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Preliminary study of the role of strigolactones in the

GRAMINEARUM EX PLANTA

E. R ESEARCH AND APPLIED PERSPECTIVES OF THE P H D WORK

G.3. cDNA synthesis

I. S TRIGOLACTONES DETECTION AND QUANTIFICATION

Con base en estudios realizados a través de técnicas de neuroimagen, se ha documentado que los jugadores patológicos presentan modificaciones, sean éstas un decremento en la activación o una sobreactivación en el funcionamiento cerebral, al compararlos con un grupo control o con adictos a sustancias.

En relación con los estudios que encuentran un deceremento en la activación, el estudio de Potenza et al., (2003), quienes a través de la resonancia magnética funcional (IRMf) encontraron que los jugadores patológicos, en comparación con los controles sanos en si- tuación de “línea base”, muestran una menor activación en el giro cingulado, corteza orbi- tofrontal, núcleo caudado, ganglios basales y áreas talámicas. Ante escenarios emocionales, los grupos no fueron significativamente diferentes en su activación cerebral, mientras que en el caso de contextos de juego, el grupo de jugadores patológicos presentó un notorio aumento de la activación en el giro frontal medial derecho en comparación al grupo con- trol. Un descenso significativo de la activación del cíngulo anterior ventral se observó en los jugadores patológicos, no así en los controles al terminar toda actividad cognitiva. De igual forma, Tanabe et al., (2007) registraron la actividad cerebral a través de la técnica de IRMf durante la ejecución de un gambling test, y notificaron una menor activación en la corteza prefrontal ventromedial en los dos grupos de adictos (al juego y a sustancias). El grupo de adictos sólo a sustancias también mostró una activación significativamente más baja en la corteza prefrontal derecha respecto del grupo comórbido y el grupo control. Entre los estudios que apuntan hacia una sobreactivación, Crockford, Goodyear, Edwards, Quickfall y el-Guebaly (2005) proponen que los jugadores patológicos, a diferencia del grupo control, tienen una sobreactivación de la red que afecta la corteza prefrontal dor- solateral ante estímulos relacionados con el contexto del juego, dado que a través de la IRMf observaron en los jugadores patológicos un incremento de la activación de esta área.

Funcionamiento cognitivo en los adictos al juego

En cuanto a aspectos del funcionamiento cognitivo en los adictos al juego, se han notifi- cado alteraciones relacionadas de forma predominante con el control ejecutivo. Por ejem- plo, Leiserson y Pihl (2007) observaron un déficit en la memoria de trabajo tanto en el grupo de jugadores patológicos como en el de jugadores en riesgo al compararlos con el grupo control.

La presencia de la impulsividad es una característica que se ha destacado en diferentes tipos de adictos (Verdejo-Garcia, Lawrence & Clark, 2008), incluidos los adictos al juego. Fuentes, Tavares, Artes y Gorenstein (2006) encontraron además que los adictos al juego con comorbilidad psiquiátrica son más impulsivos que aquéllos sin comorbilidad, en tanto que los dos grupos de jugadores patológicos fueron más impulsivos que el grupo control. La dificultad en el control de impulsos en los jugadores patológicos se ha puesto en evidencia, sea en relación con la inhibición motora de la respuesta preponderante o en el retraso en la recompensa (Van Holst, Van den Brink, Veltman & Goudriaan, 2010). Por ejemplo, el test de Stroop se vincula con la capacidad de inhibición de la respuesta pre- ponderante y Kertzman et al., (2006) documentaron una ejecución más baja que en los

controles en esta tarea. La tarea go-no-go se vincula con la función de inhibición de una respuesta motora. Al utilizar esta tarea se observó un mayor número de errores de comi- sión (Goudriaan, Oosterlaan, de Beurs & van den Brink, 2005; Kertzman et al., 2008; Roca et al., 2008) y omisión (Kertzman et al., 2008) en el grupo de jugadores patológicos que se interpreta como un déficit en el control de impulsos motores.

En cuanto a las funciones ejecutivas, los resultados son contradictorios; algunos autores encuentran diferencias entre los jugadores patológicos y sus controles, mientras que otros no. La única función ejecutiva en la que hay consistencia en los resultados es la dificultad para tomar decisiones medida a través de diferentes gambling tests. Los autores de estos estudios señalan que los jugadores patológicos muestran una ejecución significativamente más baja (respecto de cuán ventajosas son las decisiones tomadas) que el grupo control (Forbush et al., 2008; Goudriaan et al., 2005, 2006; Brand et al., 2005; Labudda, Wolf, Markowitsch & Brand, 2007) y muy parecida a la ejecución de los adictos a sustancias (Goudriaan et al., 2005).

En cuanto a los resultados sobre otras funciones ejecutivas, se ha documentado en los jugadores patológicos falta de flexibilidad cognitiva, evaluada a través del WCST (Forbush et al., 2008; Marazziti et al., 2008; Goudriaan et al., 2006), en tanto que otros autores (Brand et al., 2005) no hallan diferencias entre los jugadores patológicos y las personas controles. La tarea de Torre de Londres se vincula con la capacidad de planeación y orga- nización; en ésta se ha observado una ejecución significativamente más baja por parte del grupo de jugadores patológicos al compararla con un grupo control, y similar a la recono- cida en un grupo de adictos a sustancias (Goudriaan et al., 2006), a la vez que una ausen- cia de diferencias notables entre los jugadores patológicos y sus controles (Ruiter et al., 2009). Derivado de lo anterior, puede afirmarse que los resultados sobre el perfil cogniti- vo de los jugadores patológicos todavía no son definitivos y requieren investigaciones adicionales.

CONCLUSIONES

Para comprender mejor el papel del control cognitivo, y en particular el papel de las fun- ciones ejecutivas en el desarrollo y la persistencia de la conducta adictiva, es necesario aún un mayor número de investigaciones que busquen sobre todo analizar de manera más precisa la persistencia del deterioro ejecutivo durante la abstinencia prolongada y compa- rar el desempeño en tareas que midan el control ejecutivo entre los adictos a sustancias y adictos conductuales.

Con base en las evidencias que existen hasta ahora es posible concluir que el deterioro ejecutivo es relevante en la conducta adictiva, sea como factor premórbido o como con- secuencia de la acción tóxica de las sustancias sobre el SNC. Al parecer, el deterioro eje- cutivo es más marcado en adictos a sustancias que en adictos al juego (véase la revisión extensa en el capítulo 2 de este texto sobre el sustrato neurobiológico de las adicciones a sustancias y conductuales). De la misma manera, es probable que el deterioro ejecutivo no abarque todas las funciones de este tipo, sino que deficiencias en algunas funciones ejecutivas, como la inhibición y la toma de decisiones, entre otras, son en particular más proclives al desarrollo de la conducta adictiva.

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