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SCC Initiation and Propagation Mechanisms

2.11. Stress Corrosion Cracking

2.11.2. SCC Initiation and Propagation Mechanisms

La idea para este efecto me vino tras leer "Encoré" que aparece en la página 103 de MY BEST.

E

FECTO

Una carta, elegida libremente entre dos espectadores, aparece deletreando su valor y palo.

Comienzas mezclando una baraja, mientras dices que, en todos los mazos de cartas, siempre hay una que se coloca en su sitio. Por ejemplo, supongamos que esa carta es el Dos de Picas, pues contaríamos... uno, y dos, y a modo de ex- plicación retiras dos cartas del lomo de la baraja y las echas, una encima de otra, boca abajo sobre la mesa.

Luego deletrearíamos... "de Picas". Y aquí tendría que estar el Dos de Picas; mientras das la explicación, vas deletreando "de Picas", y echando, por cada le- tra una carta, sobre las que hay en la mesa.

Aunque las echas boca abajo, las muestras antes, para que se vea que son car- tas cualesquiera, y que el Dos de Picas no es la carta que aparece al terminar el deletreo. Pero como el Dos de Picas no es la carta... pues no está aquí.

Y ahora, entre dos espectadores, van a elegir una carta, uno escogerá el palo, y el otro el valor. Supongamos que eligen el Cinco de Tréboles. Se deletrea el Cinco de Tréboles muy claramente, y la carta que retiramos cuando decimos la "s" final, es el Cinco de Tréboles.

E

XPLICACIÓN Y DETALLES

La baraja va ordenada de manera muy sencilla. Se hace un paquete con las cartas de Corazones, boca abajo, y en orden del As al Rey, siendo el As la supe- rior. Sobre este paquete se colocan once cartas cualesquiera de los palos de Pi- cas y Diamantes.

Se hace otro paquete con los Tréboles, ordenados también del As al Rey. So- bre el mismo se colocan diez cartas cualesquiera de Picas y Diamantes.

Nos sobran cinco cartas que se colocan tres bajo uno de los paquetes y dos bajo el otro.

Se juntan los dos paquetes enfrentándolos cara con cara. Si, cogiendo el pa- quete resultante de manera que los Tréboles estén boca abajo, contamos cual- quier valor del 1 al 13, y luego deletreamos "de Tréboles", llegaremos al final del deletreo a la carta que hemos deletreado. Y si damos la vuelta al mazo para que quede arriba el paquete de Corazones, con once cartas encima, nos saldrá cual- quier carta de Corazones que deletreemos.

Es lógico, dado que "de Tréboles" se deletrea con diez cartas y "de Corazo- nes" con once, que son las que hemos colocado respectivamente sobre cada uno de los palos ordenados.

Compruébalo.

Por tanto sólo hemos de forzar Tréboles o Corazones. ¿Cómo lo haremos? Tenemos la baraja en la mano en posición de dar. Elegimos a dos espectadores, explicando que entre ambos nos van a ayudar a escoger una carta. Nos dirigi-

mos a uno de ellos y le pedimos que elija un palo cualquiera.

Si elige Tréboles o Corazones ya tenemos uno de los palos deseados. Si es Corazones dejamos claramente el mazo sobre la mesa.

Si es Tréboles, al dejar el mazo sobre la mesa lo volteamos sin que se note, para que quede listo para deletrear los Tréboles.

Pedimos al otro espectador que elija el valor y hacemos el deletreo. Teóri- camente hay un cincuenta por ciento de probabilidades de que esto ocurra, aun- que en la práctica la probabilidad es mucho mayor, ya que Corazones y Trébo- les son los palos más elegidos.

Si el primer espectador elige uno de los palos no deseados, supongamos que Picas, le decimos que ya tiene un palo de color negro, que elija otro de color rojo. Y decimos al otro espectador que por tanto a él le quedan los otros dos palos.

Hasta ahora la elección es totalmente libre y pueden ocurrir dos cosas. 1. Que uno de los espectadores tenga los palos deseados (Tréboles y Corazo

nes) y el otro los no deseados (Diamantes y Picas).

2. Que cada uno de los espectadores tenga un palo que nos vale para el efecto y otro que no nos vale.

V

EAMOS EL CASO

I

Sólo hemos de forzar el espectador que tiene Tréboles y Corazones y dejar que él mismo decida qué palo prefiere.

Recalcamos que cada espectador ha elegido libremente los dos palos que ha querido, y que ahora nos falta elegir también un valor.

Pedimos a un tercer espectador que señale libremente a uno de los dos es- pectadores que han elegido los palos.

Si señala al que tiene Tréboles y Corazones pedimos a este espectador que decida qué palo prefiere, y decimos al otro espectador que vaya pensando en un valor.

Si el tercer espectador elige al que tiene Picas y Diamantes, interpretamos su elección como si hubiese elegido al espectador que debe pensar en un valor.

Por tanto decimos a ese espectador que vaya pensando en un valor sin de- cirlo, y nos volvemos al otro, que eligió Tréboles y Corazones, pidiéndole que nos diga qué palo prefiere de los dos que ha elegido.

VEAMOS EL CASO 2

Como de uno de los espectadores nos vale el palo negro (Tréboles) y del otro el palo rojo (Corazones) hemos de decir al tercer espectador que decida qué co- lor prefiere, antes de que señale a uno de esos dos espectadores. Y una vez que lo sabemos, le forzamos el espectador adecuado como en el caso 1.

N

OTA

Si quieres evitar el forzaje explicado, puedes tener una segunda baraja en la que alternas las veintiséis cartas que te valen, con las otras veintiséis.

La extiendes de cara para que vean que es normal y mezclas en falso. Y aho-

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