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individuals for working the event including the source of funds used to

SECTION: 5 LICENSED FACILITY REQUIREMENTS

que se opongan a la presente ley.

Montevideo, 15 de mayo de 2012. RICARDO EHRLICH".

Anexo I al Rep. N° 872 "CÁMARA DE REPRESENTANTES

Comisión de Educación y Cultura

INFORME EN MAYORÍA Señores Representantes:

Nuestro país tiene una deuda histórica con la for- mación docente, que en la mayoría de los países de América Latina es de carácter universitario. La peri- pecia histórica ha querido que este sea un tema eter- namente postergado con consecuencias negativas para el cuerpo docente y la educación en su conjunto.

Desde el siglo XIX hasta nuestros días la forma- ción docente en sus tres ramas históricas, el Magiste- rio, el Profesorado y la Enseñanza Técnica, ha evolu-

cionado desde diversidad de ámbitos institucionales, con fuertes cambios y virajes, fruto de las circunstan- cias políticas de nuestro país. A esta evolución hay que sumarle la enseñanza de Educación Física, que ha tenido peripecias similares y la Educación Social, recientemente reconocida como parte sustancial de la Educación No Formal.

El gobierno de Joaquín Suárez, el 14 de julio de 1849, decreta la instalación de la Universidad de la República, comprendiendo la enseñanza primaria, secundaria y la científica y profesional.

Es bajo el influjo de José Pedro Varela que en el año 1877 se crea la Dirección General de Instrucción Pública a través de la Ley General de Educación Común, te- niendo entre sus cometidos expedir el título de Maestro. Por esa época se crearon el Internato Normal de Señori- tas y el Internato Normal de Varones, dirigidos por María Stagnero de Munar y Joaquín R. Sánchez, respectiva- mente. Una formación de tres años y contar con quince años eran los requerimientos mínimos en esta época. En 1918 se crea el Consejo Nacional de Educación Pri- maria y Normal que retoma esta función, comenzando a establecer Institutos Normales en diversos puntos de nuestro país. Hacia 1962 se fundó el Instituto Magisterial Superior con el objetivo de brindar estudios de posgrado para maestros. Tempranamente el magisterio contó con una institucionalidad que aseguraba la formación profe- sional de maestros y maestras.

Por su parte la Educación Secundaria se desarrolló con los influjos de Francisco Antonio Berra y Dr. Alfre- do Vázquez Acevedo, que desde la Sección Estudios del Ateneo y la Universidad de la República procuraron su estructuración. En 1935 la dictadura de Terra creó el Ente Autónomo Educación Secundaria, quitando a la Universidad esta función. En ese proceso se creó la Sección Agregaturas. Los aspirantes debían especiali- zarse dos años y realizar una práctica al lado de do- centes destacados. El 2 de julio de 1949 se aprobó la Ley Nº 1.285, sustituyendo esta Sección y creando el Instituto de Profesores Artigas, dirigido por Antonio Grompone, estableciendo un sistema sobre la base de las asignaturas pedagógicas, las relacionadas con su materia y la práctica docente.

En relación a la Enseñanza Técnica, hacia 1919, se crearon los Cursos Normales para la Formación de Ma- estros Industriales. La enseñanza técnica se encontraba en la Dirección General de la Enseñanza Industrial. Fue sustituida por la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU) fundada en 1942, a la que el Decreto Ley Nº 10.335, de 3 de febrero de 1943, otorgaría autonomía. En el año 1962 se creó bajo su órbita el Instituto Normal

