La vida de R. Panikkar refrenda su pensamiento. Sus ideas no son producto de un acto elucubrativo, sino el resultado de la reflexión hecha sobre innumerables experiencias culturales, religiosas y académicas que se inician incluso en su seno familiar. Como él bien lo dice, lo que escribe es el resultado de su propio riesgo existencial:
El riesgo existencial es el de una vida que se enraíza en más de una cultura y religión […] Mis circunstancias personales (biológicas, históricas y biográficas) me han hecho posible aceptar el riesgo de una conversión sin enajenamiento, la asunción sin repudiación, la síntesis y simbiosis sin caer en un sincretismo o eclecticismo. La doctrina india del propio karma me resulta un símbolo vivo. No se trata de que me confiese voluntarísticamente al mismo tiempo indio y europeo, o que me finja hombre religioso y al mismo tiempo secular. Es más bien que, por mi nacimiento, educación, iniciación y vida real soy una persona que vive de las experiencias originales de la tradición occidental tanto cristiana como secular, y de la tradición india, tanto hindú como buddhista […] Soy consciente del riesgo que esto implica. Pero el desafío permanece. La comprensión mutua y la fecundación entre las distintas tradiciones pueden realizarse por el sacrificio de la propia vida, sometiéndose primero a sostener las tensiones existentes sin caer en la esquizofrenia y a mantener las polaridades sin una paranoia personal o cultural.13
Aparte de las notas autobiográficas que se encuentran en su obra y de los comentarios personales que sus amigos han hecho, Victorino Pérez Prieto14 ha escrito una rigurosa sistematización de su “itinerario vital”, trabajo al cual remitimos a quienes quieran profundizarlo. De aquí, este teólogo gallego afirma:
El camino vital e intelectual de Raimon Panikkar es excepcional, por largo, por intenso y por diferente: cerca de noventa años de vida intensa [el 3 de noviembre de 2008 los cumplió], con una amplísima producción intelectual y una estela que ha ido dejando en los diversos lugares en los que ha ido trabajando. Al hablar del itinerario personal e intelectual de Panikkar, es importante señalar, en primer lugar, que él no separa su itinerario personal de su trabajo o itinerario intelectual: “No puedo separar mi vida personal de mi ocupación que es igualmente personal […] Hacer es la actividad de mi ser”.15
De esta manera, podemos percibir en su vida cuatro etapas claramente identificables pero no separables: primera, la que va desde su nacimiento hasta su relación con el
Opus Dei; segunda, la relativa a su encuentro con la India, en donde se descubre cristiano, hindú y budista; tercera, la concerniente a su “estadía” en Estados Unidos; y cuarta, la que se caracteriza por su “vuelta a casa” y establecimiento en Tavertet.
13 Panikkar, “Autobiografía intelectual…”, 13-14.
14 Pérez Prieto, Más allá de la fragmentación de la teología, el saber y la vida: Raimon Panikkar, 37- 143.
• Primera etapa: Desde su nacimiento hasta su relación con el Opus Dei
(1918-1954).
Raimon Panikkar16 nació el 3 de noviembre de 1918 en la antigua villa de Sarriá, hoy barrio de Barcelona. Su madre era catalana (Carmen Alemany) y pertenecía a una gran familia burguesa y católica. Su padre era indio (Ramun) y de origen aristocrático en Kerala. Tuvo tres hermanos (Josep-Maria, Mercé y Salvador).
Se educó con los jesuitas en Barcelona, en el Colegio San Ignacio de Sarriá. Realizó estudios universitarios en Ciencias y en Letras entre las universidades de Barcelona, Bonn y Madrid. Al llegar la Guerra Civil salió de España hacia Alemania donde estudió física, matemáticas, filosofía y teología. Volvió a España en 1939 pero, al estallar la segunda guerra mundial, no pudo volver a Alemania y tuvo que acabar sus estudios en España. Obtuvo la Licenciatura en Ciencias en la Universidad de Barcelona (1941) y en Letras en la Universidad de Madrid (1942).
Tuvo una estrecha relación con José María Escrivá de Balaguer a quien conoció a
finales de 1939. Perteneció al Opus Dei entre 1940 y 1964. Con referencia a su
ingreso en la Obra, él dice años más tarde: “[…] Yo la entendí en su núcleo sacramental más profundo, como entiendo la Iglesia. Yo no entré en ningún club […] Por pertenecer la Obra a la estructura sacramental de la Iglesia, consideré mi entrada en la Obra como una iniciación. Y toda iniciación es un punto de partida, una puerta y no una meta”17.
