Las licencias por estudios son otro mecanismo de ayuda para los adultos que desean participar en la educación formal al tiempo que desarrollan un trabajo remunerado. A diferencia de la educación no
Capítulo 5: Financiación de la educación formal de adultos y ayudas a los estudiantes
formal (como la vinculada al puesto de trabajo para desarrollar competencias específicas), que suele llevarse a cabo durante un periodo limitado de tiempo, la educación formal requiere, normalmente, un compromiso de mayor duración. Permitir que los empleados dediquen parte de su tiempo de trabajo a cursar programas formales de carácter general o profesional es, por tanto, una buena forma de ayudarles a obtener titulaciones superiores a las que poseen. Varios países han puesto en marcha medidas específicas para que los estudiantes adultos puedan disfrutar licencias por estudios.
Una de las principales diferencias entre los países de la UE en materia de licencias por estudios es la relativa a las categorías de empleados que pueden optar a las mismas. El derecho a obtener o solicitar una licencia de este tipo suele depender del sector en el que el trabajador desarrolla su actividad o del tamaño de la empresa.
En Italia solo están previstas licencias por estudios remuneradas en los convenios colectivos de algunos sectores empresariales, y únicamente para permitir que los empleados obtengan el título de educación secundaria inferior o, más raramente, un título de secundaria superior.
En Chipre, solo los empleados del sector público tienen derecho, por ley, a ausentarse de su trabajo durante un determinado periodo de tiempo para obtener una titulación. En el sector privado muy pocas ramas contemplan licencias por estudios en sus convenios colectivos.
Actualmente, en el Reino Unido (Inglaterra, Gales y Escocia) solo quienes trabajan en empresas con 250 empleados o más tienen derecho legal a solicitar un periodo de tiempo para llevar a cabo estudios o formación, lo que se conoce como “tiempo de formación”. A partir del 6 de abril de 2011, este derecho se extenderá a los empleados de empresas de cualquier tamaño. Por lo general, en Islandia los adultos no tienen derecho legal a una licencia para cursar estudios de educación obligatoria, secundaria superior o educación superior, a excepción del profesorado de primaria y secundaria, que tiene derecho una única vez a lo largo de su carrera a una licencia por estudios remunerada de hasta un año de duración. Además, también se contempla la posibilidad de tener una licencia por estudios en los contratos de trabajo de algunos empleados del sector privado o público. La duración de la licencia por estudios varía considerablemente según el país de Europa de que se trate. En Bélgica, la duración depende del tipo de programa en el que se matricule el trabajador y debe oscilar entre las 32 y las 120 horas anuales.
En Estonia, la Ley de Educación de Adultos hace una distinción entre los diferentes tipos de educación y estipula un máximo de 30 días anuales para participar en programas formales de educación y formación. Asimismo, establece 15 días adicionales para la finalización de los estudios y la obtención de una titulación.
En Austria, empleados y empresarios pueden acordar un periodo de licencia por estudios de entre tres y doce meses de duración. En Finlandia se permite que las personas asalariadas destinen parte de sus horas de trabajo a fines formativos. El tiempo utilizado para tal fin puede ser de hasta dos años por cada periodo de cinco años. No obstante, el empresario tiene derecho a posponer la licencia por estudios si las fechas perjudican seriamente a la empresa.
En Noruega, las personas que llevan trabajando más de tres años y más de dos en la misma empresa tienen derecho por ley a una licencia por estudios para participar en un programa de educación formal a tiempo parcial o completo con una duración máxima de tres años.
Algunos sistemas permiten que los trabajadores continúen percibiendo su salario (o parte de él) durante la licencia por estudios, aunque este no necesariamente sea pagado por el empresario. Por ejemplo, en Francia los trabajadores con licencia por estudios reciben parte o la totalidad del salario a cargo del Fondo para la gestión de licencias individuales de formación (Fongecif). En Bélgica, el Ministerio Federal de Trabajo devuelve al empresario el salario que ha abonado.
En un reducido número de casos, el periodo en el que los empleados con licencia de estudios reciben su salario es limitado y no coincide necesariamente con la duración de la licencia. Por ejemplo, en Estonia, los trabajadores matriculados en programas de educación formal perciben el salario medio durante 20 días, independientemente de la duración de la licencia que se les haya concedido.
La legislación nacional suele establecer los requisitos específicos que deben cumplir quienes soliciten una licencia por estudios remunerada. Por ejemplo, en Bélgica, únicamente se conceden licencias remuneradas para la realización de cursos que cumplen determinadas características establecidas en la normativa. En otros países, las personas asalariadas tienen derecho a solicitar una licencia de estudios solo si han estado trabajando a tiempo completo para el mismo empresario durante un determinado periodo (p. ej., un año en Finlandia o 26 semanas en el Reino Unido).
Algunos países no exigen que el área en la que el trabajador ha elegido realizar la formación continua esté relacionada directamente con su actividad profesional. Este es el caso de Bélgica, Francia y el Reino Unido, donde el programa cursado por el empleado que disfruta de una licencia por estudios no tiene necesariamente que guardar relación directa con las actividades de la empresa o con la actividad que él realmente desempeña. No obstante, en la Comunidad francesa de Bélgica normalmente no se concede permiso para realizar cursos que no conducen a la adquisición de ninguna competencia profesional o que no tienen ningún objetivo relacionado con el puesto de trabajo (artes decorativas, fotografía, etc.).