Mediante una línea base ambiental realizada en los sitios establecidos como vertederos de los cantones Pedro Carbo, Lomas de Sargentillo e Isidro Ayora se determinó que no son manejados bajo criterios técnicos que permitan minimizar el impacto ambiental que los mismos generan, incumplen requisitos establecidos en la Norma de calidad para el manejo y disposición final de residuos sólidos no peligrosos, al igual que Técnicos del Banco Mundial Kaza et al. (2018) afirman que cuando un relleno sanitario no se ubica y construye adecuadamente (cobertura y monitoreos) se transformará en un vertedero ocasionando afectaciones ambientales y sociales. Además, indican que el relleno debe tener una vida útil de 30 años y contar con tecnología de aprovechamiento de gases para generar ingresos y minimizar los gases de efecto invernadero.
Se ha evidenciado la descomposición de residuos orgánicos que generan lixiviados, lo cual provoca -además de la contaminación del suelo-, la emanación de malos olores, proliferación de vectores y la incidencia de animales como gallinazos y otros. Varios autores afirman la existencia de esta problemática, Alvarado (2019), Estupiñán (2017) y Larco (2020) indican que la disposición de desechos en los vertederos de estos cantones no es adecuada.
Mediante consulta a organismos oficiales se estableció que los cantones dentro del área de estudio no separan los desechos inorgánicos de los orgánicos en la fuente y son dispuestos directamente en el vertedero, dejando de lado la posibilidad de su reaprovechamiento. Además, sólo el cantón Isidro Ayora cuenta con un gestor ambiental autorizado para la gestión de sus desechos sanitarios y peligrosos, eso se asemeja a los datos de la Estadística de Información Ambiental Económica en Gobiernos Autónomos Descentralizados Municipales presentada
por el INEC (2019) correspondiente a la base de datos del Registro de la Gestión Integral de Residuos Sólidos dentro del período 2015-2019. Los porcentajes de residuos sólidos por tipo generados en el cantón Pedro Carbo se observó que, del total de residuos generados anualmente el 71% corresponde a residuos orgánicos, y 29% a residuos inorgánicos.
En Lomas de Sargentillo se observó que, del total de residuos generados anualmente el 32% corresponde a residuos orgánicos, y 68% a residuos inorgánicos. Mientras que, en Isidro Ayora del total de residuos generados anualmente el 73% corresponde a residuos orgánicos, y 27% a residuos inorgánicos.
En este estudio se determinó que el área requerida para un relleno sanitario mancomunado es 10,79 ha, este valor es ligeramente superior al de los actuales botaderos que poseen los cantones de estudio que según Alvarado (2019), el cantón Pedro Carbo cuenta con un botadero de 10 ha de las cuales 4 ha están destinadas para la disposición final de residuos sólidos (DFRS), de acuerdo a Larco (2020), el cantón Lomas de Sargentillo cuenta con un vertedero de 7,80 ha de las cuales 5,1 ha están destinadas para la (DFRS), y por ultimo según la investigación realizada por Estupiñán (2017), el cantón Isidro Ayora, cuenta con un vertedero de 5,5 ha de las cuales una hectárea está destinada para la (DFRS).
En un estudio realizado por Cobos et al. (2017) se estimó que para una producción diaria de residuos sólidos de 634,19 ton se proyecta un relleno sanitario mancomunado de 41,74 hectáreas con una vida útil de 20 años, de las cuales 34,78 ha corresponderían al cubeto y 6,96 ha para obras complementarias. Conforme a este estudio se analiza que el promedio diario de residuos sólidos generado entre los tres cantones de estudio es menor a 50 ton/día y se proyecta un área requerida
de 10,79 ha, al hallarse áreas mayores a 40 ha, dejando claro que la zona de estudio cuenta con una suficiente de extensión para un relleno sanitario mancomunado.
Un relleno sanitario tiene como mínimo de vida útil 10 años, por tanto, para un relleno sanitario mancomunado, es recomendable estimar una vida útil de 20 años, esto debido a que con el pasar de los años se gana estabilidad en la generación de masa de residuos (Cobos, Solano, Vera, & Monge, 2017). Sin embargo, en este estudio se estimó un relleno sanitario de 19 años de vida útil ya que la compra de un terreno y operación en grandes extensiones abarcaría mayores costos de inversión, por ello es necesario considerar que los cantones Pedro Carbo, Lomas de Sargentillo e Isidro Ayora no cuentan los recursos económicos suficientes para la obtención de una gran extensión de terreno.
Mediante el análisis multicriterio y seleccionando las áreas de mayor ponderación se determinó que el 2,07% de la superficie total de estudio, correspondiente a 3097,33 ha, presenta características óptimas para la construcción de un relleno sanitario mancomunado.
El valor anterior es inferior al presentado en otras áreas, como en la provincia de Azuay estudiada por Cobos et al. (2017) dónde determinaron que el 11% de la superficie posee características adecuadas para el establecimiento de un relleno sanitario. Mientras que en el Municipio de Tepic, México estudiada por Saldaña y Nájera (2019), estimaron que sólo el 5,4% del área en estudio resultó adecuada para la instalación de un relleno sanitario, pero este porcentaje corresponde a 9090.8 ha, lo cual es mayor al valor obtenido en la presente investigación.
En este estudio se determinaron 13 áreas para la construcción de un relleno sanitario, pero sólo cinco áreas se reconocieron como óptimas conforme al Índice
de Gravelius, siendo la menor extensión de 68 ha y la mayor de 616 ha. En otros estudios como el realizado por Gascón, Jiménez y Pérez (2015) se detectaron apenas dos áreas elegibles de 99,11 y 116,99 ha en el Valle de Aburrá, Colombia.
Belalcázar (2019) detectó dos áreas para el emplazamiento de un relleno sanitario en el Valle del Cauca, Colombia, la primera de 50 ha y la segunda de 35 ha. La determinación de áreas dependerá de los criterios elegibles por cada zona de estudio y la cantidad de residuos sólidos generados, dándose el caso de encontrar pocas extensiones óptimas.