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Recovery Scenarios

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A partir de un ejemplo real sucedido en la producción de ponchos de lana artesanales de Veracruz, México, entre 197 y 1975 mostrare- mos cómo el valor pasó a regular toda la producción.

El área en cuestión, de 1.29 Km2., constituía una zona de intercambio mercantil de productores privados independientes (campesinos). Las fuertes diferencias ecológicas derivadas de alturas considerablemente diversas (de 2.82 a 520 metros so- bre el nivel del mar) permitían intercambiar en el mercado pro- ductos de zonas frías con otros de zonas semi-tropicales. En la parte alta, fría, se producían ovinos y se tejía la lana de manera artesanal con telares individuales sujetos por un extremo a la cintura y por el otro a un árbol. La lana también se vendía en las ferias regionales de los domingos, de manera que aún aquellos que no disponían de ovejas suficientes podían comprar la lana y producir los ponchos. Sin embargo no todos sabían como ha- cerlo. A pesar de que los instrumento de trabajo eran sencillos y caseros (cepillo de escardar, varilla de hilado, telar) no todos conocían ni tenían la habilidad. Se trataba de una capacitación familiar transmitida de generación en generación. Los producto- res abastecían al resto de la población a través del intercambio mercantil. En la producción de ponchos no existía la división del trabajo. Todas las productoras escardaban la lana, la hilaban, la teñían, y la tejían. Los compradores podían distinguir al artesa- no por el producto; el pueblo de donde provenía el producto se caracterizaba por determinados colores y diseños; en ocasiones no sólo el pueblo, sino que el productor se destacaba por su habilidad en relación al resto. De cualquier manera todos los ponchos tenían igual precio en el mercado, aunque las necesi- dades particulares de los productores-vendedores circunstan- cialmente favorecían una rebaja considerable. En esta situación el proceso de diferenciación social era sumamente lento debido a que la productividad del trabajo era prácticamente igual en todos los casos. La demanda era estable. Tan es así que aquellos que tenían más ovejas y por tanto más lana, no se esforzaban en trabajarla personalmente, destinándola al mercado. En 197 el gobierno lanzó una campaña de compra de arte- sanías indígenas para su venta en el mercado exterior. En cada

pueblo determinadas oficinas gubernamentales compraban toda la producción artesanal ofrecida. Inclusive pagaban leve- mente por encima del precio de mercado. Las consecuencias fueron inmediatas:

a) En dos domingos (días de feria) desaparecieron todos los ponchos del mercado. Ya no tenía sentido para el vendedor un mercado incierto, cuando la oficina gubernamental compraba toda la oferta.

b) Subieron los precios en los mercados domingueros, debido a que comenzó a escasear el producto para los compradores habituales.

c) Los productores con mayor número de ovejas dejaron de vender lana. Se pusieron a trabajar casi exclusivamente en la producción de ponchos. Se especializaron, dejando a un lado el trabajo agrícola menos rentable.

d) Los más pobres, que debían comprar la lana en el mer- cado para completar sus requerimientos de materia prima, se vieron imposibilitados de continuar con la producción de ponchos. En poco tiempo vendieron a los más ricos las pocas ovejas que les quedaban y ya no les servían.

e) Los ricos, acto seguido comenzaron a adelantar lana a los empobrecidos para que volvieran a producir pero ahora por encargo de ellos.

En el correr de un año, en tres pueblos, todo el ganado ovino se había concentrado en no más de 6 familias. Al cabo de dos años se había establecido la división del trabajo en el proceso de producción de los ponchos. Efectivamente, los ricos que contra- taban por encargo a los pobres, seleccionaron aquellos que mejor hilaban, y los mantuvieron sólo hilando, a quienes se destacaban en el tejido les adelantaban hilo para que exclusivamente tejieran etc. Simultáneamente, los ricos fueron poco a poco dejando de producir para dedicarse al control de los encargos y a la venta de los productos.

Como conclusión podemos señalar: a) la división social del trabajo se amplió: al separarse las fases del proceso laboral; al establecerse una especialización espacial del trabajo con la producción del ovino, y al desaparecer la antigua integra- ción artesanía-agricultura-ganadería con la conversión del trabajador independiente en asalariado. b) Se desarrollaron las fuerzas productivas como resultado de la especialización

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El valor regula la producción mercantil

del trabajo y la separación de las fases (escardado e hilado, teñido, tejido). Los medios de producción no se desarrollaron porque el producto requería ser “tradicional”. c) Se provocó un rápido proceso de diferenciación social que culminó con la separación de muchos productores independientes de sus me- dios de producción y el surgimiento de relaciones de trabajo asalariado a domicilio; y, también, la concentración de medios de producción en pocas manos, incluso dentro de los sectores más acomodados.

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CaPítuLo 4

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El dinero

Constituye un lugar común reconocer el destacado papel económico que tiene el dinero en la sociedad capitalista. Las mercancías se compran y venden por dinero, los obre- ros trabajan por el dinero, los capitalistas invierten para obtener dinero. El dinero es también el comienzo y el fin de todo proceso productivo. En la vida cotidiana el dinero está presente en las relaciones personales, hasta la moral de las personas se mide según la cantidad de tarjetas de crédito que tiene en su billetera. Estas aseveraciones, por sí solas, son suficientemente determinantes como para que el dine- ro, como categoría económica, requiera una explicación.

1. El surgimiento histórico del dinero

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