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Scanning Electron Microscopy and X-Ray Diffraction

Chapter 5. Effects of proton irradiation on PZT thin films

5.1. Scanning Electron Microscopy and X-Ray Diffraction

La salud no es algo que exista allá en el cielo, completamente aparte de la gente y de sus vidas. No es un puro ser aparte del devenir del paciente. Es una parte constitutiva de la forma de vida de la especie, así como las experiencias asociadas a ella, lo que el médico debe tener en cuenta al elaborar una norma.

Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal. La degeneración global del hombre, hasta rebajarse a aquello que hoy les parece a los cretinos y majaderos socialistas <<su hombre del futuro>>, - ¡su ideal! Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal.

El modo en que Nietzsche concibe el alma es parte del trabajo sobre homogeneidad que hemos realizado anteriormente y que, en ocasiones, citaremos para dar sustento a las hipótesis que avanzamos en la presente investigación. En esta sección presentaremos una síntesis de ella y avanzaremos en su comparación con las concepciones helenísticas poniendo énfasis en aquellos aspectos que pudieron servir a Nietzsche para profundizar en su filosofía terapéutica. También abordaremos el rol del filósofo del futuro en tanto médico de la cultura y exploraremos algunos de los purgantes que receta al animal de rebaño. Por último, y siempre en diálogo con las tres escuelas, explicaremos al Übermensch125 desde nuestra concepción como aquel tipo de vida que experimenta

la gran salud que Nietzsche describe justo antes del epílogo de La Gaya Ciencia:

La gran salud. – Nosotros, los nuevos, innominados, difíciles de entender, nacidos prematuramente, de un porvenir aún no demostrado – necesitamos […] una salud nueva, más robusta, avezada, tenaz, temeraria y alegre que toda la salud que ha habido hasta ahora. Aquel cuya alma ansía haber vivido todo el recorrido de los valores y aspiraciones existentes y haber bordeado todas las costas de ese <<Mediterráneo>> ideal, aquel que a través de las aventuras de la más íntima experiencia desea experimentar las emociones del conquistador y descubridor del ideal, así como las del artista, santo, legislador, sabio, docto, piadoso, adivino y divino solitario al viejo estilo: requiere para tal fin, antes que nada, la gran salud[…] [con ella comienza] acaso, la gran gravedad, solo queda

125“La palabra <<superhombre>>, que designa un tipo de óptima constitución, en contraste con los hombres

<<modernos>>, con los hombres <<buenos>>, con los cristianos y demás nihilistas- una palabra que, en boca de Zaratustra, el aniquilador de la moral, se convierte en una palabra muy digna de reflexión […]” Nietzsche, Friedrich, Ecce homo, “Porqué yo escribo libros tan buenos”, Alianza Editorial 2008, p. 65.

planteado acaso, el interrogante propiamente dicho, cambia el destino del alma, avanza la manecilla del reloj y comienza la tragedia…126

En la sección anterior hemos planteado que es la concepción de la filosofía como terapia, el paraguas más amplio bajo el cual podemos vincular a Nietzsche con las escuelas helenísticas. En este marco comparten su interés por el alma o psyche como el objeto de estudio y sanación. Nussbaum explica que las tres escuelas entendieron la importancia que las motivaciones y creencias inconscientes tenían en la vida humana. Es en dicho inconsciente donde, desde Nietzsche, se genera la fisura que provoca la adquisición de una segunda naturaleza opuesta a la propia de cada individuo desde la cual se reprimen y desecan los instintos. De modo que también para nosotros será la

psyche, entendidacomo ese subconsciente en que se anidan ideas, producen sentimientos y habitan

las fuerzas vitales o instintos, el centro de nuestro análisis que intenta seguir la ruta propuesta por Nietzsche:

La psicología entera ha venido estando pendiente hasta ahora de prejuicios y temores morales: no ha osado descender a la profundidad. Concebirla como morfología y como teoría de la evolución de la voluntad del poder, tal como yo la concibo –eso es algo que nadie ha rozado siquiera en sus pensamientos […] Una fisio- psicología auténtica se ve obligada a luchar con resistencia inconscientes que habitan en el corazón del investigador, ella tiene en contra suya <<el corazón>>: ya una doctrina que hable del condicionamiento recíproco de los instintos <<buenos>> y los <<malos>> provoca cual si fuera una inmoralidad más sutil, pena y disgusto a una consciencia todavía fuerte y animosa y más aún una doctrina que hable de la derivabilidad de todos los instintos buenos de los perversos […] a partir de ahora vuelve a ser la psicología el camino que conduce a los problemas fundamentales.127

Es a esta fisio- psicología que aportamos desde nuestra lectura de Nietzsche como terapeuta, aunque nosotros hablamos más bien de una psicofisiología simplemente porque este término nos parece más adecuado.

En el marco más amplio que ha provisto la filosofía helenística podemos decir con Nussbaum que, a pesar de las diferencias, Nietzsche y las tres escuelas comparten la idea que inspira su método terapéutico, es decir, la convicción de que para sanar al enfermo no sirve la dialéctica, sino que es

126 Nietzsche, Friedrich, La Gaya Ciencia, &382, Akal, Madrid, 2011, pp. 312- 313.

necesario “sacar esas opiniones inconscientes a la superficie para su examen […]”128 Planteado en

términos que refuerzan la concepción de la psyche como subconsciente, la dialéctica sólo funciona en el plano cognitivo o intelectual y dado que no es ese el nivel en el que se produce la sanación, es fundamental profundizar.

La gran diferencia entre nuestros filósofos terapeutas puede quedar establecida desde ahora y estriba en la convicción compartida por epicúreos y estoicos de que una vez extirpadas las falsas ideas y creencias es necesario inocular aquellas que son verdaderas con el fin de, “en palabras de Epicuro, <<adquirir competencia>>en el alma”.129 Mientras los escépticos renunciarán a toda sede que se fije de una vez y para siempre, Nietzsche va a promover la creación por parte del sujeto de sus propios valores los cuales pueden ser modificados tantas veces como lo requiera la vida para alcanzar el estado de la gran salud.130 Sólo así es posible pensar en una psyche capaz de fortalecerse

y afirmar una vida siempre singular.131

Como veremos en adelante, lo que las tres escuelas sí comparten, es el uso de la razón como medio -no como fin- para alcanzar la vida plena. “La famosa comparación de los logoi a medicamentos en el Elogio de Helena, de Gorgias, alude probablemente al discurso persuasivo general, no a los argumentos sofísticos o filosóficos. Los logoi, dice, como los medicamentos

(phármaka), tienen el poder de <<poner fin al miedo y eliminar la congoja, engendrar alegría y

aumentar los sentimientos de camaradería>> (14).” Estamos, agrega Nussbaum, ante un tipo de logoi- ni poéticos, ni religiosos o tradicionales- “que los profesionales especializados transmiten a personas que desean tener mayor control sobre sus vidas.”132 Demócrito hablaba de un tipo de

sabiduría que libraba al alma de sus padecimientos,133 mientras Isócrates afirmaba que los

argumentos capaces de curar el alma son aquellos que incomodan a la gente por sus formas ásperas y punzantes.134

128 Nussbaum, Martha, La Terapia del Deseo, teoría y práctica en la ética helenística, Paidós, Buenos Aires,

2003, p. 598.

129Ibid.

130 Nietzsche, Friedrich, La Gaya Ciencia, &382, Akal, Madrid, 2011, p. 311.

131“[…] La virtud como placer de resistir, voluntad de poder. […] Todas las virtudes estados fisiológicos: sobre

todo las principales funciones orgánicas tenidas como necesarias y buenas. Todas las virtudes son, en realidad,

pasiones refinadas y estados elevados.”Nietzsche, Friedrich, Fragmentos Póstumos volumen III (1882- 1885), 24 [31], 24.MP XVII 1b Invierno de 1883, Editorial Tecnos, Madrid 2010, p. 452.

