Entre los edificios públicos con que cuenta San Roque, merecen especial mención: el en que funciona la Escuela Urbana de Varones, verdadera obra de arte moderno que reúne todas las condiciones exigidas por la moral, la higiene, la estética y la pedagogía. Es indudable que cuando quede debidamente concluido conforme lo determinan los planos respectivos, vendrá a ser uno de los que pueda ofrecerse como modelo entre los muchos del Departamento. Con capacidad holgada para albergar seiscientos niños, a educandos y educadores puede brindarles en abundancia aire, luz, sol, agua, y toda clase de recreaciones, tan necesarias para la conservación de la buena salud y al desarrollo de las facultades físicas y morales de la niñez.
Los edificios de la escuela urbana de niñas, colegios de señoritas y de varones y casa de habitación de las RR. Hermanas, ésta última con su modesta y elegante capillita, tienen todas las comodidades tendientes a proporcionar a los educandos una vida llevadera y decorosa.
La casa consistorial, en la que funcionan las oficinas del Municipio, está dotada de todo linaje de comodidades para el mejor desempeño de los deberes por parte de los empleados y demás entidades oficiales que en ella laboran con patriotismo, tenacidad y perseverancia dignos de alabanza, a esas virtudes cívicas se debe el que no se hayan estancado las empresas del Municipio y la circunstancia especialísima de poder presentar su bien equilibrados presupuestos libres de todo gravamen, no obstante, la crisis angustiosa que en estos últimos años ha venido azotando al país.
Si lo que se deja expuesto no es motivo de gratitud, de admiración y de respeto por parte de los asociados para con todos aquellos ciudadanos que han vendo decidiendo felizmente de su suerte y de sus destinos, vendría a menos el nivel moral de los sanrrocanos, siempre atentos a dar a Dios lo que es de Dios y al César los que es del César.
Contigua a dicho edificio, y como dependencia de él, existe una magnífica casa de habitación que junto con los eficientes servicios de agua y luz, el H. Concejo cede gratis para hotel a una persona hábil, acuciosa y honrada, quien exige únicamente el cobro justo y equitativo a la clientela, por las comodidades que haya de proporcionarle. Con esto la población está dando siempre prueba inequívoca de su cultura y hospitalidad jamás desmentidas, siendo éste sin duda el móvil principalísimo de su progreso.
El hospital de caridad está dotado de cuantas comodidades requieren estos santuarios erigidos por la virtud y piedad cristianas para alojar solícitamente a esos pobres hermanos que bajo el peso de todos los dolores físicos y morales marchan por el mundo sin pan, sin techo y sin trabajo. Tiene capacidad para atender permanentemente a veinte enfermos, pero de manera transitoria ha habido ocasiones en que han pasado por sus sanatorios más de cuarenta, a los que se les da de baja luego de curarlos de sus enfermedades. También se llevan a él todas aquellas personas que, siendo víctimas de accidentes fortuitos, carecen por el momento de domicilio, y allí se les suministran gratuitamente todos los recursos de la caridad así como los de la ciencia médica.
El hospital recibe cincuenta pesos oro mensuales por el Departamento y treinta por el Municipio, aparte de las donaciones y limosnas que de manera bondadosa y constante le hacen los particulares.
Digna de alabanzas son la abnegación y actividad vigilantes de la señora Doña Mercedes Córdoba, quien con solicitud de madre tierna, cuida de sus pobrecitos enfermos, velando día y noche junto a ellos, procurando hacer efectivas y eficaces las prescripciones médicas indicadas para cada cual. Dios es el único que puede recompensar debidamente semejante sacrificio en pro de los desheredados de la suerte; a tan Buen Pagador pedimos se digne retribuir con creces la misión caritativa de esa virtuosísima matrona, en quien las nobles damas de nuestra sociedad tiene un ejemplo de cuanto es capaz la mujer cuando su corazón arde en amor a Dios y a sus semejantes.
El orfelinato es un elegante y cómodo edificio de construcción moderna en donde las niñas y jóvenes huérfanas están a salvo de las funestas consecuencias que de todo orden siguen generalmente al desamparo. Allí reciben gratuitamente alimentación, vestuario, domicilio y educación, como también experiencia en el desempeño de los oficios propios de su sexo en el hogar. Lo dicho, sumado a la habilidad que adquieren para las artes manuales, las capacidades para ganarse más tarde la vida honradamente, sin menoscabo de su virtud y dignidad.
