CHAPTER THREE LITERATURE REVIEW
6. Personal Interest
3.6 The Role of Involvement in this Study
La distribución de los metales trazas en los sedimentos superficiales de la región costera de Puerto Píritu son presentadas en las figuras 23 y 24.
CADMIO
La distribución del cadmio (fig. 22a) muestra que las mayores concentraciones, 2,2 µg.g-1, se localizan en las estaciones 14 y 19, mientras que en el resto del ecosistema los valores son bastante similares y oscilan entre 0,7 y 1,2 µg.g-1, con una desviación standard de 0,44 µg.g-1 (Tabla. IX). Ahumada (1995) señala que concentraciones de cadmio comprendidas entre 1.61 y 2.2 µg.g-1 son indicativas de la existencia de contaminación de los sedimentos, mientras que concentraciones comprendidas entre 0.81 y 1.6 µg.g-1 indican la existencia de una alteración menor. Si comparamos los resultados aquí obtenidos con estos señalamientos tenemos que concluir que existe, de manera general, una alteración menor de los sedimentos superficiales de la región en cuanto al contenido de cadmio.
COBRE
El cobre (fig. 22b) presenta las más elevadas concentraciones en las estaciones 16 y 18, con valores superiores a los 20 µg.g-1, mientras que los valores mínimos se localizan en la estación 11 (3,75 µg.g-1). El resto de las estaciones presentan valores comprendidos entre los 5 µg.g-1 y 13 µg.g-1, con una desviación standard de 5,20 µg.g-1 (Tabla IX). La figura muestra como el Río Unare es uno de los principales aportes de cobre al ecosistema costero, limitándose su influencia a la región más occidental del área examinada.
Las concentraciones de cobre aquí reportadas se encuentran ubicadas por debajo de los 60 µg.g-1, valores estos señalados por Ahumada (1995) como representativos de sedimentos marinos no contaminados.
CROMO
La distribución del cromo (fig. 22c) muestra elevadas concentraciones en la estación 4, situada entre el Área de Jose y la región costera de Puerto Píritu, donde se registran valores de 112,92 µg.g-1 y en las estaciones 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 13 donde las concentraciones son superiores a los 70 µg.g-1 (Tabla IX), mientras que el valor mínimo de 15,91 µg.g-1 se localiza en la estación 11 del área examinada. Esta gran heterogeneidad en la distribución de este elemento está reflejada en el valor de la desviación standard de 28,42 µg.g-1. Las mayores concentraciones están asociadas a un sedimento del tipo arcilla - limosa, mientras que las más bajas concentraciones registradas se asocian con sedimentos del tipo arcilloso y areno - arcilloso.
MANGANESO
El manganeso (fig. 22d y Tabla IX) presenta igualmente una gran variabilidad en sus concentraciones, como lo indica la desviación standard de 32,13 µg.g-1. Concentraciones superiores a 100 µg.g-1 se detectan en las estaciones 12, 13, 15 y 16, mientras que las estaciones 6, 9, 11 y 18 presentan valores inferiores a los 50 µg.g-1, para una concentración promedio de 76,26 µg.g-1. De la distribución observada en la figura se deduce fácilmente que la primera fuente de manganeso en la región costera de Puerto Píritu la constituye el Río Unare.
NÍQUEL
La distribución del níquel en los sedimentos superficiales es bastante homogénea, como lo señala la Tabla IX y la figura 23a. Las concentraciones oscilan entre 11,41 µg.g-1 en la estación 11 y valores superiores a 30 µg.g-1 en las estaciones 3, 4 y 7 para una desviación standard de 6,02 µg.g-1 y un valor promedio de 22,88 µg.g-1.
PLOMO
desviación standard de 2,78 µg.g-1. Las mayores concentraciones se ubican a lo largo de la zona más cercana a la costa y en las cercanías de la desembocadura del río Unare. Los valores allí registrados se encuentran entre el rango de 11 a 20 µg.g-1 de plomo dado por Ahumada (1995) para sedimentos que presentan una alteración menor por este elemento. Los orígenes del plomo son bastante difíciles de establecer. La gran circulación de embarcaciones en la región colabora ciertamente al incremento de las concentraciones de este elemento en los sedimentos. Sinembargo, no debe obviarse la deposición atmosférica como mecanismo de transporte de este contaminante, debido a la detonación de los motores a gasolina.
CINC
La distribución del cinc (fig. 23c) es bastante variable en la región, como lo apreciamos en el valor de la desviación standard de 18,96 µg.g-1 (Tabla IX). Las concentraciones máximas están comprendidas entre 73 y 86 µg.g-1 y se localizan en las estaciones 3, 4 y 5. Estas concentraciones están ubicadas en el rango de 61 a 90 µg.g-1 señalado por Ahumada (1995) para sedimentos superficiales contaminados. En la figura podemos apreciar como estas mayores concentraciones se ubican en la región más cercana de la costa, muy particularmente en la desembocadura del río Unare y en las cercanías de la boca de la laguna de Píritu. Igualmente se aprecian concentraciones ubicadas en este rango en la zona central del ecosistema y que están asociadas a la naturaleza del sedimento. Los valores mínimos están comprendidos entre 20 y 30 µg.g-1, concentraciones ubicadas por debajo, concentraciones ubicadas por debajo del límite de 30 µg.g-1 señalado por Ahumada (1995) para sedimentos superficiales no contaminados.
HIERRO
El hierro (fig. 23d y Tabla IX) presentó concentraciones entre 29,53 x 103 µg.g-1 en la estación 16 y 10,24 x 103 µg.g-1 en la estación 11, para un valor promedio de 19,28 x 103 µg.g-1 y una desviación standard de 5,10 x 103 µg.g-1.
De manera general, los valores más elevados de metales trazas se presentan hacia la región más oriental del área examinada y podrían estar asociados a la actividad industrial de la
región. Por otra parte, en la estación 11 se registran las más bajas concentraciones de metales pesados debido al tipo de sedimento predominante, el cual no favorece la retención de estos elementos. De estas observaciones podemos inferir que los sedimentos superficiales de la zona costera de Puerto Píritu presentan concentraciones de metales pesados muy variables, superando a veces las concentraciones establecidas como “normales” para estos elementos en los sedimentos superficiales indicando que es una región donde la intervención del hombre comienza a hacerse sentir.
No obstante, la Legislación venezolana no toma en consideración o no ha establecido criterios para clasificar la calidad de los sedimentos acuáticos. Esta clasificación debe ser realizada para cada uno de los cuerpos de agua, ya que las condiciones hidroquímicas, biológicas y climatológicas no son las mismas. Para alcanzar este objetivo se debe comenzar por determinar para cada ecosistema costero las concentraciones “normales”, mediante la toma de núcleos de sedimentos de suficiente longitud, para de esta manera poder establecer normas reguladoras en cuanto a la calidad de los sedimentos.