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2.6 Theoretical Framework

2.6.5 The role of ICT in decision making

«Pero cuando nos preguntan: ¿hay que dar testimonio de que Dios le dio el libro, y de que

los profetas100 habían anunciado que el profeta se levantará? Éstos se encuentran en una

pérdida. Y tenemos en cuenta que Moisés recibió la ley en el Monte Sinaí, con Dios que

aparece a la vista de todo el pueblo en las nubes, y el fuego, y las tinieblas, y la

tormenta.»101

Juan Damasceno, al formular esta pregunta, realmente está utilizando el mismo argumento que utilizaron los judíos contra los cristianos, incluso el mismo argumento de que el pueblo judío había visto al mismo Dios en el Monte Sinaí. Y, mientras nadie había visto a Dios, apoyan a Jesús, y la respuesta cristiana es la misma: no hacen falta pruebas de Dios. Finalmente, queda por decir que la respuesta islámica a la pregunta formulada por el Damasceno es que el mismo libro fue testimonio.

«Y decimos que todos los profetas de Moisés sobre el anuncio de la venida de

Cristo102 y cómo Cristo Dios (e Hijo de Dios encarnado) iba a venir para ser crucificado y

100 El Corán menciona el anunció de Jesús al profeta, después de él cuyo nombre es Ahmad “ﺪﻤﺣأ”

(que es uno de los nombres del profeta Muhammad que Ala le dé su gracia y paz y significa “el que más alaba”) en la Sura de Las Filas (61) “ َﻦِﻣ ﱠيَﺪَﻳ َﻦْﻴَﺑ ﺎَﻤﱢﻟ ًﺎﻗﱢﺪَﺼﱡﻣ ﻢُﻜْﻴَﻟِإ ِﻪﱠﻠﻟا ُلﻮُﺳَر ﻲﱢﻧِإ َﻞﻴِﺋاَﺮْﺳِإ ﻲِﻨَﺑ ﺎَﻳ َﻢَﻳْﺮَﻣ ُﻦْﺑا ﻰَﺴﻴِﻋ َلﺎَﻗ ْذِإَو

ٌﺮْﺤِﺳ اَﺬَه اﻮُﻟﺎَﻗ ِتﺎَﻨﱢﻴَﺒْﻟﺎِﺑ ﻢُهءﺎَﺟ ﺎﱠﻤَﻠَﻓ ُﺪَﻤْﺣَأ ُﻪُﻤْﺳا يِﺪْﻌَﺑ ﻦِﻣ ﻲِﺗْﺄَﻳ ٍلﻮُﺳَﺮِﺑ ًاﺮﱢﺸَﺒُﻣَو ِةاَرْﻮﱠﺘﻟا

ٌﻦﻴِﺒﱡﻣ ” Y cuando dijo Isa, hijo de Maryam: ¡Hijos de Israel! Yo soy el mensajero de Allah para vosotros, para confirmar la Torá (“ﻩارﻮﺘﻟا” es el nombre islámico del Antiguo Testamento) que había antes de mí y para anunciar a un mensajero que ha de venir después de mí cuyo nombre es Ahmad. Pero cuando fue a ellos con las pruebas evidentes, dijeron es era magia. Quran (61:6), véase The Noble Qu’ran Translation of the meaning in

Spanish language. Traducción y comentario Abdel Ghani Melara Navio. Ed. Complejo del rey Fahd

para la Impresión del texto del Corán. El Medina el Minora, 1996. pp. 939-940.

101 Chase, F. H. Saint John of Damascus Writing, the Father of the Church. New York, 1958, Vol. 37,

pp.154-155; Le Coz, R. Écrits sur l'Islam. Ed. Les Éditions du Cerf. París, 1992, p. 215; Voorhis, J. W.

John of Damascus on the Muslim Heresy. The Moslem World, 24, 1934, pp. 391-398; 25, 1935, pp.

266-273.

