internal hyphae
3.4. MATERIAL AND METHODS 1 Materials
3.4.8. Semi-quantitative RT-PCR procedure
Eleve al máximo sus oportunidades
Las siguientes técnicas y ejercicios le ayudarán a mejorar su capaci- dad de crear oportunidades, o de verlas y actuar sobre ellas. Lea detenidamente y piense cómo incorporarlos a su rutina diaria. En el Capítulo VIII, incluyo un programa sistematizado que explica la mejor forma de hacerlo para, en definitiva, propiciar la suerte.
1. Cree y mantenga una sólida «red de la suerte»
Recuerde a Robert, el afortunado mecánico de vuelo que constante- mente se topa con personas que tienen efectos positivos para su vida. El secreto de su éxito es que disfruta estando con la gente. Le gusta pasar el rato con los amigos, ir a fiestas y reuniones y char- lar con desconocidos, incluso en la cola del supermercado. Y cuan- tas más personas conoce, más posibilidades tendrá de encontrar esa «oportunidad» caída del cielo. Además, la gente como él también tiene esa especie de «magnetismo social», es decir, atraen a causa de su actitud y su lenguaje corporal. Reflexione sobre cuál es la suya en su vida social y profesional. Haga de la sonrisa un hábito. Son- ría cuando vea a alguien que conoce, o a alguien con quien desea contactar. No trate de engañar con una falsa sonrisa. Piense en cómo se siente. Fuércese a adoptar una actitud «abierta». No cruce brazos ni piernas y mantenga las manos lejos de su rostro. Inicie y mantenga u n a mirada directa y amistosa. Diviértase tratando de atraer a la gente. Finalmente, recuerde que las personas con suerte invierten tiempo y esfuerzos en mantenerse en contacto con sus amigos y conocidos. Recuerde que la afortunada Kathy se describe a sí misma como una «coleccionista de gente», y que fue capaz de reunir a una cincuentena de amigos procedentes de todas las partes
del mundo para celebrar su cumpleaños. Haga lo mismo. Esfuércese por conectar con más gente, utilice su lenguaje corporal para atra- erla y manténgase en contacto con amigos y compañeros.
Ejercicios
Formas de conectar
Cada semana del mes próximo me gustaría que entablara una conversación con, al menos, una persona que no conoz- ca muy bien, o que no conoce en absoluto. Aunque esto es rela- tivamente fácil para la gente con suerte, la mayoría de las personas lo encuentran difícil. A continuación, le muestro algu- nos trucos para ayudarle a hacerlo lo mejor posible:
- No trate de hablar con personas que, en principio, no le atraen; hágalo con quien le parezca afable y accesible.
- Trate de evitar que su estrategia inicial parezca artificial. Ármese de naturalidad y aproveche situaciones que propicien la conversación. Por ejemplo, la cola de un cine, la búsqueda de un libro, un viaje en tren o en avión.
- Para romper el hielo, pida a la persona algún tipo de información o ayuda. En unos grandes almacenes, por ejem- plo, pregunte por la hora de cierre; si está en la calle, por una dirección o por un buen sitio para comer o para tomar algo. Otra posibilidad es preguntar sobre algo que lleva o tiene la persona que le cae bien o le parece interesante. En una fiesta, puede preguntarle dónde ha comprado el traje que lleva. En una cafetería, si ve a alguien que le interesa leyendo un libro puede acercarse y preguntarle qué piensa sobre él. Utilice pre- guntas que requieran respuestas abiertas. Las preguntas cerra- das pueden contestarse con un simple «sí» o «no», y no ani- man a la conversación. Las abiertas exigen respuestas más amplias y descriptivas y suelen servir de trampolín para la interacción. Por ejemplo, «¿Le gusta Tolkein?» es una pregunta cerrada; por el contrario, «¿Qué piensa de Tolkein?» es abierta.
