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3.6 Supplementary Figures

4.2.5 Sample Calibration Chamber

Una de las hipótesis de partida en esta investigación expresaba que la figura de Rubén Darío, es decir, la autofiguración propia como fundador de una literatura en un marco de vacío de precursores y sus preocupaciones políticas centradas en el “unionismo” centroamericano, parecía constituir una base sólida para los intelectuales nicaragüenses, entre ellos, Sergio Ramírez, en la tarea de pensar una literatura nacional en el contexto del gobierno revolucionario, durante la década de 1980. Si bien esa presunción se comprueba en gran medida, ha sido necesario realizar un recorrido más amplio en cuanto a las apropiaciones de la figura del poeta en Nicaragua, debido a que el signo de las apropiaciones de la figura de Rubén Darío fue variando según el período y las circunstancias históricas. Por ejemplo, fue diferente la canonización emprendida por Anastasio Somoza García en el período en que busca la consolidación de su gobierno (década de 1940), de la que promovió Carlos Fonseca Amador y que luego fue impulsada por los intelectuales que integraron y/o adhirieron al gobierno del Frente Sandinista. En este sentido, constituye un aporte muy interesante el trabajo de María del Carmen Pérez Cuadra quien analiza las imágenes de Rubén Darío construidas en diversos momentos históricos, la de los vanguardistas y también de los jóvenes intelectuales de la década de 1960, que integraron frentes culturales y luego fueron quienes dirigieron la insurrección contra la dictadura. Sergio Ramírez formaba parte de uno de esos grupos, específicamente del Frente Ventana.

Las apropiaciones de Darío han sido analizadas también por investigadores en el campo de las ciencias sociales y ello habla de la importancia cultural y social de su figura en Nicaragua. Por ejemplo Juliet Hooker, de manera lateral, expresa que “Tal como Darío

43 fue el compatriota inevitable de los vanguardistas, ellos fueron, al tiempo, amados enemigos de los sandinistas […]”.También David E. Whisnant señala que los compatriotas de Darío lo han venerado al borde de la deificación. Menciona al vanguardista Luis Alberto Cabrales quien en ocasión de un aniversario de su nacimiento, usa la analogía del nacimiento de Jesús para hablar del nacimiento de Darío, y agrega que la veneración o deificación de Darío en Nicaragua constituye una carta de triunfo en términos de legitimación cultural, motivo por el cual diversos grupos han intentado apropiarse de esa figura en tanto símbolo o ícono político y cultural.20 En consecuencia, el autor afirma que la figura del poeta es una construcción histórica y señala que el enfrentamiento más “amargo” por esa apropiación:

[…] se dio entre el gobierno de Somoza y el movimiento emergente conocido como Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), más tarde el gobierno Sandinista. Para cada bando, la posibilidad de reivindicar al “divino Rubén” como garantía para su propia legitimación cultural parecía ser el premio más deseable. Pero debido a que las políticas de Darío nunca fueron ni simples ni categóricas como las agendas antagónicas requerían, este premio podía obtenerse mediante el recorte de la compleja data según los requerimientos ideológicos específicos (9).21 Podría hablarse entonces de cuatro momentos muy significativos de la historia política y literaria de Nicaragua, en que la figura de Rubén Darío tiene gran relevancia y es objeto de apropiaciones: el primero en el instante mismo de su muerte en la monumentalización de sus restos (Blandón); el segundo, en los años veinte y treinta del siglo XX corresponde al momento de despliegue de la vanguardia, cuando se habría consolidado un proyecto

20 Según María del Carmen Pérez Cuadra (2001), Luis Alberto Cabrales, en su artículo "El sentimiento

religioso en la obra poética de Rubén Darío" (publicado en La Prensa el4 de agosto de 1938), reivindica la religiosidad católica de Darío y vincula ese sentimiento con sus propias ideas pro-franquistas. Para ello, Cabrales se centra en el poema "Canto de Esperanza." Erik Blandón coincide y aporte en este mismo sentido.

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literario cultural nacional de carácter conservador (Gianni, Delgado Aburto, Blandón)22; el tercero durante la década de 1940, momento en el que el gobierno de Somoza García busca su consolidación (Whisnant) y el último es el momento revolucionario durante el cual se produce un auge de edición, divulgación, estudio de la obra dariana, como así también una reivindicación de su costado liberal y se construye un Darío antiimperialista (Pérez Cuadra, Hooker).

Sin embargo, la figura antiimperialista de Darío y la ubicación de su obra en el centro del canon de la literatura latinoamericana comienza a producirse en la década de 1960, más precisamente en 1967, en ocasión de los homenajes por el centenario de su nacimiento, en Cuba.

Los capítulos que integran la primera parte intentarán realizar, en primer lugar, una revisión somera respecto de la presencia de Rubén Darío en América y en España; en general, abordará los aspectos más conocidos del poeta y de su obra; en segundo lugar, se abordará las apropiaciones realizadas en Nicaragua, si bien este aspecto no ha de agotarse en este trabajo y en Cuba, a través de la institución Casa de las Américas.

22 Silvia Gianni señala: “En este país [Nicaragua] la construcción del imaginario nacional se ha perfilado a

partir de la constitución de un proyecto cultural y literario encabezado por las élites letradas reunidas en el grupo de vanguardia, creado en Granada en 1928” (61). Delgado Aburto, por su parte, dice: De forma tardía con respecto a otras experiencias latinoamericanas, la cultura nacional se define en Nicaragua como cohesión comunitaria ideal a partir de la tercera década del siglo XX. Siendo un proyecto paralelo a la dictadura de Somoza García, el proyecto vanguardista impone lo que son, de hecho, políticas culturales hegemónicas. Hay que insistir en la importancia que tiene en estas experiencias la autonomía, y también en sus fundamentos: se trata de la acción de un grupo intelectual proveniente de la oligarquía, que se va a proponer la tarea de inventariar la cultura nacional en todos los ámbitos posibles, desde el folklore hasta el dialecto, la música y las tradiciones (29).

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Capítulo I

Rubén Darío y la construcción de la figura de artista desde el período

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