Chapter 2 Literature Review
2.4 Privacy
2.4.1 The right to be forgotten and the right to be remembered
Durante el periodo de transición el Presidente electo reiteró que buscaría desapegarse de una política exterior en base a afinidades políticas. Otro de los mensajes sobre el que insistió fue su rechazo a la multiplicidad de mecanismos internacionales, manifestándose contrario a la “su- perpoblación de estrados”, los que consideró van a contrapelo de la eficiencia. En ese sentido ponderó el trabajo en foros como la OEA y ONU, posición compartida con el canciller designado Ernesto Talvi (Fernández Luzuriaga, 2020).
Apenas iniciado el mes de diciembre de 2019, Lacalle Pou anunció que abandonaría el Meca- nismo de Montevideo. El futuro canciller también resaltó en sus declaraciones que se debían fortalecer los mecanismos multilaterales -en alusión a la OEA-, por encima de aquellos “grupos que nacen para resolver problemas puntuales” (La diaria, ene 2020). El Mecanismo de Montevi- deo tuvo su puntapié inicial a principios de 2019, involucrando a Uruguay, México y Caricom. Su intención fue colaborar en la solución a la situación venezolana, para lo que se proyectaron cua- tro fases de acercamiento y diálogo con las partes, en el marco de instrumentos diplomáticos (El País, feb 2019). En este contexto, el entonces Canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa, anunció en setiembre que Uruguay se retiraría del TIAR y que la salida se efectivizaría en el correr de los próximos dos años. Esta decisión se correspondió con el rechazo del gobierno a la resolución de los Cancilleres de los Estados miembros del TIAR de invocarlo, para hacer frente a la crisis de Venezuela.
En noviembre de 2019, en el marco del segundo encuentro de los Estados parte del Mecanismo de Montevideo, se renovó el compromiso para contribuir a una salida pacífica de la situación en Venezuela, a la vez que se rechazó de forma categórica la invocación al TIAR. En esta instancia, un representante del gobierno de transición argentino de Alberto Fernández, participó en cali- dad de observador del encuentro, mostrándose proclive a participar del instrumento (Uruguay Presidencia, nov 2019).
Apenas iniciado el 2020, el nuevo rumbo de política exterior pretendido por el gobierno entrante iba tomando mejor forma en las declaraciones tanto del Presidente electo como en las de su Canciller. Este último recuperaba un discurso “institucionalista” en lo nacional y en lo interna- cional. Reivindicaba “un mundo gobernado por instituciones y por reglas” que son el resguardo de países pequeños. En tanto, el multilateralismo que defendía en sus declaraciones de prensa (La República, ene 2020), como en redes sociales, era el que se sostiene en el sistema interame- ricano.
El anuncio del abandono del Mecanismo de Montevideo se acompañó de otros bastante más controvertidos. Por un lado la decisión de excluir de la lista de invitados a la asunción del nuevo
China y América Latina y el Caribe en la nueva “a/normalidad” Patricia Romer Hernández gobierno, a los Presidentes de Nicaragua -Daniel Ortega-, de Cuba -Miguel Díaz Canel- y al de Venezuela -Nicolás Maduro-. Por otro lado, la determinación de cursar invitación a Jeanine Áñez, la presidente interina de Bolivia. A pesar de tildar de “dictador” a Maduro, Lacalle Pou aclaró que Uruguay mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con muchos Estados asociándolas al “interés nacional”, lo que no excluye la valoración sobre la violación a los derechos humanos por ejemplo en Venezuela (Fernández Luzuriaga, 2020).
El presidente electo también manifestó el apoyo del nuevo gobierno -lo que se concretaría en abril-, a la candidatura de Luis Almagro para su reelección como Secretario General de la OEA. Entre tanto, en referencia a las relaciones bilaterales con Argentina y Brasil, Lacalle Pou electo eligió la metáfora de la política exterior “pendular” desideologizada (Fernández, 2020: 21). En una jornada de domingo con intenso calor, el 1º de marzo de 2020 asumió el gobierno de la Coalición Multicolor. Como apunta Fernández Luzuriaga (2020) en varias ocasiones durante el discurso, el presidente se refirió al Mercosur, así como a la necesidad de fortalecerlo para evitar su descreimiento. Reiteró que se deben dejar de lado las diferencias ideológicas con el fin de reforzar el bloque en lo internacional.
En la misma línea, en su asunción el Canciller Talvi retomó en su breve discurso los planteos realizados durante los meses de previos, y puntualizó “nuestras relaciones son con Estados, no con gobiernos”. Reiteró que la política exterior “nunca estará basada en afinidades ideológicas circunstanciales” (Ministerio de Relaciones Exteriores, mar 2020a). Se reivindica nuevamente la idea de abandonar las “definiciones ideológicas que complejicen la relación” con los vecinos (Fernández, 2020: 21), y como “estrategia” para superar el estancamiento del Mercosur. Las primeras medidas anunciadas por Cancillería consistieron en el retiro de Uruguay de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y su regreso al TIAR. Es así que exactamente nueve años después que Uruguay depositara la novena ratificación que posibilitó la entrada en plena vigen- cia de la UNASUR, se decide su abandono siguiendo los pasos de una decena de Estados90. En el
Comunicado de prensa 18/20 de Cancillería se atribuye tal acción a su falta de funcionamiento, carencia tanto de sede como de una secretaría general operativa, a lo que agrega que se lo considera un organismo regional basado en “alineamientos políticos-ideológicos” (Ministerio de Relaciones Exteriores, mar 2020b).
