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5. THE DIFFUSION OF INNOVATIONS AMONG PUBLIC ORGANIZATIONS:

5.4 Methodology

5.4.1 Sample and Measures

Para promover la ratificación del TLC en Estados Unidos, tanto Bush como Uribe emplearon sucesos externos a la negociación del mismo, como argumentos para persuadir la mayoría demócrata de permitir tal ratificación. Tal fue el caso con la crisis diplomática desatada por Colombia con su ilegal incursión militar en territorio ecuatoriano, en la que murieron, entre otros, Raúl Reyes, miembro del secretariado de las FARC (El Tiempo, 6 de marzo de 2008). Bush convirtió el hecho en factor de presión sobre el Congreso estadounidense para que ratificara el TLC con Colombia, bajo el argumento de que como Colombia es el aliado más fuerte que tiene en la región EUA en la guerra contra las drogas y el terrorismo, tal tratado es asunto de seguridad nacional, por lo que no ratificarlo enviaría un mensaje desestimulador a los aliados de EUA en dicha guerra (El Tiempo, 26 de marzo de 2008). En palabras de Bush: “Este acuerdo comercial reforzará la democracia al combatir la corrupción, aumentar la transparencia y promover la responsabilidad y el estado de derecho. El tratado afianzaría a uno de nuestros amigos más cercanos en el hemisferio y contradiría a los antagonistas en América Latina que dicen que no se puede confiar en la palabra de Estados Unidos” (Whitehouse, 12 de marzo de 08).

Y envió el TLC a discusión del Congreso, retando a la oposición demócrata. El 12 de abril la Cámara de Representantes aprobó postergar de manera indefinida la votación sobre el TLC con Colombia, con una votación de 224 a favor y 195 en contra y eliminó el plazo obligatorio de 90 días legislativos para realizar tal votación (BBC; 12 de abril de 2008). Con esta jugada política, Nancy Pelosi, Presidenta de dicha Cámara, contestó la presión de Bush y minó la facultad presidencial para negociar tratados por la vía rápida. En este complejo juego de fuerzas e intereses estratégicos diversos en los EUA, naufragó la estrategia política de Uribe para lograr el TLC.

Los demócratas habían solicitado a Bush una serie de concesiones para que el TLC con Colombia pudiese llevarse a debate no más tarde del 2008. Pelosi pidió a Bush un paquete de amortiguación económica que incluía asistencia para trabajadores estadounidenses desplazados por los tratados de libre comercio; subsidios para evitar

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quiebras hipotecarias a familias de bajos y medios ingresos; y hasta inversiones en infraestructura y nuevas energías. En sus palabras: "Cuando hayamos solucionado estas preocupaciones podremos votar por este acuerdo...Colombia es un país amigo, es una relación importante y respetamos el liderazgo de Uribe, aunque tenemos preocupaciones que pueden ser trabajadas" (El país; 11 de abril de 2008). La posición de Pelosi revela cómo la firma de los acuerdos comerciales de EUA se condiciona a medidas de políticas generales que nada tienen que ver con el instrumento en negociación, como las ayudas a las familias afectadas por la crisis hipotecaria o las inversiones en energía no convencional. Bajo éstas condiciones ¿cómo puede un país como Colombia negociar y tener una perspectiva clara de las opciones?. No obstante, el 30 de julio de 2008, se conoció que la Ley del Trade Agreement Act que buscaba extender la asistencia a los trabajadores de EUA que pierden sus empleos como consecuencia del libre comercio, fue archivada por el Congreso estadounidense, tras la intención de los republicanos de incorporar el TLC con Colombia dentro este mismo proyecto. Luego, para Colombia, la ratificación en EUA se vuelve más difícil de alcanzar para el gobierno de Uribe, pues en palabras del presidente del Comité Max Baucus: "He dicho todo el año que el TAA es mi prioridad número uno y que debe ser renovado y expandido antes que el Congreso actúe frente a otros tratados de Libre Comercio. Creo que el TLC con Colombia debe ser considerado, y debe pasar, pero por sus propios méritos y a su tiempo. No creo que pueda pasar hasta que concluyamos el TAA" (Portafolio, 30 de julio de 2008).

El problema de la ratificación del TLC se complica aún más, pues de no ser aprobado el TLC este año (2008), el tratado quedará desprotegido de modificaciones si se pasa para el 2009, pues las reglas de vía rápida o el Fast track, solo permiten presentarlo uno sola vez, lo que ya sucedió en abril de 2008; luego el Fast track expiró en el 2006 y los demócratas no lo ha renovado.

