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EN APOYAR A NUMEROSOS ILUMINADOS Y VISIONARIOS

GRUPO DE FRAILES EN ACTITUD ORANTE,

detalle del sepulcro del franciscano Pedro Regalado, fallecido en 1456 en el convento de La Aguilera, Burgos.

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LA AVEN TU RA D E LA H I S T O R I A

social, milenarista, que se expresó por medio de la proliferación en toda Eu- ropa de obras literarias y gráficas en las que se abordaban los “peligros” de la nueva era, anunciados (al parecer) por múltiples y variopintos pronósti- cos. Fue un momento histórico en el que se difundieron numerosas inter- pretaciones mesiánicas y milenaristas de los acontecimientos.

En España este ambiente apocalíp- tico se tradujo en una expresión his- tórica: los “males de España”, emplea- da para denominar el período trans- currido entre 1497 y 1521. La muer- te del príncipe don Juan aquel año, y la de su hija póstuma poco después, dio inicio a aquella etapa tan dramática, contemplada por muchos de los con- temporáneos como un castigo divino. En 1524, Fadrique Enríquez, almiran- te de Castilla, describió aquellos años como un “açote diuino, causado por nuestros pecados”.

¿Cabe suponer en este contexto que la orientación de las reformas cisne- rianas no se vieron afectadas? Si se te- nía la sensación colectiva de que un castigo de Dios se estaba producien- do sobre España, ¿cómo interpretar- lo? y, sobre todo, ¿cómo aplacar sus con- secuencias?

Desde su exilio, los judíos expulsa- dos en 1492 –y muchos conversos for- zosos desde el interior del país– no se recataban en propalar que los males de España provenían de su injusta ex- pulsión en 1492. Cisneros, como era de esperar, encontró otra explicación. La ira divina no podía tener tal causa, sino otra muy distinta: permitir que los mu- déjares granadinos siguieran practican- do la fe de Mahoma.

MANO DURA EN GRANADA.Su durísi- ma intervención en Granada (1499- 1500), forzando a la conversión de mu- chos musulmanes y ordenando quemar miles de manuscritos árabes, ha sor- prendido notablemente a sus biógra- fos, pero su ansiedad a este respecto solo puede entenderse en la clave arri- ba descrita: había que dar una respues- ta a la ira divina.

Casi al mismo tiempo, el Cardenal inició sus dos grandes proyectos cul- turales: la Universidad de Alcalá y la Políglota. Es cierto que muchos franciscanos, imbuidos por el ilumi- nismo, oponían en sus sermones y es- critos la palabra a la escritura y la fe al estudio, abominando de la uni- versidad con la lapidaria frase “París mató a Asís”; pero en realidad no ata- caban a las universidades, sino a un determinado modelo de estudios, li- gado a la Sorbona y al tomismo, y que en Castilla estaba representado por la Universidad de Salamanca.

Cisneros, que había estudiado en Salamanca, comprendió que sin re- formar la vida cultural, la conventual fracasaría. Al restaurar la enseñanza en unas escuelas abandonadas en Al- calá de Henares (1499) buscaba re- crear una verdadera Civitas Dei, o Ciu- dad de Dios, bajo un esquema inno- vador: la teología sería la principal de sus facultades.

Al tiempo que en Alcalá se inicia- ba la construcción del Colegio de San Ildefonso, en el verano de 1502 Cis- neros reunió al primer equipo de eru- ditos para “entender en la traducción de la Bribia”. Estaban entre ellos Ne- brija, Diego López de Zúñiga, Her- nán Núñez de Guzmán, Pablo Co- ronel y Alfonso de Zamora. A ellos les encomendó restaurar a su primigenio

estado las sagradas escrituras, en sus lenguas originales, hebreo, arameo o griego.