- Si la persona parece cordial, no dude en decirle por qué necesita saber a qué hora cierra la tienda, por qué quie- re determinada dirección, o por qué desea leer un libro en concreto. Si ve que hace claros progresos, sugiera encontrarse de nuevo. No tenga miedo de su franqueza, y pregunte directamente si le gustaría, o les gustaría, quedar para tomar un café, ir al cine o a una fiesta con el resto de sus ami- gos.
- Y lo más importante de todo: no tenga miedo del recha- zo. Sus primeros intentos puede que queden sólo en eso. No lo tome por lo personal; quizás la persona estaba ocupada o, sencillamente, no le apetecía charlar. Siga adelante. Hay mon- tones de gente esperando y seguro que gran parte de ella estará encantada de que usted haga el esfuerzo de hablarle. El juego del contacto
Cada semana, me gustaría que contactara con una persona con la que no se ha relacionado desde hace algún tiempo. Mucha gente lo encuentra difícil, así que aquí están algunas ideas sobre cómo hacerlo:
- Repase su agenda y haga una lista con los nombres y números de teléfono de todas aquellas personas a las que no haya visto desde hace algún tiempo: amigos, compañe- ros de estudios o de trabajo y vecinos. Haga una lista lo más larga posible. Luego, cada semana juegue a los «diez minutos de contacto». Concédase esos minutos para, hablar con alguna de esas p.ersonas. Elija un nombre, coja el telé- fono y llame. Si le responde, charle un rato, explique que no le gusta estar tanto tiempo sin saber de ella, pregúnte- le qué tal está y qué es de su vida. Si no responde, busque rápidamente otro candidato o candidata. Tiene diez minu- tos para charlar con esa persona con la que no ha habla- do desde hace algún tiempo. Y el reloj ya se ha puesto en marcha. Es su turno.
2. Adopte una actitud más relajada
Hemos visto que las personas ansiosas suelen tener poca concentración y no se percatan de las oportunidades que surgen a su alrededor. Recuer- de el experimento del periódico que he descrito en páginas anteriores: los participantes perdieron la oportunidad de ganar 100 libras sólo por- que no vieron un anuncio al estar demasiado preocupados en contar las fotografías. Pero no se trata sólo de ver o de mirar, sino de cómo y dónde mirar. Seguramente recuerda cómo la gente con suerte se topa con oportunidades que cambian su vida en periódicos y revistas. Ése fue el caso de Lynne cuando, por casualidad, leyó un artículo en un perió- dico local sobre una mujer que había ganado unos cuantos concursos. Ese artículo la llevó a ganar varios premios importantes a nivel nacional y a conseguir su más preciada ambición: convertirse en una escritora autónoma y de éxito. Otras personas con suerte nos contaron las oca- siones que les salieron al paso navegando en Internet o escuchando la radio. Me gustaría que incorporara técnicas para relajarse y ser recepti- vo a las muchas oportunidades que le rodean en el día a día. Trate de mirar el mundo a través de los ojos de un niño, sin expectativas ni prejuicios. Vea lo que está ahí, más que lo que usted desea ver. Reláje- se. Diviértase. Sea creativo. No permita que sus expectativas limiten su visión. Si va a una fiesta con la sola intención de encontrar la pareja perfecta, puede que pierda la oportunidad de descubrir a un gran ami- go. Recuerde que está rodeado, o rodeada, de oportunidades. Se trata sólo de mirar en los sitios adecuados y ver lo que está allí.
Ejercicio
Primero relájese, luego hágalo
Mucha gente con suerte nos ha contado que utiliza técni- cas de relajación para reducir su nivel de estrés. Este ejercicio es uno de los mejores, y le ayudará a rebajar la tensión de su mente y de su cuerpo. Realícelo ahora, y repítalo cada vez que sienta que la ansiedad puede dominarle.
