5.3 Multi-View Clustering
5.3.3 Selective Co-trained Spectral Clustering
la lettre es sin duda
una de las
características que
distinguen
radicalmente los
escritos de Benjamin
de las tendencias
dominantes de su
época (incluso en el
seno de la
izquierda)”
2/ Para una interpretación de las Tesis, remito a mi libro Walter Benjamin: avertissement d’incendie. Une lecture des thèses sur le concept d’histoire, París: PUF, 2001 [hay edición en castellano: Walter Benjamin. Aviso de incen- dio. México: Fondo de Cultura Económica, 2004].
3/ Ver en este sentido el hermoso libro de Eleni Varikas, Les rébuts du monde. Figures du paria. París: Stock, colección “Un orden de ideas”, 2007.
Más allá de los escritos que hemos examinado aquí, la Zivilisationskritik de ins- piración romántica atraviesa la obra de Benjamin como una corriente eléctrica –una corriente que alimenta algunas de sus más fascinantes iluminaciones pro-
fanas, desde el profético fragmento de juventud sobre (1921), hasta la enigmá-
tica obra de los Passagewerk, pasando por el asombroso artículo sobre el su-rre- alismo de 1929 y el sutil ensayo sobre “El Narrador” (1936). El texto que con- centra, como un pararrayos –expresión de André Breton referida a los románti- cos alemanes–, estas iluminaciones es sin duda su último, las Tesis “Sobre el
concepto de Historia” (1940), tal vez el documento más importante del pensa-
miento revolucionario desde las Tesis sobre Feuerbach de Marx (1845) /2.En este itinerario, utiliza, como ingredientes de una operación alquímica de alta espiritualidad –pero también de explosiva peligrosidad–, no sólo los escritos de los escritores románticos alemanes de comienzos del siglo XIX, sino también los de muchas otras luces negras de la galaxia romántica, de Charles Fourier a André Breton, y de Franz von Baader hasta Franz Rosenzweig... Una operación cuyo resultado no será, desde luego, la “piedra filosofal” sino la invención de una nueva filosofía de la historia, de un “materialismo histórico” revisado y corregido por el mesianismo judío y por la crítica romántica.
Aunque la mayor parte de los pensadores de la teoría crítica compartían el obje- tivo de Adorno, en Minima Moralia, de poner el ataque de los románticos con- servadores contra la civilización burguesa al servicio de los objetivos emancipa- dores de la Ilustración, fue Benjamin tal vez quien mostró el mayor interés en la apropiación crítica de los temas e ideas del romanticismo anticapitalista. En el
“Libro de los Pasajes” se refiere a Korsch para mostrar la deuda de Marx, vía
Hegel, con los románticos alemanes y franceses, incluso con los más contra-revo- lucionarios. No cabe sin embargo ninguna confusión: al contrario que los conser- vadores y los nostálgicos reaccionarios de las jerarquías del pasado, la crítica marxista de Benjamin se sitúa muy explícitamente desde el punto de vista de los vencidos y los oprimidos, de las clases dominadas, de los parias de la historia /3.
Se puede encontrar en Benjamin, como en muchos románticos utopistas, una asombrosa dialéctica entre el pasado más lejano –el de una “vida anterior” pre-his- tórica evocada, en su opinión, por los poemas de Baudelaire– y el porvenir eman- cipado. En el Libro de los Pasajes de París, dos críticos románticos de la civiliza- ción, Fourier y Bachofen, aparecen respectivamente como figuras emblemáticas de la nueva y la antigua armonía. En las sociedades arcaicas de la historia primi- tiva (Urgeschichte) de las que habla Bachofen se da la armonía entre los seres humanos y la naturaleza, rota por el “progreso” capitalista-moderno. Su visión de
una constitución matriarcal de la sociedad opone la imagen de la naturaleza como madre nutricia a “la concepción criminal (mörderische) de la explotación de la
naturaleza desde el siglo XIX”/4.Benjamin asocia estrechamente la abolición de la explotación del trabajo humano y la de la naturaleza, y encuentra en el “traba-
jo apasionado” de los “armónicos”, según Fourier, el modelo utópico de una acti-
vidad emancipada y la promesa de una reconciliación futura con la naturaleza. En la segunda Exposición, “París capital del siglo XIX” (1939), escribe:
Uno de los rasgos más notables de la utopía fourierista es que la idea de la explotación de la naturaleza por el hombre, tan extendida en la época poste- rior, le es ajena [..] La concepción posterior de la explotación de la naturaleza por el hombre es el reflejo de la explotación de hecho del hombre por los pro- pietarios de los medios de producción /5.
