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CHAPTER 3  RESEARCH STRATEGY

3.5 Sampling Strategy

La anatomía actual de China en el orden internacional, formada gradualmente desde mediados del siglo pasado, se presenta en primer lugar, como una herramienta útil para hacer frente al estudio preciso de las implicaciones de Pekín en un plano estrictamente africano y, en segundo lugar, como un esfuerzo cognitivo frente a un reduccionismo de los medios generalistas. Aunque esta aproximación pueda parecer pretenciosa, es la propia lógica globalizadora que impone un discurso sinoafricano con circuitos cerrados de poder geopolítico, la que obliga a cuestionar la perspectiva dominante.

El concepto de realidad apelado aquí no es unívoco y, además, esta atención a la diversidad no implica abandonar por sí mismo el modelo hegemónico para explicarlo. Sin embargo, una breve revisión de la historia china en África puede proporcionar nuevas realidades que contribuyan a aislar los elementos del pesimismo occidental. Taylor afirma que “el aumento del compromiso chino en África es probablemente el proceso más trascendental que ha afectado al continente desde el final de la Guerra Fría” (Taylor, 2009, p. 155).

En la etapa final de la Edad Moderna, China ya estaba en contacto con África. Según los manuscritos de la dinastía Ming (1368 y 1644) –hace aproximadamente seis siglos–, el almirante Zheng He llegó a la costa de la isla de Lamu (archipiélago situado en el norte de Kenia y fronterizo con Somalia) una mañana de 1421 con 28.000 hombres y 63 embarcaciones175. Pero, después de la muerte del almirante He, todo el concepto de apertura al mundo precolonizado por el Gran Imperio Chino fue mutilado por el surgimiento de una ideología que “enfrentando la innovación y el comercio, antepuso la supremacía de la autoridad y la agricultura” (Michael & Beuret, 2009, p. 77). Se trataba del confucianismo.

175 Durante nuestra estancia en Kenia para el desarrollo de esta tesis doctoral pudimos visitar la isla de

Lamu, un reducto de la cultura suahili (mezcla entre las culturas árabes, indias y las locales que estaban asentadas en la costa) detenido en el tiempo. En concreto, a unos 45 minutos de viaje a bordo de un velero, se llega a Takwa, una pequeña isla donde se encuentran unas ruinas que pueden ser visitadas. Allí, pudimos constatar cómo todavía se conservan diferentes utensilios de porcelana china y monedas de este país datados del s.XV y XVI.

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El emperador Youngle falleció años más tarde, pero su sucesor, su hijo Zhengtong, era demasiado joven para gobernar, de manera que los funcionarios confucianos se encargaron de administrar los asuntos estatales en su nombre hasta que el joven soberano llegara a la edad adulta. Sin embargo, ya era demasiado tarde para un cambio en una sociedad donde el mensaje de los nuevos políticos de Confucio había calado muy hondo: todo lo que venía de afuera era clasificado como innecesario y salvaje. El resultado de este capítulo histórico provocó un golpe introspectivo dentro de la Gran Muralla que trascendió durante cinco siglos (Ibídem). Es decir, China se evaporó del mapa africano. Hoy día, los líderes chinos, para seducir en el terreno internacional y poder rescatar una narrativa histórica acentuada en la década del 2000, han modificado sustancialmente los hechos atendiendo a una máxima: la historia se altera dependiendo de los protagonistas. Para Pekín, el culpable de la desaparición de China del escenario africano no fue su propia política, sino Occidente, Europa. “En el siglo XV, la conquista y la división colonialista del continente pusieron fin a la amistad entre China y África” (Wu, 2006, p. 24).

Bajo estos parámetros se desarrolló el discurso del presidente chino Hu Jintao, durante su gira africana en 2007:

“Zheng (...) no ocupó ni una pulgada de tierra extranjera, ni un solo esclavo. Lo que dio al mundo exterior fue paz y civilización. Esto refleja totalmente la buena fe de la gente de la China antigua en el fortalecimiento del intercambio con países importantes y sus gentes” (Nduru, 2007).

De alguna manera, el modelo confuciano presenta otro universo de pensamiento que abarca el lenguaje y la filosofía, que difiere del sistema platónico y aristotélico estático y que se conectaría con el actual discurso sinoafricano: la lucha contra el imperialismo y el pasado colonial. Según Fackson Banda (2009) es probable que los estudiosos de los medios de comunicación chinos y africanos comiencen a examinar los principios filosóficos comunes al confucianismo y al ubuntismo y cómo estos podrían informar a la producción de los medios.

La diplomacia de la República Popular China (RPCh) tendría tres estadios complementarios: el bilateral, el regional y el multilateral.