No cabe duda de que esta fue la úl- tima etapa de su reforma espiritual y eclesiástica. Si los religiosos de- bían volver a la observancia, también la Biblia debería ser retornada a su es- tado original. El trabajo escriturario de sus colaboradores se basaría en el cotejo de varias fuentes manuscritas, que Cisneros reunió y que se guarda- rían después en la biblioteca del Co- legio de San Ildefonso. El arzobispo franciscano quizás recordara enton- ces que, siendo un estudiante en Sa- lamanca, había contratado a un rabi- no para aprender hebreo. ¿Podría su empresa sacra y tipográfica conjurar los males de España?I

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L A R E V O L U C I Ó N I N T E L E C T U A L D E C I S N E R O S

FERNÁNDEZ MARCOS, N.,Filología bíblica y humanismo, Madrid, CSIC, Instituto de Filología, 2012. GARCÍA ORO, J.,Cisneros: un cardenal reformista en el trono de España (1436- 1517), Madrid, La Esfera de los Libros, 2005. LADERO QUESADA, M. A.,La España de los Reyes Católicos, Madrid, Alianza, 1999. NIETO SORIA, J. M. (ed.),Gobernar en tiempos de crisis: las quiebras dinásticas en el ámbito hispánico, Madrid, Sílex, 2008. PÉREZ, J. (dir.),La hora de Cisneros, Madrid, Universidad Complutense, 1995.

SÁENZ BADILLOS, A.,Helenistas de Alcalá. La filología bíblica de los primeros helenistas de Alcalá, Estella, Verbo Divino, 2006.

BAUTISMO DE MORISCAS,por Felipe de Bigarny, 1519, relieve sobre madera policromada, retablo mayor de la Capilla Real de Granada (detalle).

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ué sucedió con los templos egipciosantiguos desde que se abandonó el culto a los dioses tradicionales hasta que el Servicio de Antigüedades empezó a ocu- parse de ellos a mediados del siglo XIX?

En términos generales, en un primer mo- mento fueron transformados en iglesias cris- tianas del credo ortodoxo copto tras haber sufrido distintos grados de destrucción. Algunos recibieron usos civiles, como edifi- cios públicos; esta es una situación me- nos frecuente porque un lugar sacralizado no suele perder este carácter. La mayoría, antes o después, quedaron abandonados. Implantada la islamización, la evolución económica, estratégica y social motivó el despoblamiento de algunos centros urba- nos y la aparición de otros. Esto implicó el abandono de unos espacios sagrados, al tiempo que obligaba en otros lugares al de- sarrollo de una arquitectura más adapta- da a las necesidades culturales de la nueva religión. Los gobernantes, haciendo gala del evergetismo, patrocinaron la construcción de estos edificios, muchos de los cuales

reemplearon los materiales de otros an- teriores, ya fueran paganos o cristianos.

El templo de Debod es un ejemplo signi- ficativo de la azarosa supervivencia de mu- chos de los santuarios del Egipto antiguo. Esto es así, en primer lugar, por el desco- nocimiento de sus vicisitudes desde que desapareció el culto a sus dioses titulares hasta que fue objeto de atención y una pri- mera restauración por los arqueólogos del Servicio de Conservación de las Antigüeda- des. Y, en segundo lugar, por la llamativa y conocida historia de su hundimiento pe- riódico bajo las aguas de la primera presa de Asuán y su desmontaje en los años se- senta y su posterior traslado a Madrid.

El proyecto epigráfico Tahut ha recu- perado el templo como documento origi- nal y fuente directa de datos mediante una nueva edición de sus textos –aún no con- cluida–, una primera copia sistemática de sus relieves –ya muy avanzada– y la ca- talogación de las inscripciones parásitas

conservadas en las paredes del monumen- to, así como de las alteraciones de origen humano. Pretendemos responder, con es- tas, a la pregunta inicial de este texto, ex- plorando la información que pueden pro- porcionar estos testimonios de la con- tinuidad de la vida alrededor de los santua- rios desacralizados.