102 La profecía se encuentra en el libro de Deuteronomio “Y Jehová me dijo: Está bien lo que han

dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande.” (Deuteronomio 18:17-18). Sin embargo, la opinión de los judíos es que tanto Jesús como Mahoma son falsos profetas. Véase: Santa Biblia. Antiguo y

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murió y resucitó, y cómo iba a ser el juez de vivos y muertos. Entonces, cuando decimos:

¿Cómo es posible que este profeta suyo no viene de la misma manera, dando testimonio de

él? Ellos responden que Dios hace lo que le place. Nos preguntamos cómo el libro vino a su

profeta. Luego me responden que el libro vino a él mientras estaba dormido.»103

2.5.4.1. La leyenda de Sergius Bahira

«Y hasta el momento de Heraclio eran muy grandes los idólatras. Desde ese momento

hasta el presente un falso profeta llamado Mohammed ha aparecido en medio de ellos. Este

hombre, que habiendo conocido por azar el Antiguo y Nuevo Testamento, y del mismo

modo, parece haber conversado con arriano monje, diseñando su propia herejía.

Posteriormente, después de haber insinuado él mismo en los favores del pueblo por un

espectáculo de aparente piedad se dio a conocer que el libro había sido enviado por él

desde el cielo. Había establecido algunas ridículas composiciones en este libro suyo y se las

dio a ellos como un objeto de veneración. Dice que hay un solo Dios, creador de todas las

cosas, que no ha sido engendrado ni ha engendrado.»104

Juan Damasceno fue el primero en anunciar esta leyenda acerca del origen de la revelación del profeta Mahoma; fue un monje cristiano quien enseñó que el origen es la sagrada biblia, sin decir en qué se parece la revelación islámica a la religión cristiana.

City, Utah, E.U.A. Reina-Valera, 2009, p. 336; Badawi, A. J. Muhammad in the Bible. Ed. Al-Falah Foundation. Cairo, 2005, pp. 26-31; Deedat, A. What the Bible says about Muhammad (peace be

upon Him). Ed. Islamic Affairs. Qatar, 2005, pp. 5-16.

103 Chase, F. H. Saint John of Damascus Writing, the Father of the Church. New York, 1958, Vol. 37,

pp.154-155; Le Coz, R. Écrits sur l'Islam. Ed. Les Éditions du Cerf. París, 1992, pp. 215-217; Voorhis, J. W. John of Damascus on the Muslim Heresy. The Moslem World, 24, 1934, pp. 391-398; 25, 1935, pp. 266-273.

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2.5.4.2. La historia de Zeid

La historia más apreciada por los orientalistas es la de Zeid. A semejanza con la leyenda de Bahira, se toma una parte de la verdad para hacer una historia totalmente diferente. La versión original de esta historia es de Juan Damasceno y, en otros autores se pueden encontrar algunos detalles más. La veracidad o falsedad de la historia no es fundamental en este caso; la gravedad reside en el hecho de hablar mal de alguien y atribuirle una maldad que es inventada, como presenta Guibert de Nogent, con respecto a la historia real.

«Mohammed tenía un amigo de nombre Zeid. Este hombre tenía una bella esposa,

con la que Mohammed cayó en amor. Una vez, cuando ellos estaban sentados juntos,

Mohammed dijo: “Oh, por cierto, Dios me mandó a aprovechar su esposa. El otro le

respondió: usted es un apóstol. Hacer lo que Dios le ha dicho y llevar a mi esposa.” En lugar

de contar la historia desde el principio le dijo: “Dios me ha dado el comando de que te quite

tu esposa. Y puso lejos. A continuación, varios días después, dijo: Dios me mandó a

aprovechar su.” Luego, después de que él había tomado y cometió adulterio con ella, hizo

esta ley.»105

«El Sur nos dice que Guibert de Nogent reconoció que no tenía fuentes escritas y

sólo permitía la plebeia opinio, que no haya medios para contar lo falso de lo verdadero. Y,

muy ingenuo, dejando al descubierto el verdadero fundamento de todos los ideólogos

críticos, me dijo al final: es seguro para hablar mal de alguien cuya malignidad supera

cualquier enfermo puede ser hablado.»106

105 Chase, F. H. Saint John of Damascus Writing, the Father of the Church. New York, 1958, Vol. 37,

pp.157-158; Le Coz, R. Écrits sur l'Islam. Ed. Les Éditions du Cerf. París, 1992, pp. 221-223; Voorhis, J. W. John of Damascus on the Muslim Heresy. The Moslem World, 24, 1934, pp. 391-398; 25, 1935, pp. 266-273.

