Figura 6. rendimiento de chile habanero de primera calidad (exportación) al ser asociado
con árboles forrajeros. ciclo 2007. Moringa= Moringa oleifera, Huaxim= Leucaena leuco- cephala y Pixoy= Guazuma ulmifolia.
Fuente: caamal- caamal, 2010.
lo anterior implica que se reducen los riesgos para el productor, espe- cialmente en áreas con condiciones ambientales impredecibles. es decir, si un cultivo no produce lo esperado, los ingresos de las otras especies pueden compensar esa disminución (gliessman, 2002).
Captura de carbono
el secuestro de carbono consiste en la extracción y almacenamiento de este elemento atmosférico en sumideros (eg., los océanos, la vegetación, o los suelos) a través de procesos físicos o biológicos (brown, 2004; Ibrahim et
al., 2005; casanova et al., 2010a).
en la agroforestería, la incorporación de árboles y arbustos contribuye considerablemente al secuestro de este elemento, comparado con otros sistemas como las pasturas en monocultivo. Además de la importante cantidad de carbono almacenado en la biomasa aérea, los sAF también pueden almacenar mayores cantidades en la biomasa subterránea (casa- nova et al., 2010a).
es importante enfatizar que la agroforestería no solo constituye una op- ción productiva, sino también es una alternativa para la generación de ser- vicios ambientales para revertir la degradación de los recursos en los tró- picos (nair, 2004). Aproximadamente 20% de la población mundial (1,200 millones de personas) depende directamente de los productos agroforesta- les y de sus servicios en los países en desarrollo (Pandey, 2002).
dada su importancia y uso generalizado, una cuestión importante que debe abordarse es si la agroforestería aplicada pudiera satisfacer las deman- das locales, además de promover la captura y almacenamiento de carbono, para obtener beneficios económicos y ayudar a mitigar el excedente de co2 en la atmósfera (sánchez, 1995).
en el caso del experimento agroforestal aquí reportado, casanova et al. (2010a) encontraron que el carbono almacenado en la biomasa aérea de la planta fue diferente entre arreglos: el cultivo puro de G. ulmifolia acopió la mayor cantidad de dicho elemento, seguido de L. leucocephala en monocul- tivo y la asociación de ambas especies leñosas con 14.7, 10.4 y 9.0 t c/ha, respectivamente (cuadro 1).
Cuadro 1. carbono almacenado (t/ha) en la biomasa foliar, radical y hojarasca de L. leuco-
cephala y G. ulmifolia de seis años de edad, en bancos de forraje puros y mixtos en Yucatán, méxico. casanova et al., 2010a (en prensa)
Banco de forraje masaBio-
foliar Biomasaradical Hojarasca Total
G. ulmifolia monocultivo 14.7a 6.1b 1.0b 21.8a
L. leucocephala monocultivo 10.4b 8.1a 1.0b 19.5a
G. ulmifolia y L. leucocephala asociadas 9.0b 4.4b 1.6a 15.0b
medias con literales distintas difieren estadísticamente entre columnas (P<0.05).
estudios complementarios mostraron que G. ulmifolia tuvo mejor res- puesta que otras leñosas al engrosar el diámetro del tallo dominante e in- crementar su capacidad de rebrote, lo que sugiere que esta especie asig- na mayor cantidad de recursos a la biomasa aérea (casanova et al., 2009). Asimismo, las diferencias pudieran estar relacionadas principalmente con las características genéticas de las especies como estrategia para su sobre- vivencia y con su capacidad para repartir la biomasa entre los diferentes compartimientos (comerford, 2005; bastien-henri, 2010).
en este sentido, casanova et al. (2009) reportan que L. leucocephala ge- neralmente asigna mayor cantidad de recursos a la biomasa subterránea (45%) y con ello el crecimiento de raíces es mayor a diferencia de G. ulmifo-
lia (27%). estos resultados son de suma importancia dado que la informa-
ción es muy escasa debido a las condiciones edáficas particulares de la zona (bautista et al., 2005).
