Barriers to Community Groups Developing Local Responses
4.29 The legal basis for the scheme of grants to voluntary housing bodies is contained in Section 6 of the Housing (Miscellaneous Provisions) Act
La arquitecta Gilma Mosquera Torres, entendía los palafitos como una manifestación urbana de la tipología arquitectónica predominante en las áreas rurales, en donde su construcción responde a diferentes condiciones y a la forma de apropiación del suelo. La arquitecta en su libro vivienda y arquitectura tradicional en el Pacífico13, soporta la idea que los palafitos consisten actualmente en la adaptación urbana de la vivienda rural típica como respuesta a una necesidad de vivienda que no logra ser satisfecha, pero que poco a poco han ido evolucionando configurándose calles y barrios que se integraron a la ciudad y que trasformaron la morfología general del asentamiento y el entorno natural. Cambios que corresponden a mejoras en las aspiraciones económicas y sociales de las familias y las migraciones de la población joven hacia grandes ciudades lo que significa una experiencia diferente en donde se percibe con una forma de habitar distinta, modificando la mentalidad de estos y mejorando sus condiciones y forma de vida.
Los asentamientos palafíticos, han llamado la atención de otros investigadores: Arquitectos urbanistas como Francisco Mustiel Granell y Carmela Gillarranz Runge analizaron los palafitos como hábitat milenario persistente y reproducible. Por otra parte Gilma Mosquera Torres y Jacque Aprile-Gniset han analizado los palafitos como patrimonio cultural afro y las posibles estrategias de mejora. Abogados como Amparo Ramos y Derly Sofía Guerrero; el oceanógrafo físico Larchin Rafael Steer, el economista Fabio Enrique y la sicóloga Sandra Rojas han aportado reflexiones entorno a las comunidades asentadas en construcciones palafíticas sobre los bienes de uso público, entre otros. Los palafitos han sido estudiados con un enfoque arquitectónico y sociológico, y ha permitido identificar las tipologías y la génesis de estos. A partir de estos estudios se han propuesto mejoras arquitectónicas que se convierten en gran apoyo para el proyecto que aquí se plantea, con variables sociales detectadas que permiten fundamentar el estudio.
Gilma Mosquera manifiesta que los asentamientos palafíticos responden a concepciones y prácticas arraigadas sobre modelos de habitar y construir. No obstante actualmente este tipo de asentamientos han sido considerados como patrimonio inmueble (algunas iglesias, capillas, escuelas) (…) que representan ideas e intereses externos y de cierta manera extraños para el pensamiento y los hábitos de las comunidades locales (Mosquera, 2010). El proyecto
“Reconocimiento de los valores culturales de los Afrodescendientes del Pacífico Colombiano y fortalecimiento de su identidad14” pretendió rescatar la valoración y difusión de patrimonio urbano y arquitectónico del Pacífico incluyendo la vivienda, la arquitectura, los modelos urbanos
13 2010, programa editorial Universidad del Valle. Primera edición
14 Este proyecto se realizó en el marco del programa de cooperación con poblaciones afrodescendientes
internacional para el desarrollo –AECID-, bajo la coordinación del arquitecto Ignacio Marín Eresta, que fue motivado por los resultados de las investigaciones realzadas por la arquitecta Gilma Mosquera y Jacques Aprile- Gniset
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y los componentes del ordenamiento territorial entendiendo este patrimonio cultural como expresiones materiales de los modos de vida y producción, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias de la población. Entre esas manifestaciones se encuentran los asentamientos y las viviendas construidos por las comunidades rurales y urbanas con el propósito de satisfacer necesidades habitacionales.15 Sin embargo la población de estos barrios se
considera como zonas marginales y pobres por sus carencias en el servicio de alcantarillado, las condiciones de los servicios sanitarios y la disposición directamente en las aguas de la quebrada. Asimismo carecen de equipamientos comunitarios y recreativos, y aunque hay redes de acueducto el servicio no es continuo y las acometidas están ubicadas enfrente de las viviendas obligándose la comunidad a abastecerse de los tanques de almacenamiento ubicados en la parte posterior de la vivienda. El servicio de recolección de residuos es ofrecido tres veces a la semana sobre las calles principales, sin ingresar al barrio. Lo anterior conlleva a que dispongan sus residuos en la quebrada presentándose situaciones de riesgo por las inundaciones que se presentan generalmente dos veces al año. En Quibdó, los barrios palafíticos se han desarrollado sin un proceso de planificación. La población cuenta con servicio de energía, pero las redes no son seguras en su cableado y en algunas partes del barrio están cerca de las cubiertas de las viviendas. Actualmente hay servicio de acueducto, pero acceden al servicio una sola vez en el día por tres horas.