de Enseñanza Técnica (INET), con cursos de cuatro años de duración, para formar Maestros Técnicos en Electricidad, Mecánica, Carpintería, Dibujo Técnico, Vestimenta, Gastronomía, Electrónica y Electrotecnia. En Uruguay la Educación Física se desarrolla a principios del siglo XX, en las Plazas de Deportes de la Comisión Nacional de Educación Física (CNEF) y en los liceos departamentales que incluían "Ejercicios Físicos" o "Gimnasia". El 3 de mayo de 1939 se dictó el Decreto de creación del Curso para la Preparación de Profesores de Educación Física como dependen- cia de la CNEF. En la década de 1950 cambió el nombre del Curso por el de "Instituto Superior". En 2004 comienza a funcionar el nuevo plan de Licencia- tura en Educación Física, que se divide en tres áreas académicas -técnico profesional, ciencias de la edu- cación y ciencias biológicas-, incrementando sustan- cialmente la carga horaria deportiva. En 2006 se con- creta el traslado a la UdelaR; el proyecto prevé su permanencia en esa dependencia, mientras que la ti- tulación de profesor de Educación Física será otorga- da por la nueva institución.

El proceso fundacional de la carrera profesional de Educador Social tiene su origen en "La Escuela de Funcionarios" del actual Instituto del Niño y Adoles- cente del Uruguay, antecesora del actual Centro de Formación y Estudios. Concebida en la década de 1950, tuvo actividad entre 1973 y 1976, fue clausura- da por la dictadura y reabierta en 1987. En 1997 se reestructura como Centro de Formación y Estudios orientado a todo el Sistema Infancia y adquiriendo carácter terciario. En la actualidad depende del Con- sejo de Formación en Educación y se estima conve- niente que se transforme en una Licenciatura en el contexto de la Universidad de Educación.

En 1970 el Poder Ejecutivo interviene los tres en- tes autónomos, en un contexto político y social de du- ros enfrentamientos y crisis institucional. Hacia 1972, la Ley Nº 14.101 los suprime y crea el Consejo Na- cional de Educación (CONAE) que los regirá y admi- nistrará. La dictadura, ya en 1975, interviene el CO- NAE y crea la Comisión Supervisora de la Enseñan- za, integrada por Generales. El cuerpo interventor, el 20 de enero de 1977, crea el Instituto Nacional de Docencia (INADO) con los Institutos Normales, IPA e Instituto Magisterial Superior, denominando a los mismos como Centro I, II y III, respectivamente.

Recuperada la democracia en el año 1985, la Ley de Emergencia Nº 15.739, crea un nuevo ente autó- nomo, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que incluía al Consejo de Educación

Primaria, al Consejo de Educación Secundaria y al Consejo de Educación Técnico Profesional. La forma- ción docente pasa a depender orgánicamente del Consejo Directivo Central, que en 1986 crea el cargo de Director Ejecutivo del Área de Formación y Perfec- cionamiento Docente.

Desde la década de los noventa, los cursos de formación docente de magisterio, profesorado e INET reducen sus años de duración. Los recientemente creados Centros Regionales de Profesores -bajo la órbita del Centro de Capacitación y Perfecciona- miento Docente- y los Institutos Normales llevan la formación docente a tres años, vale decir que en el IPA y los IFD la formación permanecía con una dura- ción de cuatro años. Simultáneamente en el año 2001 el INET pasa sus cursos a un año.

Desde 2005 se agrupa la diversidad de propuestas en la Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente y se desarrolla en clave participativa el Plan Nacional Integrado de Formación Docente. A su tiem- po reabre el Instituto Normal de Enseñanza Técnica en las orientaciones de Electrotecnia, Electrónica, Mecánica Industrial, Mecánica Automotriz e Informáti- ca. Con la perspectiva de elevar las exigencias a un plano universitario, se crean Departamentos Acadé- micos y se establece el IPES, para la formación de posgrado. En este período se crea el actual Consejo desconcentrado, Consejo de Formación en Educación (CFE), con la prospectiva del pasaje a un nuevo ente autónomo que desarrolle la formación docente en una nueva exigencia y características universitarias. Es en ese contexto que en 2013 se eligen los representan- tes de estudiantes y docentes en el mismo.