132 Nussbaum, Martha, La Terapia del Deseo, teoría y práctica en la ética helenística, Paidós, Buenos Aires,

2003, p. 78.

133Cf. Ibid. p. 79. 134Ibid.

Vistos desde una óptica nietzscheana, todos los purgantes de sus antecesores vienen contaminados por el predominio de la razón. No es que Nietzsche descarte su uso a priori, sino que, como cada sujeto es portador de una primera naturaleza diferente de la de los demás, cada quien deberá conocerse a sí mismo para saber cómo alcanzar el estado de la gran salud. Dicho conocimiento no resulta de una introspección racional, sino de un experimentar las fuerzas inconscientes sin las constricciones del yo fundado en la segunda naturaleza. De modo que no hay un tipo de purgantes universal ni tampoco una sola fórmula, aunque sí sea necesario el paso por el escepticismo que hace uso de la razón para enfrentarse al dragón de los valores milenarios. Pero de ahí al estado del niño no es la razón la que asegura el espacio de libertad de un nuevo crear.135 De

ahí que los purgantes nietzscheanos tengan todo tipo de componentes, los habrá racionales y, al mismo tiempo otros dionisíacos, unos que centran al sujeto y otros que detonan la locura, empujan al abismo, transforman en león o convierten en tentador.

Otro aspecto relevante para nuestro análisis es la idea normativa de salud que comparten las tres escuelas,136 pero que en Nietzsche tendrá una variación. Y es que más que una idea, para

nuestro médico del alma se trata de un estado que, en lugar de normalizar la naturaleza con un discurso ético, ayudará a la expansión y fortalecimiento fisiológico de la psyche. Entre los antiguos griegos el término análogo al estado de salud del Übermensch, es Thymós, puesto que se entiende como espíritu, principio de la vida, “fuerte sentimiento y pasión. [...] en sentido físico, aliento, alma [...] de la vida, como lo demuestran los sentimientos y pasiones [...] deseo o inclinación mente, alma, [...] como sede del pensamiento [...]”137

No podemos profundizar demasiado en la discusión sobre esta forma de entender el estado de salud del Übermensch en vistas a la tremenda dificultad que ello implica dado que Nietzsche mismo no usa el término en sus obras ni le da relevancia alguna. Pero podemos dejar planteados algunos aspectos de interés.

Según la investigación realizada por Werner Dannhauser, Thymós ha sido traducido al alemán como “Eifer” que significa “celo” lo que, por supuesto, no tendría sentido alguno en nuestro

135 Sobre el uso de la razón por parte del Übermensch en Hfmc pp. 34-45.

136Cf. Nussbaum, Martha, La Terapia del Deseo, teoría y práctica en la ética helenística, Paidós, Buenos Aires,

2003,p. 49.

137 “[…] soul, spirit, as the principle of life, feeling and thought […] strong feeling and passion. […] in physical sense, breath, life […] soul, as shown by the feelings and passions […] desire or inclination […] mind, soul, as the seat of thought […]” Traducción propia. Liddel and Scott, Stuart, Jones and Mackenzie, Greek English

marco argumental. Pero cuando Nietzsche lo traduce en La República usa el término “Mut” que significa “coraje”. Esta traducción nos permite establecer un vínculo con la gran salud en la medida que, bajo dicho estado, el tipo de vida del sujeto particular se realiza en la acción y no la adaptación.138 Y es que para actuar en los términos que Nietzsche entiende la acción, el coraje es

fundamental. El coraje de ser camello, cargarse y apartarse del rebaño, de ser juzgado, de enfrentarse al ostracismo, de quebrar con la moral y las costumbres impuestas y de <<ser>> en un sentido más amplio: significar, valorar, hacer.