En cuanto a la gestión del riesgo se han presentado ideas y conceptos que tienen como objetivo disminuir la vulnerabilidad y mitigar los impactos que resultan por los riesgos naturales cuando
se “activan16”, y se identifican algunas estrategias que se han implementado para incluir esta gestión en la planificación de asentamientos. Generalmente parten de políticas y estrategias, en donde los actores involucrados están articulados en pro de atender las emergencias que se han presentado en los distintos casos de estudio. Sin embargo, el riesgo no ha sido conceptuado de forma integral sino de manera fragmentada, de acuerdo al enfoque de cada disciplina involucrada en su valoración (Arboleda, 2001). La definición del riesgo debe ser multidisciplinar debido a que se trata de las consecuencias que pueden ocurrir en algún lugar en los aspectos sociales,
15 Financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y apoyado por la
Universidad del Valle y la Universidad del Pacífico. En el proyecto participaron en representación de la Universidad del Pacífico las siguientes personas: La Arquitecta Luz Stella Díaz Benítez, Coordinadora General del mismo en Buenaventura, la doctora Nersa Luisa Caballero Veloso, el Msc Daney Jesús Mina, la Especialista Flor Elena Núñez, la Egresada del programa de Sociología Diana Patricia Landázury, las estudiantes del programa de Arquitectura: Yulieth Paola Garcés Palacios y Yamileth Potes, lo mismo que los integrantes del grupo Salvaguardas del Patrimonio, ONIPA y fue un proyecto que benefició a un grupo integrado por 40 adultos mayores, quienes tienen conocimiento en el campo de la cultura local y además contaban con la disposición para compartir sus experiencias a niños y a jóvenes. Así mismo, se beneficiaron 40 niños y 40 jóvenes, todos ellos estudiantes de instituciones públicas de Buenaventura, quienes mostraron interés por tener un conocimiento más amplio sobre las manifestaciones culturales de la ciudad
16 Las causas que pueden llevar a una población a situaciones de riesgo están sin ser vistas puesto que son
fenómenos que se van forjando de forma silenciosa y es solo cuando hay algún acontecimiento que desencadenan; en muchos casos esto ocurre por el desequilibrio que hay en la relación hombre- medio.
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económicos y ambientales y de esa misma forma deben ser las respuestas a los riesgos que pueden haber en la zona de interés.
Se considera importante el análisis del riesgo por inundación como factor de decisión en la planeación urbana especialmente en una región que vive con el “agua en el techo”17 no solamente para prepararse y responder, sino evitar las grandes pérdidas económicas que usualmente se presentan, mejorar la forma de vida de la población objeto y potencializar las oportunidades que tiene la región.
El riesgo que persiste en el barrio Chambacú y que mayor incidencia tiene en la comunidad es el riesgo por inundación. Hasta el momento la comunidad manifiesta que no se han llevado a cabo acciones que permita mitigar las inundaciones. Sin embargo la población ha establecido mecanismos de adaptación al evento construyendo mezzanines o segundos niveles en las viviendas para subir los enseres del hogar, o simplemente usan cajas plásticas, ladrillos y madera para evitar que se mojen por efecto del agua que entra a las viviendas. Otros se trasladan o trasladan a los niños a lugares diferentes mientras los niveles del agua son altos y para acceder a las viviendas usan canoas18 así como para transportarse de un lugar a otro. Lo anterior son formas de acoplarse a las incomodidades por parte de la población, pero no resuelven las incomodidades de la comunidad. En el año 2009 se realizó el concurso nacional universitario de hábitat rural y urbano para la Mojana, -CONVIVE III Concurso de Vivienda Económica- en el cual se reconoce que la calidad y la calidad de la vivienda económica va en descenso, a pesar de las buenas intenciones de la ley 3 de 1991, que crea y reglamenta el Sistema de Vivienda de Interés Social y la Ley 388 de 1997, que reglamenta le reforma urbana. Se consideró que “una de las mayores causas de esta situación es que la vivienda está a merced de las leyes del mercado en la gestión y la construcción, lo que ha llevado a la reducción de las normas mínimas, a la precariedad de las dotaciones comunitarias y de los espacios públicos y al detrimento de la calidad espacial y constructiva de las viviendas”19. Ese año, el concurso escogió La Mojana por ser una región conformada por porciones territoriales de once municipios de Antioquia, Córdoba, Bolívar y Sucre, y caracterizada por ser parte de la planicie aluvial de la depresión momposina sobre la cual confluyen los ríos Cauca, Magdalena, San Jorge, Caribona y Nechí. Este complejo hidráulico conforma un sistema de ciénagas, quebradas, caños y humedales que desempeña un papel regulador de los caudales de los ríos constituyendo un reservorio natural de agua asociado a una gran biodiversidad de fauna y flora (Ortiz, Pérez &, Muñoz, 2007). Esta característica hace que el territorio se conforme por dos unidades, una zona de inundación y una zona emergida la cual ha sido susceptible de inundaciones ocasionales.