Un largo debate en torno a la necesidad de transfor- mar la formación docente a un plano universitario, se ha desarrollado en nuestro país, desde los primeros proce- sos de institucionalización. Particularmente y más cer- cano en el tiempo la XII Asamblea Técnico Docente de Formación Docente realizada en Salto en junio de 2006, se propone avanzar en este sentido. En el contexto de la realización del primer Congreso de la Educación "Ju- lio Castro" y la discusión de la Ley General de Educa- ción, se plantea por parte de este sector social el pro- yecto de una Universidad Nacional de Educación públi- ca, gratuita, autónoma y cogobernada.

En el contexto de la comisión interpartidaria de elaboración de la ley Orgánica de la Universidad Tec- nológica y fundamentalmente luego de la aprobación del proyecto, se visualiza la seria posibilidad de arri- bar a acuerdos políticos y sociales que conformen la tercera universidad pública.

Hay que destacar el activo rol que han jugado las instituciones educativas en la elaboración del presen- te proyecto, particularmente los entes autónomos de la enseñanza.

En primer lugar, en la elaboración del informe de la Comisión de Implantación del IUDE, presentado el 8 de febrero de 2010, conformada por representantes de la Universidad de la República, la Administración Nacional de Educación Pública, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay y el Ministerio de Educación y Cultura.

En una segunda instancia, la Comisión Coordina- dora del Sistema Nacional de Educación Pública, con la misma conformación institucional, ha realizado una serie de valoraciones y aportes de naturaleza sustan- cial recogidos en el proyecto a consideración.

La formación docente universitaria en la región Los países de América Latina cuentan con una di- versidad de trayectorias en relación a la formación docente. Es posible encontrar varios ejemplos de uni- versidades pedagógicas o de educación de carácter público en nuestro continente.

En México la Universidad Pedagógica Nacional data de 1978, tiene 78 unidades y 202 subsedes y otorga títulos de grado, diplomas, especializaciones y posgrado. En Cuba existe una sede central de la Uni- versidad de Ciencias Pedagógicas para la Educación Técnica y Profesional donde "En las carreras pe- dagógicas, el modelo de la universalización se sus- tenta en la ubicación de los estudiantes en (...) cen- tros docentes considerados como micro- universidades, bajo la atención de los tutores que los acompañarán en toda la carrera". Otra experiencia reconocida es la de Venezuela, que cuenta con la Universidad Pedagógica Libertador (UPEL) "es una institución pública de cobertura nacional, la cual a través del ejercicio innovador, pertinente, eficaz y efi- ciente de sus funciones de docencia, investigación y extensión", de carácter público y nacional, conforma- da por instituciones provinciales y rurales. A su tiem- po Colombia tiene la Universidad Pedagógica Nacio- nal, que otorga títulos de grado y posgrado, en forma similar al proyecto planteado y con lo cual acordamos en forma total, "las carreras de grado equivaldrían a la de Maestro, Educador Social, Recreador, Profesor de Educación Física, Profesor de Matemática, etc.". También Honduras desde 1989 cuenta con la Univer- sidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, con treinta mil estudiantes y de carácter nacional. Recien- temente, en el año 2007, El Salvador aprobó el Plan Estratégico Institucional 2007-2011 sobre el que está

basado la Universidad Pedagógica de El Salvador. Por último, recientemente en Argentina, se aprobó la creación de la UNIPE, Universidad Pedagógica que tiene básicamente una influencia provincial en Bue- nos Aires.

Fundamentos

La educación es un aspecto estratégico de un país que busca profundizar el desarrollo social, económico y cultural en el marco de un proceso democrático. La jerarquización, el fortalecimiento y la profesionaliza- ción de los especialistas que se desempeñan en el sistema educativo es una prioridad. Este proceso no solo se desarrolla desde la remuneración, que es un aspecto clave en la consideración social de una pro- fesión, sino en las posibilidades de ofrecer una buena educación en la formación docente de base y a lo lar- go de toda la vida.