En 1945 el propio Escrivá de Balaguer le propuso el sacerdocio. Se ordena en 1946 y trabaja como capellán en el Colegio Mayor de la Moncloa en donde tuvo una intensa actividad con sacerdotes y laicos. Él dice de su ministerio sacerdotal años más tarde:
Yo fui ordenado sacerdote según el orden del Melquisedec, que no era judío, ni circunciso, ni creía en Yahveh, y se me ordenó con referencia a Abel […] Aunque no niego mi vinculación con Abraham, ni menos con Cristo, nunca se me ocurrió pensar que recibía una iniciación para algo menos que tener una función en el cuerpo místico de toda la realidad.18
Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid en 1946 con la tesis
Filosofía cristiana. El concepto de naturaleza que se convertiría en su primer libro
bajo el título El concepto de naturaleza. Análisis histórico y metafísico de un
concepto. Panikkar afirma en esta tesis: “La cuestión de la naturaleza es el problema del ser y del sentido del ser […] El problema de la naturaleza no es otra cosa, en el
16 En un principio su nombre era Raimundo Paniker Alemany, pero éste cambió poco a poco. En cuanto a su nombre de pila podemos encontrarlo como “Raimundo “, “Raymond” y, finalmente, como “Raimon”. En cuanto a su apellido, quedó definitivamente Panikkar como resultado de su estadía en la India (es un nombre nobiliario malabar, la lengua más hablada en Kerala) en donde descubre su transcripción más precisa. A finales de los años 60’s, estando en Harvard y California, su nombre quedará como Raimon Panikkar (Ver Pigem, El pensament de Raimon Panikkar..., 18).
17 Moncada, Historia oral del Opus Dei, 130.
fondo, que la cuestión acerca de la estructura de la realidad […] Toda la Filosofía no es otra cosa que la compleja respuesta a esta sencilla pregunta: ¿qué son las cosas? […], ¿qué es lo que constituye la naturaleza de las cosas?”19. Ya en ese entonces, incursiona en ideas que permanecerán hasta hoy: la filosofía como sabiduría del amor y la crítica a la prevalencia de la razón.
En Madrid, en donde vive hasta 1959, tiene relación con reconocidos profesores de filosofía como Laín Entralgo, García Morente y Xavier Zubiri. Ejerce la docencia como profesor de filosofía de la historia, culturas comparadas y sociología religiosa.
Por aquel entonces escribe algunos libros20 que serán publicados en la siguiente
década: La India. Gente, cultura y creencias (1960) con el cual ganó el premio
nacional de literatura en ese año, Patriotismo y cristiandad (1961) y Humanismo y cruz (1963).
También escribe asiduamente en las revistas del Opus pero, a raíz del prólogo que hizo para el libro La Virgen María de J. Guitton, fue enviado a Roma para estudiar “verdadera” teología en 1953. Este hecho fue marcando las razones de su “salida” del Opus Dei como lo manifiesta aquí:
[La Obra] empezó por ser un pequeño grupo más o menos carismático con un ideal evangélico muy puro y elemental que lentamente, a raíz de las circunstancias por una parte, y de lo que estaba latente en el espíritu del fundador, se fue convirtiendo en lo que sociológicamente se llama una secta […] Poco a poco, lo jurídico, la prudencia de espíritu o de la carne, la necesidad de pensar en uno mismo para sobrevivir como grupo diferenciado, y la ideología […] hizo que la Obra se convirtiera en el patrón absoluto para juzgar sobre toda actividad personal o colectiva.21
• Segunda etapa: Encuentro con la India y su descubrimiento como cristiano, hindú y buddhista (1954-1966).
