Las más bellas historias de amor se escriben despacio, al abrigo de la certeza del corazón. Ya te lo conté: tranquilidad, paciencia, perseverancia, fe...
Ir despacio es la clave.
La danza de amor se danza hasta el final, y merece la pena esperar. Pídele que te muestre su alma.
Desnúdate de apariencias, emerge hasta la totalidad.
Sólo mostrando al mundo quién eres tendrás una vida feliz y serás bendecida con la abundancia del Universo.
Baila con él hasta el final de la eternidad.
Recuerda: muchos hacen cabello de ángel con las calabazas que les dan.
Por cierto, no sabemos qué hizo el caballero de armadura demasiado oxidada con las calabazas que la reina le dio en su día, pero lo que sí sabemos es lo que hizo la reina con las calabazas que le dio vía correo electrónico el caballero de armadura demasiado oxidada: hizo cabello de ángel y lo usó como relleno del pastel que se cocinó para sí misma con motivo de la celebración de una nueva vida, aquélla en la que le abrió la puerta al rey de sus sueños. Si en una noche de luna llena, un fulgurante cometa cruza el cielo de tus sueños estelares, con toda seguridad se trata de la estela luminosa y mágica que deja el beso de amor creado por las almas del rey y de la reina al haberse unido en la eternidad del sentido y de la promesa.
Cada vez que veas un cometa, piensa que quizás se trata de dos almas que se han encontrado y unido. Pues todo cometa es la celebración de la unión de almas gemelas en la Tierra.
Que una corte de calabazas estelares corra tras los cometas en noches repletas de magia y de abrazos del alma.
Cuando te den calabazas, ¡haz cabello de ángel y échale el lazo a un cometa de amor estelar! O guárdalas y dáselas a todo caballero de armadura demasiado oxidada para espantarle y hacerle desistir: así no volverá a llamar a la puerta de tu castillo. Más vale hacer cabello de ángel mientras esperas al rey de tu corazón, que empeñar la corona para pagar los platos rotos de una relación oxidada.
Nunca es tarde para ser feliz y encontrar a tu alma gemela. Cualquier día puedes abrirle la puerta a tu destino... Cualquier día puede sacarte a bailar la magia.
El día más inesperado llega a tu puerta la calabaza-carroza real. Cualquier día te encontrarás cara a cara con tu destino fugaz.
Cualquier tarde de primavera invernal puedes abrir los ojos y despertar a la realidad de tu corazón.
Cualquier noche puedes soñar tu verdad ancestral.
Pero siempre has de recordar que eres y serás la dueña de tu vida, la que escribe su destino, corrige las pruebas de imprenta de su propio guión vital y le pone el título que le da la real gana a cada secuencia de la gran película de su vida amorosa.
Tú decides: o reina con corona real o damisela de diadema floja. No más caballeros de armadura demasiado oxidada.
Planta un huerto de calabazas reales y dale una a todo aquel que, pretendiendo ser rey, llame a tu puerta y pretenda instalarse en el castillo real de tu corazón.
¡Que se vaya a paseo y con calabazas frescas! Tú lleva siempre tu corona bien puesta.
