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Mientras la discusión de la Bienal de México de 1960 evidenciaba nuevos artistas y el posicionamiento de la crítica de arte, los Festivales de arte en Cali se convirtieron en el mejor escenario para que la mayoría de los artistas pudieran exponer sus obras. En aquellos Festivales la preocupación ya no se centraba en el arte como lo fue en la discusión de la Bienal, sino que hubo una intención de extender el arte a la mayoría de la población. Este evento gratuito auspiciado por el Estado, se realizaba anualmente con el fin de llevar diferentes actividades culturales como el teatro, la opera, el arte, la música, el cine, la danza, la poesía, etc., a todos los públicos. Su principal objetivo era llevar la cultura a todas las personas que por su condición

52 económica no tenía el dinero para acercarse a ella. “Propósito fundamental de este certamen en el de hacer un balance conjunto de las diversas artes colombianas en el momento actual, para que la dualidad del público y críticos emita juicios que ayuden a orientar en la busca de las causas de una cultura nacional.”59

Para Juliana Galindo, el Estado miraba al artista como promotor de la cultura tanto a nivel local como internacional, por lo que financió tanto los Festivales de Arte como

los Salones Nacionales. “De alguna manera, las estructuras políticas vieron en el artista un actor potencial en el contexto de las relaciones internacionales entre Colombia y el resto del mundo, al igual que como creadores de la imagen de su país.” (Galindo, 2004, p 19.20) Sin embargo, cabe resaltar que aquel apoyo Estatal fue mínimo en comparación con otros países latinoamericanos. Si bien los Festivales de Arte se realizaron anualmente, el soporte que brindaba el gobierno fue escaso no sólo porque se encontraba preocupado por mejorar la economía, sino también porque su visión estaba fija en la recuperación de la confianza del pueblo colombiano.

A pesar del insuficiente apoyo Estatal, gracias a la labor de Fanny Mickey como coordinadora general del festival y al apoyo del público, se inauguraron las

actividades culturales de 1968 con la entrega del Museo de Arte Moderno “La Tertulia”, donde se realizaron exposiciones de artistas importantes como Alejandro Obregón, Pedro Alcántara, Hernando Téllez, David Manzur, Augusto Rendón, María Teresa Negreiros, entre muchos más. Además, se hizo una programación cultural con entrada gratuita a varios barrios pobres que tuvieron la oportunidad de ver espectáculos de teatro, poesía, cine, ballet, etc.60

Pero antes de la entrega del museo, el festival de arte asumiría desde 1965 un tono más popular, en la medida que las actividades culturales eran llevadas a los barrios

más pobres y aislados de la ciudad. “El incremento de lo popular, especulando la

59El Tiempo(1961, 25 de Junio) “El Primer Festival Nacional de Arte”, Bogotá, p 13

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presencia del gran público en los espectáculos programados gratuitamente, ha sido preocupación del festival. El interés de este gran público delante del festival confirma la labor de acercamiento propuesta año tras año.”61Aunque el Estado tuvo

la intención de llevar el arte a una gran capa de la población, era evidente que la relación entre artista y espectador era casi nula o en su defecto no había. Por lo tanto, algunos intelectuales crearon los Festivales de Arte Vanguardia no sólo con el objetivo de exponer las obras de los artistas comprometidos con la realidad del país como Pedro Alcántara, Augusto Rendón, Carlos Granada, etc., sino también para crear un verdadero vinculo con el público.