122 a) La diplomacia bilateral. Se basa en un diseño orientado a asegurar las materias

primas y en promover la ayuda al desarrollo y la cooperación con los países africanos. Su inicio coincidiría con la apertura política que propició Deng Xiao- ping en 1978, lo que desencadenó dos procesos: el aumento de las empresas chinas con suficiente liquidez para invertir en África y una gradual descentralización de las políticas económicas, con la consiguiente pérdida de la influencia del Estado. Si a Mao se le considera el padre fundador de la República Popular de China, a Den Xiao-ping se le asocia con la reforma estructural que convertiría al país en la gran potencia política y económica que es hoy176.

Después de convencer a los dirigentes del Partido Comunista de China (PCCh) de que se abrieran al exterior para progresar rápidamente, Xiao-ping comenzó una nueva revolución que dibujaría en gran medida el perfil actual de China en África, pero con algunas precauciones177: había que encontrar el camino para cruzar el río, no de la manera que lo hizo Mao a través de su política del Gran Salto Adelante178, sino manteniendo los pies en el suelo para atravesarlo sintiendo las piedras.

Las relaciones sinoafricanas volvieron a tener un despliegue diplomático significativo en los primeros años de la década de los ochenta. El Primer Ministro chino, Zhao Ziyang, lideraba en diciembre de 1982 una visita por el continente alrededor de once países que duraba prácticamente un mes y que ha sido omitido de los análisis convencionales (Alden, 2008). Rememorando el discurso de Zhu Enlai179 pronunciado en Accra, en 1964, Ziyang hizo lo propio desempolvando la dialéctica de la cooperación sur-sur y subrayando cinco principios que continúan actualmente vigentes en la política de Pekín en África (Ibídem):

176 Recuperado de http://www1.rfi.fr/actues/articles/118/article_13048.asp

177 Ibídem.

178 El Gran Salto Adelante (GSA) implementado entre 1958 y 1961 fue el primer paso osado de Mao para

forjar un camino más liberador de desarrollo económico y social socialista. El motor del GSA en el campo consistió en el movimiento de formación de comunas, que abarcaban actividades económicas, sociales, administrativas y militares, y llegaron a ser las unidades básicas del poder proletario en el campo.

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1. La confianza mutua

2. La igualdad de la soberanía

3. La no injerencia en los asuntos internos de los países 4. El desarrollo y el beneficio mutuo

5. La cooperación internacional

En este sentido, los vínculos de China con Europa, Estados Unidos y Asia que predominaban en esa época eran sobre todo acuerdos de índole económicos, pero la política de ayuda inclinaba bruscamente la balanza a favor de África. Así que, como sentencia Deborah Brautigam:

“El sorprendente aumento de la visibilidad actual del gigante asiático en África debería ser analizado en otro contexto porque China nunca ha abandonado África, nosotros simplemente hemos dejado de mirar” (Brautigam, 2009, p. 54).

La gradual descentralización de las políticas económicas ha provocado en los últimos años una lucha en las PYMES chinas para obtener beneficios que afectan sobre todo a la implementación de esta diplomacia bilateral. Esto ha sido corroborado por Gill y Reily: “Un problema es que las empresas chinas nuevas en África, rara vez están familiarizadas con las costumbres, leyes o instituciones locales” (2007, p. 46).

En el sector de la comunicación, un ejemplo es el grupo privado StarTimes, dirigido por el gerente Pang Xinxing180 que analizaremos en el capítulo 5 y 6. Lanzó su división africana en Ruanda en 2007 y desde entonces ha ampliado las operaciones a 7 países africanos181. A pesar de definirse como un grupo privado, puede reconocer el apoyo en su financiación de instituciones como el banco chino

180 Pang Xinxing es natural de la provincia china de Hebei, y puso en marcha en 1988 el grupo StarTimes,

después de estar al frente (entre 1985-1988) de la empresa estatal de Pekín Beijing Broadcasting Company. Actualmente es una de las empresas líderes de contenido digital en África debido principalmente a su oferta de canales de pago más económica que la de sus competidores. En Tanzania, por ejemplo, el paquete más barato y básico ofertado por la empresa sudafricana Multichoice cuesta alrededor de 9 dólares al mes por 44 canales. Startimes ofrece, ofrece un menú de unos 40 canales por la mitad de esa cantidad.

124 de crédito Export-Import Bank o el Fondo de desarrollo China-África, el segundo mayor accionista de la empresa182.

Otros argumentos señalados por medios como el New York Times en su editorial del 3 de mayo de 2017 sugieren, sin embargo, que la estrecha cooperación entre China y África podría redefinir la relación del continente con el resto del mundo haciendo que su situación se convierta en más sombría y que el sistema mundial sea peor183.

b) La diplomacia regional. Los seis Foros de Cooperación China-África (FOCAC)184 celebrados hasta ahora, tienen una importancia decisiva para promover unos términos diferentes en el continente y que son evidentemente favorables para el politburó chino y para implementar aún más sus políticas en África: cancelación de deudas, préstamos blandos, asistencia en el sector agrícola o asistencia cultural, entre otros.

c) La diplomacia multilateral. Rescata el discurso anticolonial y panafricanista que se impuso durante la era de Mao. En esta carrera por escalar en el ranking de las grandes potencias, Beijing ha utilizado su intervención en las misiones humanitarias de la ONU para este grado de diplomacia; de hecho, en la actualidad es el principal contribuyente en el envío de fuerzas para el mantenimiento de la paz185.

