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Why there are no further restrictions on the quantum correlations

2.6 The elliptope and the geometry of correlations

2.6.2 Why there are no further restrictions on the quantum correlations

Cada niño es una nueva experiencia.

En este capítulo se estudia:

• La importancia de la primera sesión, en especial las primeras cosas que el niño hace.

•La relevancia que tiene la primera sesión para las sesiones futuras.

Los aspectos teóricos y prácticos subyacentes

PRIMERA SESIÓN DE GEMMA

Gemma se veía demasiado elegante para el cuarto de juego y quizá estaba un poco nerviosa cuando entró, pero parecía complacida de verme (páginas 37 a 38 para información preliminar). Recogió una muñeca. Le recordé que podía hacer más o menos lo que se le antojara y que este lugar no era como estar en casa, en la escuela u hospital. Gemma lleva la muñeca a la tienda, la cual pone en orden. “Ven, bebé, vamos a ponerte en tu silla. Calla.” Responde el teléfono: “No, no, principalmente me tengo que quedar aquí. Lo siento. Adiós, gracias”. Refiriéndose a los títeres me dice: “Oh, éstas son cosas que mis amigos tienen en la escuela. ¿Qué es él? tiene unas piernas, éste las tiene. Acomodemos los juguetes”. Gemma canta y habla. “Lo siento, la tienda está a punto de cerrar.”

Gemma golpea de manera vacilante una pequeña pelota que cuelga de un asta, de modo exagerado clama que ésta casi la derribó.

Al ver unos conejos de juguete: “Pensé que eran de verdad”. Hay dos zanahorias, las que les da a sus preferidos en primer y segundo lugar. “Esto es bonito” y coloca flores dentro de la jaula de los conejos.

“¡Ug!” dice al tocar las pinturas. Rápidamente, Gemma escudriña los instrumentos musicales.

Al ir al rincón hogareño dice: “Este lugar es un desastre”. [Tú tienes tus juguetes en orden] la terapeuta sabía esto por haber visitado a la niña en su casa. “Ya puse en orden mi tienda y ahora arreglo donde vivo. Listas las tazas de té para todos mis bebés. Tengo tres bebés, dos de mis mejores vestidos.” Coloca una bacinica en el rincón hogareño y una en la tienda. Al descubrir al primer bebé en la tienda, Gemma dice: “¿Te dejé en mí tienda, bebé? Vamos”. Pregunta dónde está su acompañante y yo le respondo de manera veraz.

“Traje mi gatito, huele rico” dice señalando a un gato de tela en su cinturón, el cual cuelga del extintor. “Mary (la acompañante) dice que vino a verla antes.”

“Dos cunas para mis dos bebés adorables.” Gemma recoge la escoba grande del cuarto de juego. “Me la llevo a casa para barrer. El otro bebé puede caminar.” (Es un poco más grande.) A la muñeca, Gemma le dice: “Vendré contigo porque no puedes caminar tan bien, ¿o sí? Hay muchas hormigas por aquí”.

“Voy a llamarle por teléfono a mamá. Hola. Sí, sí. Eso sería bueno. Adiós. Gracias.” Juega a que sirve unas bebidas. Les dice a los bebés: “preparen su cena también”. Gemma pregunta dónde está la lavadora, pensando que la recordaba de las fotos, pero no teníamos una. Traje las fotos y ella no pudo encontrarla. Gemma exploró una alacena.

“Mejor me voy dentro de mi casa. Voy a tender sus camas.” Coloca al bebé pequeña en la silla alta. “Puede que tenga que regresar a mi tienda. Tú (bebé) puedes venir conmigo. ¿Estarás bien aquí? Estoy segura que sí. Tengo que planchar también, ya sabes.” Gemma le dio comida a los bebés, además de tazones y cucharas. “Creo que la casa está casi en orden. ¡Fiu! La tetera está lista para que todos tengan algo que beber.” Gemma hace té. “No tomo azúcar. A veces lo hago, depende de cuál sea la bebida. Eso estuvo delicioso. Vamos, coman ¿qué les pasa? Deben haber estado hambrientas para haberse comido un gran pescado como ese. Buenas niñas.”