El proyecto es una colaboración entre el Museo de los Orígenes madrileño, encar- gado de la conservación, estudio y di- fusión del monumento, y la Universidad de La Laguna. Hasta la fecha se han organi- zado cinco campañas, en las que han par- ticipado alumnos de las universidades de La Laguna y Autónoma de Madrid.

Aunque ocasionalmente han sido ob- jeto de alguna referencia, los numerosos grafitis antiguos que aparecen desper- digados por los muros del templo de De-

Lo s grafi t i s d e l

templo de Debod

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LE I D O

A R Q U E O L O G Í A E N T R E V I S T A A R T E C O N H I S T O R I A F I L O S O F Í A

INVESTIGADORES ESPAÑOLES DESVELAN EL SIGNIFICADO DE 180 INSCRIPCIONES GRABADAS EN LOS MUROS DEL MONUMENTO EGIPCIO, CON DATOS INÉDITOS SOBRE SU HISTORIA Y AZAROSA SUPERVIVENCIA

VÍA SACRA PILONOS.Se conservan dos de los tres originales.

7 3 LA AVEN TU RA D E LA H I S T O R I A TEMPLO DE DEBOD Parque de la Montaña c/ Ferra z c/ Irún c/ Pinto r Rosales c/ L uis a F da. MADRID Pza. de España 0 100 m N c/ Ve ntu ra R gu ez. Sala de la profecía Sala Mammisi Sala Uabet Vestíbulo Capilla de Adikhalamani Capilla de los naoi

Sala osiríaca Planta baja Terraza

Sala lateral norte Sala lateral sur

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L I B R O S E X P O S I C I O N E S C O N C U R S O P R Ó X I M O N Ú M E R O M I H É R O E

bod no habían recibido hasta la fecha una atención especial. La catalogación y análisis del conjunto de sus inscripcio- nes parásitas constituyen, por tanto, una completa novedad y proporcionan una fuente de información inédita sobre la his- toria del edificio.

Con el estudio en fase de conclusión, po- demos avanzar la cifra de unas 130 inscrip- ciones parásitas y tres tipos diferentes de otras alteraciones en sus muros, que ascien- den a unas 50. En total, alrededor de 180 señales de actividades humanas diversas sobre las paredes del templo.

Uno de los aspectos más significativos que se desprende del análisis de su distri- bución es la existencia de cierta “cohe- rencia temática”.

“AQUÍ ESTUVO...”.Naturalmente, no hay un plan preconcebido en su realización, pero parece evidente que las personas que hicieron un tipo determinado de actuacio- nes se sintieron atraídas por unas pa- redes más que por otras. Así, las marcas que calificamos como “cúpulas” solo se lo- calizan en las puertas monumentales, los testimonios coptos en el eje axial del tem-

plo, las inscripciones árabes en el primer portal, los pictogramas de cuadrúpedos en el segundo portal y en las fachadas exte- riores norte y oeste, mientras que los nom- bres de viajeros modernos se concentran en la capilla de los naoi. La pared occiden- tal del edificio es la única donde se re- piten, mezclados entre sí, un buen nú- mero de estos motivos.

Profundizar en la lógica de esta dis- tribución puede acercarnos a conocer algo más las razones que movie-

ron a los individuos que las

ejecutaron, de sus limitacio-

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SU CONSTRUCCIÓN,hace dos mil doscientos años, se atribuye al rey nubio Adikhalamani y al faraón Azakheramón, que lo erige en honor a sus dioses protectores Amón e Isis, que son los personajes centrales del santuario, junto a su esposa Mut. El templo posee añadidos de

la época de la dinastía ptolemaica y de la romano-imperial (ss. I a.C. y II d.C.). ACCESO CAPILLA DE ADIKHALAMANI. Es la parte más antigua y se conserva en su estado original. Está decorada con escenas que

representan al rey Adikhalamani adorando a los dioses y ofreciendo sacrificios. Esta capilla está consagrada desde los primeros tiempos al dios Amón. SALA MAMMISI. Aquí se celebraban las ceremonias de evocación del nacimiento del dios Horus. TERRAZA PLANTA BAJA

nes en el espacio del templo o inclu- so del estado de conservación de las diver- sas partes del edificio en el momento en que se realizaron.