Por eso, cuando un caballero de armadura demasiado oxidada te dé calabazas, recuerda que siempre puedes hacer cabello de ángel, puré o tiro a la calabaza con ese «adiós que te empuja a tu destino». Cualquier cosa menos quedarte alelada y aguantándole sus batallitas de caballero de armadura oxidada. Si en verdad va en busca de su amada, si en verdad es un hombre de recto y honesto corazón, si en verdad es alguien que ha pasado su propia noche oscura del alma, si en verdad no teme al compromiso del corazón, si en verdad no teme amar, si en verdad desea para su alma a una reina... No dudes que eso se verá reflejado en todos y cada uno de sus comportamientos, palabras, hechos, ideas y sueños. Mucha gente dice que busca el amor, pero en realidad no es así, pues temen hallarlo. Creen que buscan, pero no es así. Lo que de verdad buscan es calmar su ansiedad de vacío interior, por ello se construyen un guión cinematográfico a la medida de sus necesidades, y lo adornan con el lazo de «hay que probar, y con el tiempo ya se irá viendo si somos el uno para el otro. Ya se verá». En verdad lo que se verá con el tiempo es que no están dispuestos a comprometerse y que se trataba tan sólo de una estrategia de seducción pueril e inmadura, que les ha funcionado con todas las damiselas de diadema floja a las que dejaron con la diadema incrustada en sus corazones, haciéndolas creer que eran ellas las que no valían suficiente. Por eso no lograron conquistar sus corazones o sus carteras o su posición social. Cuando dicha estratagema la prueban con una reina, ésta les mira de hito en hito, y les sonríe como toda respuesta. Se quedan perplejos... Sí.
«¿De verdad?», te preguntarás.
Afirmativo. No se les había ocurrido que hubiese alguien que no les entrase al trapo, que no se tragase el anzuelo, que no aplaudiese ante sus maravillosas ocurrencias de niño de tres años. «¿De verdad son tan pueriles?», te preguntarás.
Lo son. Pero lo peor de todo es que lo son sin malicia, es decir, ni tan siquiera han percibido su inmadurez psicológico-emocional ni el hecho de que deberían hacer algo si de verdad quieren madurar y tener una relación amorosa auténtica.
Creo que estarás empezando a pensar en devolverle a aquel chico de tierna mirada y rígida armadura oxidada, todas las calabazas apestosas que te envió por Navidad. ¡Hazlo!, no esperes más.
Entretienen alas damiselas de diadema floja para llevárselas al huerto con el cuento de «estoy buscando a alguien especial, y querría conocerte mejor». Y es verdad, porque así se lo creen ellos. Para poder contar una mentira que suene a verdad, primero te la tienes que haber contado a ti mismo hasta haberte convencido del argumento en su totalidad. Desde la incorporación del guión es fácil soltarlo como si fuese auténticamente cierto y veraz.
¡Muchos cuentos de hadas malgastados y malinterpretados! ¡Olvídate del «fueron felices y comieron perdices»!
«Pero algunas se casan...», estarás pensando. Oh, sí. Algunas se casan.
¿Por qué unas lo logran y otras no?
Se me ocurre que algunas se encuentran con algunos y se enamoran el uno del otro de verdad de la buena. Es decir, se trata de un amor genuino hasta la médula.
En otros casos, algunos se acaban casando con las que menos les dan la vara pero que mejor les sirven como objeto decorativo en sus vidas.
«¡Es muy fuerte!», estarás pensando.
«Bueno...», te respondo yo. Siento que te suene tan fuerte. Pero si quieres hacer la prueba, sígueme: diles que no a todo, que no necesitas su dinero ni su posición social ni coche ni título ni cargo ni nada de nada... Háblales del alma, de la búsqueda del ser interior, de la libertad de espíritu, de la responsabilidad vital... Y compórtate de acuerdo con ello, esto es, no te vayas al bosque ni al huerto ni a la playa sin protección emocional. No creas que si eres buena, paciente, amiga, confidente, simpática, buena cocinera, le ríes las gracias y te finges un poco más lerda que él... ¡te desposará! En vez de estar centrada en mostrarle y demostrarle lo fantástica que eres... ¡examínale! Ponle zancadillas a ver si pasa o no pasa las pruebas. Tú no te metas en la cocina, no te quedes a dormir en su vida, no te vayas al huerto del engaño nocturno y prometido. Hazle creer que tienes más neuronas y dinero que él, y rétale a que te siga en tus emociones y sensibilidad. Usa tu intuición salvaje. Usa tus sentidos de mujer reina. ¡Uf! ¡Qué cansado!
iPues no! No tires la toalla, no te canses. Si de verdad quieres hallar a tu rey, tendrás que pasar por muchos huertos de calabazas.