106 Rodinson, M. The Western Image and Western Studies of Islam. En: J. Schacht; C. E. Bosworth

103

Destaca la imprecisión de Guibert de Nogent en la configuración de la vida de Mahoma. Recopiló información de los peregrinos, y afirmó que él nunca había visto un informe escrito de la vida de Mahoma, y que él transmitía una opinión popular de la figura de Mahoma. Guibert de Nogent llama a Mahoma, con algunas dudas, “mathomus,” sugiriendo una fuente escrita, lo que explica la sustitución de Justifica las atribuciones que hace a Mahoma por la magnitud del mal que éste hizo, es decir, no importa si las cosas malas que se dicen sobre él son verdaderas o falsas porque hizo mucho daño. El ejemplo de Guibert de Nogent es uno de los primeros de la historia, lo que supone que el Corán es un libro de la ley que apareció por un falso milagro en los cuernos de una vaca (o toro o buey). El Profeta podría haber sido aceptado por el pueblo como un reconocimiento a duras penas de su poder carismático. Un poco más tarde, aparece la historia de una paloma entrenada para susurrar al oído del Profeta, en un libelo en transmarinis partibus, una amplia difusión de Vincent de Beauvais quien afirmó que se había originado en Siria.107

La vida de Mahoma fue el principal objetivo de los más virulentos ataques cristianos. Con la aceptación de Jesús como un verdadero profeta, los musulmanes se contuvieron en sus comentarios despectivos sobre el Cristianismo. Los cristianos, sin embargo, consideraban que la divinidad era tratada así como un simple hombre, y no tuvieron la contención que tuvieron los musulmanes con la figura de Jesús, cuando se trata de representar a Mahoma, a quien calificaron de “descarado adúltero,” “lujurioso,” “fétido,” e “insaciable,” “quemado con un entusiasmo libidinoso por encima del de todos los demás,” inestable y mujeriego y no controlado, que se

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había ilusionado con muchas de las leyes en “el Corán” simplemente para sancionar su propia conducta licenciosa.108

Con la finalidad de defender la unidad religiosa y la pureza del dogma, la Iglesia decretó que los libros árabes contenían herejías que era preciso destruir, y su estudio sólo se justificaría con fines de propaganda y como arma contra el enemigo.109

Los diferentes orígenes del Islam y la Cristiandad o mitos fundacionales podrían explicar las diferencias entre ambas religiones. A Mahoma no se le prohibió, como a Moisés, entrar en su Tierra Prometida, y no tuvo que sufrir, como Jesús, la muerte física del martirio. No estaban sus seguidores obligados a luchar por siglos como una minoría de proscritos y perseguidos por un gobierno hostil. Mahoma se convirtió en un soberano durante su vida. Él mismo fundó el primer estado islámico que rigió con sus compañeros, y su misión espiritual finalizó a su muerte, siendo sus sucesores, los califas, quienes darían “continuidad a su misión religiosa y política”. Bajo el dominio de Mahoma, los musulmanes se hacían victoriosos y, en menos de un siglo, se fue creando un extenso reino que se extiende desde las fronteras de la India y China a los Pirineos y el Atlántico, un gran número de los cuales llegaron con entusiasmo para abrazar la nueva fe.110

108 Pagden, A. Worlds at war: the 2,500-year struggle between East and West. Ed. Oxford University

Press. Oxford, 2008, p. 175.

109 Manzanares de Cirre, M. Arabistas Españoles del siglo XIX. Ed. Instituto Hispano Árabe de

Cultura. Madrid, 1971, p. 24.

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