PRECIOS CORRIENTES, 1950-2007 a b c
(En porcentajes del PIB)
0% 5% 10% 15% 20% 25% 19 50 19 55 19 60 19 65 19 70 19 75 19 80 19 85 19 90 19 95 20 00 20 05 20 07 -3% -2% -1% 0% 1% 2% 3% 4% 5% 6%
Exportaciones Importaciones Saldo (eje derecho)
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). a Incluye: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Bolivariana de Venezuela, República Dominicana y Uruguay.
b Hasta 979, las series se obtienen con las definiciones de la cuarta edición del Manual de balanza de pagos del FMI; de 980 en adelante, con las de la quinta edición.
c Se estimó el PIB en dólares corrientes de Argentina en el período 950-96; Haití 950-95; Nicaragua 950-958 y Uruguay 950-95.
Asimismo, en las ediciones del Estudio económico de esos años comenzó a llamarse la atención sobre el hecho de que el fenómeno inflacionario internacional estaba actuando como un disparador exógeno de la inflación interna a través de los precios de los bienes transables. La inflación “importada” encontraba terreno propicio para difundirse en los países latinoamericanos, contribuyendo a la aceleración inflacionaria que, en la década siguiente, provocó la dislocación de los sistemas monetarios de varios países de la región. En 976 el promedio inflacionario de América Latina alcanzó el 60%, cuando en 970 esta cifra había sido de 2%.
96 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
La internacionalización de las economías latinoamericanas según las premisas descritas fue considerada insostenible por la CEPAL, ya que se mantenía la asimetría entre el crecimiento de las importaciones y la capacidad de las exportaciones para generar divisas. La propuesta de la institución fue entonces darle un lugar prioritario a las exportaciones que debían convertirse en un nuevo motor de crecimiento, en un marco que se
denominó apertura al exterior. Desde esta perspectiva, la etapa de sustitución de importaciones no era más que una etapa inicial, análoga a la que habían recorrido economías como la japonesa, y que debía dar lugar a un flujo exportador, principalmente de manufacturas, de modo que se consolidara la estructura industrial y se mejorara la vulnerable inserción en la economía mundial sustentada en la producción de materias primas.
E. Los años ochenta: la crisis de la deuda y
la “década perdida”
Entre 98 y 990 la tasa media de crecimiento anual de América Latina y el Caribe alcanzó apenas un ,2% y en este último año el producto por habitante era un 8,2% inferior al de 980. La crisis alcanzó, en palabras de la CEPAL, “dimensiones no registradas desde la Gran Depresión de los años treinta”2. En el bienio 982-98 el PIB regional se
contrajo un ,7% por año y casi todos los países registraron al menos en uno de esos años una tasa negativa de crecimiento. Para la región fue, como sostuvo la CEPAL, una “década perdida” en el proceso de desarrollo, aunque cabe resaltar que también fue un período de recuperación de la democracia en un gran número de países de la región. El resultado catastrófico en materia económica estaba relacionado con la configuración que había adquirido el sector externo en la segunda mitad de los años setenta y en particular con el sobreendeudamiento en que habían incurrido los países en esos años. En el sexenio 976-98, los flujos financieros (sin inversión extranjera directa) representaron un % de las exportaciones, mientras que en la década de los sesenta esta relación era del 9% e incluía mayormente créditos oficiales. La “brecha externa” había podido cerrarse esos años a costa de una deuda que se pactó mayormente a tasas flotantes, pero este esquema se modificó de forma abrupta. En 98, la región registró aún un ingreso neto de “capital financiero” por 0.250 millones de dólares, pero un año 2 Estudio económico de América Latina y el Caribe, 98 (LC/G.4),
Santiago de Chile, 985, pág. .
El total de las cuentas de capital y financiera, incluyendo los errores y omisiones, menos la inversión extranjera directa.
después se produjo una salida de .00 millones de dólares desencadenada por la suspensión de los pagos del servicio de la deuda por parte de México, moratoria que fue precedida por las de Bolivia y Costa Rica4. El financiamiento externo
voluntario para la región experimentó un agudo repliegue, de manera que entre 982 y 990 el promedio anual de salida de capitales fue de 8.50 millones de dólares, equivalente a un 8% de las exportaciones de bienes. La política monetaria restrictiva aplicada por Estados Unidos con el fin de abatir la inflación, que se había acelerado nuevamente después de la segunda crisis del petróleo de 979, detonó un súbito cambio de orientación y el encarecimiento del financiamiento externo voluntario5. Al golpe proveniente
de la reversión de los flujos de financiamiento se sumó otro, relativo a la evolución de los términos del intercambio. El contexto recesivo con que se inició la década de 980 implicó un cambio en la tendencia alcista del indicador a tal grado que en 989 el nivel medio de la relación era un 20,5% inferior al de 980. La crisis del sector externo se tradujo, por tanto, en presiones deficitarias en la cuenta corriente y de salida de capitales en la cuenta financiera, lo que llevó a la región a una etapa de profunda inestabilidad macroeconómica, en la que muchos países llegaron a la cesación de pagos y tuvieron que aplicar sucesivos programas de ajuste acordados con el Fondo Monetario Internacional
