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La autoridad es representada en la figura masculina, donde ésta no se expresa en su ejercicio mismo sino que se refleja a través de la imposición y uso del poder por parte del hombre, llevando así al padre a tener plena libertad la cual le es otorgada socialmente para el desarrollo de su papel en la familia. Esto al mismo tiempo tiene el respaldo de las normas que las instituciones sociales han creado, las cuales fácilmente se interiorizan por medio de la socialización.

“Mi papá, porque sí no la hacía me daba duro, y él tenía que hablar y uno correrle, yo le tenía miedo, como temor, no sé qué era lo que le tenía a él, entonces por eso”. (Ángela)

La autoridad entendida como obediencia dentro de las relaciones parentofiliales, se remite entonces dentro de lo mencionado por la narración a una relación creada entre el adulto-padre y el niño(a) donde no se expresaba en la obediencia, se fundaba en el cumplimiento de imposiciones del padre. En este sentido no hay presencia de acatamiento sino un cumplimiento provocado por el temor que produce el adulto.

Simplemente se atendía las solicitudes exigidas por el padre; la figura masculina se encarga entonces de construir una representación particular de autoridad, donde el niño(a) toma este referente para elaborar también su concepto.

“Pues yo no sé si seria de autoridad o de miedo, pero mi papá ¡ay! Mi papá porque nosotros le teníamos era miedo, eso no era autoridad era miedo que le teníamos a mi papá”. (Verónica)

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Lo anterior lleva entonces a entender la obediencia en condición de sumisión por parte de los(as) hijos(as), pues de no llevarse a cabo las imposiciones por el padre, éste recurría al uso del castigo físico. En este sentido, la obediencia se cumple por miedo a las represalias del padre.

Sin embargo, se da la excepción en el caso de Amanda donde quien se asume como figura de autoridad es la abuela. Algo interesante de esta autoridad, es que no se recurre necesariamente a la imposición y al uso de la fuerza como lo evidencian los otros dos casos, por el contrario se emplea la palabra como estrategia y el acuerdo dentro del ejercicio de la autoridad, sin que ello signifique que la autoridad sea vista como flexible o que le sea permitido todo a los(as) niños(as).

“Creo más que era mi abuela porque mi tío era la autoridad como en juete. No era a gritos, no la autoridad de mi abuelita era diferente ella si le sabía llegar a uno, mi abuelita nunca que a tratarlo

mal a uno que a gritarte no, más que todo hablaba ella no tenía como que mandarlo dos veces o tres sino que así fue y así se hizo”. (Amanda)

Esto lleva entonces a comprender dentro de estas relaciones familiares que se estaba dando la apertura hacia una valoración diferente de los modelos tradicionales en que basaba la autoridad; imposición del adulto y demanda inmediata de los(as) hijos(as) ante las exigencias de éste, puede verse la implementación de estrategias influenciadas por el discurso de las ciencias sociales.

Encontrando así que las relaciones adulto-niño(a) estaban precedidas por elementos como el uso de la palabra aspecto que dentro de la comunicación ofrece un acercamiento entre el adulto cuidador y el niño(a) dando paso a la conformación de nuevos vínculos, distanciando o alejando el castigo físico como único recurso en la crianza de los(as) hijos(as).

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Por otra parte, la autoridad se relaciona un poco con los roles que padre y madre deben cumplir en las familias. Así, se puede ver en las voces que mientras se acata el mandato del padre, a la madre le es negado ese estatus, esto puede entenderse un poco debido a que en ese momento específico tal vez se le consideraba a la mujer como subordinada ante la figura masculina y de esta forma que no se hiciera caso al mandato de la madre.

“A mi mamá por lo que era tan noble, mi mamá de ver como papá nos maltrataba tanto le daba mucho pesar, entonces nos aprovechábamos de esa situación, nos la pasábamos por la galleta,

que pecado”. (Verónica)

Puede entenderse así de la narración, que la autoridad se construía a partir de las relaciones que el niño(a) establecía con sus figuras parentales, pues constantemente estaba siendo espectador de las interacciones surgidas entre padre y madre, reconociendo que era uno de los dos quien estaba por encima del otro, que era uno quien tomaba las decisiones y el otro las acataba, aprendiendo que era uno quien mandaba y otro obedecía.

“Mi mamá, es que ella no tuvo esa autoridad conmigo de pronto era como la alcagueta, era como muy sumisa mejor dicho mi mamá era como que ella no me hablaba duro” (Amanda)

Teniendo así unas referencias base que le permiten construir la figura de padre y madre y en ellos se ve representado(a) también. Es a partir de estos modelos de donde obtiene el criterio que le permite tener un referente principal y uno secundario. Por otra parte se tiene un caso contrario a los expuestos anteriormente.

“No, que yo me acuerde a ninguno de los dos, siempre a los dos” (Ángela)

Lo que lleva a plantear en esta familia que padre y madre representaban una autoridad similar, sin desconocer el lugar de privilegio que se concede al hombre. La narración da a conocer que la obediencia hacia el adulto debía otorgarse de

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manera similar por las consecuencias que traía el desacato, se tiene en este sentido que ambas figuras parentales pudieran dar el mismo trato por medio del castigo sin diferenciación alguna.

Aunque esta variante no implica necesariamente que la autoridad se otorgue de igual manera para el padre y la madre, pues como bien se decía en otro relato la autoridad era dirigida al padre. Es por ello que la obediencia se da más en el plano de las consecuencias que traía el desacato que la representación que se tenía de la autoridad.

Teniendo en cuenta lo anterior, se está otorgando un lugar y un sentido al rol que ocupa el padre y la madre en relación con la autoridad. De esta forma se brinda o no importancia a las figuras parentales, donde el hombre debe establecer lo socialmente aprendido y expresarlo por medio de las conductas manifiestas a través de su autoritarismo, distanciamiento con los hijos(as) y su papel de proveedor económico.

Puede entenderse así que las distintas formas en que se otorga importancia o no a las figuras parentales en relación con la autoridad, se relaciona con el rol aprendido por cada uno. Desde ahí las subjetividades de los(as) hijos(as) empiezan a construir percepciones de los adultos teniendo como referencia la relación que se sostiene con padre y madre dentro de la familia.

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