A finales de 1954 es enviado a la India en misión apostólica. Esta experiencia lo va a marcar profundamente e inicia una etapa crucial en su vida como él mismo lo
reconoce: “Me parece necesario hablar una última vez de mí para cancelar un
periodo de mi vida, que casi con toda certeza abarca más de la mitad cronológica de mi existencia terrestre […] Puedo decir que empieza un periodo nuevo en mi vida
[…]”22. Sin embargo, Panikkar deja en claro que sus ideas, aquellas que ya
comenzaban a provocar escozor en la “sana ortodoxia”, estaban presentes antes de su viaje a la India: “Acaso luego se dirá que muchas de mis ideas son de proveniencia
19 Panikkar, El concepto de naturaleza, 4.
20 En esta reseña intelectual traeremos a colación los libros en su lengua original de publicación, sin embargo casi todos han sido traducidos a otras lenguas tratando de conservar el título original. Para conocer el listado completo de sus libros, sus traducciones y sus revisiones, véase Pérez Prieto, Más allá de la fragmentación de la teología, el saber y la vida: Raimon Panikkar, 261-268.
21 Moncada, Historia oral del Opus Dei, 131.
hindú y de sabor pagano oriental […], pero quisiera dejar sentado que todo lo que acaso luego diga, ya lo pienso y digo ahora que no he pisado aún el suelo de la India”23.
En la India vive en Varanasi, la ciudad santa del hinduismo, y trabaja como investigador becado en las Universidades de Varanasi, Mysore y Benarés, profundizando en las religiones del hinduismo y el buddhismo, lo que provoca el reconocimiento de sus propias raíces. Años más tarde dirá de lo ocurrido en sí mismo: “Marché cristiano, me descubrí a mí mismo hindú y vuelvo buddhista, sin haber dejado de ser cristiano”24, frase que denota el peregrinaje de su propia vida a la que, además, le agregó la identidad secular25.
Su experiencia con el hinduismo estuvo marcada por el encuentro con el sacerdote
Jules Mochanin (Swami Paramarubiānanda, 1885-1957), el monje benedictino Henri
Le Saux (Swami Abhishiktānanda, 1910-1973), quienes fundaron el ašram
saccidānanda (Monasterio de la Trinidad), y el benedictino inglés Bede Griffiths (Swami Dayānanda, 1906-1993). Panikkar vio que, como ellos, podría declararse cristiano e hindú26. En cuanto al buddhismo, Panikkar tuvo una mayor identificación
23 Panikkar, Cometas. Fragmentos de un diario espiritual de la postguerra, 194 y 196.
24 “I ‘left’ as a Christian, I ‘found’ myself a Hindu, and I ‘return’ a Buddhist without having ceased to be a Christian” (Panikkar, The Intra-Religious Dialogue, 42).
25 Además de sentirse triplemente religioso, Panikkar también se considera un hombre secular. Cuando escribe en 1979 el prefacio para una nueva edición de The Unknown Christ of Hinduism, afirma encontrarse en la confluencia (sangam) de cuatro grandes ríos: las tradiciones cristiana, hindú, budista y secular (Ver Panikkar, El Cristo desconocido del hinduismo (1994), xvi).
26 La simbiosis cristiano-hindú se había visto antes. En 1606, el P. Roberto de Nobili llegó a Madurai, ciudad al sur de la India, en donde propuso unos métodos de inculturación y encarnación en su misma persona que fueron objeto de las intrigas y ataques de otros misioneros, especialmente de los de la propia Compañía de Jesús (Ver Rocaries, Robert de Nobili S.J. ou le Sannyasi chrétien).
“El P. de Nobili había adoptado el estilo de vida hindú como sannyāsin católico: adoptó el vestido brahamánico, la banda de tres cordones, la alimentación ascética y el estilo de vida hindú. Ser cristiano e hindú no se oponían ni se excluían mutuamente. La ecuación pastoral que se hacía se podría expresar así: los cristianos están obligados por un credo pero son libres en cuanto al sistema sociocultural de la vida; los hindúes están obligados por un sistema sociocultural de vida, pero son libres en cuanto a los contenidos de la fe” (Sánchez Nogales, Cristianismo e hinduismo, 29).