A partir de 1964, los poetas nadaístas Gonzalo Arango y J. Mario junto con algunos artistas como Pedro Alcántara y Norman Mejía organizaron los Festivales de Arte de Vanguardia en contraposición a los festivales auspiciados por el Estado, con el fin de expresar un sentimiento anti-estatal además de rechazar la mentalidad de los otros artistas preocupados por la venta de sus obras. Para Jaramillo, los Festivales de Vanguardia se realizaron con la intención de rebelarse contra el gobierno y crear obras desconcertantes que impactaran al espectador. (2002, p 8) Según esta escritora,

“Es interesante observar cómo la palabra vanguardia sustituye en los años sesenta a la expresión arte moderno que había prevalecido hasta entonces, para denominar las manifestaciones que creaban renovación en el campo de la plástica. Los artistas tienen toda la intención de rebelarse contra el establecimiento y realizar obras que rompan parámetros concesivos y que creen desconcierto en el espectador.” (2002, p 8)

Según Alcántara, los Festivales de Vanguardia se dirigían a todos los públicos con el objetivo de denunciar, ya que estos no sólo permitían que las personas contemplaran sus obras testimoniales y que se generaran nuevos espacios para la transmisión del mensaje, sino también reflexionaran sobre su realidad. (Entrevista, 2010) Lo cual se

54 confirma con la exposición conocida como Testimonios de 1966, donde participaron Pedro Alcántara, Augusto Rendón, Carlos Granada, Norman Mejía y Darío Morales con el fin no sólo de dar a conocer su denuncia, sino establecer un grupo que creara conciencia social. (Alcántara, Entrevista, 2010)

La gira comenzó en Cali, pasó por Venezuela donde el grupo “El techo de la Ballena”

coordinó la exposición hasta llegar a la Habana. El catálogo de la gira dedicado a Camilo Torres, exponía algunos de los testimonios que compilaron Orlando Fals Borda y el padre Germán Guzmán en su libro La violencia en Colombia, publicado en 1962. (Pini, citado en Arango, 2004, p 88). Si bien para algunos la gira tenía un significado netamente político, para los artistas era una exposición que no sólo los acercaba al espectador, sino también les permitía expresarse artísticamente sobre política. Para Rendón, ésta gira tuvo como propósito denunciar lo que callaba el Frente Nacional a través del un arte contestatario que analizara y cuestionara la realidad de aquel momento. Gracias a la juventud de los artistas, la gira tomó un carácter democrático que a través de charlas y conferencias, buscaba hacer reaccionar al público. (Entrevista, 2010). Esta gira no sólo demostraba una crítica explicita contra el Frente Nacional, sino también un espacio donde el giro artístico tomaba verdadera forma, creando de esta manera, nuevos pensamientos sobre lo políticamente correcto e incorrecto. Según Medina, la gira cedió al subjetivismo y los temas fueron tratados políticamente, lo que generó de alguna manera un peligro para el Estado, porque los artistas comenzaban a expresar su inconformismo político a través de obras públicas. (1978, p 518)

La escasa ayuda estatal y la marginación que vivieron los artistas comprometidos por parte de algunos periódicos, los obligó a buscar espacios donde comunicar sus mensajes. Tanto los Festivales de Vanguardia de Cali como la gira del 66 exponen

una noble intención por parte de los artistas preocupados por “democratizar” el arte y

comunicar sus mensajes. Aunque el principal objetivo de algunos artistas como Augusto Rendón de llevar el arte a los menos favorecidos y a los campesinos, se vio

55 frustrado por la realidad del país, cabe destacar el impulso que se desarrolló a través de estos espacios, ya que muchas personas tuvieron la oportunidad de observar las obras. (Entrevista, 2010)

Aunque los Festivales de Arte auspiciados por el Estado y los de Vanguardia organizados por los nadaístas procedían de diferentes raíces, el principal objetivo de ambos fue reducir la brecha entre artista y espectador. El primero por ser estatal creaba ciertos discursos, que garantizaba la estabilidad y popularidad del gobierno, mientras que los segundos tenían la fiel intención de cuestionarlo y denunciarlo. Pero

al mismo tiempo, estos espacios no sólo tuvieron la intención de “democratizar” el

arte, sino que a través de ellos la relación entre artistas y espectadores mejoró a tal punto que muchas personas reconocían a los artistas como representantes del pueblo.

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