• No results found

Para comprender el sentido total de una obra literaria es necesario realizar el análisis de la misma. Es decir, hay que efectuar el análisis estructural del texto.

¿Y cómo se hace este análisis?

Para realizarlo es necesario recuperar toda la información vista a lo largo de este compendio.

¿Cuál es esta información?

Se refiere a: ubicar los elementos del texto dramático, conocer cuáles fueron los orígenes del teatro, ubicar el género y subgénero de la obra, leer correctamente el texto dramático para determinar los lenguajes que en él convergan, realizar el análisis intratextual y, finalmente, realizar el análisis extratextual.

La lista es larga pero... todo esto lo hemos realizado –como ya dijimos- a lo largo de este compendio. Ahora sólo tienes que sistematizar el análisis.

155

En el Contexto se identifican tanto el espacio físico como el aspecto social que se ven reflejados en la obra.

El Contexto se clasifica en interno y externo; el interno hace referencia al lugar donde se desarrollan las acciones, mientras que el externo se refiere al mundo social que el autor intenta rescatar.

A manera de resumen te presentamos un diagrama con los conceptos más importantes de este tema.

RECAPITULACIÓN

ANÁLISIS DE LA OBRA DRAMÁTICA

Análisis Intratextual Análisis Extratextual

Cotexto

Marco Social-histórico de la obra

Contexto interno Contexto externo

En dónde se desarrolla la obra Sociedad que origina la obra Datos del

autor Características sociales Contenido de la obra

156

Ahora continuarás con el análisis estructural del texto dramático, para ello leerás la obra “Escribir, por ejemplo” de Emilio Carballido realizando en forma paralela las siguientes acciones y escribiendo las respuestas a las mismas en tu cuaderno.

1. Determina género y subgénero.

2. Enlista las funciones dividiéndolas en integrativas y distributivas. 3. Enlista secuencias.

4. Determina la red actancial. 5. Ubica tiempo y espacio.

6. Establece la forma de presentación del discurso. 7. Identifica el uso del lenguaje.

8. Busca los datos del autor. 9. Ubica el contexto.

10. Da tu conclusión sobre el texto.

Escribir, por ejemplo...

MONÓLOGO

Puedo escribir los versos más tristes esta noche...

PABLO NERUDA

Despacho de abogado medianamente próspero. Comodidad indispensable, pero ningún lujo. Escritorio, teléfono, anaqueles con libros. Un calendario que indica: 1950.

Está ERNESTO BELTRÁN JR., consultando un diccionario enciclopédico. Suena el teléfono.

ERNESTO: Despacho del licenciado

Beltrán. –No, no está, señorita. ¿Gusta dejarle algún recado? -Habla el hijo del licenciado Beltrán. –Está muy bien. –De nada. (Cuelga) -Vieja molona. (Vuelve al

diccionario.)

Hasaní...hasta...,hastial...,asperón...aspes ura...¡áspid! Ajajá: áspid. (Va al teléfono y marca un número.) -Quihubo. -¿La buscaste? ¿No? Pues es sin hache, sí, sin hache. –Claro que sin hache, idiota. – Sí. –De todos modos ya quité ese verso. –Pues para convencerme. –Sí estaba yo seguro. –Oye como quedó:

Entre semillas de girasoles, envuelto en papel azul turquí, finamente guardado y envuelto está el beso que nunca te di.

ACTIVIDADES INTEGRALES

157 -Aquí venía lo de los áspides, pero desentona y lo corté. Luego sigue:

El beso, sí,

el que se fue poniendo amarillo, el que pude perderlo pero no lo perdí...

-No, no. A mí me gusta más así. No, qué va a estar mejor antes. -¿Qué cosa? -A mí qué me importa que no se use ya la rima. ¿Y quiénes no la usan? -Aaaah, es remalo. -Sí, una mugre. Pura mugre destilada y quintaesenciada, sí. –En cambio, Neruda sí usa la rima. ¡N’hombre! ¿Y los veinte poemas? –Sí, los veinte. –Aaah, ¿verdad? –Oye, pero la carta... –Sí, hombre, claro que he estado escribiendo la carta. –No, si le doy los versos me va a decir que qué bonitos están y no se va a imaginar que son para ella. –Me río de la intuición femenina. – Pero estoy hecho bolas, oye. -¿Te leo lo que llevo? –No, no hagas esa voz de resignado. –Qué te importa. –No, no te digo. –Porque no. –Sí, sí es del grupo, pero vas a empezar a molerme delante de ella, ya te conozco. –No, no te digo quién es. –Pues cláchame, a ver si puedes.

(Suena el timbre de la puerta.) –

Espérame, están tocando. (Deja el teléfono y va a abrir. Se asoma a todos lados. Grita hacia fuera.) Ya te vi, desgraciado, vas a ver. (Cierra, dando un

portazo. Entre dientes.) –Maldito

escuincle, hijo de toda su... (Coge el

teléfono.) –Era el desgraciado escuincle

de arriba. Bueno...Bueno... (Aprieta varias

veces el llamador.) -Bueno... (Cuelga. Se sienta al escritorio y toma una carta. Va a leerla cuando suena el teléfono. Descuelga.) -¿Por qué colgaste, idiota? -

Perdón. Creí que... –Es el despacho del licenciado Beltrán. –No, señor, no está él. ¿Gusta dejarle algún recado? –De nada.