Esta sensibilidad “eco-socialista” avant la lettre es sin duda una de las caracte- rísticas que distinguen radicalmente los escritos de Benjamin de las tendencias dominantes de su época (incluso en el seno de la izquierda).
El pensamiento de Benjamin está profundamente arraigado en la tradición romántica alemana y en la cultura judía de Europa central; responde a una coyuntura histórica precisa, la época de las guerras y de las revoluciones, entre 1914 y 1940. Y, sin embargo, los grandes temas de su reflexión son de una asombrosa universalidad: nos dan instrumentos para comprender realidades culturales, fenómenos históricos, movimientos sociales en otros contextos, otros períodos, otros continentes. Al comienzo del siglo XXI, ante una civiliza- ción industrial-capitalista cuyo “progreso”, “expansión” y “crecimiento” con- ducen a velocidad creciente hacia una catástrofe ecológica sin precedentes en la historia de la humanidad, estos instrumentos constituyen un precioso arsenal de armas críticas y una ventana abierta a los paisajes del deseo de la utopía. Para Benjamin, sólo una revolución podría interrumpir la marcha de la socie- dad burguesa hacia el abismo; pero daba una definición nueva de la misma:
Marx dijo que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Pero puede que tal vez las cosas se presenten de otra manera. Puede que las revolu- ciones sean el acto por medio del cual la humanidad que viaja en ese tren, tire del freno de emergencia /6.
Publicado en el blog de Michael Löwy: http://www.mediapart.fr/club/blog/
Traducción: VIENTO SUR
Michael Lowy ha publicado numerosos textos sobre Walter Benjamin, entre ellos, el libro Walter
Benjamin. Aviso de incendio México, Fondo de Cultura Económica, 2004.
4/ W. Benjamin, Libro de los Pasajes. París: Ed. Du Cerf, 2000, pág. 377; cf. Passagenwerk, Gesammelte Schriften (GS). Frankfurt: Suhrkamp Verlag 1986, V.1, pág. 456. Edición en castellano: Libro de los Pasajes. Madrid: Akal, 2005. 5/ W. Benjamin, “Exposición de 1936”, en Libro de los Pasajes op. cit.
Vive en Sevilla desde su infancia. Trabaja como especialista en Farmacia Hospitalaria en el Hospital Virgen del Rocío. Ha publicado los poemarios:
Terraza al infinito (Sevilla, Ed. Padilla, 2000), Amor desobediente (Sevilla,
Padilla, 2002) y Con el paso cambiado (Sevilla, Padilla, 2006). Vinuesa,
Zahara y otros lugares será publicado en breve por Soria Edita. Incluido en
diversas antologías, ha participado en varias ediciones de los encuentros Voces
del extremo organizados por la Fundación Juan Ramón Jiménez en Moguer,
Huelva. Publicamos dos poemas inéditos (“Amarse un poco” y “El colegio”) y una pequeña selección de su libro Con el paso cambiado.
La poesía de Bernardo Santos traza el exacto retrato de una generación. En la encrucijada del miedo. Un lento proceso para olvidar. La vida y la historia “siempre en el margen del cuaderno”. También un lento aprendizaje de “la soli- daridad y del dolor”, “porque en la batalla nada es como se sueña/ y en la tur- bamulta de ir contra corriente los golpes hacen daño”. Una mirada a la propia biografía en la que el humor y la ironía la rescata de cualquier autocomplacen- cia o conmiseración. Pues, al fin y al cabo, lo que hace Bernardo Santos es, en gran parte, un inventario de fracasos. ¿Sólo derrotas? No. Lo que permanece, lo aprendido en los largos caminos del desánimo, es una terca y hermosa fidelidad a esos “eternos perdedores de una causa invencible, / que han jurado veracidad incandescente, / que palpan la realidad con la suela del zapato, / que se juntan en la plaza, colmando avenidas”. Seguir caminado con el paso cambiado. “Mantener la fe contra toda esperanza .Y “amarse un poco. Todo lo posible”.
Esto nos dice quien se niega a elegir entre la belleza y la justicia, quien no renuncia ni a la verdad ni a la bondad, quien ama la poesía por encima de todas las cosas. Y quien ha aprendido “que son posibles los sueños” y “que hay pala- bras bellas que pueden decirse”. Con ellas seguimos avanzando. Con el paso cambiado.
Antonio Crespo Massieu