Me di cuenta que había olvidado sacar los biberones y chupones, los fui a buscar recordándole a ella que aquí podía hacer cosas que no podría hacer en otra parte y que podría decir lo que quisiera. También mencioné que se podía servir ella misma los refrigerios. Gemma comenta que el cuarto de juego es “mejor de lo que pensé”.

“Todos tienen sus biberones y chupones, así que cállense. Tienen que ir a la cama antes de que regrese a mi tienda. Tengo que traer más comida.” Acomoda las ropas que les ha quitado a los bebés antes de que vayan a la cama, asegurándose de que las niñas quedarán bien arropadas. Se les dio un chupón y un biberón lleno de jugo. “Mi pequeña. Te puedes poner tu vestido bonito por la mañana. Bien. ¡Fiu! Ahora ya están dormidas, me arreglaré y me tendré que ir. La casa está bastante ordenada. Sólo tengo que planchar.”

Gemma ve al perro de peluche. “Es adorable. ¿Para qué sirve?” Le digo que sirve para lo que ella quiera. “Podría ser mi caballo. Siempre he querido un caballo.”

Ella busca entre los disfraces. “Lindo. Éste podría ser el cuarto donde me pongo mis ropas bonitas.” Se pone una chaqueta dorada, una falda vaquera y un sombrero rojo de fieltro y se ve en el espejo. “Caja de arena mojada”, afirma. “Mejor me voy a mi tienda. Buen chico, caballo, pórtate bien, me tengo que ir a dormir ahora. Las gentes dirán: ¿por qué no está abierta la tienda? Ninguna otra tienda abre por aquí.” Plancha su sombrero. “Ya me voy niñas, pórtense bien. La casa ya está limpia. Tengo prisa. Sí, me tengo que ir ahora. Mamita regresaré después —ella siempre regresa. Adiós.”

“La tienda está abierta. No, tengo que hacer algo. La tienda se va a abrir. ¡Bravo!, ¿no es cierto? Siento mucho el retraso. Mis niñas me han estado molestando un poco. ¿Qué desea? 40 centavos. Lo siento mucho, pero eso ya se me acabó. Buscaré en el almacén. Creo que eso se nos terminó. ¡Que suerte!, quedó un paquete. Aquí tiene la lata. Tenga cuidado con ella. Adiós. Lleve eso adentro. Alguien podría robarlo. Se está haciendo tarde. Me tengo que ir ahora a la casa. Ya terminé por hoy.”

Gemma recoge unos juguetes de peluche. “Todos son tan lindos.” Le da uno a cada bebé y se queda uno para ella. “Ahora es el momento de estar en casa” y se quita su disfraz.

“Que día tan duro. Muchísima gente. Hola (al caballo), ven levántate. “Revisa a los conejos. “Muy bien.” Gemma me dice que odia las pistolas. “Adiós” dice dándole palmaditas al caballo. En la esquina hogareña: "¿Me pregunto qué hora será? Es hora de ir a la cama”. El teléfono suena: “Hola. Me daré una vuelta mañana con ellos. Adiós. Es hora de que me vaya a la cama”. Gemma se sube a la cama y ronca. “Son las cinco de la mañana. El caballo necesita algo de comida. Lo puedo oír relinchando. Ooh. Mejor saco unas zanahorias para los conejos.” A uno de los bebés: “te traeré algo de beber en tu biberón. Ya despertaste a tu hermana mayor. Niñita traviesa. Te voy a traer un poco. Vamos, ahora a dormir. Mami estuvo levantada casi toda la noche. Aún no es de día, ¿sabes? Tu osito está dormido y el mío también."