A continuación proponemos un avance de alguno de estos grafitis y su relación con la historia de Nubia y del propio templo.

ÉPOCA PTOLEMAICA Y ROMANA.A fi- nales del I milenio a.C., la zona septentrio- nal de Nubia, dominada por la dinastía de los Ptolomeos, se conocía como el Do- descasqueno, la Tierra de los Doce “Sque-

noi” (un squenos era una medida griega

equivalente a unos 11 km). La región era considerada propiedad de la diosa Isis de Filae. El control de los reyes de Meroe debía de llegar hasta las proximidades de esta zona o incluso estar en contacto di-

recto con ella. Algunos de estos monarcas colaboraron, a finales del siglo IV a.C., en actividades constructivas en Filae y en el templo de Thot en Dakka. Se ha supues- to que estas muestras de devoción a Isis estarían ligadas a la existencia de una peregrinación anual de la estatua de la dio- sa a los distintos santuarios de su región. En 206 a.C., una revuelta en la Tebaida provoca la escisión del Alto Egipto respec- to a Alejandría. Los reyes meroítas aprove- charon la circunstancia para extender su dominio sobre todo el Dodescasqueno. Es

en ese momento, bajo Adikha- lamani (200-185 a.C.), cuan- do se erige en Debod la capilla que lleva su nombre y que es el núcleo central del templo ac- tual. La recuperación alejandri- na de la región significó la am- pliación del edificio bajo el me- cenazgo de los reyes macedónicos.

En esa intervención ptolemaica en el tem- plo, la devoción religiosa se unía al interés político. La zona se había convertido en una vía excepcional de tráfico de mercancías. Alejandría se proveía de productos exó- ticos africanos a través de la Baja Nubia; esta permitía también el acceso a las minas de oro del uadi Allaqui, reabiertas por la dinastía. La situación debió de ser de inte- rés también para Meroe, pues las relacio-

nes con el país del norte fueron buenas. Con la conquista romana de Egipto, la frontera quedaría consolidada en Maha- rraqa durante varios siglos. Debod se man- tuvo, por tanto, dentro del territorio del Im- perio, en un espacio de próspera acti- vidad económica.

Durante este período el templo se man- tuvo en uso. El ritual de culto diario y, po- siblemente, también la procesión anual de Isis tenían su marco en las cámaras in- ternas y, para algunas actividades, en el es- pacio público exterior. Creemos que al-

gunos de los grafitis fueron he- chos en ese momento. En su identificación hay que tener en cuenta una premisa básica: al interior de los templos egipcios solo podían acceder los sacer- dotes, tras un proceso de pu- rificación individual y habiendo cumplido unas normas estrictas de indu- mentaria y comportamiento social. En con- secuencia, los grafitis de esta cronología solo pueden hallarse en el exterior, en los espacios donde tuviera acceso la población.

El grafiti en que se lee “t.p..s....μa (to- proskinema, ‘veneración’)”, ubicado en la cara externa del portal del segundo pilono, cumple esta regla. El propio signi- ficado del término indica que se hizo cuan- do aún la deidad objeto de fidelidad residía en el in- terior del santuario. El uso de la lengua griega no puede extrañarnos. Tras la conquista macedonia, la sociedad egipcia se había ido convirtiendo en bilingüe, con una presencia en aumen- to continuo del griego; la conquista ro- mana no supuso un cambio significativo en esa tendencia.

LA BAJA NUBIA BAJO CONTROL NÓMA- DA.A mediados del siglo III, se produce el fortalecimiento y paulatino establecimien- to de tribus nómadas o seminómadas en la Baja Nubia y el desierto circundante. Es- tas habían adquirido capacidad de mo- vilidad tras la adopción de los dromedarios

ARQ U E O LO G Í A