El número medio de transbordos por persona y viaje en Madrid es de 1,02, por lo que transbordar se considera como algo habitual. Este número difiere de la media de transbordos de la encuesta piloto, igual a 0,72, debido a que el porcentaje de estudiantes era mayor. Estos suelen vivir en el campus cerca de la universidad, por lo que sus trayectos no requieren transbordar. La Figura 7.7 muestra que el 23% de los encuestados no suele transbordar, mientras que el 77% realiza al menos una transferencia.
En Vitoria-Gasteiz, la media de transbordos por persona y viaje es de 0,32, significativamente inferior a la de Madrid. El 73% de los encuestados no suele transbordar y el 23% realiza una transferencia, mientras que únicamente el 4% transfiere en más de una ocasión.
El número de transbordo por persona en ambos casos de estudio debe interpretarse teniendo en cuenta que los puntos de reparto de tarjetas en la campaña de encuestas
eran lugares donde confluyen varias líneas de transporte y, por tanto, la probabilidad de que un encuestado transborde es mayor. Estos ratios serían presumiblemente menores de haber captado a participantes en las cabeceras de línea. No obstante, este hecho no tiene influencia en los resultados de los modelos estadísticos definitivos, pues se tiene en cuenta el efecto del atributo número de transbordos.
Figura 7.7. Porcentaje de encuestados por número de transbordos (Madrid y Vitoria-Gasteiz).
La diferencia entre el número medio de transbordos se debe, en parte, a la duración media del viaje puerta a puerta. En Madrid es de 39 minutos, que supone un incremento del 50% respecto al tiempo de viaje en Vitoria-Gasteiz, igual a 24 minutos. La Figura 7.8 muestra que en Madrid la duración de casi el 35% de los viajes es igual o inferior a 30 minutos. Tan solo el 5% de los mismos es inferior a 20 minutos, mientras que, en el extremo contrario, el 10% es superior a una hora. En cambio, en Vitoria-Gasteiz un 35% de los viajes tiene una duración inferior a 20 minutos, 10 menos que en Madrid, mientras que el tiempo total de viaje es mayor a media hora en tan solo el 15% de los mismos (Figura 7.9).
Figura 7.8. Distribución de los viajes según su duración (Madrid).
Figura 7.9. Distribución de los viajes según su duración (Vitoria-Gasteiz).
La Figura 7.10 muestra el tiempo medio que los encuestados dedican a las diferentes etapas del viaje en Madrid según el número de transferencias realizadas: acceso, caminando, de espera, en vehículo y dispersión. En general, el tiempo total de viaje aumenta a medida que el número de transferencias es mayor, mientras que el tiempo de acceso disminuye. El acceso al primer modo de TP y la dispersión se realiza a pie en el 95% y 99% de los casos, respectivamente, y en coche particular en el resto de casos.
En Vitoria-Gasteiz, el acceso al primer modo de TP y la dispersión se realiza a pie en todos los casos. El tiempo medio en vehículo disminuye ligeramente a medida que aumenta el número de transferencias (Figura 7.11). En cambio, los tiempos de
acceso y dispersión aumentan, lo cual puede indicar que la red de TP de Vitoria- Gasteiz no está optimizada para transbordar.
Figura 7.10. Duración media de las etapas del viaje por número de transbordos (Madrid).
Figura 7.11. Duración media de las etapas del viaje por número de transbordos (Vitoria-Gasteiz).
Es interesante reflexionar sobre las diferencias existentes entre el tiempo de viaje de puerta a puerta y la suma de los tiempos de las distintas etapas del viaje. A priori,
se presupone que el tiempo de viaje puerta a puerta es el que realmente emplea el encuestado en su viaje habitual, pues es el que más controla. Al indicar el tiempo que emplean, por ejemplo, caminando en un transbordo, revelan implícitamente la percepción que tienen de este tiempo.
En Madrid, la media del viaje puerta a puerta es de 39 minutos, mientras que la suma de tiempos revelados en las distintas etapas tiene una media de casi 49 minutos. Esto supone que los viajeros de Madrid penalizan el tiempo en un 25,6%. La Figura 7.12 muestra que el 90% de los encuestados penaliza el tiempo de viaje, de los que un 55,6% lo hace en más de 10 minutos. Por otra parte, tan solo el 20% de los usuarios que no realizan transbordos habitualmente penaliza el viaje en más de 10 minutos. El porcentaje de viajeros aumenta hasta el 60% cuando estos transbordan en dos ocasiones.
En Vitoria-Gasteiz se repite este comportamiento. La media del viaje puerta a puerta es de 24 minutos, mientras que la suma de tiempos revelados en las distintas etapas tiene una media de 30,5 minutos, lo que supone un incremento del 27,1%. El 85% de los participantes penaliza el tiempo de viaje y el 70% lo penaliza en más de 10 minutos (Figura 7.13). En general, los usuarios que transbordan habitualmente penalizan el viaje en mayor medida. El 25% de los usuarios que no realizan transbordos habitualmente penaliza el tiempo de viaje en 10 minutos, mientras que el porcentaje aumenta hasta el 50% en participantes que transfieren en una ocasión.
Figura 7.12. Diferencia entre la suma de tiempos de distintas etapas del viaje y tiempo total empleado de puerta a puerta (Madrid).
Figura 7.13. Diferencia entre la suma de tiempos de distintas etapas del viaje y tiempo total empleado de puerta a puerta (Vitoria-Gasteiz).
La penalización del tiempo de viaje depende en gran medida de la duración del viaje habitual. En este sentido, las siguientes figuras presentan el ratio entre la suma de tiempos de las distintas etapas del viaje y el tiempo empleado puerta a puerta según el número de transferencias.
En Madrid no se observan diferencias significativas entre los usuarios que transbordan una o dos veces, pero sí entre estos y los usuarios que no lo hacen (Figura 7.14). Los usuarios habituados a transbordar penalizan una media de 1,26 veces cada minuto de viaje, un 10% más que los usuarios que no transfieren, quienes penalizan cada minuto de viaje en 1,15 veces.
En Vitoria-Gasteiz, los usuarios que transbordan habitualmente penalizan el viaje en 1,77 veces, mientras que los que no transbordan lo hacen en 1,29 veces (Figura 7.15). Es decir, los usuarios que suelen transbordar penalizan el viaje un 37% más que los que no transfieren, lo cual difiere significativamente del caso de Madrid.
Figura 7.14. Ratio entre la suma de tiempos de distintas etapas del viaje y tiempo total empleado de puerta a puerta (Madrid).
Figura 7.15. Ratio entre la suma de tiempos de distintas etapas del viaje y tiempo total empleado de puerta a puerta (Vitoria-Gasteiz).
En cuanto a las actividades realizadas durante el viaje, se observa, por lo general, que aumentan si el tiempo medio en vehículo es mayor (Figura 7.16 y Figura 7.17). Este análisis se repitió considerando el número de transbordos, pero no se observaron diferencias significativas a las ya observadas. Es decir, las actividades realizadas durante el viaje también aumentan con el número de transbordos, relacionado directamente con el tiempo medio en vehículo.
En Madrid destaca que la mayoría de viajeros lee si el tiempo en vehículo es superior a 20 minutos, mientras que estudiar y dormir se realizan en mayor medida si el tiempo en vehículo es superior a una hora. En Vitoria-Gasteiz, la lectura es la tercera actividad que más se realiza en viajes cortos (tiempo en vehículo inferior a 40 minutos), mientras que en viajes largos dormir, escuchar música y utilizar el teléfono móvil tienen mayor importancia.
Figura 7.16. Actividades realizadas según el tiempo en vehículo (Madrid).