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Wittgenstein denomina en varias ocasiones su labor filosófica en los términos de

“investigación gramatical”, “observación gramatical”, “notas de gramática” (Cfr. PI §§90, 232, 574; PO §87n, 88); la elucidación del uso que hacemos de las palabras tiene que ver con esta investigación y, al tiempo, con la observación de las reglas; se trata de una sola labor que se da toda ella en un mismo plano: el lenguaje de cada día (Cfr. PI §120a; 124a). Sin embargo, “la pretensión de que las elucidaciones filosóficas son observaciones gramaticales no debe entenderse en el sentido de que el objeto de la filosofía es la gramática y su producto una lista de reglas de gramática”

(Baker y Hacker 1985: 52)55.

En la medida en que la gramática recoge las reglas según las cuales según las cuales se usan las palabras en contextos determinados, en ciertos juegos de lenguaje, lo que

55 The claim that philosophical elucidations are grammatical remarks must not understood to mean that

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también incluye la gramática lingüística, aunque sin agotarse en ella, la gramática wittgensteiniana comprende tanto un arte, una técnica de hablar correcto (ars recte loquendi), como un arte, una técnica del buen decir (ars bene dicendi), esto es, recoge las pretensiones tanto de una gramática, como de una retórica en sentido tradicional. La gramática wittgensteinniana no es, pues, un mero conjunto de reglas de uso de expresiones, sino que este uso apunta a una finalidad determinada, cuyo logro dará testimonio de que sea ha procedido no solo con corrección, sino también con eficacia (bene). (Flórez 2006: 5)

El objeto de la filosofía no es la gramática, porque la filosofía para Wittgenstein no se identifica ni con la filología, la lingüística o la semiología (Cfr. BT §88k), sino que el objeto de la filosofía son los problemas filosóficos, es decir, los problemas que aparecen cuando el lenguaje hace fiesta o, en otras palabras, cuando la filosofía viola las reglas de la gramática. No es trabajo de la filosofía instituir tales reglas (Cfr. BB 57), sino evidenciar las que de algún modo ya están, para contribuir a la disolución de los problemas. Es en este contexto que Wittgenstein afirma: “la importancia de la

gramática es la importancia del lenguaje (BT §88j-o)”. Esto implica la importancia de las reglas que salen a la luz cuando se realiza la descripción gramatical56.

De acuerdo con esto: “constituye una parte de la gramática de la palabra „significado‟

que esto es lo que llamamos „explicación de un significado‟ (BB 52)”, así como

“constituye una parte de la gramática de la palabra „silla‟ que esto es lo que llamamos

„estar sentado en una silla‟ (BB 52)”. Atender al uso de una palabra, implica, para ciertos casos, ya que no para todos, atender al significado (Cfr. PI §43). No se trata de una teoría que se pueda extender a todos los casos, pero si de un gran aporte que nos recuerda que ir a los casos particulares no es irrelevante (Cfr. BB 47), sino que es en ellos donde vemos con claridad el uso de una expresión, su significado, su vida (Cfr. PI §§107-108). Vale también aclarar al respecto que: “La gramática no dice cómo

tiene que estar constituido el lenguaje para que cumpla su propósito, para que influya

56Wittgenstein emplea el concepto de „gramática‟ de una manera poco habitual. Esto contradice, al

menos en apariencia su exigencia de que la filosofía deje las cosas como están (PI §124). Pero la contradicción es solo aparente, pues Wittgenstein permite ciertamente una „reforma‟ del lenguaje solo que “con fines particulares” y para evitar malentendidos en la práctica (PI §127). (Suárez 1991: 127)

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ya en los seres humanos de tal y cual manera. Solo describe el uso de los signos, pero no lo explica de modo alguno (PI §496)”.

En últimas: “la investigación gramatical no sucumbe ante la evidencia inmediata de

lo que una palabra pueda figurar, sino que busca aclarar la función de la misma dentro del entramado en donde se encuentra (Martínez 2010: 24)”. Una investigación gramatical nos ayuda a ver la ciudadanía del signo, es decir, su papel en el lenguaje, nos ayuda a constatar si está funcionando correctamente o en contra de su ciudadanía; en este sentido, lo que Wittgenstein logra con sus notas gramaticales es enseñarnos:

“cómo pasar de un sinsentido no evidente a uno evidente (PI §464)”57.

5.

Recapitulación

A lo largo de este capítulo, se ha desarrollado la forma en la que el segundo Wittgenstein concibe el lenguaje significativo. En esta línea, hemos visto cómo se conforma la vida en la ciudad a partir de los juegos de lenguaje, los parecidos de familia y las formas de vida, señalando que aquello que da vida a los signos es el uso y que su ciudadanía se debe a que estos signos siguen unas reglas, las cuales son susceptibles de verse en la gramática. En el capítulo siguiente se muestra cuál es la filosofía que queda en el exilio de esta comunidad de lenguaje, justamente por trabajar con signos sin significado, es decir, signos muertos.

57 Esta expresión recuerda mucho al psicoanálisis de Freud, cuyo uno de sus objetivos respecto del

sueño de un paciente era pasar de un contenido latente a uno manifiesto. Sin embargo, hacer esta comparación comporta otro tipo de trabajo, como el que realiza Jaques Bouveresse en su libro Filosofía, mitología y pseudociencia. Baste decir por el momento que para Wittgenstein: Freud razonaba como un filósofo con aspiraciones científicas (Bouveresse 1991: 112), aunque por ello no demeritaba el objeto de su trabajo.

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