Chapter 2 Determinants of adoption of IR: an exploration of institutional factors
2.5 Hypothesis development
2.6.1 Sample selection and justification
Este trabajo procuró articular discursos analíticos sobre la ciudad de Santiago de distinto carácter y naturaleza. Así, a partir del reconocimiento de grandes tendencias sobre las transformaciones urbanas recientes, fundamentadas en aspectos observables y tangibles de la ciudad, la investigación se orientó hacia el reconocimiento de otras fuentes de evidencia, de carácter intangible, que enriquecieran el análisis urbano contemporáneo. De esta manera, los relatos Santiago en 100 palabras fueron entendidos como expresiones relativamente libres de lo que los habitantes de Santiago piensan, sienten y perciben respecto de su ciudad.
Este espacio de reflexiones finales quiere recapitular dos grandes ejes de resultados de la investigación: (i) las imágenes urbanas y los significados construidos; (ii) las convergencias y reenfoques en algunas temáticas urbanas claves, derivados de la articulación de propuestas analíticas.
En primer lugar, se identificaron seis imágenes de Santiago.
La imagen de Santiago público –y su significación desde lo público restringido- fue articulada con la tendencia urbana de reposicionamiento de las grandes ciudades en la dinámica económica y productiva, en una nueva fase del capitalismo post-fordista. Así, mientras en el nivel de los relatos, Santiago es opuesto a la provincia por las mayores oportunidades que ofrece para el comportamiento público, un análisis más refinado exige precisiones en la conceptualización de “lo público”, enfatizando su carácter de civitas pero en exclusiva relación con la dimensión económica del ciudadano.
La imagen de Santiago despersonalizado se engarza con el análisis de los procesos de individuación que Ascher identifica en las sociedades modernas. Sin embargo, los relatos dan cuenta en Santiago de lo que podría considerarse como la “peor cara” de la individuación, esto es, el individualismo. Y lo condenan. Se verifica así una nostalgia por
La imagen de Santiago trizado reconoce en los relatos dos ejes de segmentación: uno “clásico”, que dice relación con el nivel socioeconómico de los habitantes; y otro, “emergente”, que reconoce la segmentación urbana a partir de los códigos lingüísticos, asociados a un tipo de configuración barrial y a una particular concepción de lo público y lo privado, con límites altamente permeables entre los espacios propiamente privados (familia, pareja) y los propiamente públicos o semipúblicos (barrio).
La imagen de Santiago “integrado” dice relación con los procesos de globalización, pero no solamente. Allí, los análisis de tendencias urbanas dan cuenta del profundo impacto que los procesos de globalización han tenido en las ciudades, a nivel económico, político, cultural, social y, por supuesto, territorial. Y el análisis de imágenes confirma que Santiago es una ciudad integrada, tanto simbólica como concretamente, pero la integración “relatada” se supone riesgosa.
Y fue a través del concepto de glocalización que se identificaron algunos matices en la significación que estos procesos tienen para los habitantes: la integración puede estar siendo asociada a un modelo anglosajón –estética, comercio, paisajes urbanos- que es visualizado como agresivo y, eventualmente, aniquilador de la identidad local.
La imagen de Santiago concentrado deriva de las altas tasas de selección del espacio central Plaza de Armas, presente en los relatos analizados. Así, mientras las macrotendencias señalan una pérdida de gravitación de los centros tradicionales de las ciudades a favor de procesos de fragmentación y policentralización, Santiago sigue contando con una fuerte concentración de sentidos en estos espacios, pero de nuevos sentidos. El centro de Santiago es ahora espacio poco dinámico, lento y sede de experiencias de frustración. Este significado se deriva, por oposición, de las consideraciones históricas que Armando de Ramón atribuye a este mismo espacio en otros momentos históricos.
La imagen de Santiago expandido es significada desde la complejidad, cuyas aristas permiten iluminar la aparente divergencia entre el tamaño real y percibido de Santiago. Así, podría subyacer a esta contradicción, la experiencia derivada de algunas intervenciones urbanas de gran calibre, que han modificado profundamente y en poco tiempo el paisaje
urbano, así como algunas instituciones básicas que regulaban la circulación y los recorridos por la ciudad y que se han visto alteradas.