La anterior condición sumada a las grandes pérdidas ocasionadas por la pasada ola invernal, que averió infraestructura vial, de servicios y arrasó con hectáreas cultivadas, ha demandado la
17 Expresión muy utilizada en la ciudad de Quibdó, para referirse a los altos niveles del rio
18 Es un bote en madera relativamente pequeño que se mueve con la fuerza humana por medio del uso de palas. 19 Arq. Rafael Méndez, Revista Escala. convive III La Mojana. Pág. 9
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participación de organizaciones y la población. No obstante en el tema de vivienda hay muchas deficiencias que no han sido subsanadas y requieren del aporte de los profesionales. Está es una de las razones por las cuales convivE III llama la atención de las facultades de Arquitectura del país sobre las necesidades de plantear alternativas de vivienda que contemplen el tratamiento diferencial requerido para esta región (Ospina 2009).
Actualmente se propone un tipo de vivienda para territorios propensos a inundación, sin embargo no se puede desconocer que las condiciones para estas viviendas fueron dadas desde mucho tiempo atrás, en donde la cultura Zenú, para la planificación de sus territorios tenía un principio básico y era tener un equilibrio entre la dinámica hidráulica y las intervenciones de la población (Ortiz et al. 2007), lo que les permitió establecer las alturas adecuadas para establecer sus casas y cultivos, aprovecharon la riqueza faunística, acuática y de suelos, el potencial de fertilidad que tenían estas zonas. Siendo el agua un elemento clave de su desarrollo social, hoy se les conoce como culturas anfibias (Ortiz et al. 2007) por su capacidad de adaptación a las diferentes condiciones del territorio.
A partir de esto, se considera que a la hora de hacer planificación urbana y regional se debería estructurar asentamientos con valores como los que caracterizó a la cultura Zenú, la cual fue multifuncional, por la versatilidad para combinar diferentes tipos de actividades productivas y de vida; adaptable por su capacidad de acoplarse al cambio de las circunstancias y de los contextos sociales, culturales, ambientales y sostenibles. La capacidad para desarrollar formas de vida armónicas con el ambiente a fin de proteger y conservar sus recursos naturales es uno de los logros más significativos que esta cultura aportó a las actuales poblaciones inundables.
Al mejorar las condiciones de un asentamiento es importante identificar sus fortalezas y debilidades, y esta es la razón por la que se incluye la gestión de riesgo y ambiental como base importante para la planificación de los palafitos. Reinterpretar los asentamientos palafíticos permitirá identificar el fragmento que existe entre la gestión de riesgo y la planificación urbana. Anteriormente se entendía la planificación como una disciplina ejercida solamente por arquitectos e ingenieros que se enfocaban en el diseño y función del asentamiento, quedando por fuera otras disciplinas que estudian diferentes eventos sociales, ambientales, económicos, culturales que también transforman el territorio y modifican la visión de espacio que la comunidad imprime al lugar donde se asienta.
Entender la planificación como una dimensión multidisciplinar enfocada en la sociedad, da cabida al tema de la gestión de riesgo porque de alguna manera planificar el territorio implica gestionar los recursos económicos, naturales y el capital humano para obtener resultados enmarcados en el concepto de desarrollo sostenible.
Lo anterior considera necesario cambiar el enfoque de los proyectos de urbanización, con el objetivo de integrarse al entorno y a una articulación entre las organizaciones de emergencia y
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desarrollo. Los Planes de Ordenamiento Territorial no incluyen herramientas claras de gestión de riesgos como las listas de verificación de riesgos existentes y los mapas de vulnerabilidad. Algunos simplemente mencionan los riesgos y los ubican en mapas sin plantear estrategias de gestión. En este caso la arquitecta urbanista Christina Wenlser en el artículo titulado
“Integrando la gestión del riesgo, planificación urbana y vivienda social: lecciones de El Salvador” (2007), plantea que los mapas de riesgo son un eslabón perdido en la integración y en las políticas de ordenamiento y planificación territorial porque “Cada una de las organizaciones usan métodos diferentes, conceptos y criterios para elaborar mapas de riesgo, lo que dificulta su compatibilidad y uso para la planificación urbana/ territorial.” El artículo concluye asimismo que es importante evaluar las experiencias negativas de organizaciones con proyectos no integrales, que se debe dar un mayor énfasis de parte de las organizaciones para trabajar en el desarrollo municipal, para que se den cambios políticos a nivel nacional, y se logre promocionar el concepto de gestión del riesgo por parte de las organizaciones de asistencia internacional y regional.
