CHAPTER THREE THEORETICAL PERSPECTIVES.
3.1 Reflection-in-Action 1 Introduction
3.1.9 The Role of the Medium
En los estados modernos, la seguridad ha sido vista no solo como uno de los valores fundacionales de la comunidad política sino como el elemento capaz de garantizar el cumplimiento de los derechos y deberes por ésta instituidos. Por lo tanto, así la seguridad como se encontró dentro de los mandatos legales constitucionales, se podría considerar también como una un valor con carácter social informal.
En Colombia, el periodo comprendido entre 1988 y 1996 fue visto como un tiempo marcado por un incremento de la inseguridad, que se hizo visible con el aumento en criminalidad y violencia. Una de las características de la situación de inseguridad durante esos años fue el proceso de urbanización de la violencia, especialmente a partir 1970, cuando se extendió hacia los principales núcleos urbanos, sin que ello
122 Sennett, Richard.
Carne y piedra el cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Editorial
Alianza. 1997. Pp. 29
123 Op.cit. Robledo Gómez, Ángela María. La emergencia del sujeto excluido. Aproximación
significara una disminución de la violencia en el campo124. Tal proceso ocurrió de manera simultánea en toda América Latina, puesto que los crímenes violentos aumentaron tanto en aquellos países con muy bajas tasas de homicidios –como Costa Rica o Argentina– como en aquellos donde ya las tasas eran muy altas –como Colombia o El Salvador. El aumento de la violencia urbana generó a su vez diferentes posiciones por parte de los habitantes de las ciudades y uno de los más frecuentes fue el incremento del temor a ser víctima de algún delito. Como consecuencia, si bien las ciudades eran entendidas antes como los lugares de seguridad por excelencia, en para finales del siglo XX dejaron de serlo, y con ello, aumentaron los miedos de sus habitantes a ser víctimas de una muerte improvista125. Una de las tesis más aceptadas sobre los causantes de la violencia urbana fue aquella que afirmaba que la violencia instrumental, ejercida tanto por los delincuentes comunes como por actores más organizados, estaba determinada por factores sociales y económicos tales como la pobreza, la desigualdad o injusticia social, el desempleo y la marginalidad, producto de los excesivos flujos migratorios del campo hacia la ciudad. Esta tesis, sin duda, tuvo un fuerte impacto en los diagnósticos para la formulación de las políticas públicas del país de la última década, aún cuando diferentes autores hayan dedicado sus esfuerzos a refutarlas126. De ella esta hipótesis desprende que los actos delincuenciales urbanos fueran frecuentemente asociados a los jóvenes en condiciones de pobreza, que habitaban en barrios periféricos.
Debido a lo anterior, el delincuente apareció como una de las principales amenazas para la seguridad urbana y se convirtió a su vez en una de las figuras de la noticia del delito común de las décadas de 1980 y 1990. Sin embargo, cuando se trató de noticias sobre la limpieza social, aquel criminal que solía ser el otro en la relato de
delito se convierte en la víctima. Es víctima porque no ha sido asesinada en medio de un ajuste de cuentas, de una riña o en medio de un operativo policial para la
124 Op.Cit. Salazar, Marcela. “Violencia política, conflicto social y su impacto en la violencia urbana”.
En Revista Reflexión política. 1. Disponible en: http://editorial.unab.edu.co/revistas/reflexion/pdfs/der_11_3_c.htm. Acceso Febrero 13, 2008
125Delumeau, Jean. “Seguridad: historia de una palabra y de un concepto”. En: Delumeau, Jean.
El miedo reflexiones sobre su dimensión social y cultural. Corporación Región. 2002. pp 75
126 Op.Cit. Echandía, Camilo. “Caracterización de la Violencia Homicida en Bogotá”, Secretaría de
prevención del crimen, sino porque alguien ha decidido hacer “justicia por mano propia”. Por esto, uno de los factores comunes en la interpretación de un hecho de
limpieza social por parte de la prensa fue que las víctimas tuvieran algún tipo de
antecedente judicial.
Esta representación se hizo visible en las noticias acerca de los homicidios cometidos por “La Mano Negra” en Bucaramanga, cuando la prensa afirmó que se trataba de una limpieza social, porque las víctimas del escuadrón solían tener reputación de ser
delincuentes o ser peligrosas.
