“El concepto de desarrollo humano -siempre al decir del Profesor Jordi de Cam bra Bassols- no está separado del concepto de desarrollo sostenible, sino que lo incluye y lo complementa, y hay que entenderlo -en parte- como una respuesta al reduccionismo medioambientalista y a la desvirtuación ideológica de la idea de sostenibilidad que he denunciado en el apartado anterior (PNUD, 1998: 14). Por otro lado, es un concepto que se opone a la concepción neoliberal del desarrollo, que critica la globalización tal y como se está produciendo y que apunta - aun que que sea tentativamente- estrategias alternativas para el desarrollo de la huma nidad y del planeta en que ésta habita. El desarrollo humano -tal y como lo con ceptúan los Informes del PNUD (PNUD, 1990-1998)44- es un concepto en evolu ción, falto de una más rigurosa base teórica y de un modelo de desarrollo, y no exento de componentes ideológicos más que discutibles -especialmente en algu nas de sus dimensiones-. Sin embargo -y a pesar de sus limitaciones-, el esfuer zo realizado por el PNUD para la realización de estos informes debe ser valora do muy positivamente, dado que ofrece un marco de reflexión sobre el desarrollo del más alto interés.
El Administrador del PNUD ha definido el desarrollo humano como un desarro llo que no sólo genera crecimiento, sino que distribuye sus beneficios equitativa mente; que regenera el medio ambiente en vez de destruirlo; y que potencia a las personas en vez de marginarlas, ampliando sus opciones y oportunidades y per mitiéndoles su participación en las decisiones que afectan a sus vidas. El desarro llo humano está a favor de los pobres, a favor de la naturaleza, a favor del empleo y a favor de la mujer. (UNICEF, 1995: 745 46)- El término “desarrollo humano” sig nifica tanto un objetivo a perseguir, como el proceso de ampliación de las opor tunidades, como también el nivel de bienestar alcanzado. Así mismo, pretende ayudar a distinguir entre la formación de capacidades humanas y cómo se utili zan las capacidades adquiridas. (PNUD, 1990: 34).
Desde 1990 (PNUD, 1990: 33«) hasta 1998 (PNUD, 1998: 14), los informes del PNUD han insistido en que son tres las capacidades esenciales para el desarrollo humano: que las personas vivan una vida larga y saludable, que tengan conoci mientos y que cuenten con acceso a los recursos necesarios para tener un nivel de vida decente. Aunque se reconoce que el ámbito del desarrollo humano es mayor, pues los aspectos esenciales de las opciones de las personas van desde las opor tunidades políticas, económicas y sociales de ser creativas y productivas hasta el auto-respeto, la potenciación y la conciencia de pertenecer a una comunidad. Por otra parte, se indica que el desarrollo humano se relaciona con cuatro preocupa ciones mundiales: la visión integrada de los derechos humanos, en contra del es
44 Universität Rovira i Virgili, Anuaris, Inform es i Memdries Fuente: www.fcee.urv.es/serveis/cde/informes.html
45 UNICEF (1995): Estado Mundial de la Infancia 1995, Barcelona. 46 Fuente: www.undp.org
trecho enfoque de los derechos civiles y políticos; el bienestar colectivo, que exi ge unas formas responsables de desarrollo, en contra del individualismo excesi vo fomentado por el libre mercado; el lugar central de la equidad en el desarrollo humano, no sólo en cuanto a la distribución de la riqueza económica, sino tam bién en cuanto a capacidad básica y oportunidades para todos; y la sostenibilidad -satisfacción de las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad y las oportunidades de las generaciones futuras-, que implica equidad intrageneracional e intergeneracional.
En el informe de 1996 (PNUD, 1996: 62-63) se distinguen cinco dimensiones del desarrollo humano:
a) Potenciación, entendida como el aumento de la capacidad de las personas que entraña la ampliación de sus opciones existenciales, destacándose la par ticipación de las personas en la toma de decisiones para que sean agentes ac tivos de su propio desarrollo. Se determina como prioritaria la protección contra el hambre, la necesidad y la privación.
b) Cooperación de las personas en las comunidades en las que viven que permi ta arraigar el sentido de pertenencia a la comunidad. El desarrollo humano comporta una preocupación por la cultura, entendida como la forma en que las personas deciden vivir juntas. La cohesión social ha de estar basada en la cultura, los valores y las creencias compartidos.
c) Equidad, no sólo en términos de ingreso, sino en lo referente a capacidades básicas y oportunidades de vida. La equidad implica la no discriminación por razón de género.
d) Sostenibilidad, que como ya se ha dicho, implica equidad intra e intergene racional.
e) Seguridad, entendiendo por necesidades básicas de la seguridad el derecho a ganarse el sustento y la liberación de la amenazas de la enfermedad, de la marginación y de la represión.
Como puede apreciarse, el concepto de desarrollo humano -de la misma manera que el de desarrollo sostenible- es un concepto global y, por tanto, muy amplio y difícil de concretar y de definir. Hay que valorar muy positivamente la sencillez expositiva de los informes del PNUD, pues facilita su comprensión a sectores so ciales mucho más amplios que la élite de los “especialistas”. Pero esta sencillez corre el riesgo de convertirse en simplificación, especialmente cuando se está tra bajando con un concepto tan complejo y ambicioso. Su carácter difuso y, a veces, ambiguo es resultado de la falta de precisión conceptual. El problema se acentúa cuando se pretende operativizarlo a través de unas dimensiones mal definidas y sin un marco conceptual de referencia.
Otra cuestión derivada de las anteriores es el de la medición del desarrollo huma no. Pero hay que dejar claro que todo intento de confección de indicadores de de sarrollo humano será baldío si no se realiza a partir de un marco teórico adecua do y conceptualmente riguroso que permita unas definiciones operativas de sus dimensiones y una selección adecuada de las variables en ellas incluidas. Hay que tener presente, además, que muchas dimensiones del desarrollo humano -y qui zás las más importantes- tienen un carácter cualitativo y no son cuantificables. Al número lo que es del número: sin miedo a la magia del número, midamos todo aquello relevante que pueda ser medido; pero no caigamos en una cuantoffenia en
la que la maraña de cifras nos haga olvidar los aspectos esenciales de aquello que estamos observando.”