en relación con el crecimiento de raíces, se observó que el monocultivo de L. leucecephala tuvo mayor acumulación de carbono, seguido de G. ul-
mifolia en monocultivo y el sistema asociado con 8.1, 6.1 y 4.4 t c/ha.
en este sentido es importante destacar que a pesar de que el com- partimento radical es la parte menos estudiada de los agroecosistemas puede representar de 10 a 40% de la biomasa total (Andrade y Ibrahim, 2004; casanova et al., 2007). ello concuerda con los resultados del pre- sente estudio y reitera su importancia como reservorios de carbono (casanova et al., 2009).
Por otra parte, el carbono almacenado en la hojarasca varió entre arre- glos: la asociación L. leucocephala con G. ulmifolia acumuló la mayor can- tidad de carbono con 1.6 t/ha, seguido de sus respectivos monocultivos (1.0 t c/ha) (cuadro1).
la hojarasca, al igual que la biomasa aérea y radical, es otro reservorio de carbono; constituye la vía de entrada principal de los nutrientes en el suelo y es esencial en el reciclaje de los mismos y de la materia orgánica (sánchez et al., 2008; Petit et al., 2009).
en este sentido, clark et al. (2001) mencionan que el aporte de carbo- no por la hojarasca de los árboles para diferentes bosques del trópico seco oscila entre 0.9 y 6.0 t c/ha. dichos datos se encuentran dentro del rango del presente estudio (0.9-1.6 t c/ha) e indican que los sistemas agrofo- restales generan efectos favorables al ambiente, dado que las reservas de carbono pueden ser similares y en algunos caso mayores que los sistemas naturales (nair, 2004).
en términos generales, el carbono total acumulado en la biomasa arbó- rea, considerado la sumatoria de la biomasa aérea y radical de las especies leñosas, y la hojarasca, difiere entre arreglos debido a que la asociación de
L. leucocephala y G. ulmifolia fue ligeramente menor (14.9 t c/ha) que sus
respectivos monocultivos (19.5 y 21.8 t c/ha) (cuadro1). los resultados del presente estudio coinciden con los reportados por Amézquita et al. (2008) para un banco de forraje conformado por Trichantera gigantean, Morus spp., Erythrina fusca y Tithonia diversifolia, donde se observó que el sistema puede almacenar hasta 18.0 t c/ha en la biomasa total.
en un estudio exhaustivo, nair et al. (2009) indican que el secuestro de carbono en la biomasa arbórea de los sistemas agroforestales tiene un amplio rango de variación que va de 0.29 t/ha en un banco de forraje en África occidental hasta 15.2 t/ha en parcelas mixtas en Puerto rico. los resultados del experimento agroforestal en Yucatán se encuentran dentro de dicho rango; sin embargo, es importante enfatizar que las variaciones inherentes en las estimaciones y la falta de metodologías unifor- mes hace difícil la comparación entre diversos sistemas. Adicionalmente, la
disposición de las especies, la edad, la ubicación geográfica, los facto- res ambientales y las prácticas de manejo, influyen en la capacidad de almacenamiento de este elemento en el sistema (Kursten y burschel, 1993; shibu, 2009).
diversos estudios sostienen que estos sistemas diversificados pueden mantener y hasta aumentar las reservas de carbono en la vegetación y los suelos. en efecto, la agroforestería fomenta prácticas sostenibles de bajos insumos que minimizan la alteración de los suelos y plantas. Además, pone énfasis en el uso de la vegetación perenne y el reciclaje de nutrientes, con lo que contribuye a almacenar carbono a largo plazo (casanova et al., 2010a; nair, 2004; schroth et al., 2001).
en resumen, la agroforestería ofrece múltiples bondades, no solo al ambiente sino también al productor puesto que los árboles protegen al suelo de la erosión y adicionan materia orgánica, proveen de alimento y sombra para los animales todo el año, y mantienen una alta biodiversi- dad animal y vegetal (sánchez, 1995). Asimismo, la utilización de leñosas promueve la recuperación de áreas degradadas (razz y clavero, 2006), así como también la captura de dióxido de carbono, el cual es uno de los principales gases causantes del efecto invernadero (mutuo et al., 2005; Ibrahim et al., 2007).