Además, y en este punto también nos apoyamos en la investigación de Dannhauser, “Mut” tiene como una de sus acepciones el inglés “mood” que significa “estado anímico”.139 En este marco

analítico no sólo encontramos la mejor acepción para nuestra explicación sobre el Übermensch, sino que, además, se abren posibilidades de pensar su filosofía terapéutica y diagnósticos desde una perspectiva más amplia. Dicha perspectiva nos permite explicar que lo que Nietzsche diagnostica son los efectos fisiológicos que la imposición de un tipo de vida provoca en la psyche. Su manifestación más clara son los estados de ánimo que él observa en la fortaleza o debilidad de la voluntad de poder que, como veremos en adelante, consiste en la capacidad de dirigir las fuerzas instintivas que configuran la psyche a favor de la vida. Ello a partir de su concepción del alma desde “conceptos tales como <<alma mortal>> y <<alma como pluralidad del sujeto>>”, que en nuestra lectura refiere a la pluralidad de los instintos, lo que es congruente con otra de las acepciones que desarrolla nuestro médico del alma cuando se refiere a ella como “estructura social

(Gesellschaftsbau) de los instintos y afectos>>[…]”140 Esta forma de entender el alma requiere de

una aclaración más amplia que exige volver a nuestra investigación anterior.

En Hfmc observamos tres estados del alma. El primero, caótico, nos muestra un alma que cuenta con sus fuerzas instintivas, pero sin haberlas ordenado aún, es decir, sin haber desplegado sobre ellas la voluntad de poder que deviene en una determinada estructura social de instintos y afectos; el segundo es el estado propio del alma del Übermensch ordenada (siempre de manera temporal) en una estructura social de instintos desde el tipo de vida que le es propio. En el tercer

138“En cambio bajo la presión de aquella idiosincrasia se coloca en el primer plano la <<adaptación>>, es decir,

una actividad de segundo rango, una mera reactividad, más aún, se ha definido la vida misma como una adaptación interna, cada vez más apropiada a circunstancias externas (Herbert Spencer).” En Nietzsche, Friedrich, Genealogía de la moral, Tratado Segundo, Alianza Editorial, Madrid, 2008, p. 77.

139 Dannhauser, Werner, “Spiritedness in Thus Spoke Zarathustra”, en Conway, Daniel y Groff, Peter, ed.

Nietzsche Critical Assessments, Vol I, Routledge, New York, 1998, pp. 47- 48. (Traducción propia)

tipo observamos el alma enferma que ha adquirido la segunda naturaleza y, por tanto, vive en conflicto consigo misma. Dicho conflicto es resultado de que su estructura social no responde a los instintos del brote de la primera naturaleza, sino a la adaptación que el humano ha realizado para adquirir las valoraciones del tipo de vida triunfante.141 Esta alma, ordenada desde instintos que

castran sus otros instintos y se mantiene en permanente pugna, es la que preocupa a la filosofía

nietzscheana que- prescindiendo de la idea de un ordenamiento ideal- trata de sanar. El hecho de que en Nietzsche no exista un ideal dice relación con que su propia terapia se transformaría en una enfermedad si de ella se siguiera un nuevo tipo de vida a ser impuesto. Más adelante profundizamos en este aspecto de su filosofía que se funda en su compromiso con la singularidad de lo que se sigue la imposibilidad de identificarlo con el nacionalsocialismo alemán cuya fuerza homogenizadora es aplastante.142 Por ahora digamos con Nietzsche que:

[…] las <<verdades>> de los filósofos no serán ya, ni querrán serlo verdades

<<para todo el mundo>>, sino verdades personales sobre las que, como amantes celosos, no concederemos con tanta facilidad un derecho a los demás […] Estas filosofías de la singularidad evitan una exposición generalizada y se convierten en filosofías de la interpretación y del signo […] Una filosofía que no sólo entiende toda la filosofía hasta ahora, sino también a sí misma, como una interpretación y signo del cuerpo […], como un continuado <<arte de la transfiguración>> y conversión de los estados corporales <<en las formas más espirituales y lejanas>>[…] se convierte, finalmente, en experimento libre con esta fuerza plástica y los filósofos, con ello, en <<tentadores>> […] En esta filosofía (experimental), mantenida en movimiento por una Voluntad de Poder a través de la voluntad de nada, con sus aventuras del cuerpo y el espíritu, se fusionan la <<ciencia jovial>>, la transmutación de los valores, el decir sí dionisíaco, el Eterno Retorno y el amor fati […]143

