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Research Methodology and Modelling

Hypothesis 11: There is no relationship between horizontal diffusion of the entire banks and their service quality performance.

5.6.1 Data Collection

5.6.1.1. Sampling for Questionnaire

La presencia en los medios de comunicación de informaciones relativas a dis- tintas facetas de la actividad universitaria obedece a las siguientes razones, según apunta Miraz (1999):

• El interés, tanto por un amplio sector de la población, como por distintas instituciones y empresas, de conocer cuanto se realiza en los campus uni- versitarios en orden a su propia actividad, en cuanto pueda afectarles di- rectamente o a personas próximas. Es indudable el interés de las familias por cuanto se relaciona con la educación de sus hijos, la calidad de sus es- tudios, los mecanismos burocráticos del campus, su equipamiento, la orientación de la política seguida por los poderes públicos y la gestión de los medios económicos que se ponen a su disposición, cuando no el de empresas e instituciones por conocer de qué tipo de recursos técnicos y humanos dispone el tejido universitario en el ámbito investigador y el ti- po de problemas a que se aplican. O simplemente, el disponer, en deter- minados momentos, de criterios orientadores cualificados, independientes o críticos con los que abordar determinadas situaciones.

• Por otra parte, la presencia de la Universidad supone la de una apreciable comunidad de potenciales lectores, interesados por una serie de informa- ciones muy concretas, que justifican una atención periodística continua y especializada.

• Del mismo modo, el interés de los ciudadanos por determinados temas: científicos, médicos, medioambientales, culturales…hace que las Universi- dades constituyan excelentes fuentes de información a las que acudir para tratarlos con la adecuada actualidad y solvencia.

• Una sede universitaria, supone casi siempre un foco de actividades cultu- rales muy diversas que también generan un abundante material infor- mativo.

• Por último, un complejo universitario es también un importante dinami- zador de la vida económica y del desarrollo del entorno local y regional en el que se inserta. Hay ciudades en las que la Universidad no solo cons- tituye su principal empresa sino también la razón de existencia de otras muchas que complementan su actividad y cuanto sucede en el campus puede afectar a sus planteamientos.

No debemos olvidar tampoco, explica Miraz (1999), que respecto de la Uni- versidad, como de cualquier otra institución pública, los medios de comunicación actúan como elementos de crítica y control. La vida universitaria, aunque a otros niveles de volumen y tratamiento informativos, se equipara, en este sentido, a la actividad de las corporaciones locales en el quehacer informativo diario. La ins- titución universitaria es un ente público y tiene la obligación de ser transparente y responder de cualquier aspecto de su gestión a los ciudadanos que la hacen po- sible y a los que se debe.

Igualmente, debe considerarse, a juicio de este experto, el hecho de que la competencia entre Universidades por la captación de recursos externos motiva no solo un abundante caudal informativo sobre su actividad docente, investiga- dora y de servicios, sino la necesidad de «adelantarse» a las demás en toda clase de innovaciones y de dar a conocer cuantas actuaciones expresen la poten- cialidad o calidad de sus iniciativas, la sensibilidad de su gestión hacia los pro- blemas del entono, etc.

4.2.1. Presencia en medios locales

En los medios locales los acontecimientos, escenarios y personajes están mu- cho más próximos al público como respuesta a un escenario informativo más re- ducido. En este sentido, el medio conoce perfectamente los valores tangibles de su público: desde qué personajes son los líderes porque la opinión pública los acepta o rechaza, hasta los colectivos postergados, pasando por los temas que son de total aceptación o, por el contrario, tabúes. Tras esta percepción, el pro- cesamiento de la información por los medios mediante su agenda connota una estimable dosis de poder, ya que tanto los asuntos como las personas deses-

timadas en la selección de la agenda temática dejan de tener repercusión pública (González-Borjas, 2000).

Para Miraz (1999), la potencialidad de los medios locales reside en la posi- bilidad de incluir mayor número de informaciones relativas al medio más pró- ximo al lector y con mayor amplitud y riqueza de matices. Son medios con los que se trabaja el día a día y que mayor variedad y diversidad de informaciones requieren.