¡Benditas calabazas reales!
Hay algo que debes recordar siempre: cuando nos hallamos frente a nuestro destino, alguna campana suena dentro de nosotros. Algo en la mirada enciende su fuego. Quizás nos es fácil reírnos juntos de las mismas cosas. Tal vez se trata de un sentimiento de cálida familiaridad: los
de nuestra manada huelen a nosotros, el olor es familiar. Puede que se trate de un extraño pero insistente cosquilleo en el corazón, una cuerda que tira de nosotros... Una escala de valores muy similar. Unas creencias acerca de los temas fundamentales e importantes de la vida que son muy parecidas.
Recuerda: las almas gemelas suelen relatar sus historias vitales de forma muy parecida. Aunque hayan sido muy diversas y quizás en países y épocas distintas, el relato tiene un aire de familiaridad. Como, asimismo, lo tiene el relato de su historia vital, de su búsqueda del ser interior, de las ideas básicas de sus almas... No importa si sois de clases sociales diferentes, ni si tenéis carreras académicas opuestas, ni el que cada uno sea de un país distinto al del otro, ni la edad cronológica que tengáis, ni muchas de las vivencias genéricas que hayáis tenido... Eso no importa. Lo que de verdad sí tiene importancia es el hecho de que cada uno relata todo eso de forma muy parecida, compatible, sinérgica... Un relato que, cuando lo escuchas, te envuelve, te sumerge en la memoria colectiva haciéndote creer que «ya has escuchado antes esa historia » .Si cuando conoces a alguien te sientes absolutamente libre para contarle la historia de tu vida, si fluyes con el ritmo de respiración de esa persona, si la risa acompaña vuestro pensamiento y el alma se columpia en las alas de vuestros respectivos ángeles... ¡Créelo! Tu inconsciente está tratando de decirte que es alguien de tu manada. Si, por el contrario, sientes que sus preguntas se asemejan más a un interrogatorio que a una conversación entre dos seres humanos, o si su relato vital hace que te entren ganas de cerrar el libro y donarlo a una institución benéfica... ¡Hazlo! Dale calabazas y no pierdas el tiempo. Un rey, el alma gemela, no es lo mismo que un marido. A las que buscan marido, déjalas a su bola, pues de ésas es el huerto de las calabazas gigantescas demoledoras de la autoestima y aplastadoras de las diademas flojas.
Si tú buscas a tu rey y tu rey te busca a ti, paciencia, ya os encontraréis. Pero no te empeñes en besar sapos... Muchas veces no es necesario besar a los sapos para comprobar si son príncipes, mendigos o reyes encantados. No. Un rey se ha desencantado a sí mismo. Palabra de reina. Porque una reina también se desencantó a sí misma. Y cuando uno lo ha hecho sabe que es tarea propia y no de extraños el tema del desencantamiento.
No bajes tu listón. Mantente firme en tu búsqueda. No te desanimes. Si bajas el listón sólo tendrás caballeros de armadura oxidada a la puerta de tu casa. Por ello, si te dan cala- bazas, haz sopa de ídem.
Y, mientras tanto, sigue llamando a tu rey con toda tu alma. Sigue confiando en que no todo nos acerca al sí, y que todo fracaso es un peldaño más en la escalera que nos conduce al éxito. Cuando una reina y un rey se encuentran, es tan hermoso, que todos deberíamos persistir en la búsqueda de nuestro rey y de nuestra reina.
Halla en tu interior ala reina que eres y podrás un día encontrarte de corona con tu rey. Haz que el rey que llevas en ti reine. Así tu reina podrá distinguirte entre la multitud de caballeros de armadura oxidada, y hasta ti se abrirá paso el código de apertura de la puerta grande de su castillo, que ella te enviará envuelto en su pañuelo de sueños.
Tu vida es tuya y sólo tuya.
Ama con toda tu corona a quien sea merecedor de ello, con toda su corona y autenticidad de alma.