(Va a colgar. Recuerda.) -Y perdone.

Creí que... (Cuelga. Toma la carta y lee,

aprisa y bajo, para sí.) <<María Luisa: es

torpe, según yo, que utilice una carta para decirte lo que siento...>> Siento no, siento... (Corrige.) -<<lo que quiero decirte...>> (Relee.) -<<Decirte lo que quiero decirte>> ¡Imbécil! (Tacha) - <<Decirte lo que...>> <<decirte lo que...>>

<<poco a poco... me liga... me ata, me aproxima...>> Me aproxima hacia ti

(escribe) –Ajá. (Sigue leyendo.) -<<Pero el

trato diario en las clases, la clase de camaradería entre nosotros, hace que nuestro trato se torne cada vez...>> No, no, no, no. Trato y trato...(Tacha.) Esto es un desgarriate... Chin... (La rompe.

Coge otra carta.) -<<María Luisa

querida>>: (Despectivo.) -María Luisa querida...>> (Tacha.) -<<María Luisa: La lengua es débil y el lenguaje es fuerte. Una carta es...>> (Desanlentadísimo.) – Ay, Dios, qué porquería. (La rompe

también. Toma otra carta. Lee.) <<María

Luisa Romaña: Quiero empezar con tu nombre completo, escribirlo así, con toda la música dulce que encierra y que yo repito... entre dientes, paladeándola. María Luisa Romaña>> (Tímidamente.) <<Estoy enamorado de ti.>> (Se detiene,

nervioso.) –No, creo que no suena bien. (Relee, en grandilocuente y apasionado.) -

<<Quiero empezar con tu nombre completo, escribirlo así, con toda la música que encierra y que yo repito entre dientes, paladeándola. María Luisa Romaña: ¡estoy enamaorado de ti!>> (Se

interrumpe. Mira a todos lados, avergonzado. Mueve la cabeza. Rompe la carta, despacito, y la tira. Coge otra más. Lee.) -<<María Luisa: Dos personas

pueden verse diariamente, muy próximas, y haber sin embargo...>> Embargo... Embargo... (Va al diccionario. Se

detiene.) -Imbécil. Claro que sin hache. (Regresa. Lee en silencio.) –Sí..., ajá... (Va empezando a leer, de en silencio a entre dientes, de entre dientes a voz baja, hasta terminar, conmovido, leyendo en voz alta. -<<...un sentimiento confuso

primero, claro y resplandeciente después. Me atrevo a llamarlo amor, y quisiera verte frente a frente y decírtelo, pero temo el sonar de las palabras en mi voz torpe, y dudes, y que no creas esto tan serio, tan violento como en realidad es. Tu credencial no la perdiste: la robé yo y te lo confieso sin vergüenza...>> (Corrige

aprisa.) -<<Sin avergonzarme. Quería yo

tener ese retrato tuyo, y en momentos ridículos me he puesto a hablar con él, a decirle muchas cosas...>> (Suena el

158

teléfono.) –Chin... (Descuelga y contesta.)

–Bueno. -¿Con quién quiere hablar? –No, ningún licenciado. (Cuelga, violento.

Vuelve a leer, entre dientes.) -<<Quería yo

tener ese retrato tuyo, y en momentos ridículos me he puesto a hablar con él, a decirle...>> (Suena el teléfono. Lo ve con

odio. Descuelga y dice un feroz:) ¡Bueno!

–Sí, es Ernesto. –Ah, eres tú. ¿Por qué colgaste? –Cuándo no ha de estar hablando tu hermana. Ya cómprale su teléfono. –Oye, ¿te leo la carta? –Qué te importa. –No, no te digo para quién es. – Deja leerte. (La coge y lee.) Bueno, equis, ¿eh?, y digo: <<Dos personas pueden verse diariamente, muy próximas...>> Sí, claro, que es la misma de hace un rato. – No, la segunda. Hice otra, pero ésta está mejor. –Pues sí, ya te la leí, ¿y qué? - ¿Verdad que sí? –Sí, yo creo que está bien. Se la voy a dar con los versos, a ver si azota. -¿Cómo que depende? -¿Qué cada cual requiere diverso tipo de cartas? -¡Y qué? -¡Tenga qué! Lo que quieres es saber quién es ella. –Uh, ni que me interesara tanto tu opinión. –Cuando se la haya dado te digo. –Pero deja leerte este párrafo. –Oh, es un párrafo. –No me digas, a poco vas a estudiar ahorita. – Pues vente ya para acá. –Oye, es que habíamos quedado. Hasta traje mi libro de latín. –Bueno, yo de todos modos voy a estudiar toda la tarde. –No seas mula, si no vienes me va a dar flojera. -¿A bailar? - ¿Vas a bailar? -¿Con quién? –Ah, con que tú también. ¿A lo macho? -¡Suave! –Sí, ya sé que tú eres rápido, yo no. ¿Quién es ella? -¿El mejor forrito del grupo? A poco. –Dejar ver... ¿Eloisa? –No, la mejor no, pero de las mejorcitas. –A poco la María Félix. -¿No?, ¿pues quién? (Deja de