En general, suelen mantener espacios, secciones o páginas dedicadas a la Uni- versidad, donde, también de forma cotidiana, informan del acontecer univer- sitario en sus múltiples facetas. Por ello, en este sentido, «resulta fundamental planear y sistematizar el suministro de informaciones a estos medios, por cuanto crean de hábito en el lector, que espera encontrarlas regular y puntualmente» (Miraz, 1999).

A juicio del citado experto, «el secreto suele estar en un adecuado sistema de información interna por parte del gabinete de comunicación a la hora de recoger la información en las fuentes, en la necesaria regularidad y estructuración de los envíos informativos y en la fluidez a la hora de facilitar los contactos y declara- ciones a los periodistas que lo solicitan».

En este último sentido, apunta que es fundamental la labor continuada del ga- binete a la hora de crear una adecuada «cultura comunicativa», allanando obs- táculos y estableciendo mecanismos que repercutan en la confianza y rigor infor- mativos.

Dado que, en muchos casos, la vida universitaria es cíclica, la calidad de esta información en determinados momentos, o respecto a determinados problemas hacia los que puede existir una especial sensibilidad ciudadana (acceso, precios de matrícula, condiciones de estudio, exámenes, prácticas, igualdad de oportunida- des, eficacia administrativa, convocatorias de puestos de trabajo…) suele ser un portante índice de la calidad de la propia Universidad (Miraz, 1999).

En relación a los medios locales, este experto determina que se están produ- ciendo una serie de mecanismos novedosos. Casi todos ellos se basan en fórmu- las de cooperación por las que el medio pone a disposición de la Universidad, en condiciones económicas ventajosas, páginas o espacios en los que difundir «datos útiles» (cursos, becas, actividades, publicaciones, vida corporativa, actividades estudiantiles, deportes, acuerdos de gobierno, divulgación científica...), que habi- tualmente no encontrarían cabida en la información cotidiana (falta de espacio, predominio de otras informaciones «del día»...) bajo tratamientos que no afecten a la independencia y libertad del medio ni permitan acciones «propagandísticas» de la institución.

Un ámbito al que es preciso prestar atención es al de la difusión de la activi- dad investigadora. «El primer escalón está siempre en los medios locales, si sabe- mos interesarlos y elaborar este tipo de informaciones de modo adecuado, sobre todo, porque es la vía más inmediata a través de la cual llegar al tejido económi- co e industrial de nuestro entorno. Facilitar, junto a la correcta vulgarización científica, las herramientas de una posible cooperación debe ser siempre una pau- ta a seguir en este tipo de informaciones» (Miraz, 1999).

Según Miraz (1999), en los medios locales se produce claramente este fenó- meno: si los periodistas son realmente periodistas formados, tanto el editor co- mo el dueño se dejan persuadir por las elecciones temáticas del profesional de la información; sin embargo, si los periodistas de una publicación o emisora de ra- dio y televisión no son periodistas cualificados académica y profesionalmente, éstos se dejarán persuadir, sin duda, por los máximos mandatarios del medio.

En el fondo, lo que interesa es establecer la relación entre la agenda de los mass media, formada por temas de actualidad presentes en el medio en cuestión durante un periodo, y la agenda pública, compuesta por temas que reclaman la atención pública durante un periodo determinado (González-Borjas, 2000).

4.2.2. Presencia en medios regionales

Los medios regionales abarcan el acontecer informativo de un determinado ámbito regional o autonómico. Según precisan los expertos, «un verdadero me- dio regional posee redacciones en todas las provincias o capitales de importancia en el territorio que abarca, además de una amplia red de corresponsales; se ven- de y distribuye en toda la zona, incluso, realiza ediciones especializadas en de- terminadas circunscripciones». Podríamos afirmar que contempla la información desde dos puntos de vista: la visión globalizadora y colectiva de la comunidad y la suma de los aconteceres locales que la conforman. La prensa regional más asentada suele identificarse con territorios o regiones de personalidad bien defi- nida y diferenciada, con modos de ser, intereses e, incluso, lengua y cultura pro- pios, hasta constituirse muchas veces en una institución más.

En materia de información universitaria, las acciones son similares a las locales y también, al igual que sucede en ciudades con varias Universidades, la compe- tencia por el espacio suele marcar la dinámica informativa.