En el compromiso nietzscheano con la singularidad (también trabajado en Hfmc) vemos a un terapeuta consciente de que todo tipo de vida impuesto a la primera naturaleza deviene en enfermedad. En este marco lo que Nietzsche destaca en su análisis del tipo de vida del hombre

141“[…] ¡es la falta de naturaleza, es el hecho absolutamente horripilante de que la antinaturaleza misma,

considerada como moral, haya recibido los máximos honores y haya estado suspendida sobre la humanidad como ley, como imperativo categórico!” Nietzsche, Friedrich, Ecce homo, “Por qué soy yo un destino”, &1, Alianza Editorial 2008, p. 142.

142 En Hfmc cap. 1.

teórico, del asceta y la cultura moderna son los elementos contranaturaleza- léase contra los instintos- que exacerban. Es la imposición de una determinada moral la que ocasiona los efectos más graves sobre el estado de ánimo del sujeto. Ello debido a que implica hábitos de autonegación que, practicados desde temprana edad, castran las fuerzas vitales debilitando la psyche hasta despertar el deseo de la propia muerte. Cuando esto ha sucedido es porque dicha castración ha nutrido el instinto de autodestrucción al punto que éste es el que gobierna la estructura social de los instintos.144

Sobre el modo en que las escuelas helenísticas entendían el alma, Nussbaum nos explica que la palabra <<alma>> “traduce simplemente el griego […] (psyche) y, al igual que éste, no entraña ninguna teoría metafísica determinada de la personalidad. Indica, simplemente, todas las actividades vitales de la criatura; en el caso de las contraposiciones helenísticas entre cuerpo y

psyche, es muy importante insistir en que no tiene por qué suponerse ningún tipo de exclusión del

fisicismo o fisicalismo, pues tanto los epicúreos como los estoicos son fisicistas. La contraposición se da simplemente entre los constituyentes materiales del organismo y sus actividades vitales, sus estados de conciencia, etc.”145

Especificando por escuela, para los estoicos el alma humana es corpórea, mortal y procede de los padres.146 En tanto, en la filosofía epicúrea el alma es material y mortal; una entidad

compuesta por átomos que puede imaginarse como una segunda piel extendida por el cuerpo. De modo que si muere el cuerpo también muere el alma. Finalmente, en los escépticos no encontraremos teorías sobre el alma, sino más bien la búsqueda de la ataraxia147 que se logra en la

epoche (suspensión de juicio) en el marco de una vida que niega las posibilidades de conocer. Su

ideal es, por tanto, contradictorio con cualquier creencia, entre ellas, las que podrían afirmar la existencia del alma.

144“Nosotros, los hombres, somos las únicas criaturas que cuando se malogran pueden borrarse como se

borra una frase malograda,- lo hagamos en honor a la humanidad o por compasión con ella, o por disgusto con nosotros mismos.”Nietzsche, Friedrich, Aurora, &273, Alba Editorial, Barcelona, 1999, p. 232.

145 Nussbaum, Martha, La Terapia del Deseo, teoría y práctica en la ética helenística, Paidós, Buenos Aires,

2003, p. 33.

146“Ante la sorpresa general, los estoicos afirman que alma (psyche) es un cuerpo (soma) (SVF, I, 137); el alma es también un <<ser vivo>> o un animal […]” Daraki, María, Romeyer-Dherbey, Gilbert, El mundo helenístico: cínicos, estoicos y epicúreos, p. Akal, Madrid, 1996, p. 49.

147 La ataraxia es una disposición de ánimo. Las tres escuelas la promueven como un ideal, pero a partir de

El fisicalismo o ficisismo entendido en términos amplios es aquel conocimiento que establece una identidad entre lo psíquico y lo físico.148 Esta es una de las convicciones que Nietzsche