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III. Methodology

3.3 Data Analysis Algorithms

3.3.9 Scattering and Limb Corrected Warm Core

Amparados en las investigaciones de la historia social de los medios de comunicación6, reseñaremos el origen de la prensa popular y el papel

desempeñado en ella por los textos literarios.

A comienzos del XVIII, la prensa era patrimonio de los círculos tradicionalmente letrados y el carácter de sus materiales reflejaba los

6 Para el caso peruano, el libro imprescindible es La prensa sensacionalista en el Perú (2000)

intereses de ese sector social. En 1790 el número de lectores ingleses había crecido, pero en su conjunto no superaba los 80 mil. Según Rivera, los factores que orientan la prensa hacia un nuevo público son el ascenso y crecimiento de las capas medias, la progresiva emancipación de la mujer y la democratización político-social. Este proceso deriva en la fundación de los periódicos franceses modernos: La Presse (1836) de Girardin, la clásica

Reveux des deux mondes (1829) de Buloz y de verdaderos sucesos

periodísticos como Le Petit Journal (1863) de Millaud que alcanzó un tiraje de 300,000 ejemplares (Rivera, 1968: 13-4). Paralelamente, en España y casi con un siglo de retraso respecto del caso alemán, aparece una prensa orientada hacia la mujer y los niños, El periódico de las Damas (1822), El

museo de las familias (1838) y El defensor del Bello Sexo (1845), El amigo de la niñez (1841) (15).

En un artículo titulado “La influencia de los sucesos, faits divers7, en la

prensa popular” sin firma de autor publicado en el portal virtual de La

gansgterera encontramos una precisa explicación de la influencia de los

inventos y la técnica en el desarrollo de la prensa:

En 1811, el Times pone a punto una prensa mecánica que permite redoblar el rendimiento. Desde entonces se imprimirán 300 hojas/h. En 1814, la introducción del vapor hace pasar el rendimiento a 1100 hojas/h. En 1818, se inventa una tinta especial para la imprenta que se puede fabricar industrialmente. El telégrafo y el ferrocarril contribuyen a la rápida transmisión de la noticia. Estas y otra mejoras, como la impresora cilíndrica tienen para la prensa escrita una influencia decisiva. Esos avances permiten abaratar el proceso de edición, transforman los periódicos en medios de masas y, a la vez, responden a una demanda creciente por parte de capas de población cada día más amplias. Se instaura una competencia entre los diarios y la necesidad de captar clientela para asegurar la estabilidad del medio (http://gangsterera.free.fr/Histsucesos.htm)

El proceso de expansión de la prensa por la aparición de nuevos sectores sociales en la práctica de la lectura produjo una transformación en los contenidos y la creación de una clase particular de literatura periodística que rompía abiertamente con las convenciones de la alta literatura y respondía a la idea que el público sin tradición letrada se formaba de las

bellas letras. La fórmula más exitosa era la que combinaba las vertientes de

la novela burguesa sentimental y la de aventuras que apuntaba a captar la atención principalmente de la mujer burguesa sin obligaciones laborales (Rivera, 15).

Asa Briggs y Peter Burke en su magnífica investigación sobre los medios de comunicación (2002) proponen una explicación comprehensiva sobre estas transformaciones en el orden internacional: la santísima trinidad de información, educación y entretenimiento como pilares de la prensa adoptaban diversos nombres en el siglo XVII y XVIII europeos: “inteligencia”, “instrucción” y “recreación”. Sin embargo, en la sociedad comercial e industrial del XIX, la información adquirió un destacado protagonismo por la transformación de los conceptos de velocidad y distancia (Briggs, 2002: 213).

The Sun (1833) de Nueva York es el primer caso de la denominada “prensa a

penique”, gran parte de la información se vinculaba a la gente común y a la policía, además, como eje de su sección de entretenimiento figuraba un relato imaginario sobre la vida en la luna “The Moon Hoax” (Briggs, 218). El

New York Times, fundado en 1851, recién separó explícitamente las “noticias”

de las “opiniones” a inicios del siglo XX (Briggs, 219).

Una de las interpretaciones más completas de la prensa popular la encontramos en el libro de Melvin L. De Fleur y Sandra J. Ball-Rokeach sobre

la comunicación de masas (1982) porque en esa lectura se combina acertadamente los fenómenos tecnológicos, la lógica del mercado y los efectos sociales. Estos autores argumentan que esta nueva prensa constituyó el primer medio de masas en la historia de Occidente:

un nuevo tipo de periódico, destinado a la amplía base de artesanos, mecánicos y comerciantes que integraban las incipientes clases media y obrera en la nueva sociedad urbana e industrial. Cuando se encontró la manera de financiar un periódico barato y de amplia distribución, y se idearon las técnicas para una mayor rapidez en las tareas de impresión y distribución, nació el primer auténtico medio de

masas, con el periódico que costaba pocos centavos (25).