Miraz (1999) expone que «un medio con una adecuada mentalidad regional debería tratar estas informaciones considerándolas como producidas por el sis- tema universitario en su conjunto. Sin embargo, la realidad enseña que, en me- dios de comunicación cuyo carácter ˈregionalˈ se basa en una fuerte implantación en la capital –donde se halla la redacción central y se concentra el mayor núme-

ro de ventas– la Universidad correspondiente pasa a adquirir un carácter de ˈlocalˈ». Por otra parte, –añade– «la circunstancia de que existan regiones con un solo campus hacen que éste también vea potenciada su proyección por este hecho e, incluso, se configuren como una seña de identidad regional».

Una variante de esta prensa son las cada vez más frecuentes ediciones regiona- les de la prensa nacional: se trata de compaginar la potencia informativa general de los grandes diarios con aquellos temas locales y regionales que satisfagan la demanda informativa y haga, en definitiva, más atractivo el producto para el lector de cada lugar. Los modernos sistemas de comunicación e impresión y la formación de grandes grupos periodísticos favorecen, cada vez más, este tipo de fórmulas.

Aunque el fenómeno se da más específicamente en la prensa nacional, los me- dios regionales están desarrollando una atención creciente a los tratamientos di- vulgadores de temáticas científicas, paralela a la cada vez mayor demanda de lectores, oyentes y espectadores sobre cuestiones relativas a la salud, el medio ambiente, la medicina, las nuevas tecnologías, la informática, etc. (Miraz, 1999).

Este tipo de inquietudes informativas, según expresa el citado experto, está abriendo un enorme campo de actuación a las Universidades, cuyosservicios son cada vez más requeridos, bien a nivel se asesoramiento, como fuente informativa o como «suministradoras» de comentaristas o colaboradores especializados.

La respuesta a este fenómeno presenta, sin embargo, algunas dificultades a ni- veles locales y regionales, debido a la falta de periodistas especializados en divul- gación científica, lo que en la práctica se traduce en un mayor esfuerzo por parte de los gabinetes de comunicación para suministrar este tipo de informaciones de manera que su vulgarización sea realizada con las adecuadas garantías de calidad y rigor.

Una disyunción que frecuentemente se plantea tanto en los medios regionales como nacionales es si las informaciones sobre temas educativos o científicos de- ben integrarse en las páginas habituales del periódico o si, por el contrario, es mejor conducir al lector hacia un suplemento especializado.

A favor del segundo argumento está la comodidad de poder separarlo y leerlo independientemente del resto de las páginas e incluso de coleccionarlo, mientras, informativamente, puede dársele un diseño o un tratamiento distintos en función de sus contenidos. El primero suele advertir sobre la costumbre de muchos lecto- res de «vaciar» el periódico de añadidos, pero tiene su mejor argumento en una filosofía más profunda: tratar de acostumbrar al lector a ver las informaciones educativas o científicas como una parte más de la vida cotidiana. O, dicho de otra manera, aceptarlas como se aceptan las deportivas, las referentes a espectá- culos o los sucesos.

4.2.3. Presencia en medios nacionales

Los medios nacionales requieren planteamientos más específicos. No solo por el carácter relevante que deben poseer las noticias para acceder a sus páginas, sino porque suelen, en general, plantearse desde una óptica «centralista», o bien acudiendo a las fuentes que ofrece la capital de cualquier país. El problema es bien conocido de los corresponsales en provincias que ven muchas veces conver- tidas sus informaciones en mera anécdota que valen luego a la redacción nacio- nal para desarrollar reportajes e informes que con la misma calidad e interés po- drían haberse desarrollado en su lugar de origen (Miraz, 1999).

Algunas acciones efectivas se basan en el contacto personal con los responsa- bles de las diversas secciones susceptibles de recibir informaciones universitarias. La credibilidad y la calidad que puedan derivar de esos contactos son factores básicos a la hora de que un medio nacional se haga eco de determinadas infor- maciones y también favorece el que, respecto de una serie de temas, podamos ofrecer información novedosa y complementaria i sugerir planteamientos de si- milar interés informativo.

En especial se debe tener especial cuidado informativo en aquellos temas en que la Universidad pueda constituirse en referencia.