Inaugurando el mes de julio, el Ministro Talvi presentó los lineamientos de lo que denominaría “nueva diplomacia económica y comercial”. De esta forma se apuntaba a abrir mercados para productos y servicios nacionales, y a atraer inversiones de “alto impacto” al país. Se pretendía priorizar “estratégicamente” productos de la cadena agropecuaria y agroexportadora tradicio- nal, así como otros con potencial crecimiento como software, industria audiovisual y servicios globales. En el mismo acto de presentación, se puntualizó en la importancia del Mercosur para la “integración regional y mundial de Uruguay”. A su vez, se recalcó en el importancia de las diferentes dimensiones del proceso de integración, y lo que implica en términos de competitivi- dad para Uruguay ser parte del bloque (La diaria, jun 2020). Al día siguiente de esta presenta- ción, el Ministro Talvi renunció a su cargo, y hacia fines del mismo mes a la actividad política activa y su banca en el Senado.
En julio Uruguay asumió la presidencia pro-témpore del Mercosur. En su discurso virtual durante la Cumbre de Presidentes, acompañando al neologismo “mercorrealistas” el Presidente habló de “sincerar las relaciones entre nuestros Estados” primero puertas adentro potenciando la ZLC
China y América Latina y el Caribe en la nueva “a/normalidad” Patricia Romer Hernández y perfeccionando la UA. Destaca el combate a la pandemia de la comunidad internacional y re- gional ya que en las crisis -sostiene- se demuestra la vocación humanitaria de las naciones. Apeló a hablar del Mercosur social “de educación, de salud” en las políticas de frontera. A su vez res- cató el tema del mediambiente y como se vincula el deterioro del ecosistema al accionar de los Estados. Sostuvo que “tenemos el deber moral con las nuevas generaciones de cuidar”, recal- cando que habitamos una “zona bendecida” (Lacalle Pou, 2 julio 2020).
Habló de otro sinceramiento: el internacional, que en el marco de la lógica de proteccionismo propio de las consecuencias de la COVID-19, el Mercosur debe terminar el proceso iniciado. En ese sentido se compromete a firmar con la UE y con el EFTA. Sincerar la voluntad de avanzar en otros acuerdos lo vinculó al de Corea del Sur, que el Uruguay apoya. Nuevamente en esta opor- tunidad, subrayó que en ese sinceramiento no deben pesar los condicionamientos ideológicos. Dedicó una referencia especial a pronunciarse por no “caer en la falsa dicotomía de estar más cerca de uno que del otro”. Mencionó que los países que han triunfado son los que están cerca de los dos y que esa es la vocación del Uruguay. Puntualizó que Mercosur involucra a una región con vocación de alimentar al resto del mundo, por tanto hay que apuntar a ello. En su alocución el Presidente Lacalle Pou, resaltó que el sinceramiento del bloque debe contemplar las sensibi- lidades de cada país, por eso el Uruguay se muestra proclive en “avanzar a distintas velocidades” (Lacalle Pou, 2 julio 2020).
En la misma conferencia donde anunció que el nuevo Canciller designado sería Francisco Busti- llo, el Presidente retomó parte de las ideas vertidas en la Cumbre de Mercosur, y reiteró que es el momento de ser “mercorrealista”, en un presente teñido por la pandemia de COVID-19 que desnudó falencias y demostró virtudes y fortalezas regionales. Afirmó “Nosotros, con pragma- tismo, queremos transformar la realidad de la vida de los uruguayos para mejor y encontramos en el Mercosur una muy buena herramienta en un bloque en movimiento, no congelado, con vocación aperturista y no encerrado en sí mismo” (Uruguay Presidencia, jul 2020a).
El nuevo Canciller es un hombre de confianza del Presidente y diplomático de carrera, que hasta el momento de su designación se desempeñaba como Embajador en España. En su discurso de asunción, el Canciller Bustillo propuso las líneas de trabajo que desarrollará. Frente a la coyun- tura económica internacional, señaló que los ejes de la política exterior apuntarán a la dinami- zación de acciones de promoción comercial y de incentivo de inversiones. Hacia el Mercosur apuntaló lo señalado por el Presidente, y recalcó que hay que trabajar “con pragmatismo para lograr el mejor Mercosur posible”. El nuevo Ministro hizo mención a “la rica tradición en materia de política exterior, que le ha permitido posicionarse con prestigio dentro del concierto interna- cional”. En su declaración, repasó los principios fundamentales para la política exterior, mencio- nando específicamente a “la promoción de la paz, la autodeterminación, la no intervención en asuntos internos, el respeto al derecho internacional, la solución pacífica de controversias, la defensa del régimen democrático y el respeto y la promoción de los derechos humanos, entre otros” (Uruguay Presidencia, julio 2020b)