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Scalable Conjugate Bayesian Multivariate Models

3.2 Bayesian Multivariate Geostatistical Modeling

3.2.2 Scalable Conjugate Bayesian Multivariate Models

174 175 otras formas de comunicación, además del tradicional texto, el cual,

hasta hace poco tenía la hegemonía como foco de investigación

histórica. Para entender esto, debemos estar claros que cada uno de

esos elementos tiene sus propios códigos que hacen inteligibles sus

mensajes, el equivalente de lo que los lingüistas denominan lengua y

habla. En palabras de los semióticos, signos con un significado y un significante, al igual que las palabras escritas y habladas. Cuando hablamos de cultura lo hacemos con el sentido antropológico, como nos lo explica Jean Pierre Rioux en el texto colectivo Para una historia cultural (1999), “un conjunto de hábitos y representaciones mentales

propias de un grupo determinado en un momento determinado, con

su cortejo movedizo de costumbres y creencias, de leyes y de técni-

cas, de artes y de lenguajes, de pensamientos y de meditaciones... “ Umberto Eco, filósofo y semiótico italiano, sostiene que toda

comunicación es cultura En nuestro caso, resulta interesante el plan-

teamiento de Eco, defensor de la idea de que existe humanidad y sociabilidad solamente cuando hay relaciones comunicativas. Dice

al respecto:

“Utilizar una piedra por primera vez no es cultura. Establecer que como la función puede repetirse y

transmitir esta información del náufrago solitario del mañana, esto sí lo es. El solitario se convierte

en emisor y destinatario de una comunicación” 74

En este caso, trabajamos con signos icónicos, categoría a la

cual Pierce definía como signos que originalmente tienen cierta semejanza con el objeto al que se refieren. Ahora bien, este signo

icónico tiene ciertas propiedades o modelos perceptivos como los

visibles (capaces de entender por cualquiera que los vea), ontólogicos (presumibles, más asociados al imaginario individual) y convencio-

nalizados (relacionados con imaginarios colectivos). Estos elementos son de gran utilidad a la hora de abordar el análisis históricos de lo que Marc Bloch también calificaba como testimonios (objetos, fotografías, trazos, etc).

Como bien dice el mismo Rioux, la historia de la cultura es una historia de su tiempo, producto del debate de los historiadores

posteriores a la generación de Bloch, que se niegan encerrarse en

las “prisiones de larga duración” en alusión a la categoría de Fer- nand Barudel para el estudio de las mentalidades. No es que no sea

importante, al contrario, no ha perdido vigencia. Sólo que se debe fijar también la atención a esos fenómenos propios de la cultura, tal como la definimos, relacionados con elementos como las modas, gustos, modales, arquitecturas, sonidos, gastronomía y muchos

otros que marcaron sociedades del pasado. Ésa es la médula de nuestro método.

Baile en el Club Comercio

Vista panorámica realizada con flash directo (luces de magnesio para entonces) lo cual ofrece una imagen bien contrastada. Es una foto nocturna de movimiento y posiblemente fue realizada con una cámara Speed Graphic.

A pesar de que en el baile se encontraba el Vicealmirante Wolfang Larrazábal, presidente de la Junta de Gobierno tras la caída de Marcos Pérez Jiménez, la intención del fotógrafo era la

de ofrecer una vista general, lo cual no quiere decir que no existan

otras imágenes en las que aparezca Larrazábal más cerca. Aunque la data de la foto es de 1958 es muy probable que haya sido tomada

176 177 después de la salida del General Marcos Pérez Jiménez, debido a

que la fiesta fue realizada en el Club del Comercio y no en el Centro Social ni en el Country Club, lugares preferidos para los saraos de los afectos al régimen. Tal como sucedió con el viejo Club Unión y el tiempo del gomecismo, el Centro Social tuvo un bajo perfil tras

la salida del dictador de los cincuenta, aunque después adquirió un

segundo aire y así se mantuvo hasta los años 70 del siglo XX.

En el Comercio, fundado en 1941, se produjeron importan-

tes debates sobre política internacional. En sus espacios estuvo el conocido dirigente Juan Bosh, uno de los principales opositores de Leonidas “Chapita” Trujillo y tiempo después, Presidente de Repú-

blica Dominicana, y quien dictó una conferencia sobre el paname-

ricanismo. Por otra parte, muchos de sus miembros eran modestos comerciantes y profesionales de la ciudad que no pertenecían a las prosapias de la aristocracia barquisimetana, aunque en su membresía también había caballeros de gran prestigio social.

El fotógrafo es Elio Otaiza, el primer reportero gráfico del diario El Impulso, y quien inicialmente era un profesional dedicado a

la actividad comercial, cosa que ocurrió con muchos de los pioneros

fotoreporteros de Barquisimeto. Otaiza tuvo una importante presen-

cia social; fue miembro de la Logia Masónica Estrella de Occidente.