Uruguay viene desarrollando un profundo proceso de transformación de su sistema educativo público. Una nueva Ley General de Educación que promueve una serie de cambios institucionales, la creación de nuevos institutos, el aumento pronunciado de la matrícula en los niveles medio, técnico y universitario, el aumento sostenido del presupuesto público desti- nado a la educación, nos ponen en la encrucijada de tomar decisiones en clave de acuerdo político y so- cial. No hay cambio posible sin el concurso de los ac- tores sociales, al tiempo que debe ser teñido por la legitimidad democrática de la ciudadanía representa- da en el parlamento.

Para construir un proyecto que sea auténticamen- te apoyado por la mayor cantidad posible de actores sociales y políticos, esta nueva institución de forma- ción docente, debe sin duda pararse en la historia de las trayectorias existentes en la oferta educativa de las instituciones públicas, con la educación como de- recho, como norte irrenunciable y tener una mirada prospectiva de las necesidades de desarrollo equitati- vo y sustentable.

Si es un desafío nacional universalizar el ciclo básico y la educación media a través de la construc- ción de centros educativos enclavados en las comu- nidades, no menor desafío supone que las propues- tas pedagógicas desarrolladas por ellos atiendan a esa diversidad de culturas, lenguajes, formas de sen- tir y ver el mundo que tienen los adolescentes en Uruguay. Si queremos que todos los que culminan de estudiar tengan una oferta terciaria y universitaria. Si queremos que los futuros docentes tengan verdade- ras experiencias ciudadanas. Si aspiramos a investi- gar las problemáticas que afectan el desempeño es-

tudiantil. Si queremos que la extensión sea desarro- llada por los más de 20.000 estudiantes de formación docente a lo largo de todo el territorio nacional.

Una Universidad de la Educación, con un modelo de gestión descentralizado, regional y participativo, que atienda a la historia de los institutos y sus especi- ficidades, que articule su diversidad y sea capaz de desarrollar nuevas carreras que necesitamos. Donde estudiantes, docentes y egresados sean protagonis- tas de la vida educativa, coordinando en un plano na- cional con la Universidad de la República, compar- tiendo recursos, locales, planes y programas, coordi- nando con la Universidad Tecnológica y con el Plan Ceibal, coordinando con todos los ámbitos del Estado que de una u otra forma están relacionados con la educación.

"Universitas" indica la orientación colectiva hacia una meta común, en este caso la educación, como área de conocimiento amplia. Lo que supone en for- ma que una Universidad de Educación se especiali- zará en el objetivo de la enseñanza en formación do- cente en diversidad de áreas, al tiempo de establecer líneas de investigación sobre los principales desafíos de la enseñanza y con un fuerte impulso extensionista a escala regional. La fundación de dos nuevas uni- versidades públicas, con un fuerte respaldo social y político será un enorme símbolo del Uruguay que vie- ne, en consonancia con el fortalecimiento institucional que está desarrollando la Universidad de la República y que nos pone en las puertas de un nuevo Sistema Terciario Público.

La Universidad Educativa no resolverá la variedad de problemas y dificultades que enfrenta la Educación Pública, pero estamos convencidos que sin ella no es posible encarar estas gigantescas tareas.

Consideramos que las dimensiones actuales de la formación docente dan la talla para la necesaria más crítica de fundación universitaria, treinta mil ciento no- venta y un estudiantes (Anuario MEC, 2010), más de dos mil quinientos docentes se nuclean en el Consejo de Formación en Educación y en sus treinta y tres centros diseminados en todo el país. No parece sufi- ciente un instituto que nuclee esta diversidad, una Universidad con todo lo que ello implica, realizaría mejor la tarea de nuclear la diversidad de trayectorias.

Si bien la matricula se mantiene estable, hay que considerar una caída en los egresos, por lo tanto, la fundación de una universidad coadyuvará a la jerar- quización de la tarea docente.