escuchar. Se queda viendo al frente, con la boca abierta. Baja el audífono, ve con odio el teléfono. Vuelve a escuchar, mecánicamente.) Sí, te oigo. –Azotó,

claro. Sí. (De pronto cuelga ferozmente el

teléfono, con un violento golpe. No deja de sujetarlo, antes al contrario, lo aprieta con fuerza, como queriendo estrangularlo. Afloja lentamente. Se frota los ojos. Lee, irónico, con la voz estrangulada.) <<María

Luisa: Dos personas pueden verse diariamente, muy próximas...>> (Hace una

mueca, que es una especie de sonrisa.) –

Idiota. (Suena el teléfono.) Descuelga.

(Tose.) –Nada. Es que tocaron la puerta.

El escuincle de arriba. –Pero ya me voy, oye. Es muy tarde. –Ah, sí; claro .

(Sufre cuando empieza a oir, interrumpe.)

–Pero luego me cuentas mejor. -¿Qué cosa? (Sigue escuchando.) –Espérate, están tocando otra vez. Y ya me voy. Sí, nos vemos. (Cuelga. Relee.)

<<María Luisa: Dos personas pueden verse diariamente, muy próximas y haber, sin embargo, llegado a un grado de...>>

(Rompe la carta con violencia, en menudos pedazos que estruja y azota en el cesto. Toma los versos y lee con rabia irónica.)

Entre semillas de girasoles, envuelto en papel azul turquí, finamente guardado y envuelto está el beso que nunca te di. El beso, sí,

(Se va dejando conmover, un trémolo le invade la voz.)

el que se fue poniendo amarillo, el que pude perderlo pero no lo perdí, rayado con tenues hilitos de sangre... Se interrumpe, a un paso del sollozo. Rompe, casi con cólera, el papel, pero se detiene. Lo ve. Lo dobla con amoroso cuidado y lo guarda en su cartera. Sale.

159

Una vez realizado tu análisis contrasta tus respuestas con el contenido del cuadro que a continuación se presenta:

ELEMENTOS RESPUESTAS

Género Dramático Subgénero Comedia Funciones

distributivas -Ernesto habla por teléfono. Le cuenta a su amigo su amor por María Luisa, a quien le escribe una carta.

-Aparentemente su amigo le escucha.

-Sin embargo, las palabras de Ernesto dan a entender que su amigo ya es novio de María Luisa.

-Ernesto cuelga y sale de la habitación. Funciones

integrativas Ernesto, adolescente, de clase media.

Secuencias -Ernesto cuenta sus penurias a su amigo a través

del teléfono.

-Se da cuenta del engaño de su amigo. -Cuelga el teléfono. Red actancial Sujeto Objeto Adyuvante Oponente -Ernesto -María Luisa -El amigo -El amigo

Tiempo -Una hora aproximadamente.

-Es el año de 1950

Espacio -Un despacho en algún lugar de la Ciudad de

México. Forma de presentación

del discurso Directa – uso del diálogo.

Lenguaje Cotidiano, común a los jóvenes, usa inclusive

algunas “palabras fuertes”.

Datos del autor Emilio Carballido, autor mexicano.

Contexto El autor representa las inquietudes de los jóvenes

inmersos en una gran ciudad; el amor y la traición son elementos recurrentes en esta obra.

160

CONCLUSIÓN:

A partir de lo anterior, nos forjamos una idea de la manera de ser de los jóvenes de los años 50’ y nos damos cuenta de que la juventud es la misma en cuanto al proceso de crecer, se viven tristezas y desilusiones, así como exceso de confianza en los demás y quizás en uno mismo.

La obra nos hace reflexionar sobre cuántas veces nos hemos podido sentir traicionados y ¿cuál ha sido nuestra reacción?

161

RECAPITULACIÓN GENERAL

Análisis estructural del texto dramático Como lectura Como representación teatral Subgéneros Dramáticos Intratextual Contextual Texto dramático Decorado y mobiliario Iluminación Música y sonido Actuación Espacio y distribución Tiempo

Conjugación de todos los elementos Básicos Menores Musicales Realistas No realistas Historia

Acciones Red actancial

Discurso Orden Funciones Secuencia Temporalidad Espacialidad Estrategia de presentación del discurso Contexto interno Contexto externo

162

I. Para reafirmar tus conocimientos sobre los textos dramáticos, resuelve el cuestionario que se te pide a continuación.

a) ¿Cuáles son las características del género dramático?

_______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ b) ¿Cuál es la clasificación de los subgéneros dramáticos?

_______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ c) ¿Cómo nace la tragedia?

_______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ d) Menciona a los principales escritores de tragedia en Grecia.

_______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ e) Menciona las características de un melodrama.

_______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________ _______________________________________________________________________