Finalmente, combinando los tres tipos de diplomacia, la intervención china en África sería argamasada por algunos elementos esenciales que Beijing ha sabido promover:

182http://china.org.cn/business/2014-06/20/content_32723064.htm

183 Recuperado de https://www.nytimes.com/2017/05/03/opinion/china-wants-fish-so-africa-goes-

hungry.html

184 Hasta la fecha se han celebrado 6 Foros de Cooperación entre China y África denominados FOCAC. A

saber: el primero se celebró en Beijing del 10 al 12 de octubre de año 2000. Del 15 al 16 de diciembre de 2003 se celebró la segunda cumbre en Adís Abeba (Etiopía); los días 3 y 5 de noviembre de 2006 se celebró en Beijing el tercer FOCAC; el cuarto, del 8 al 9 de noviembre de 2009 en Sharm el-Sheikh, Egipto; el quinto, en Beijing, del 19 al 20 de julio de 2012; y el sexto tuvo lugar en Sudáfrica, concretamente en Johannesburgo, durante los días 3-5 diciembre de 2015.

185 Según las cifras publicadas por la ONU a diciembre de 2016, China había enviado a misiones de paz

entre policías y soldados a 2.630 hombres y mujeres; Francia, 872; Reino unido, 345; Rusia, 105; y Estados Unidos, 72. Información recuperada de

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1. No tienen ningún vínculo con la trata de esclavos, en contraposición con Occidente.

2. No tienen una historia colonizadora, de hecho, China contribuyó en el proceso de las independencias africanas con ayuda económica, política, militar y también diplomática.

3. Tanto China como la Unión Africana (UA) forman parte del bloque de países del hemisferio sur.

4. El modelo impuesto por Washington para aplicar reformas políticas es rechazado desde Pekín.

Sin embargo, las voces críticas sobre la retórica china cuestionan que esta diplomacia sea mutuamente beneficiosa y completamente positiva.

“De la asociación voluntaria con Beijing para creer que los chinos vienen a invertir en el continente para ayudarnos, todavía hay un largo camino por recorrer. No debemos tomarla –a China– por la Hermandad de la Misericordia” (Ebonda, 2006).

La diplomacia pública está introduciendo nuevas variables para el análisis. Algunos ejemplos son la promoción del idioma y la cultura chinas a través del Instituto Confucio (en África cuenta con 48186) o la apertura de embajadas –sobre todo desde la década del 2000– en prácticamente todos los países africanos187. De esta manera, Yu-Shan Wu reflexiona sobre las nuevas implicaciones de los medios de comunicación chinos en África:

“China está introduciendo activamente su cultura y valores y distribuyendo imágenes favorables a través de sus medios para lograr sus objetivos de reducción a los temores de su fuerza militar, de desarrollo de relaciones más estrechas con los países en desarrollo y de la expansión de su influencia internacional” (Shan Wu, 2012, p. 7).

186 Recuperado de http://www.chinesecio.com/m/cio_wci/

126 Puede parecer prematuro realizar un pronóstico sobre la repercusión de estos elementos. Sin embargo, hasta ahora la hegemonía Occidental en África se enfrenta a una posible pérdida de valores transmitidos durante siglos. La importancia de CGTN-Africa es que puede contribuir a desmitificar ciertas barreras culturales con el continente asiático y, especialmente, con China.

“El tratamiento de los medios de comunicación occidentales sobre China y su creciente papel en África es uno de los ejemplos más obvios. Los temas comunes en la cobertura mediática occidental son sobre el impacto negativo de China en África y sus tratos con gobiernos corruptos. Ellos informan regularmente sobre China como una entidad monolítica, critican las ambiciones coloniales de China y enfatizan las circunstancias presentes con una escasa explicación socio-histórica en la relación China-África” (Shan Wu, 2012, p. 7).

Gagliardone, Stremlau, y Nkrumah (2012) analizan la presencia y los compromisos de China en Ghana afirmando lo siguiente:

“China ha intensificado recientemente el alcance y el contenido de sus radiodifusores internacionales, incluida la Televisión Central de China (CCTV) y la emisora de radio CRI, así como de su agencia de noticias, Xinhua. Además, la diplomacia cultural ha crecido gracias al establecimiento continuo de los institutos Confucio y se han ampliado los programas que ofrecen becas para estudiantes extranjeros y periodistas para estudiar en China” (Gagliardone et al. 2012, p. 180).