En primer lugar, busque una habitación o un lugar tranqui- lo. Luego, cierre los ojos y respire profundamente unas cuantas veces. A continuación, imagínese en un escenario relajante. Qui- zás tumbado en una playa bañado por el sol. Quizás caminan- do por el claro de un bosque en un día de verano o frente a un lago de aguas tranquilas y silenciosas. Cree en su mente cual- quier escena que le haga sentirse tranquilo y feliz. Imagínese cómo seria, qué escucharía si realmente estuviera allí. El arrullo del mar. El canto de los pájaros. El sonido del viento entre los árbo- les. Imagine los granos de fina arena entre sus dedos. El fresco olor a yerba. Suponga que se percata de todo lo que le rodea. No de lo que usted quiere ver o escuchar, sino de todo lo que está allí: los sonidos, las formas, los colores, los olores.
Ahora deje que se vaya toda la tensión de su cuerpo. Imagí- nela deslizándose lentamente y saliendo a través de pies y manos. Comience por la cabeza. Relaje los músculos de su rostro a medi- da que la tensión y el estrés descienden. Mueva suavemente la cabeza de un lado a otro y luego arriba y abajo. Relaje los hom- bros. Mueva también con suavidad brazos y manos, a la vez que se imagina la tensión fluyendo por las puntas de sus dedos. Aspi- re profundamente y relaje la parte superior de su cuerpo. Ahora, preste atención a sus piernas. Muévalas con cuidado e imagíne- las también relajadas. Finalmente, dedique unos momentos a que una sensación de calma total discurra por todo su cuerpo.
Cuanto más repita el ejercicio, más rápido conseguirá ese estado de relajación. Siempre que se sienta estresado y ansio- so, busque unos momentos de calma y haga el ejercicio com- pleto. Se sorprenderá de los resultados.
3. Ábrase a nuevas experiencias
Muchas personas con suerte elevan al máximo sus posibilidades de encontrar nuevas oportunidades por su actitud receptiva y abierta ante la vida. Hay quien va y viene del trabajo por diferentes rutas, o quie- nes incluso se divierten tomando determinadas decisiones al azar, en función del resultado de los dados. Recuerde la recogida de manzanas
en el huerto. Es un ejemplo que explica muy bien cómo este tipo de comportamientos puede incrementar el número de esas ocasiones pro- videnciales que parecen salir al paso de determinadas personas. Utilice estas técnicas y compruebe lo que sucede. Abrase a nuevas experien- cias, varíe sus rutinas y considere la posibilidad de tomar decisiones de menor importancia en función del lado en que cae un dado. Visite nuevas zonas del huerto y verá cuántas manzanas encuentra.
Ejercicio
El juego de los dados
Haga una lista de seis nuevas experiencias, de cosas que nunca ha hecho antes pero que no le importaría hacer. Algu- nas pueden ser extremadamente sencillas: por ejemplo, probar un nuevo tipo de comida, o ir a un nuevo restaurante. Otras, más arriesgadas: como hacer puenting o volar con ala delta.
O simplemente divertidas, como visitar el zoo o ir a una bole- ra. No se deje en el tintero las que requieren un esfuerzo pro-
longado, como aprender un idioma, apuntarse a un gimnasio o hacer algún trabajo para una ONG. Puede elegir otras que, en principio, le echen para atrás: por ejemplo, ir a clase de nata- ción si antes no lo ha hecho por su miedo al agua. O quizás se decida por realizar algún secreto deseo, como unirse a la troupe de un circo. En este caso, comience por apuntarse a un curso de fin de semana para iniciarse como payaso.
Escriba en una lista las que le parezcan mejor y numérelas del 1 al 6. A continuación, busque un dado. Ahora llega el momento verdaderamente importante: tiene que prometerse que tirará el dado y llevará a cabo lo que salga. No le estará per- mitido cambiar, pero todavía está a tiempo. Ahora bien, una vez que haya hecho la lista definitiva, tiene que aceptar la suer- te y cumplir lo prometido.
¡Decídase! Haga la lista, tire el dado y disfrute de la expe- riencia.