Además, en los tiempos de Le Saux, Mochanin y Griffiths, también hubo otros como el jesuita Henri Heras y Francis Mahieu que tomaron muy en serio el diálogo y la identidad hindú-cristiana. Así lo registra el mismo Panikkar en la siguiente nota:
« Abhishiktānanda [Le Saux] n’est pas seul […] Le jésuite Henri Heras, historien illustre par ses études protoindiennes, décédé en 1955, avait préparé soigneusement dans la plus grande discrétion, les constitutions d’un ordre monastique hindou-chrétien. Elles ne verront jamais la lumière du jour, mais la semence portera des fruits […] Le carme Lambert de la Mère de Dieu (Karel Soetaert, 1912-1968) après vingt-huit ans de vie aux Indes fut, en 1967, reçu officiellement comme sannyāsi (il reçut le nom de Svāmi Acyutānanda Sarasvati, et plus tard, le titre d’Adyātma Svārūpi) dans l’ordre monastique hindou du Sarasvatī Darśanāmin, sans cesser d’appartenir aux carmes) […] L’abbé Jules Monchanin, arrive aux Indes en 1939 à l’âge de 44 ans, fut l’un des pionniers de l’insertion de la vie contemplative aux Indes. Spirituel et intellectuel de grande valeur, il était très effacé. Il demeure un symbole. Il quitta cette terre en 1957 sans avoir eu la joie d’assister à la germination de ses idèes […] En 1953, le Père Francis Mahieu, maintenant Francis chārya, laissa son monastère trappiste de Belgique pour suivre le
a partir de un trabajo que hizo para una enciclopedia italiana sobre el ateísmo buddhista. A esto le siguió su encuentro con el XIV Dalai Lama, de quien es amigo personal, y el estudio profundo del pensamiento de Nāgārjuna y la escuela budista
Mādhyamika. Más todavía, su identidad buddhista se entiende mejor desde la
“advertencia” hecha por H. de Lubac:
Dejando a un lado el Hecho único, en el que nosotros los cristianos adoramos la huella y presencia misma de Dios (en Cristo), el budismo constituye sin duda, el mayor hecho espiritual de la historia humana. Su fundador no ha querido simplemente hacerse mejor, ni encontrar la paz a partir del mundo, sino que ha emprendido esa tarea inaudita de hacer que la existencia humana salga fuera de sus goznes, permaneciendo, al mismo tiempo, dentro de ellos. Aquello que Buda entiende por nirvana, como despertar supremo, como negación del ser ilusorio, no ha sido aún comprendido y apreciado cristianamente por nadie. Aquel que quiera comprenderlo deberá haber sido perfectamente liberado por el amor de Cristo y, al mismo tiempo, deberá hallarse respetuosamente unido a Buda.27
Años después Panikkar describirá su encuentro con el hinduismo y el buddhismo, diciendo que fue a la India como alumno, “como aquel que busca, como alguien que se sienta sin dificultad a los pies de un maestro”, confesando que “quería identificarse con su identidad como hindú […] En cambio su identidad buddhista se desarrolló como resultado del trabajo interior, hecho con paciencia y humildad al estilo del Buddha”28.
En esta época, vuelve repetidamente a Europa y viaja por otros países. Obtiene el
doctorado en Ciencias en la Universidad de Madrid (1958) con la tesis Algunos
problemas limítrofes entre ciencia y filosofía. Sobre el sentido de la ciencia natural
que luego sería publicada como libro con el título Ontonomía de la ciencia. Sobre el sentido de la ciencia y sus relaciones con la filosofía (1961). La tesis de este escrito queda reflejada en su mismo título en donde contrapone el concepto de ontonomía a los de heteronomía y autonomía, que deben ser superados. Además, hace una fuerte crítica a la ciencia y la tecnología, preocupación que estará presente toda su vida como se ve, por ejemplo, en un pequeño libro publicado en 1994 bajo el título
Pensamiento científico y pensamiento cristiano.
Père Monchanin […] en 1957, le Père Mahieu fonda le monastère de Kurisumala où les moines, tout en suivant la liturgie et la spiritualité syriennes assimilent la spiritualité hindoue. Le Père Bede Griffiths, après avoir été membre de ce monastère, est maintenant le guru du Saccidānanda śram au Shāntivanam dont Monchanin et le Saux furent les fondateurs » (Panikkar, “La montée vers le fond”, 20-21).
27 De Lubac, Budismo y cristianismo, 24. Esta obra, de reciente aparición en lengua española, es una traducción de la escrita originalmente en francés y publicada en 1951 bajo el título Aspects du bouddhisme publicada en París por la editorial du Seuil.
