3. EXPERIMENTAL DESIGN
3.7 Sample Preparation
Tiempo a voluntad, dos veces por día
Durante esta treceava semana de entrenamiento, va a desarrollar Vd. esta nueva capacidad que consiste en poderse contemplar. Esta capacidad le va a permitir dar un gran paso en el conocimiento de su cuerpo, de sus gestos, y en su dominio, lo que le llevará poco a poco a una mayor confianza en sus posibilidades.
Va a concentrar este nuevo entrenamiento en la parte contemplativa, aunque no hará nada más que dos ejercicios de pie, a título de recordatorio y calentamiento, a la vez físico y mental. Para ello puede o repetir dos ejercicios ya practicados y que le sientan bien y le gustan, o practicar dos ejercicios nuevos que ahora le proponemos.
Distiéndase de nuevo, en posición de pie, física y mentalmente a la vez. Hay que señalar aquí que el entrenamiento ya practicado le debe permitir ahora efectuar simultáneamente esta relajación física y mental, es decir, que después de haber logrado concentrar toda su atención sobre lo que hace —la distensión muscular— y sobre lo que siente —las percepciones que emanan de su cuerpo— puede, según se relaja físicamente, dejarse descender a ese nivel de conciencia que ahora le es totalmente conocido. Utilice siempre la espiración como vehículo agradable y fácil para distender su cuerpo y su mente.
Ejercicios de relajación dinámica
Cuando haya vuelto a hallar ese estado de bienestar total, de equilibrio perfecto, dejando volver sin esfuerzo la imagen natural que Vd. conoce bien, o cualquier otra que se le instale espontáneamente, va a ejecutar dos ejercicios. Aquí le indicamos a título de ejemplo, dos nuevos movimientos.
El primero consiste en hacer una gran inspiración tendiendo los dos brazos en horizontal (fig. 1). Retenga el aire llevando las manos al pecho, las manos van contraídas como si fueran garras (fig. 2) y luego espire volviendo a su posición inicial. Luego se deja estar percibiendo las modificaciones que han sobrevenido a nivel de sus brazos después de este ejercicio y dejando que vuelva su imagen natural. Haga este movimiento dos o tres veces apreciando la simplificación progresiva de sus percepciones a lo largo y al final del ejercicio y la facilidad de su distensión mental después de la tensión. Después del reposo benéfico que sigue a este ejercicio, ejecutará un segundo dejando esta vez la respiración libre. Simplemente doble y desdoble el antebrazo sobre el brazo con la palma de la mano hacia arriba (fig. 3).
Cuando sus manos hayan llegado a la altura de los hombros, puede doblar y desdoblar las muñecas o incluso hacer movimientos de rotación como las marionetas (fig. 4). Intente ahora ver sus manos ejecutando estos movimientos, mire sus dedos en el espacio y la palma de la mano que cambia de dirección. La imagen natural de hace un instante se remplaza con la contemplación de sus manos que Vd. percibe en sus movimientos y que está viendo. Haga este movimiento varias veces, lentamente, desdoble sus brazos y dóblelos de nuevo. Perciba bien las tensiones como tiene ya por costumbre y añada esta posibilidad nueva de verse. Relaje todo su cuerpo colocando los brazos a lo largo del cuerpo y luego siéntese en la silla. HÁGASE SU PROPIO OBSERVADOR
Instálese confortablemente, aprecie su distensión total, y todos esos mensajes enviados por su cuerpo. Sienta profundamente este bienes
tar y esa paz. Contémplese: su consciencia es capaz de exteriorizarse y mirarle a la cara de perfil, desde arriba, desde abajo, desde atrás. Hágale dar una vuelta en torno a Vd., descúbrase a sí mismo como si Vd. fuera su propio observador. En esta nueva disposición de observador de sí mismo, va a hacer efectuar a su cuerpo tres ejercicios muy sencillos. Los tres ejercicios los hará en respiración sincrónica, es decir, inspiración durante el movimiento, retención, y observación de la nueva actitud tomada por su cuerpo, luego espiración durante la vuelta, lentamente, a la posición inicial.
Comience por un movimiento de la cabeza: inspirando el aire, incline la cabeza hacia atrás, tan lejos como pueda, retenga el aire, algunos instantes, contemplando la modificación de su silueta, con la cabeza hacia atrás, luego vuelva a su posición normal, muy suavemente, espirando.
Déjese llevar a esta sensación de recuperación después del esfuerzo; obsérvese y puede que se dé cuenta de que cada vez va haciendo progresos en sus posibilidades de visualización de su cuerpo. Luego haga el movimiento hacia adelante, es decir, que mientras inspira el aire, inclina la cabeza hacia adelante hasta que su mentón toque el esternón, retiene el aire y Vd. se contempla a sí mismo, desde el exterior, con la cabeza inclinada hacia adelante; luego sua vemente, haga tomar a su cabeza la posición del comienzo continuando su observación de su movimiento en el espacio (fig. 5). Déjese llevar de nuevo al borde mismo del sueño, a ese nivel de conciencia en que su lucidez es mucho más grande y sus posibilidades de contemplación están aumentadas.
Después de un instante de reposo haga el segundo ejercicio sentado, que consiste en hacer una gran inspiración elevando un brazo en horizontal. Retenga el aire contemplando la nueva actitud de su cuerpo, un brazo tenso, luego, muy lentamente, espire el aire dejando que descienda su brazo. Durante este movimiento de descenso muy lento, intente seguir mentalmente la trayectoria de su mano y de su brazo en el espacio; intente verlo (fig. 6). Intente prever el
momento en que su mano va a encontrar de nuevo su posición inicial. Es un test muy interesante para medir su progreso. Cuando su mano y su brazo hayan tomado de nuevo su posición inicial, déjese llevar, y perciba lo que ha sucedido y compárelo con el otro lado.
Luego haga el mismo movimiento con el otro brazo: inspire el aire tendiendo el brazo hacia adelante, retenga el aire contemplando su brazo, luego espire dejándolo descender de nuevo muy lentamente y apreciando ese gesto en el espacio. Vea el movimiento ejecutado por su mano y trate siempre de afinar la precisión de tocar con su mano el muslo. Cada vez le saldrá mejor aunque al principio tenga que preguntarse: «¿En qué momento alcanzará mi mano su meta?» Después de un nuevo momento de reposo durante el que Vd. se queda concentrado sobre su cuerpo, llegando poco a poco a distin
Ejercicios de relajación dinámica
guirlo mejor gracias a su posibilidad acrecida de descenso al nivel entre vigilia y sueño, haga el tercer ejercicio.
Es parecido al precedente pero se hace con las piernas. Inspire y extienda una pierna, retenga el aire unos instantes contemplándose, observando su nueva actitud, luego espire haciendo tomar a la pierna la posición inicial (fig. 7). Perciba luego bien las modificaciones aportadas por el ejercicio. Compárelo con el otro lado. Después de un momento de reposo, haga el mismo ejercicio con la otra pierna siempre con el objetivo de la observación de su cuerpo en sus cambios de postura.
Luego repose, déjese descender lo más profundamente posible y termine, si lo desea, por la visualización en esta situación futura que Vd. puede convertir en positiva, por el desarrollo, por su propia presencia física y mental, perfectamente en forma y por la armonía de la escena.
Realice finalmente la vuelta a todo su dinamismo colocando sus manos detrás de la nuca, tendiendo las piernas hacia adelante, arqueando la espalda y estirándose cuanto quiera. No abra los ojos hasta que haya recobrado completamente su tono físico y mental de actividad.