Si el Reverendo Padre Abraham Jaramillo C., en lo tocante al ramo de beneficencia pública, no hubiera venido a San Roque más que para fundar esa imponderable institución, ella sola bastaría a hacer célebre su nombre entre nosotros y grata a los ojos de Dios su alma generosa y compasiva.
Las huérfanas que él hizo valer, no dejan de peregrinar hacia su blanca tumba a presentarle el diezmo de sus oraciones y la primicia de sus flores.
Terminamos diciendo que el Orfelinato recibe veinte pesos oro mensuales del Municipio, y que fue a la Reverenda Madre Adelaida a quien primeramente se le ocurrió la idea de fundarlo y dio los primeros pasos tendientes a emprender los trabajos, pero tuvo que suspenderlos, debido a que tropezó con algunos inconvenientes emanados de autoridades superiores relacionadas con la comunidad.
CASA CURAL.- Verdadero ornato de la ciudad es este edificio, digna morada de los sabios y virtuosos sacerdotes que en todo tiempo la han habitado. Fue construida con las donaciones espontáneas de los fieles, por iniciativa del Padre Tulio Pineda y continuada de manera secundaria por los Párrocos que a este sucedieron. Pero su verdadero empujador hasta terminarla y darle servicio, fue el Padre Jaramillo G., a quien Dios le tenía reservada en el Cielo una mansión intensamente más digna que ésta.
CAPILLAS.- La primera capilla que hubo en San Roque, estaba situada en el costado oriental de la plaza pública, en el lugar que hoy ocupan la casa de don Pablo Emilio Hernández y el café de son Luis Felipe Restrepo. Era de paja y tenía el aspecto de una ramada. Más tarde el Padre Gregorio Nacianciano González inició los trabajos de la de San Francisco y fue terminada por el Padre Pablo Tulio Pineda, mediante el apoyo y el auxilio de los feligreses.
No obstante haberse dado al servicio hace ya bastante tiempo el templo parroquial, las personas piadosas no han querido olvidar aquel modesto y sencillo pero sacrosanto y venerado santuario a donde diariamente acuden, temerosas de que por el abandono puedan sufrir menoscabo o caer en ruinas tantas reliquias queridas como las que encierran sus divinos altares.
Ella guarda bajo sus aleros maternales los despojos mortales del Reverendo Padre Abraham Jaramillo G., quien por espacio de veinte años vivió entre nosotros a la manera de un patriarca de los tiempos antiguos, presidiendo los destinos de su amada y amadora grey, motivo para que se acrecentase más y más el entusiasmo de los feligreses por la conservación decorosa de esta iglesia querida, contadora veraz de tantas y tan enternecedoras tradiciones.
TEMPLO PARROQUIAL.- Si se tiene en cuenta que San Roque es un pueblo joven y que apenas empieza a disfrutar de vida propia, empresa de gigantes parece la erección de este templo magnífico que bien puede ser catalogado como uno de los más famosos de Colombia.
No en vano todos los forasteros que continuamente nos visitan, se preguntan asombrados como es que tiene proporciones de catedral y visos de basílica. Ello es debido a la energía dinámica de sus hijos, pero ante todo a la actitud batalladora de algunos de sus ilustres Párrocos.
Fue el señor Ezequiel Duque quien regaló el terreno que hoy ocupa el templo, gran parte de las maderas y cinco acciones de la famosa mina “El Carmín, que todavía hoy a pesar de su decadencia, le aporta pingues rendimientos. Entre muchos otros destacados benefactores del templo en referencia, citamos a los señores Ramón González, Ramón Medina, Julio Arboleda, Jesús Gómez, Herasmo Restrepo y Emiliano Cardona.
NOTARIA.- Esta oficina empezó a funcionar en 1917, y vino a garantizar el bienestar de los ciudadanos que antes tropezaban con grandes dificultades para la práctica normal y concienzuda de sus intereses.
Desde la fecha de su fundación se halla al frente de ella el señor Eudoro Peláez, caballero honorable, culto y virtuoso, atento siempre al estricto cumplimiento de sus deberes. A más de lo dicho, el señor Peláez, durante los muchos años que lleva de vivir en este Municipio, ha sabido mostrarse siempre como uno de los más salientes miembros de la sociedad por su gran amor al progreso. Fuera del empleo al que nos referimos,
muchos son los cargos importantes que gratuita y desinteresadamente ha desempeñado, pero es especialmente en el Concejo en donde con mayores veras brillan su experiencia de organizador y su palabra de consejero. Jefe de un hogar cristiano que él ha sabido ennoblecer con sus modales ejemplares, bien puede en su ancianidad contar con el aprecio de sus compatriotas.