En cuanto a la gestión ambiental, esta es una dimensión que presenta dificultades para ser aplicada en la planificación por ser considerada restrictiva debido a la idea que la preservación del ambiente no favorece el desarrollo económico y no todos están dispuestos a generar cambios en el manejo y consumo de recursos, promoviendo un nuevo marco de valor (Lozada, 2001) en donde los ecosistemas y el desarrollo económico y social sean parte integral del concepto de sustentabilidad. Sin embargo se reconoce como eje estructurante del ordenamiento territorial debido a que los territorios pensados ambientalmente evitan el saneamiento y hay una mejor valoración del medio y una conexión del habitante con la localidad. Gerhard Werner y María Elena Zúñiga, en el artículo Ordenamiento Territorial y Planificación Ambiental en Chile. (Santiago De Chile de 1995) soportan esta idea y plantean además que aunque la inclusión de los aspectos ambientales en la planificación pareciera complejizar los actuales lineamientos o metodologías de planificación nacional y regional, no se puede desconocer que es un desarrollo sustentable o en armonía con el ambiente y que posibilita el desarrollo con equidad. Se considera que es significativo entonces, concebir una política de ordenamiento territorial que incorpore la dimensión espacial y medio-ambiental para que se genere un marco de valores y acuerdos sobre el uso y manejo del territorio deseado de forma sustentable, dándole participación al gobierno y a los entes que gestionan el territorio, para que las herramientas ambientales y la legislación en este tema, reconozcan el proceso de concientización que hay actualmente en el mundo con respecto al cuidado que se le debe dar a los sistemas naturales y se pueda pronosticar sobre los impactos que suscita el desarrollo social.
Ahora bien, la planificación territorial que incluya procesos y actividades para la gestión ambiental debe proporcionar acciones en la mitigación de riesgos para asentamientos tan especiales como los palafíticos. Estos son una oportunidad para pensar territorios sostenibles en donde se pueda aprovechar toda su riqueza arquitectónica y cultural, y comprender que ambas
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gestiones están inmersas una en la otra y que tienen una finalidad en común con la planificación del territorio. La gestión se enfoca en unas mejores condiciones de vida, por lo tanto no debería ser excluido un concepto del otro y deberían ser tenidos en cuenta en las nuevas capacidades para definir proyectos de forma más esencial y estratégica, que sean conformes a los objetivos previstos, por su beneficio para la colectividad, identificando y calculando sus posibles consecuencias (Asher, 2007).
Finalmente, la inclusión de la gestión ambiental y de riesgos en la planificación territorial en los asentamientos palafíticos es una oportunidad para relacionar una serie de situaciones y conceptos que sirven en la generación de un conocimiento que pueda ser tenido en cuenta para otros y nuevos casos de estudio puesto que anteriormente han sido analizados la relación de cada una de las gestiones con la planificación territorial por separado; y particularmente se considera que aunque la gestión ambiental y del riesgo tienen procesos y actividades diferentes una es soporte de la otra y ambas buscan la prevención y mitigación de fenómenos adversos. Además la inclusión de estas temáticas puede constituirse una especie de puente integrador entre dos aspectos fundamentales de la gestión municipal, en cuanto a la planificación del espacio y los efectos que las actividades humanas tienen sobre dicho espacio.
Entendido esto, es válido pensar que promover una planificación territorial basada en la organización de los sistemas naturales, teniendo en cuenta la participación comunitaria podría ser una opción que genere mejoras sociales principalmente en comunidades con altos índices de necesidades básicas insatisfechas. La planificación territorio-ambiental invita a hacer nuevas reflexiones y a dar nuevas miradas hacia los procesos de desarrollo y a la aplicación de los nuevos enfoques en Quibdó. Lo anterior brindaría a los asentamientos palafíticos una oportunidad de ser atendidos con la posibilidad de tener nuevas condiciones sociales y urbanas, oportunidades, valores y fortalezas que permitiría que sea la misma población la que intente resolver la ambigüedad urbana y social por las que considerados marginales.