“Los integrantes de “La Mano Negra” aparecieron en diferentes lugares de la ciudad, y entre ellos, en sitios como la calle 5 con carrera 16, al norte de Bucaramanga en una zona de alta peligrosidad y dispararon contra una mujer. Después reapareció en la carrera 15 con 31 y volvieron a disparar a un hombre que vagaba por el lugar (…) por los antecedentes que existen sobre la mano Negra, se puede decir que es un grupo exterminador del hampa”127 Entonces, a pesar de que el interés era denunciar el delito, la aclaración del tipo de asesinato condujo a la declaración de la otredad de la víctima, cuando se afirma que por los antecedentes que existen sobre la Mano Negra, se puede decir que es un grupo exterminador del hampa, entendiendo hampa como el apelativo negativo para
denominar al “conjunto de maleantes que, unidos en una especie de sociedad, cometen robos y otros delitos, y usan un lenguaje particular”128.
Las noticias que hacían alusión a “La Mano Negra” y a “Los Encapuchados” en Cartagena, presentaron también el doble discurso que se debatía entre la denuncia de los homicidios contra delincuentes y la acentuación de las características que posicionaban a las víctimas por fuera de la ley. En el relato, la denuncia de los asesinatos se realizaba a través de testimonios de funcionarios públicos como el secretario de Gobierno Municipal, el Defensor del Pueblo, la Policía e integrantes de la Fiscalía, en un Consejo de Seguridad municipal. Todos coincidían en que las acciones de los escuadrones constituían una grave violación al derecho a la vida,
127 Periódico El Tiempo. "Reapareció en Bucaramanga la organización "Mano Negra". Sección
Información General. 09/06/1988.
128 Diccionario de la Lengua Española.
Definición de Hampa. Real Academia Española. Diccionario
de la lengua española. Vigésima segunda edición. Disponible en: http://www.rae.es/rae.html. Tomado: 17/07/2009.
trastornaban el sentimiento de seguridad de los habitantes de Cartagena y estaban generando incrementos en la tasa de homicidios del municipio.
No obstante, las fuentes utilizadas para acentuar la criminalidad de las víctimas fueron los discursos de los mismos funcionarios, quienes entre líneas aseguraban que no podía tratarse sino de crímenes por limpieza social, en la medida en las víctimas
tenían antecedentes judiciales y los asesinatos habían sido cometidos en los barrios El Pozón, La Esperanza, Lomas de Lemaitre, Olaya Herrera y La Candelaria, caracterizados por la pobreza de unas 2.000 familias, en su mayoría desplazadas de otras regiones de la costa Atlántica, que buscaban otras formas de vida en Cartagena129.
En los mismos textos sobre la situación de Cartagena, se apeló a una fuente adicional: el testimonio de los habitantes de los barrios donde ocurrían los asesinatos. En ellos, la nota hace énfasis en los siguientes fragmentos:
“Yo si quiero que haya paz, que no somos perros para que nos estén matando a sangre fría a cada rato. Ya está bueno con lo que han hecho: exclamó Jovita Novoa, tía de los hermanos Rubén Darío y Ramiro Novoa Días, asesinados cuando dormían (…) Para Rosa, el miedo se apodera de la gente al punto de sugerir que hay algo sencillo, si un bandido tiene algo pendiente que hagan como antes, que lo cojan, lo lleven a otro lado y lo maten por allá. Uno ya ni lo sentía”130.
De nuevo, la noticia selecciona aquellas frases que continúan reproduciendo el doble discurso que oscilaba entre la defensa y la criminalización. Se resalta la humanidad de la víctima cuando la tía de los hermanos Rubén Darío y Ramiro Novoa Días explica que no son perros para que los anden matando, y reivindica en este sentido
su derecho a la vida; pero a la vez, se muestra otro testimonio en el que lo condenable no era el homicidio sino la perturbación de la tranquilidad de los vecinos; la etiqueta criminal de los asesinados persiste: si un bandido tiene algo pendiente que hagan como antes, que lo cojan, lo lleven a otro lado y lo maten por allá.
129 Periódico El Espectador. "Grupos de limpieza asesinaron ayer a 12 personas en Cartagena y San
Onofre”. Sección Justicia. 16/11/1995
130 Periódico El Espectador. "Grupos de limpieza asesinaron ayer a 12 personas en Cartagena y San
De acuerdo con lo anterior, en las noticias sobre limpieza social se debe elaborar un
discurso que aplique una etiqueta de desviado o de criminal a la víctima. En caso de que no se cumpla con este requisito, el texto no hablaría de un crimen por limpieza
sino de un homicidio con móviles distintos131.