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2.5.1 ROD Crate DAQ
El movimiento experimentado de manera pasiva a través de las manos expertas de un masajista, puede convertirse a veces en el impulso inicial para iniciar el movimiento sano, interior y exterior, de las propias fuerzas. Hay muy pocas enfermedades físicas o sín- tomas carenciales psíquicos que no se puedan paliar o curar me- diante un contacto cariñoso, suave o no tan suave..., masajes, tra- bajo corporal (como ahora se denomina a determinadas formas de la terapia por contacto), masaje en las zonas reflejas de los pies, etcétera. Por lo que se refiere al efecto positivo de los métodos te- rapéuticos manuales, casi todos los entendidos en medicina están hoy de acuerdo en algunos aspectos fundamentales.
torrente de fluidos corra sin impedimento por los sistemas de órga- nos, y los masajes y el trabajo corporal pueden favorecer esta circu- lación. Cada una de las células del cuerpo debe recibir, sin interrup- ción alguna, sustancias nutrientes, oxígeno, hormonas, anticuerpos, así como otras sustancias inmunológicas. No hay ningún tejido en el cuerpo que no pueda debilitarse y terminar destruido por una pro- longada interrupción de estos múltiples flujos. Así, el masaje es una excelente prevención contra enfermedades de todo tipo. Actúa como desintoxicante y estabilizador sobre el corazón y la circulación, y estimula la actividad de todos los órganos internos.
Segundo: Tanto los músculos como los tejidos conjuntivos a
menudo se solidifican, se acortan o se hinchan. Esto hace que se modifique la postura del cuerpo y se restrinja la movilidad. Después de una operación o tras haber sufrido una lesión, los músculos pue- den endurecerse para proteger la zona dañada, al tiempo que los tejidos conjuntivos cicatrizan la herida. Muchas veces, estos proce- sos de protección van más allá del objetivo deseado y no permiten la recuperación de la movilidad completa. Negligencia, calambres, lesiones, enfermedad, agotamiento, envejecimiento y las numero- sas sobrecargas físicas que acompañan a muchas profesiones..., todo eso puede llevar a induraciones, acortamientos y tumefacciones. Desde hace miles de años se emplea el masaje y el trabajo corporal para relajar músculos, eliminar calambres y remediar estados de agotamiento. Esta práctica permite que el tejido conjuntivo se vuel- va flexible, desaparezca el bloqueo de las articulaciones y aumen- te el margen de movimientos sin dolores.
Estos dos efectos principales del masaje y el trabajo corporal se benefician del momento idóneo:
Para los masajes que tengan como finalidad la relajación, eliminar contracturas y desintoxicar, es muy apropiado el período de cuarto menguante.
Si un masaje debe tener un efecto principalmente regenerativo y fortalecedor, y se ayuda con los aceites adecuados, alcanzará mejores resultados en el período de cuarto creciente.
En ambos resultados se ponen de manifiesto los aspectos me- cánicos del masaje y el trabajo corporal, así como las leyes que ri- gen la hidráulica, la elasticidad y el modo de elongación de los te- jidos, etcétera.
Tercero: El masaje y el trabajo corporal no son, en realidad,
dicina oficial, sino una forma de educar la percepción. No se aña- de ni se quita nada, tampoco hay dosificaciones exactas ni cifras estadísticas de éxito. El masajista experimentado no trata pro- blemas con una localización concreta ni utiliza un instrumental es- pecializado para alcanzar determinados objetivos. Más bien gene- ra, con mucha cautela, una corriente de informaciones sensoriales muchas veces experimentadas hacia la mente del paciente..., informaciones nuevas que contradicen la anterior imagen mental de inmovilidad y dolor y que le muestran al paciente que «puede» hacer mucho más de lo que creía. A partir de aquí, se procura la «re- paración»..., la adaptación debida a una postura del cuerpo, la dis- tribución más eficaz de los líquidos, y la mejor relación entre ner- vios y músculos.
Friegas sobre la piel, presión sobre los tejidos profundos, y su desplazamiento... De esta forma no sólo se trabajan todas las for- mas de masaje y de trabajo corporal, sino que es la manera de que nuestro cuerpo se observe a sí mismo, esto es, a través del movi- miento y la frotación. Mientras nos sintamos bien bajo nuestra piel, este proceso pasará inadvertido. A esto se debe que no reconozca- mos a la primera los posibles peligros de los modelos de movimiento y postura que nos inculcan, y mucho menos en la infancia. Además, aunque un trastorno o una enfermedad nos arroje fuera del cami- no más adelante, pocas veces sospechamos que la respuesta para ello podría estar en modos de conducta arraigados desde antiguo. Los masajes y el trabajo corporal, realizados con afecto y destreza, pueden servir como un medio para interrumpir el circuito diabóli- co entre hábitos de postura y de movimiento y entre tensión e inmo- vilidad. Masajes y trabajo corporal, deporte, quiropráctica, friegas y presiones que no se habían sentido antes, movimientos a los que no se estaba acostumbrado, producen inevitablemente sensaciones desconocidas que pueden servirle a la mente para componer una nueva imagen del cuerpo y, de acuerdo con ella, revivirlo y hacer- lo más móvil.
No importa cuánto se mueva una persona, una fuerza poderosa la invitará a moverse de la manera en que siempre lo ha hecho. Ahora bien, si no se deja llevar por los propios impulsos y reacciones y se entrega a los movimientos que el masajista le indica, puede regalarle a su cuerpo sensaciones completamente nuevas. Sensacio- nes que pueden llevarlo a ver con absoluta claridad de qué manera su comportamiento se ha transformado en el desencadenante de molestias y dolores. Estos instantes de nuevas sensaciones le mostrarán que no hay nada que pueda obligarlo a mantener du- rante toda una vida los comportamientos habituales. La mente
puede reconocer que goza de la libertad de decisión para repetir- los o no. Cualquier médico sabe perfectamente que una actitud se- mejante tiene mucho más valor que todos los medicamentos del mundo.
En el futuro, la masoterapia y el trabajo corporal seguramente van a volver a ocupar el lugar que se merecen en el amplio abanico de formas de terapia válidas y eficaces. Nosotros no tenemos la opción de quedarnos quietos, ni física ni mentalmente. Esa convicción de que sólo necesitamos cuidamos durante algún tiempo es una invi- tación a la inmovilidad interior y a trastornos físicos. Igual que la arcilla, o nos mantenemos húmedos y elásticos, o nos secamos y endurecemos. Si queremos aprender a entender el cuerpo como fuente de la alegría y a evitar lo que causa o aumenta tanto dolor, los masajes y el trabajo corporal pueden ser una llave valiosa, ya que pueden darnos información sobre nosotros mismos desde una profundidad que ni la enseñanza ni una receta ni una operación pueden transmitirnos. Un beneficio de valor incalculable.