base a datos del Proyecto “Redes de Conocimiento en tramas productivas: Generación, circulación y apropiación del conocimiento y creación de ventajas competitivas en seis tramas de la Argentina. Componente Maquinaria Agrícola” PEC A-26 FLACSO-IDRC. Fuente: Datos recogidos en el año 2008.
El cuadro Nº 14, también, nos permite ver los rangos de maquinaria programable dentro de la firma por segmento de producto. El subsector con más “retraso” en la incorporación de este tipo de equipos es el de implementos agrícolas. Este segmento, como se viene destacando, tiene una baja complejidad de producto y un mercado poco dinámico. No está de más resaltar que muchos de estos productos como arados de distintos tipos y usos (aperos, gradas, subsoladores, cultivadores, etc.) han perdido y siguen perdiendo mercado frente a la siembra directa. Casi el 70% del conjunto de las empresas de implementos agrícolas tiene un parque de maquinarias programables menor al 30%, el número más reducido de toda la muestra. Más allá de ello, sólo el
186 Por “artesanal” se designa a los procesos productivos que, por oposición a la producción en serie, se
realizan ya sea por encargo o en series cortas y específicas. No se hace referencia al proceso de trabajo
artesanal tradicional realizado de forma manual sin ayuda de energía electromecánica.
Equipo
programable (%) Agropar-tistas Cosechadoras y tractores tos agrícolas Implemen- Pulveriza-doras Sembra-doras Total
0 - 15 43,5 0,0 53,8 12,5 7,7 29,7 16 - 30 8,7 0,0 15,4 37,5 46,2 23,4 31 - 45 17,4 20,0 0,0 12,5 15,4 14,1 46 - 60 13,0 0,0 15,4 25,0 15,4 15,6 61 - 75 13,0 40,0 7,7 0,0 7,7 9,4 76 - 100 4,3 40,0 7,7 12,5 7,7 7,8 Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
176 18% de las firmas de implementos agrícolas considera que su equipamiento es antiguo. En este sentido, muy probablemente, el proceso productivo se haga con corte de chapa, plegado de piezas y tornos todos electro-mecánicos; soldadura y pintura de forma manual. Una de las estrategias de estas firmas es la de tercerizar parte de los procesos, consiguen, de esta manera resolver, en parte, el retraso tecnológico. Este es el segmento de empresas que más subcontrata parte o gran parte de los procesos de producción.
El gráfico del “Anexo V” expresa una relación entre integración productiva y equipo programable, el que muestra que el 85% de las firmas consideradas de baja integración vertical son también las que tienen los niveles más bajos de equipos programables. La falta de incorporación de este tipo de maquinaria no puede, tampoco, atribuirse de manera determinante a dificultades financieras severas ya que la mayoría de las empresas de ese segmento son de tamaño mediano a grande, las que cuentan con mayor acceso relativo al crédito bancario (ver cuadro Nº 11). No obstante, un 30% de empresas de este segmento tiene entre 46% - 100% de sus maquinas -herramientas programables y consideran su equipamiento de punta o moderno. En este segundo grupo, se registran productores de equipos asociados a dinámicas de mercado más exigentes. Parte importante de su producción (un 20%) se exporta y esto, sin duda, necesita una mayor capacidad productiva y de respuesta ante aumentos rápidos de demanda y de variación en los tipos de producto.
En segundo lugar, se ubican tres grupos de firmas con una proporción menor en el uso de equipo programable con respecto al segmento de tractores y cosechadoras. Estas son las empresas de sembradoras, pulverizadoras y agropartes. Los tres segmentos tienen la mitad de las firmas con bajos niveles de equipamiento programable (dentro de los rangos 0 - 15% y 15% - 30 %).
El segmento de las sembradoras ha tenido un rol destacado en los períodos de convertibilidad y de posconvertibilidad, con aumento de la producción, y la cantidad de empresas y con desarrollos de productos. Las empresas encuestadas exhiben un alto grado (media – alta) de integración vertical, muy superior al del resto de los subsectores (ver cuadro Nº 12). Las empresas más grandes e integradas, utilizan en mayor medida equipamiento con características tecnológicas de punta; las de menor tamaño utilizan herramientas más rudimentarias, o externalizan a otras empresas ciertas actividades.
De acuerdo, con los grupos de firmas por segmento productivo y en orden creciente según mayor uso de equipo programable, encontramos a las agropartistas
177 donde un 52% de las firmas tiene bajos niveles de utilización de equipos programables (entre 0 a 30% de estas máquinas). Es esperable, en un sistema con un buen funcionamiento, que este grupo de empresas tenga una alta productividad, para impulsar la competitividad del resto de la industria. La industria de maquinaria agrícola en su conjunto avanza hacia mejores prácticas productivas, pero en el grupo de firmas de agropartes conviven una mezcla de técnicas y equipos de avanzada con otras de tipo precarias y muy artesanales. Esto sin dudas conspira contra el logro de altos niveles de productividad. Ello es en parte, la causa de la “alta” integración vertical de algunas de las firmas productoras de maquinaria agrícola. Sin embargo, por otra parte, las firmas agropartistas tienen altos niveles de flexibilidad y adaptabilidad en la producción de nuevos bienes.
La adopción de equipo programable, en el caso de las pulverizadoras,
tampoco es uniforme; como se observa en el cuadro Nº 14, el 50% de las empresas tiene menos de 30% de su parque con maquinas herramientas programables. La integración vertical de la producción es baja en un 50% de las firmas y en un 25 % es medio, lo que incide en los bajos niveles de automatización de sus equipos. Ante la baja integración puede suponerse que en parte importante de los procesos que se realicen en la propia planta, sean relativamente pocos los equipos programables y la flexibilidad de estas empresas descanse en la subcontratación de procesos. El 86% de este grupo de empresas declara hacer el diseño con lo que se puede considera que manejan en su mayoría parte del corazón del negocio (ver anexo VI). Las que declararon no hacerlo (el diseño) informaron subcontratarlo en la región de la aglomeración productiva (ver anexo VI). Sin dudas, la tercerización y subcontratación funciona como estrategia competitiva de estas empresas durante el ciclo expansivo de demanda.
El último subgrupo, el de cosechadoras y tractores, es el que más ha adoptado equipo programable, no existe empresa sin equipos automáticos de producción, y a su vez poseen una baja integración productiva (ver cuadro Nº 12) y son compañías de tamaño mediano a grande (ver cuadro Nº 11). Esto supone una organización de la producción diferente; por un lado gran parte de lo que hacen estas empresas es ensamblaje, por importante que sea su integración (caso Pauny SA), debido a que muchos de sus componentes no se fabrican en Argentina. El proceso de ensamble está total o parcialmente automatizado.
En relación al uso de equipo programable, la industria ha mostrado respuestas diferentes. Mayoritariamente no presenta una modalidad fordista de producción en serie, pero tampoco podemos afirmar que es un esquema generalizado de especialización flexible, en todo caso, al contrario de cómo lo especifica la bibliografía,
178 son las firmas más grandes las que adoptan dicho esquema. Se ha exhibido que coexiste un tipo artesanal de producción con incorporación parcial de equipos programables. A fin de avanzar en un mejor entendimiento de las características de la producción, en la sección siguiente introducimos el estudio de la organización del trabajo en las empresas.