28 Lapide y Panikkar, Meinen wir denselben Gott? Ein Streitgespräsh, 117-120.
Su encuentro con el hinduismo lo remite a su misma realidad familiar: “Solamente yendo a las raíces de estas dos grandes tradiciones y estudiándolas, no sólo por lo que dicen sino por lo que eres capaz de experimentar de forma vivencial, se evita sentirse dividido […] viviendo una alta temperatura espiritual como el amor de mi padres que siendo de culturas y temperamentos distintos, no recuerdo nunca una falta de amor y consideración” (Abumalham, “Conversación con Raimon Panikkar”, 21).
Tres años después obtendría el Doctorado en Teología en la Universidad Lateranense (1961) con su trabajo The Unknown Christ of Hinduism que se constituirá en uno de sus libros más publicados en varias lenguas bajo el mismo nombre. Panikkar defiende en este libro su tesis: “Presumimos lo que el Hijo haya podido inspirar a los ‘profetas’ del hinduismo, y como ha cuidado de sus hijos en la India; pero estamos seguros de que ‘sosteniendo todas las cosas por la palabra de su poder’ (Hb 1,3), no ha
abandonado a nadie. Creemos incluso que el Logos está hablando en esta religión,
que desde milenios antes de Cristo ha continuado conduciendo e inspirando a centenares de millones de personas”29.
En 1964 regresa a la India donde prosigue sus investigaciones sobre la filosofía hindú. En esta etapa su pluma no descansa y ven la luz otros libros como: Los dioses y el Señor (1967), Religione e Religioni (1964), Mayā e Apocalisse. L’incontro dell’induismo e del cristianesimo (1966) junto con otros artículos30 publicados en revistas de muchas partes del mundo.
Panikkar pasaba unos días felices en la India hasta cuando llegó el momento de partir para Estados Unidos: “Pensaba quedarme allá toda mi vida. Vivía allí alegre, en la sencillez […] Una vez al mes, iba a la casa del Obispo de Varanasi […] Pero tuve la mala fortuna de escribir un artículo que descubrió un profesor de Harvard; le agradó hasta tal punto de invitarme a esa universidad en calidad de visiting professor […] El obispo me aconsejó aceptar, y casi me obligó a hacerlo”31.
• Tercera etapa: Establecimiento en Estados Unidos (1966-1987).
A su llegada a Estados Unidos en 1966 trabaja como profesor de las universidades de Harvard y de California, y luego como catedrático en la Universidad de Santa Bárbara (California) en donde se instala de manera casi permanente entre 1971 y 1987, trabajo académico que hizo a la par con su actividad en universidades e
instituciones de otras partes del mundo (Union Theological Seminary de New York,
Universidades de Cambridge y Montreal, y United Theological College de
Bangalore).
Esta etapa fue de una enorme producción intelectual. Publica gran parte de sus mejores libros: Kerygma und Indien (1967), Técnica y tiempo. La tecnocronía (1967), L’homme qui devient Dieu. La foi, dimension constitutive de l’homme (1969), El silencio de Dios (1970) que años más tarde saldría actualizada como El silencio del Buddha (1996), The Trinity and World Religions (1970), obra revisada y aumentada
29 Panikkar, El Cristo desconocido del hinduismo, 15.
30 Panikkar ha escrito un poco más de 1.500 artículos que están perfectamente organizados año por año en su residencia en Tavertet. La sistematización de tales artículos se encuentra en Pérez Prieto, Más allá de la fragmentación de la teología, el saber y la vida: Raimon Panikkar, 232-283.
en The Trinity and The Religious Experience of Man. Icon, Person, Mystery (1973) y en La Trinidad. Una experiencia humana primordial (1989), Dimensioni mariane della vita (1972),Worship and Secular Man (1979), Salvation in Christ (1972), Spiritualità indù (1975), The Vedic Experience (1977), The Intra-religious Dialogue
(1978), Myth, Faith and Hermeneutics (1979), Blessed Simplicity. The Monk as
Universal Archetype (1982). Por supuesto, no faltaron los artículos publicados en revistas de muchas partes del mundo.
• Cuarta etapa: La vuelta a Cataluña (1987 hasta hoy).
Después de veinte años de trabajo con la Universidad de California logra su jubilación en 1987 y vuelve a Cataluña. Desde ese entonces hasta hoy vive al estilo de un monje en Tavertet, un pequeño pueblo del pre-Pirineo español que inspira serenidad y armonía por su paisaje y arquitectura. Esta etapa no ha sido en absoluto ociosa porque su labor académica y ministerial no ha parado, aunque a un ritmo diferente dada su edad y su estado de salud.