De Fleur y Ball-Rokeach inciden en la interrelación dialéctica entre la sociedad y los medios de masas. Las condiciones políticas, económicas y culturales afectan la estructura y funcionamiento de los medios de comunicación de masas y viceversa. La comunicación de masas afecta las relaciones entre personas en una sociedad interpersonal (face to face). La comunicación de masas es una tecnología social que influye psicológica, social y culturalmente en la gente.

Siguiendo la argumentación de De Fleur y Ball-Rokeach, los cambios sociales que posibilitan una prensa de masas son los siguientes: en el orden político, la consolidación de la figura del ciudadano común; en el orden social, el ascenso de la burguesía y de las clases medias; en el orden tecnológico, la impresión más rápida y más eficiente, y en el orden educacional, la masificación de la educación: aprenden a leer y escribir sectores excluidos anteriormente (26- 57).

Aunque existían varios impresores y editores que habían ideado un periódico barato que se pudiese vender a las masas urbanas por ejemplar suelto y no por suscripción, será Benjamín H. Day quien con el New York

Sun y su lema “Brilla para todos” el 3 de septiembre de 1833 inició el nuevo

modelo de prensa de masas (59 y ss.). En este fundacional periódico se publicaban noticias locales, relatos de interés humano y hasta reportajes sensacionales sobre hechos insólitos, también incidió en el periodismo humorístico sobre casos presentados en tribunales. Por ello, su contenido era atractivo para el público obrero y los que recientemente habían aprendido a leer. Soportó críticas de los letrados tradicionales de la ciudad, quienes lo veían como una amenaza y una perversión del periódico ilustrado. Sin embargo, consigue vender 8,000 ejemplares en 6 meses (59).

El presupuesto tecnológico es la máquina de vapor que ya había sido acoplada a la nueva impresora rotativa. “La famosa impresora Hoe, cuya pieza central era un cilindro, pronto estuvo disponible en los Estados Unidos, junto a una gran cantidad de papel de prensa barato, fabricado con pulpa de madera” (60). La distribución de la prensa también se transformó de la suscripción mensual a la adquisición diaria: adolescentes voceaban el diario por las calles estableciendo rutas de ventas. Se amplía la circulación y se atrae a nuevos lectores porque se redefinen las “noticias” en función de los gustos, intereses y competencias de ese grupo social menos educado (se inicia el proceso que hoy se denomina “espectacularización de la noticia”). Benjamín Day ocupó las páginas de su diario con relatos de delitos, historias de pecado, catástrofes o desastres: buscaba la excitación y el entretenimiento de los lectores. En esta prensa popular prevalecía el entretenimiento y la información sobre la educación o el artículo de opinión. Por ello, el New York

Sun vendía 30,000 ejemplares diarios, cifra que rebasaba el total de todos los

comerciales y se creó el esquema tripartito institucional: el anunciante, los operadores de los medios y el público (61). Paralelamente, muchos intelectuales criticaban al periódico –como institución– por su superficialidad y distorsión en el XIX norteamericano (229 y ss.).

Dolores Jiménez y Elena Real no solo destacan la introducción de la máquina de vapor en la industria, sino la implantación y desarrollo de los sistemas ferroviarios en Inglaterra y gran parte de Europa facilitando la difusión de los diarios. Además, del desarrollo de los servicios de correos. Por ello, en Francia durante la Monarquía de Julio (1830 – 1848) esta revolución técnica generó un alto número de diarios (1995: 16). Sin embargo, el año de 1836 es emblemático por la aparición de dos diarios nuevos: Le Presse y Le

Siècle. El primero de ellos estaba dirigido por Émile de Girardin, quien ya

había intentado en reiteradas ocasiones la creación de un periódico competitivo y barato, además de poseer fuertes vínculos con escritores como Balzac, Dumas, el primer Sue e incluso George Sand. Esta sistemática inserción de las novelas de folletín en Le Presse catapulta a este diario al primer lugar con un tiraje de 13,631 ejemplares en 1837. Le Siècle de Armand Dutacq sigue el mismo proceso y ocupa el segundo lugar en tiraje el mismo año (17-18).

Este es el marco internacional que posibilita la aparición y desarrollo de

El Comercio desde 1839. No se puede comprender cabalmente el proceso de

la prensa peruana ni los orígenes de la novela en el Perú, sin atender a la ruptura radical que significó la estructura de este periódico y su firme voluntad de difundir textos narrativos en su sección “Folletín”.

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