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Second Gaussian component intensity histogram matching

Dataset 3: Daphnia tracking

4.2 Proposed Cell Micrograph Pre-processing

4.2.3 Second Gaussian component intensity histogram matching

¿Cuántas veces has visto la película Pretty Woman? Todos la hemos visto por lo menos una vez y hemos disfrutado al ver a Julia Roberts ir de tienda en tienda de superlujo, para salir cargada de bolsas y de sueños.

Bienvenida al capítulo del lujo y la alta costura, donde te animaré a gastarte tus ahorros en un 2.55 de Chanel, en unas bailarinas de Lanvin, en el black dress de Balenciaga o en lo último en zapatos de Jimmy Choo.

Existen piezas llamadas básicos o fondos de armario (del que ya hablamos), que no tienen fecha de caducidad porque nunca pasan de moda, es más, algunos incluso ganan valor. Pero para llegar a un capricho de este nivel hay que invertir.

No es cierto que sólo pagues por un nombre. Pagas también por la calidad, los acabados y las texturas. Son esas piezas que compras rodeada de un clima muy especial, que ya empiezas a vivenciar al entrar en una tienda Louis Vuitton para salir con su espectacular bolsa, en cuyo interior atesoras su modelo Speedy o el Keepall. Es una experiencia que te recomiendo, lo más parecido a lo que sentiste viendo Pretty Woman, un subidón de autoestima que —cuidado— puede causar adicción.

La compra del lujo es ilusión y es fantasía. Es una sensación como de euforia contenida, que rodea al objeto deseado de un aura especial que no perderá con el transcurso del tiempo.

Si decides que tu compra de lujo (o la primera de ellas) será un bolso, insisto en que inviertas en el Muse de Yves Saint Laurent, un básico muy útil que no sólo te aportará elegancia, sino versatilidad. Lo podrás combinar con todo y te servirá tanto de día como de noche, para ir al trabajo o asistir a una fiesta sin que sea imprescindible pasar antes por casa para cambiarlo por una pochette.

«Algunas personas piensan que el lujo es lo opuesto a la pobreza. No lo es. Es lo opuesto a la vulgaridad.»

Coco Chanel

En equilibrio con tu presupuesto, lo más fashionista que te recomiendo es el clásico Chanel 2.55, que vale su peso en oro y jamás pasará de moda. Podrás estar con él las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año, siempre que hayas elegido su versión de piel. Antes de decidirte por la versión de tweed, piensa que su uso

se limitará al otoño-invierno.

Si te atraen las pieles exóticas, puedes optar por verdaderas joyas artesanales. Los clásicos bolsos de cocodrilo son carísimos; los que proceden del Nilo son aún más caros que los que vienen de Louisiana (EE.UU.). Si no quieres renunciar a uno de cocodrilo pero tampoco quieres arruinarte, busca uno que proceda de Vietnam, algo inferior en calidad pero sobre todo en precio. La piel de cocodrilo hace que los complementos mejoren con el tiempo, así que no dejes de invertir en una de las piezas clave de Ethan Koh, buen proveedor de marcas como Hermès, Bottega Veneta o Prada.

No olvides tampoco al diseñador Peter Nitz, del que también te he hablado, con sus creaciones TDF (to die for, para morir por ellas), piezas únicas hechas a mano y por encargo. Los bolsos de este diseñador se destacan por sus broches hechos de diamantes rosa, que encontrarás en los modelos Bow Bag, una línea vintage que consigue en subastas o mercados de lujo antiguos.

Por fin, no dejes de lado la posibilidad de ahorrar y conseguir un bolso Birkin de Hermès. Para ello, tendrás que ponerte en su lista de espera. Tardará, pero cuando llegue te acompañará toda la vida. Sus tonalidades son irresistibles: marrón chocolate, naranja Hermès, rojo...

«El espíritu es el secreto de toda belleza. No hay belleza que sea atractiva sin espíritu.»

Christian Dior

De los bolsos, te propongo que pasemos a las chaquetas. Las clásicas chaquetas de

tweed de Chanel son infalibles. Su precio es elevado, pero están confeccionadas con

esmero y con materiales de primerísima calidad, y tiene detalles de calidad que no están a la vista, como una cadena interior de metal para hacer peso en el forro. Las costuras son de una perfección rayana en la obsesión.

Un vestido de Balenciaga de corte clásico, sin mangas y que llega hasta las rodillas — como el que luce Audrey Hepburn en la película Desayuno con diamantes— se ciñe a tu cuerpo con una precisión artística. Es un vestido para siempre.

En cuanto a zapatos, una inversión segura son los Privé de Louboutin en cualquiera de sus colores, o los Maniac de Brian Atwood. También vale un clásico de Jimmy Choo de tacón medio y punta negra, cómodo y rebosante de glamur, que te hará sentir elegante y sexi en una gran fiesta o en una simple cena.

Pero si quieres sentirte única, súbete a los Mary Jane del dios de los zapatos, Manolo Blahnik (recuerda mi tercer MandaVíctor). Es un creativo incansable, que afirma que le encanta la gente atrevida. Sobre mí y mis tacones ha dicho: «Víctor es un hombre joven

y valiente. ¿Por qué no debería llevar tacones si quiere llevarlos? Su ropa está bien conjuntada y los zapatos le quedan bien.» ¡Gracias, Manolo!

Tu pelo también merece un toque de lujo. Invierte en un kit de belleza capilar de la marca GHD. Sus stylers (planchas) con base de titanio y porcelana te aportarán un resultado increíble, similar al de los profesionales de los mejores salones de belleza. GHD dispone de una extensa colección en cuanto a modelos y tamaños y el resultado te sorprenderá cualquiera que sea el tipo de pelo que tengas o desees conseguir: liso, rizado, con ondas o bucles.