Otro suceso que también fue usado políticamente para promover la ratificación del TLC en el congreso estadounidense, fue el notable rescate de Ingrid Betancourt (ex candidata presidencial de Colombia) y los tres norteamericanos secuestrados por las FARC desde años atrás, realizado a través de la “operación jaque” efectuada por las fuerzas armadas de Colombia. Varios legisladores estadounidenses republicanos solicitaron a los demócratas reconocer los esfuerzos de Colombia en materia lucha contra el terrorismo, ratificando el

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tratado (El Tiempo, 10 de julio de 2008), igual que lo hiciera Bush desde la Casa Blanca y el Ministro de Defensa colombiano (Whitehouse, 2 de julio de 2008). No obstante, los demócratas permanecieron impertérritos frente a tales presiones políticas, muy probablemente por la proximidad de la elección presidencial en EUA.

En esencia, en el marco de la búsqueda de la ratificación del TLC entre EUA y Colombia, los asuntos comerciales fueron débilmente expuestos por ambos gobiernos, mientras que se esgrimieron argumentos de explícito corte político, como el de situar dicho tratado como asunto de Seguridad Nacional de EUA, o sujetos a negociaciones políticas discretas, como el de que la importancia de la violación a los derechos humanos en Colombia podría minimizarse de conceder Bush las concesiones solicitadas por Pelosi.

El interés de Uribe por lograr el TLC con EUA es imputable a que representa de inicio significativos beneficios políticos estratégicos, ya que implica la profundización de su relación especial con el gobierno de los EUA, la continuidad de la ayuda de éste a su política de seguridad democrática (afianzando el Plan Colombia), así como el desvanecimiento de los escándalos asociados a la parapolítica y a la vinculación de su gobierno con los grupos paramilitares. Sin embargo, el interés no es del todo recíproco, al menos en intensidad, dado que desde la propuesta original de Uribe de negociar el TLC, los EUA optaron por un TLC andino.

Adicionalmente, tal interés político estratégico de Uribe engarza, sin duda, con el que Colombia históricamente ha buscado mantener relaciones especiales con Estados Unidos, pero no parece ni siquiera secundariamente conectado con la pretensión de obtener mayores beneficios económicos para el país con la utilización de la herramienta (TLC). Como diría Tokatlían, Colombia vive aún con el modelo del enanismo auto-impuesto, donde “se concibe al mundo como una arena en la que el mayor dividendo colectivo pasa por la política de plegamiento a Estados Unidos”. (Tokatlían, 2007),

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5. Conclusiones generales del capítulo

La estrategia política que empleó Uribe para alcanzar la ratificación del TLC, no logró equilibrar los intereses y visiones de los actores domésticos con los intereses y visiones de los actores estadounidenses. La ratificación del TLC en el Congreso colombiano no sufrió percances por “la aplanadora política” de su coalición en el mismo. No obstante, ello no impactó positivamente a la mayoría demócrata en el Congreso de EUA, que mantuvo su énfasis en la violación a los derechos humanos y laborales en Colombia. Las fallas político estratégicas del gobierno colombiano se pueden resumir en los siguientes puntos: 1) desde el inicio de las negociaciones no buscó hacer lobby con el

caucus demócrata; 2) se confió en el respaldo ofrecido por Bush, aún cuando éste ya perdía poder político a causa del rumbo de la guerra en Irak; 3) se confió también en que Colombia se ha consolidado como el principal aliado de EUA en la región; 4) hizo caso omiso de los planteamientos en materia de derechos laborales del caucus demócrata; 5) hizo caso omiso también de los planteamientos y demandas de la sociedad civil colombiana; y 6) elaboró y diseñó un endeble sustento económico para apoyar el proyecto de TLC entre Colombia y EUA y promover su ratificación.

No obstante, al dilucidar los argumentos de los actores para llevar a cabo el TLC, se pudo demostrar que los argumentos políticos siempre mantuvieron preponderancia sobre los argumentos económicos, al punto de ubicar al TLC como una herramienta estratégica que se ubica dentro de la política de seguridad nacional de Estados Unidos, visto como elemento que coadyuva a derrotar el terrorismo y el narcotráfico. No obstante, éste argumento cobró sentido en el marco de la ratificación en Colombia, pero no en el marco de la negociación con EUA, tal como se mostró en el capítulo cuarto

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Capítulo VI

Conclusiones, Propuestas para otras investigaciones y Consideraciones de política pública

1. Conclusiones

El gobierno colombiano no ha logrado la ratificación del TLC con Estados Unidos debido a que presentaron fallas políticas y fallas de la política.

1) Fallas políticas por parte del gobierno colombiano