Gemma ve en la casa de muñecas. “Aquí también es un desastre.” Al regresar del baño: “¡Uf, espantoso” dice mientras toca brevemente la arena mojada.

Llenó dos biberones con jugo y se sirvió ella una taza. Toma dos panecillos pero no los come. Le dio los biberones a los bebés. “Ahora a la cama. Todas las niñas están listas. Estoy

muy cansada. Hoy ha sido un día bastante difícil” y se mete en la cama. “Niñas, a dormir. Ya tienen su biberón lleno, ahora a callar.” Son las nueve. “¡Oh no! Las niñas están dormidas. Mejor, estuvieron despiertas anoche. Los conejos están bien.”

Gemma pinta una persona con un exterior brillante pero con una tormentosa mezcla de colores en el interior. Se pone algunos disfraces diferentes.

“Oh, mis niñas aún no se despiertan. Pronto tendré que ir a mi tienda aunque no hayan despertado. Mi caballo vendrá y me dirá si necesitan algo, estoy segura de que lo hará. Lo hizo la última vez.” Pide que se ponga la pintura en el rincón hogareño diciendo que las niñas la hicieron.

Gemma le pide al caballo que le avise si las niñas se despiertan y se va a la tienda y se pone un disfraz diferente. “Es bastante temprano. Me pude haber quedado en casa pero decidí...”. Teléfono: “Hola. La tienda de los niños, ¿le puedo servir en algo? ¿Quiere que se lo guarde? Un poco de café. Bien, le guardaré el último paquete. Bien, adiós”. Levanta las cortinas para que la gente sepa que la tienda está abierta.

“Las niñas están despiertas. Tengo que salir de mi tienda. La mayor está siempre despierta. Debería ser la menor, según escuché.” A la niña mayor: “te dejaré que te sientes en mi silla bonita y si escucho cualquier cosa me enojaré mucho contigo. Ya puedes caminar, te haces más y más lista cada día. Cuando se despierte tu hermanita, vienes y me dices. Si no lo haces me enojaré mucho. Ya te lo advertí, así que ya sabes” De regreso en la tienda hay cierta confusión cuando la clienta llega para recoger la cosa que ordenó, pero Gemma piensa que es una nueva clienta así que inicialmente se niega a servirle hasta que se resuelve el problema. La tienda cierra.

“Le dije a Gemma que tendríamos que terminar la sesión en aproximadamente cinco minutos".

Regresó a la esquina hogareña. “¿No has despertado? Una señora estuvo hoy en mi tienda. Me preguntó que si me gustaría ir de vacaciones con ella. Voy a irme en un momento, pero no todavía. Me tendré que ir pronto. Encontraré alguien que las cuide, pero pronto me tendré que ir. Es hora de que vayan a la cama. No estén tristes por eso.” Lleva a la muñeca grande a la cama. “Si tu hermana llora, dile que no esté triste. Me tengo que ir de vacaciones. Tengo que tener un descanso de ustedes por un tiempo. Finalmente encontré un tiempo para hacerlo. No lloren. Me quedaré esta noche. Iré, a la cama pero en la mañana tal vez encuentren que ya me he ido.”

El teléfono suena: “Hola, sí. Ya les dije a mis niñas que saldré de vacaciones contigo. Mis niñas están un poco tristes. Ya puse un anuncio en la tienda diciendo que me iré y que la tienda se cerrará durante un tiempo. Adiós, te veo en la mañana”. A las niñas: “Ahora vayan a la cama. Cuando despierte probablemente será de mañana”.

Gemma se quita el disfraz y se alista para dejar el cuarto de juego. Le digo que la veré a la misma hora la siguiente semana y que las mismas cosas estarán aquí aunque algunas de ellas podrán estar en diferentes lugares. Al salir por la puerta afirma: “hace mucho frío afuera". Olvida su gato perfumado y se lo doy.

OBSERVACIONES ESCRITAS POR LA TERAPEUTA DE JUEGO, DESPUÉS DE