Presentadas las imágenes construidas, cabe una reflexión más general. Este trabajo de investigación implicó, por un lado, la reedición de algunas imágenes urbanas “tradicionales” –la metáfora de la selva, la ciudad influida por factores económicos y culturales externos- pero que desde los relatos, incorporan nuevos énfasis y perspectivas, proponiendo así lecturas desde otros ángulos. Y por otro lado, la emergencia de nuevas imágenes urbanas –el Santiago público, el Santiago quebrado desde los códigos lingüísticos- que exige otras miradas, incorporando nuevos criterios para la siempre compleja intervención sobre la ciudad.
Un segundo eje de resultados dice relación con la articulación del análisis de intangibles con los estudios sobre tendencias urbanas y que arrojó resultados en dos líneas principales:
Que Santiago está material y físicamente diferenciado, segmentado y segregado. Desde
los relatos, pueden reconstruirse imágenes que hablan de trizaduras, no sólo físicas, sino simbólicas. Las trizaduras formales pueden evidenciarse desde múltiples indicadores: el cambio en la estética arquitectónica y paisajística entre comunas según capacidad económica, el nivel socioeconómico de sus habitantes, el tipo de actividades comerciales predominantes, los presupuestos municipales, la cantidad de vehículos per cápita, entre otros muchos.
Pero muchas variables empíricas son abordadas en los cuentos, asignándosele ciertos sentidos para quien relata, el ciudadano de a pie. Así por ejemplo, el disímil nivel socioeconómico entre dos santiaguinos, que se traduce en pautas espaciales, se corresponde asimismo con pautas de relación entre sus habitantes. En este análisis fueron identificadas tres: intercambio, exclusión y eliminación.
Que el centro de Santiago se resignifica y que la periferia se extiende. En materia de
tendencias formales, se identifica una pérdida de gravitación del centro tradicional de la ciudad latinoamericana, pero conjuntamente, se visualizan algunas estrategias de recuperación y reconversión de espacios centrales de la ciudad por parte de grupos medios (De Mattos, 2006).
Luego, del análisis de imágenes, deriva una configuración particular del centro histórico de Santiago, a través del análisis de un espacio específico: la Plaza de Armas. Este espacio está muy presente en los relatos –lo que sugiere importancia a la hora de seleccionarlo- pero resignificado desde la lentitud, el escaso dinamismo y la frustración.
Así, tanto en los análisis concretos –sustentados en datos observables- como en el análisis de intangibles –fundamentado en imágenes y significados- dan cuenta de tendencias no lineales en relación al centro histórico de la ciudad. Por un lado, en los análisis tangibles, se verifica una pérdida de gravitación de los espacios centrales pero, asimismo, una tendencia a la recuperación de los cascos históricos como espacio de residencia de ciertos sectores medios. Luego, en el análisis de intangibles, se constata una fuerte tendencia a la selección de espacios céntricos para relatar la ciudad, pero desde procesos de significado nuevos, contrapuestos a los sentidos históricos.
Por último, y como síntesis de todo el trabajo realizado, es necesario señalar que la ciudad de Santiago es percibida, estructurada y significada mayoritariamente desde fenómenos, experiencias y sensaciones que no resultan placenteras, positivas, o afirmativas; por el contrario, las imágenes conformadas y sus significaciones, nos hablan de una ciudad que se padece, que se resiste, que se sufre.
Así, las imágenes construidas hablan de la identificación de nuevos quiebres socioeconómicos, pero también culturales, que acentuarían nuevos estigmas; hablan asimismo, de una demanda de personalización de las relaciones en la ciudad, justo cuando parecen exacerbarse los comportamientos individualistas. Y hablan también de dinámicas urbanas que desconectan simbólica y concretamente a grandes sectores de la población, expulsándolos a las periferias aisladas, sin servicios y sin regulación.
En síntesis, el estudio de los imaginarios en general, y de las imágenes y sus significados en particular, constituye un aporte al análisis de la ciudad desde una doble perspectiva: desde una lógica objetiva, supone dar cuenta de la selección de elementos urbanos que realizan los habitantes a la hora de relatar su ciudad; luego, desde una lógica intangible, esta selección es significada y esta significación da cuenta de la experiencia urbana que, en un proceso circular, alimenta la selección y la ponderación de elementos y fenómenos urbanos que representan a la ciudad de hoy.