Fiesta de Aeropostal en el Comercio

Foto nocturna realizada con luz directa de flash seguramente de magnesio, en forma lateral para evitar el reflejo en la pared. Posiblemente se usó un diafragma cerrado (f 11 o 16) para dar profundidad ya que el lente parece ser de 80 mm. El

formato del negativo puede ser mediano, que era el que se usaba en ese tiempo para los eventos, quizás con una cámara Rolleyflex bifocal o una Speed Graphic. Evidentemente, para el fotógrafo Elio Otaiza el detalle más importante era el del logotipo en la pared, a juzgar por la minusvalía en que se encuentran los bailarines.

Otro detalle importante es el hecho de que se haya realizado el festejo en el Club Comercio y no en el Centro Social o en el Coun-

try. La respuesta puede estar en el aspecto de los asistentes, quienes lucen como trabajadores, y no como miembros de la aristocracia local, lo que también nos lleva a inferir que se trataba de una fiesta de empleados. Para ese tiempo, las fiestas eran amenizadas con música de la Orquesta de Billos y la de Luis Alfonso Larráin, y en la ciudad hacía lo suyo la de Manuel A. Guerra, por lo cual pudieran las parejas estar bailando uno de los famosos boleros de la época. El año de realizada la gráfica es 1956, tiempo de auge del régimen de Pérez Jiménez y su Nuevo Ideal Nacional, programa que dejó en la ciudad importantes obras como el Hospital Antonio María Pineda, el Edificio Nacional, las avenidas Vargas, Venezuela, Fuerzas Armadas y otras que rompieron con el paradigma de centro urbano marcado

por lo rural que era Barquisimeto. La línea aérea era una muestra del desarrollo que se vivía en este espacio.

Por otra parte, también nos sirve la foto para apreciar cómo era la moda en ese tiempo, un detalle que bien podría ser motivo de estudio para una historia de la cultura. El lazo de los caballeros y el

peinado de las damas nos dicen mucho de los gustos por patrones

que ya para ese tiempo imponía la industria de la moda. Los perió-

dicos, revistas y sobre todo el cine, dieron paso a una sociedad de

178 179 por Estados Unidos durante la Segunda Guerra. Hasta la idea del

águila en el logotipo pareciera estar inspirada en el imaginario de

poder con el que se asocia a esta hermosa ave, a la usanza de la nación del norte, o, quizás, podría tratarse del imponente cóndor andino, ya que en ese tiempo también se daba importancia a lo nacional, de acuerdo a ciertas políticas oficiales en materia educativa.

Fachada del Club Comercio

Esta foto actualizada de la fachada del Club Comercio fue realizada por el autor en diciembre de 2003. Se utilizó luz natural y película de 35 mm con un lente de 19 mm para captar la mayor cantidad de elementos posibles y evitar otros que nada tienen que ver con nuestro objetivo, como carros o personas. Fue realizada desde el lateral debido a que es estrecho el espacio entre la calle y el edificio. Ello explica la aberración en las líneas debido al uso del gran angular, el cual no tiene corrección de paralaje.

El Club Comercio fue fundado en 1941 por un grupo de comerciantes de la ciudad entre quienes se encontraban Francisco Camacho, Nicolás Carrillo, Adolfo Hernández Betancourt, Raúl Matos, Servideo Gudiño, y Jesús Vásquez, miembros del comité organizador. Estos apellidos no se vinculan a los de los clubes aris- tocráticos.

Sin duda la intención era la de brindar un espacio a ese sector que también era importante para la ciudad pero que no tenía acceso al Centro Social o al Country Club, debido a su prosapia. Sin embrago, tiempo después se vieron en su nómina personajes que también pertenecían a esos otros clubes.

Desde el punto de vista arquitectónico, hay detalles impor- tantes que nos permiten aproximarnos a las preferencias de ese

tiempo. Esta estructura fue formalmente inaugurada, bajo el lema de “unión y progreso”, el 17 de abril de 1948, según consta en el citado Libro. Ya en ese tiempo había llegado al país la tendencia modernista en la que se destaca la utilización de gran cantidad de materiales como cemento y hierro. El costoso mármol fue usado como elemento de decoración al igual que los bloques de vidrio, también caros. Hay columnas muy gruesas como base y otras como las que sobresalen, las cuales tienen menos utilidad para la construcción y responden

más a criterios estéticos de la época.

Por otra parte, están las líneas que se repiten en la estructura. Se oculta la arquitectura interna. Conviene destacar que el criterio

para este tipo de edificaciones comenzó a cambiar a partir del terre-

moto de 1967, hecho que obligó a los profesionales del área a trazar

nuevas estrategias entre las que se incluía el uso de materiales más livianos como el aluminio.

Fuente: Aqto. Gilberto Mallorca. Entrevistado por el autor en febrero de 2004.

Miembros del Club del Comercio año 1944 y sus actividades económicas

182 183 Fuentes Libro de Actas de Asamblea Club del Comercio, 15 de diciembre de 1944

Dr. Iván Faroh, entrevistado por el autor, noviembre de 2004

Estos caballeros fueron parte importante de la dinámica económica de la ciudad durante el período estudiado. Llama la atención que entre los miembros del Comercio había represen- tantes de los sectores comercio e industrial. Muchas de esas empresas se mantuvieron en el

tiempo. Algunas, fundadas por inmigrantes europeos o libaneses, fueron manejadas por los descendientes de estos, muchos de los cuales aún se dedican a la actividad comercial.

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Capítulo IV