4.6 Summary and conclusions
5.1.1 Rotation dependence of the torque
Idealmente, los motivos para adop- tar procesos de ordenamiento terri- torial, debiesen ser las aspiraciones por un desarrollo sostenible y con mejor calidad de vida para todos los habitantes del municipio. Se da por sentado que todos los actores del municipio están convencidos de que es necesario ordenar el te- rritorio, pero usualmente no es tan sencillo. En realidad es común que no exista tal convencimiento, que no se sepa lo que es un verdadero proceso de ordenamiento territorial y lo que éste implica para cada uno de los actores en el territorio. Más aún, lo esperable puede ser una actitud de resistencia al cambio. En consecuencia, para que se tome la decisión de realizar un pro- ceso de ordenamiento territorial se deben dar ciertas condiciones previas, lo que además implica su- perar algunas barreras, incluyendo falta de información y actitudes por parte de los distintos agentes que actúan sobre el territorio. Entre es- tas barreras se encuentran las si- guientes:
a. Primero que todo, la falta de
Capítulo III
FASE I. Antes: De la propuesta a la decisión
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información o desinformación (en la forma de rumores), por lo que oportunamente (antes de haber iniciado el proceso) se de- berá diseñar una estrategia de comunicación.
Otra estrategia recomendable es llevar a cabo previamente el proceso de planificación estraté- gica, de manera que la decisión de implementar un proceso el ordenamiento territorial surja de esta instancia y se acopie res- paldo para ello.
Claramente, para este fin se de- berá involucrar a los vecinos en la identificación de los proble- mas, sus raíces, y el diseño de las estrategias y políticas públi- cas para abordarlos, incluyendo el uso del instrumento ordena- miento territorial, por lo que pue- de ser una buena oportunidad para informar sobre lo que esto implica.
b. En algunos ámbitos, la resis- tencia puede tener su origen en una concepción individualista de la propiedad del suelo: “Es mí propiedad y a mí nadie me va decir lo que puedo o no puedo hacer con ella, o cómo debo de hacerlo”.
Esta concepción puede ser refor- zada por el marco legal vigente: particularmente por lo que esta- blezca o no la Constitución Polí- tica sobre la el suelo. En algunos países está claramente definida la función social de la propiedad
y la primacía del interés colec- tivo sobre el individual, pero en algunos no. También es común que predomine una concepción civilista de la propiedad, que de- viene del Código Civil, y se con- sidere que esas son las únicas limitaciones aplicables. Por ello es indispensable analizar el mar- co legal de cada país.
En todo caso, también será ne- cesario que, en los casos en los que el ordenamiento territorial, por cualquier razón, imponga li- mitaciones excesivas al aprove- chamiento del suelo y sus recur- sos por parte de sus legítimos propietarios (lo que se conoce como expropiación regulatoria), se planteen mecanismos de compensación. Es indispensa- ble saber que el ordenamiento conlleva cargas y beneficios (a unos afecta negativamente y a otros beneficia) y que es nece- sario contar con los instrumentos de compensación, tales como el pago por servicios ambientales, transferencia –venta- de los de- rechos a edificar al propietario de otro terreno que desee cons- truir más de lo que le permita la norma básica, y la recuperación de plusvalías por actuaciones públicas.
En último caso, como podría ser cuando la extensión de una nue- va vía se sobreponga sobre la totalidad de un predio, sea nece- sario recurrir a la expropiación. No es este el caso en el que la nueva vía atraviese sólo una par-
te del predio, pues en este caso la tierra se valoriza y con ello se compensa al propietario.
También es posible que existan nociones más abiertas sobre la propiedad y el uso del suelo, como puede ser el caso en cul- turas en los que la propiedad es comunal.
c. Puede darse el caso de que los habitantes perciban en el municipio problemas de índole económica, social o socioeco- nómica y ambiental, y aunque obviamente algunas de las cau- sas son estructurales o tienen su origen en factores y actores externos al municipio y por lo tanto están fuera del ámbito de acción municipal, no identifican las posibilidades de que el muni- cipio contribuya con su solución utilizando las potestades que los marcos legales de cada país les otorgan. En otras palabras, pue- de ser el caso que no se conciba una visión de cambio, ni se con- temple un esfuerzo local para ello.
Como ejemplo de ello, se puede percibir una falta de oportunida- des de trabajo o una demanda insatisfecha de disponibilidad de tierra para ser cultivada por parte de pequeños agricultores, pero no se exploran alternativas a una economía basada en la agricultura tradicional.
d. Es posible que los habitantes no perciban como problema los efectos que ocasionan ciertos
patrones de crecimiento. Eso se debe en parte a una falta de ca- pacidad de proyección (empeo- ramiento) de dichos efectos, así como una alta capacidad de asi- milación de las agresiones que se ocasionan al entorno y éste a los habitantes.
Como ejemplo están los mode- los de crecimiento peri-urbano con usos del suelo y densidades habitacionales de característi- cas urbanas, pero sin infraes- tructuras y servicios adecuados; lo que se podría llamar de ca- racterísticas infra-urbanas. Otro ejemplo puede ser un desarrollo turístico en detrimento del dete- rioro de paisaje y del agotamien- to de los recursos naturales del municipio.
e. Ya sea que los problemas se perciban o no, a veces no se co- nocen los instrumentos que tie- nen a disposición los municipios para reorientar los patrones de crecimiento, es decir, no se iden- tifican los alcances que en este sentido tiene el ordenamiento territorial y los demás instrumen- tos de gestión del territorio. f. Algo muy común es la deman- da de los habitantes por proyec- tos de obra física y la presión so- bre las autoridades electas para proveerlos, sin reflexionar en que, por ejemplo, un patrón de crecimiento expansivo y “por par- ches” puede tornar insuficientes los escasos recursos municipa- les para los proyectos, y puede
hacer ineficiente la prestación de algunos servicios y, por lo tanto, insostenible la provisión de ambos.
g. Ocasionalmente también se esgrimen supuestas razones cul- turales para no emprender proce- sos de ordenamiento territorial, tal como que no es parte de la cos- movisión de determinadas etnias. No obstante, la evidencia indica que ante la falta de una reflexión sobre formas alternativas de cre- cer por medio de procesos parti- cipativos en los que se manifies- ten las aspiraciones culturales de la población, lo que prevalece es un crecimiento espontáneo que no responde necesariamente a la cultura local, sino que más bien obedece a la lógica del interés particular y de las marcas comer- ciales, en perjuicio del patrimonio cultural y natural de los pueblos, incluyendo el paisaje natural y construido.
En todo caso, se recomienda to- mar en cuenta toda concepción cultural que exista, e incorporarla dentro del proceso de manera in- tegral sin juicios preconcebidos. h. Finalmente, no debe dejar de mencionarse la posibilidad de que un municipio no esté someti- do a presiones sobre el territorio y sus recursos, o que no existan actividades y procesos de creci- miento urbano o necesidades de protección ambiental o agrícola, en cuyo caso el ordenamiento podría no ser una necesidad.