4 Estudio económico de América Latina y el Caribe, 982 (LC/G.20), Santiago de Chile, 984, pág. 8.
5 Mientras que en 980 el rendimiento real de los bonos del Tesoro a 0 años era de un -2,%, en 982 se había elevado al 6,8%. La tasa media de crecimiento de Estados Unidos entre 980 y 982 fue de tan solo un 0,%; la inflación mayorista en ese país pasó de un promedio anual del ,2% en 980 a uno del ,2% en 98.
y otros organismos internacionales que suministraban financiamiento excepcional.
La exposición a los flujos financieros internacionales durante la segunda mitad de los años setenta culminó en una situación generalizada de sobreendeudamiento que exigió dedicar una proporción extraordinaria de los ingresos externos al cumplimiento de los pagos de la deuda. Entre 982 y 989 la región debió destinar al pago neto de utilidades e intereses el equivalente a un 6% de las exportaciones, una relación que entre 950 y 969 llegaba al 6%.
Así como en sus análisis previos del sector externo la CEPAL había puesto el énfasis en el poder de compra de las exportaciones, un indicador de la balanza comercial, el fenómeno de ajuste desencadenado por la crisis de la deuda comenzó a cuantificarse mediante otra variable: la transferencia neta de recursos al exterior. Este otro indicador resume el saldo neto de todas las corrientes de financiamiento que recibe la región y de los pagos de intereses y utilidades6. El resultado corresponde, por
tanto, a la cantidad neta de recursos que la región recibe (o transfiere) desde (o hacia) el exterior en un año dado. La crisis implicó que esta corriente se tornara muy negativa. “La aguda contracción del ingreso neto de préstamos e inversiones y el fuerte aumento de los pagos de utilidades e intereses significaron, además, que en 982 América Latina, en lugar de recibir una transferencia neta de recursos reales del exterior, se viera forzada a transferir al exterior recursos reales por un monto superior a los 4.00 millones de dólares”7. Durante la década de los ochenta persistió
esta transferencia en grados sorprendentes: “entre 982 y 986, [la transferencia negativa] fue equivalente al 4% del producto de la región, proporción incluso superior a la de la transferencia que Alemania tuvo que efectuar después de la primera guerra mundial por concepto de indemnización a los aliados”8.
6 Más precisamente: transferencia neta de recursos = (saldo de la cuenta de capital + saldo de la cuenta financiera + errores y omisiones + financiamiento excepcional + préstamos del Fondo Monetario Internacional) + (balanza de renta). Cuando la región recibe un financiamiento de no residentes para cubrir un déficit de la cuenta corriente, los componentes dentro del primer paréntesis son positivos. La balanza de renta incluye los pagos por concepto de utilidades e intereses correspondientes, respectivamente, a la inversión extranjera directa y las inversiones financieras, y es usual que tenga un saldo neto negativo en la región. Véase Estudio económico de América Latina y el Caribe, 2001-2002 (LC/G.279-P/E), Santiago de Chile, 2002, pág. 96.
7 Estudio económico de América Latina y el Caribe, 1982, op. cit., págs. 8-20.
8 Estudio económico de América Latina y el Caribe, 1992 (LC/ G.774-P), Santiago de Chile, 99, vol. , pág. 268.
La transferencia de recursos al exterior tuvo un impacto directo sobre las “dos brechas” señaladas por la CEPAL como obstáculos al desarrollo de América Latina: la brecha de divisas y la brecha de ahorro. Por una parte, la crisis significó que se alcanzara un alto nivel de ahorro interno gracias a la restricción del consumo derivada del ajuste. Durante la “década perdida” el ahorro interno representó un 24% del producto interno bruto, pero este fue absorbido en gran medida por la transferencia de recursos hacia el exterior o se aplicó para compensar un deterioro de los términos del intercambio que equivalió al % del producto entre 982 y 989. Estos dos usos del ahorro interno disminuyeron los recursos disponibles para financiar la inversión, que se ubicaron siete puntos porcentuales por debajo del 24% alcanzado entre 974 y 98. Esto afectó, sobre todo, a la inversión pública y, con ello, a componentes importantes de la competitividad sistémica.
Además, el ajuste significó una reducción inédita del volumen real de importaciones: en 98 el nivel de esta variable fue un 5,8% menor que el correspondiente al año 98 y, en el más largo plazo, el volumen real de compras externas del período de crisis 982-989 fue un ,6% inferior al de 974-98.
Gráfico V.5
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: EVOLUCIÓN DE LA