lImItAcIones Y oPortunIdAdes
debe reconocerse que las interacciones en los sistemas agrícolas diversifi- cados, ya sean económicas o ecológicas, no solo pueden ser positivas, sino que la mayor complejidad de estos sistemas puede generar interacciones negativas. entonces, a futuro, debe centrarse la atención en identificar estas últimas para proponer esquemas que logren minimizarlas a la vez que se maximizan las relaciones benéficas (shennan, 2008).
Al respecto, es evidente que moverse de un agroecosistema unifor- me, en monocultivo, a uno más diverso e integrado, no es un proce- so fácil ni inmediato, y que los impactos sobre algunas interacciones
podrían ser perjudiciales para el sistema en su conjunto. Por ejemplo, sería importante evaluar el efecto negativo que puede tener la mayor complejidad estructural del sistema diversificado sobre el estableci- miento de otras interacciones importantes, como la presencia de poli- nizadores del chile habanero. es decir, dicha complejidad puede limitar el daño que B. tabaci causa al cultivo, pero no se conoce el efecto que puede tener sobre la eficiencia de polinizadores.
de igual manera, la asociación de diversas especies, en particular las arbóreas, puede generar un microclima favorable para el desarrollo de las especies y de la macrofauna benéfica del suelo, pero es impor- tante considerar también la posibilidad de que esas condiciones micro- climáticas puedan favorecer una mayor abundancia de otras especies, en particular los moluscos terrestres, que pueden dañar las plantas. en suma, las perspectivas de investigación deben enfocarse en iden- tificar las interacciones positivas y las negativas que se presentan en los sistemas agrícolas diversificados para proponer esquemas de mane- jo que busquen “mantener y aumentar la disponibilidad de alimentos inocuos y otros productos agrícolas para el bienestar del productor, del consumidor y la protección y mejoramiento del ambiente a largo plazo (ruiz-rosado, 2001).
conclusIones
en Yucatán, los sistemas agroforestales integrados con especies forrajeras y alimenticias (maíz y chile habanero) permiten generar diversos productos que minimizan el riesgo de pérdida para el productor.
los sistemas agroforestales no solo ofrecen ventajas productivas sino que pueden contribuir de manera importante en la captura de c y, por tan- to, coadyuvar en la disminución del deterioro ambiental.
AgrAdecImIentos
este trabajo deriva de los proyectos: “evaluación de sistemas hortícola- agroforestales integrados con la producción porcina para propiciar el re- ciclaje de nutrimentos y eficientar el uso de los recursos naturales locales, en xmatkuil, Yuc” y “evaluación de sistemas agroforestales para la pro- ducción de maíz, forraje y chile habanero”, ambos financiados por el pro- grama PrIorI, de la uAdY (claves: PrIorI-Fmvz-04-006 y PrIorI- Fmvz-007-06, respectivamente). la información presentada es parte de las tesis de doctorado de los dos primeros autores (por la universidad na- cional Autónoma de méxico y por la uAdY, respectivamente), de la tesis de maestría en ciencias de la tercera (uAdY), y de las tesis de licenciatura en Agronomía del cuarto y quinto colaboradores (Instituto tecnológico de conkal). se agradece al consejo nacional de ciencia y tecnología, méxico, por las becas otorgadas a los colaboradores casanova-lugo y gonzález- moreno para realizar sus estudios de posgrado. un especial agradecimiento para los trabajadores de campo: santos Pool, Julio cocom, Antonio chan y Jorge Pool, así como a todos los trabajadores del área de forrajes del ccbA de la uAdY. se agradece también a maricely chan por su invaluable apoyo secretarial y administrativo en las oficinas del cAPAAt, de la uAdY.
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