La función docente en el Uruguay tiene al menos diez áreas de actuación, ocho de ellas eran definidas por la IESALC-UNESCO en 2005 para nuestro país:

1. Educación Inicial y Primaria

2. Ciclo Básico de Educación Secundaria y Técni- ca y Segundo Ciclo de Enseñanza Secundaria 3. Educación Técnica

4. Educación Física

5. Universidad Pública (UdelaR y UTEC) 6. Formación Docente Magisterial

7. Formación Docente de Educación Técnica y Media

8. Formación Docente Universitaria

A esta clasificación primaria desarrollada por este organismo, debemos agregar el área de la:

9. Educación No Formal o Educación Social Cada una de estas áreas tiene una trayectoria di- ferente en cuanto a la formación docente, sus expe- riencias históricas son dispares. En la misma investi- gación se plantea que hacia 1995, mientras el 100% de los docentes del primer nivel tenían titulación, apenas 33% de los docentes de la educación media y técnica eran titulados. Con respecto a la Universidad, se ha denunciado por parte de algunos actores sindi- cales, que el 66% de las horas son dictadas por do- centes grado uno. Asimismo, la oferta de perfeccio- namiento para la formación docente universitaria y terciaria es más bien marginal a nivel privado y la ex- periencia pública, más allá de un enorme esfuerzo, ha demostrado ser incipiente (IPES). Por su parte la Educación Social tiene su instituto en el Centro de Formación en Educación Social, antes dependiente del INAU y en la actualidad, como parte del proceso de transformación, dependiente del Consejo de For- mación en Educación-ANEP.

Una Universidad es el ámbito natural para albergar esta diversidad de áreas de formación.

Sin perjuicio de las autonomías existentes, no ca- be duda que una Universidad dedicada específica- mente a la formación docente, coadyuvaría a mejorar la enseñanza en todo el país y en todos los niveles.

La formación docente en nuestro país tiene enor- mes desafíos para obtener la meta de universaliza- ción de titulación y ofrecer una oferta de perfecciona- miento accesible. Una Universidad de la educación es la herramienta adecuada para comenzar a resolver este problema. Asimismo, ayudaría a desarrollar in-

vestigaciones en el ámbito educativo nacional, consi- derando los principales desafíos que enfrentamos en la actualidad.

El artículo 84 de la Ley de Educación preveía el envío del proyecto de Ley Orgánica del IUDE, a su vez el artículo 85 creaba una Comisión de Implanta- ción del IUDE, la que funcionó hasta abril de 2010, con el apoyo de la Comisión Coordinadora del Siste- ma de Educación Pública. Su informe final fue apro- bado por la ANEP, UdelaR y el INAU. A su propuesta se crea en forma transitoria el Consejo de Formación en Educación que comienza a funcionar en agosto de 2010.

El CFE ha desarrollado acciones para transformar formación docente a carácter universitario: rediseño curricular, estructura académica y docente. También se han firmado convenios con UdelaR en relación a los postgrados, créditos académicos y la colabora- ción. Asimismo, la incorporación de la educación so- cial y una comisión para trabajar sobre el profesorado de educación física.

Este proceso es parte del generado por la Ley de Educación de 2008 y su aprobación fue acordada por los partidos políticos en mayo de 2010 y ratificado en febrero de 2012.

La enorme mayoría de las recomendaciones reali- zadas por la comisión de implantación del IUDE, son recogidas en el proyecto de creación de la Universi- dad de Educación, veamos algunos:

A) Desarrollará las funciones universitarias de en- señanza, investigación y extensión y otorgará títulos de grado y posgrado. En un primer momento serán maestro, maestro técnico, profesor, profesor de edu- cación física y educador social y se deja abierta la posibilidad de otras formaciones.

B) En relación a los fines desarrollará la formación universitaria de profesionales de la educación en to- dos los niveles y modalidades; la investigación y ex- tensión, promoviendo la educación como derecho